Aymarás I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Población india que habita una gran parte de las cuencas del lago Titicaca, en Bolivia y Perú, y habla el idioma de este nombre. Los a. se concentran hoy en esta porción del atiplano andino a alturas de 3.800 m. y más, en un medio extremadamente duro, de pobre vegetación y escasa fauna. Con anterioridad a la expansión de los incas (v.), la familia lingüística a. gozó de una notable expansión, pero hoy hablan esta lengua sólo algunas tribus. Físicamente los a. pertenecen a la raza andina o ándida, son braquic6falos, de baja estatura y pecho abombado por efecto de la altitud, de piel oscura, cabello largo y liso y con pliegue mongol en los ojos. Cálculos oficiales recientes arrojan para Bolivia una cifra de 868.147 a. concentrados en su mayoría en el departamento de La Paz y también en los de Oruro, Potosí y Cochabamba. En Perú se distribuyen, aunque de forma discontinua, por los departamentos de Puno, Tacna y Nloquegua, con un total estimado para 1960 de 362.260, de los cuales más de 300.000 corresponden a Puno.El territorio actual de los a. fue escenario del desarrollo de una importante cultura andina conocida como Tiahuanaco (v.). Entre el periodo representado por Tiahuanaco y la expansión incaica vivió esta región otra etapa caracterizada por la abundante construcción de chullpas, estructuras rectangulares que servían de enterramiento para los jefes y otras personas principales. Los a. intentaron sin demasiado éxito su propia expansión por los Andes antes de ser absorbidos por el imperialismo de los incas. Durante la primera mitad del s. xv los emperadores incas sometieron a las tribus a., que a la sazón mantenían guerra entre sí y de las que destacaban por su poder los collas y aupacas. De acuerdo con la política imperial incaica, el sometimiento no supuso para los a. la pérdida total de su identidad como grupo étnico, pues si bien el quechua ganó considerable terreno como lengua del imperio, muchos jefes conservaron su puesto y lucharon en campañas posteriores dentro del ejército inca, al mando de sus propias tropas. La conquista española se inició en 1535 con la entrada de Almagro (v.). El proceso de sumisión total a los españoles estuvo marcado por las luchas entre tribus a. rivales y entre los propios conquistadores; a partir de esta fecha, la historia de los a. y su destino son muy semejantes a los del otro gran grupo indígena de los Andes, los quechuas (v.).Organización económica. Las técnicas utilizadas por los a. son bastante simples y relacionadas con las necesidades más primarias. La máxima preocupación es la obtención de alimento y la protección contra los elementos de la Naturaleza hasta el punto de que estas actividades absorben su tiempo y dejan muy pocas oportunidades para actos que no tengan un fin utilitario. A pesar de su carácter de pueblo tradicionalmente agrícola y ganadero y del concurso de otros medios de subsistencia, recolección de algunos frutos silvestres y un poco de caza, la dieta de los a. es muy reducida y desequilibrada, lo cual tiene reflejo en su conducta y condiciones físicas. Entre los cultivos indígenas sobresalen la patata en numerosísimas variedades y otros tubérculos como la oca, el ullucu y el isañu; también son importantes la quinoa y el maíz. De origen europeo son el trigo, la cebada y las habas. Los a. que viven en las orillas del lago Titicaca cuentan con otro producto de múltiples aplicaciones, la totora, planta acuática que les sirve de alimento y para las más variadas manufacturas. La agricultura de los a. sufre entre otros factores negativos de la escasez de tierra cultivable, la pequeñez de las parcelas, la falta de abono adecuado, el retroceso en el uso de la irrigación respecto a épocas pasadas, y el manejo de unos útiles muy rudimentarios hechos en su mayor parte de madera.La importancia relativa de cada producto, así como el calendario agrícola, varían según las condiciones climáticas de cada región, pero, en cualquier caso, la agricultura es una actividad fundamental y a su mejor éxito dedican no sólo su esfuerzo personal, sino la ejecución rigurosa de diversos ritos para asegurarse la intervención de fuerzas sobrenaturales. La cosecha marca con su resultado la tónica festiva o triste de una comunidad durante el año que sigue y el alcohol servirá para aumentar la euforia o para aliviar la desesperación según el caso. Las mujeres y los niños se cuidan generalmente de los animales domésticos: llamas, alpacas, ovejas y también cerdos, gallinas y conejillos de Indias. Como animales de carga utilizan llamas y burros. Las comunidades próximas a los grandes ríos, y sobre todo en las orillas del Titicaca, hacen de la pesca una actividad importante. La vivienda es preferentemente rectangular con tejado a dos o a cuatro aguas; puede constar de una sola habitación a la que hay que sumar la dependencia dedicada a almacén y el corral. Las variaciones que se observan de una región a otra se deben generalmente a los diferentes materiales disponibles, siempre simples y pobres como el interior de la casa.Las manufacturas tradicionales incluyen la cestería, el tejido, la fabricación de cuerdas, la preparación de pieles, la cerámica y el trabajo de metales, madera y piedra. Estas actividades tienen un fuerte sentido utilitario y entre todas destaca el tejido a base de algodón y de lana procedente de llamas, alpacas, vicuñas y ovejas. Hilan y tejen tanto las mujeres como los hombres, aunque generalmente usan técnicas o telares diferentes que en algún caso reflejan influencia europea. Ya en tiempos prehispánicos los a. usaban tejidos de lana para sus vestidos; los hombres llevaban taparrabos, túnica corta sin mangas ceñida con cinturón y manto; las mujeres vestían camisa y encima otra prenda más larga y sin mangas ceñida con ancho cinturón y un chal sobre los hombros. Todavía hoy, ciertos colores o prendas son indicativos de la procedencia, edad o estado del usuario, pero las telas compradas y la ropa de corte europeo se han generalizado, sobre todo entre los hombres. Prendas características son el poncho, gorro o sombrero de varias clases con que se cubren hombres y mujeres y varias polleras que en algunas regiones o en ciertas fiestas la mujer lleva puestas una sobre otra.Una actividad que rebasa los intereses puramente económicos para cumplir una importante función social es el comercio, que los a. ejercen principalmente en forma de trueque. Los habitantes de cada pueblo o región llevan a los mercados y ferias productos naturales de su zona y sus propias manufacturas que cambian por aquello de que carecen. También hay comerciantes profesionales que van de lugar en lugar ofreciendo sus mercaderías, entre los que se incluyen los curanderos que venden hierbas medicinales y ungüentos. Los hombres se encargan por lo regular de transportar los productos hasta el mercado y son preferentemente las mujeres las que realizan las transacciones siempre largas y laboriosas. El licor se bebe con generosidad y el tiempo no cuenta, porque el regateo y la conversación producen tanta o más satisfacción que la operación misma. Existe también un comercio a larga distancia entre el altiplano y las tierras bajas. Las comunicaciones se efectúan todavía en gran parte por simples caminos que se recorren a pie o a lomos de animales; el uso del camión se va generalizando, pero el a. tiene una gran capacidad para la marcha y en sus desplazamientos y operaciones no importan ni el tiempo ni la distancia.Organización sociopolítica. Los a. han vivido tradicionalmente en grupos familiares distribuidos dentro de los límites de un ayllu, de tal manera que el pueblo propiamente dicho permanecía como centro administrativo y ceremonial al que sólo se acudía ocasionalmente.El ayllu, o la moderna comunidad, es una división geográfica y social a la que el individuo se siente vinculado por nacimiento o por haber trasladado su residencia a ella de forma permanente. Los límites de un ayllu no están marcados de forma visible, pero todos los conocen. Es normal la endogamia o matrimonio exclusivamente entre sus miembros, así como un cierto sentido de grupo y cooperación si el ayllu es pequeño. El jefe es nombrado por las autoridades nacionales por un periodo determinado, aunque en la elección se tiene en cuenta la sugerencia del consejo del ayllu. La misión principal de este jefe es resolver las disputas de tierras con otro ayllu o los conflictos dentro del suyo, así como ejercer funciones de control en relación con la asistencia a la escuela o el servicio militar. La comunidad cuenta además con otros jefes naturales que han alcanzado su preeminencia por su edad, inteligencia, conocimiento de la medicina, etc. Los pueblos pueden estar divididos en mitades que suelen ser también endógamas y ofrecen una mayor solidaridad entre sus miembros que en el campo.La unidad social fundamental entre los a. es la familia extensa, que por ser patrilineal comprende varios hermanos con sus esposas respectivas, sus hijos varonescasados y solteros y sus hijas solteras. La autoridad principal recae sobre el hombre más anciano. Esta familia funciona como una unidad económica cuyas tierras están claramente delimitadas y dentro de las cuales viven las familias conyugales cada una en su propia casa. Los miembros de una familia extensa cooperan entre sí en las faenas agrícolas y en las ceremonias en favor de la prosperidad de la cG secha o del ganado. La mujer ocupa una posición inferior,, es ella la que renuncia a su lugar de residencia al casarse y prácticamente todos los cargos y funciones importantes están reservados a los hombres. No obstante, la monogamia es la norma entre estos indios. Las relaciones sexuales prematrimoniales son frecuentes, pero el adulterio de la esposa se castiga hasta con el divorcio.Relaciones con lo sobrenatural. La religión de los a. a la llegada de los españoles reflejaba claramente la influencia de los incas. La supresión inmediata de la religión oficial y el esfuerzo de los misioneros por cristianizarlos no han hecho desaparecer las creencias ancestrales, sino que en el mejor de los casos se ha producido una religión de tipo folk con la incorporación de creencias y prácticas cristianas según la propia interpretación ’de los indios. Este cuerpo de creencias se actualiza al nivel del individuo o de la familia y comprende actividades tan diversas y entretejidas que en la práctica es difícil distinguir entre religión, magia, brujería y medicina; en efecto, todas estas instituciones suponen una relación con lo sobrenatural y un mismo individuo puede actuar como especialista en más de uno de estos campos. La vida de los a. está llena de actos rituales entre los que destacan las ofrendas de hojas de coca y de llamas y las libaciones. La adivinación y la curación ocupan también un lugar muy importante en su vida. Los a. conciben el mundo como habitado por numerosísimos seres sobrenaturales cuya acción benéfica o maligna depende en muchas ocasiones de la conducta y actos que realicen los humanos.La población india de Bolivia y Perú supone en cifras redondas el 70 y 30 por ciento, respectivamente, de la población total de estas repúblicas. La inmensa mayoría de estos indios son quechuas o a., que por razones de común geografía, cultura e historia presentan una problemática semejante que se resume en la grave cuestión de su integración en la sociedad nacional. Hay una conciencia clara del problema del indio andino como demuestran los programas auspiciados por los gobiernos nacionales y organismos internacionales o la implantación de medidas tales como la reforma agraria que siguió a la revolución de 1952 en Bolivia. No obstante, el proceso de mestización e incorporación que se viene operando en estos países están aún muy lejos de un nivel satisfactorio y en esta situación es la población definida como india la que sufre las más graves consecuencias.ALFREDO JIMÉNEZ.
BIBL.: H. TSCHOPIK, The Aymara, Handbook of South American Indians, 2, Washington 1946, 501573; A. BOURONCLE CARREON, Contribudión al estudio de los Aymarás, "América Indígena" XXIV, no 2, 129169; no 3, 233269, México 1964; W. LA BARRE, The Aymara Indians of the Lake Titicaca Plateau, Bolivia, "Memoirs of the American Antropological Association" 68, Menasha (Wisconsin) 1948; H. TsCHOFIK, The Aymara of Chucuito, Perú, "Anthropological Papers of the American Museum of Natural History" 44, 133308, Nueva York 1951; L, PERICOT GARCíA, América Indígena, 2 ed. Barcelona 1961, 847855; A. METRAUX, Notes d’Ethnographie Aymara, "Journal de la Société des Américanistes" XLIII, 225228, París 1954; A. METRAUX, Las migraciones internas de los indios Aymara en el Perú contemporáneo, en Estudios antropológicos publicados en homenaje al Dr. Manuel Gamio, México 1956, 391408.
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