Ávila II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Abila significa en el idioma celta monte alto, y según las viejas leyendas, Abila se llamaba también la madre de Alcideo, a quien se tiene por fundador de esta ciudad. Sus primeros habitantes fueron los vacceos (v.), s. VII a. C., que también fundaron otros poblados próximos pero ya desaparecidos, siendo los principales los de Ulaca, Las Cogotas, Miranda y Sanchoreja, en los que se han realizado interesantes excavaciones. Como recuerdos de estas civilizaciones, además de los curiosos objetos encontrados, permanecen numerosos verracos o toros de piedra, tanto en la capital como en el restode la provincia y en las limítrofes de Salamanca y Segovia. Aníbal destruyó la mayoría de estos poblados, aunque encontró larga y enconada resistencia en Arbúcala, identificada hoy como Arévalo, fundada por los arévacos a 50 Km. de la capital y, como ésta, sobre el mismo río Adaja.
De la Edad Antigua no quedan más que vestigios y leyendas; apenas si podemos acreditar el paso de los romanos con las escasas construcciones de puentes y calzadas que se conservan, y a las robustas tradiciones que relatan los martirios de S. Segundo, primer obispo de la diócesis, y S. Vicente, S. Sabina y S. Cristeta, por los gobernadores de Roma; apenas quedan huellas de los visigodos, de no ser por la designación del hereje Prisciliano (v.) para la silla episcopal y por la tradición que supone enterrados en el primitivo monasterio de La Antigua, hoy Colegio de las Teresianas, a algunos personajes de la familia y corte de Wamba, de quien se ha descubierto su testamento en unas interesantes pizarras halladas en el próximo pueblo de Diego Álvaro. En realidad, la salida de Á. de la noche histórica no se produce hasta su conquista por Alfonso VI (v.) en 1083; asentado el reino de Castilla con la ocupación de Toledo en 1085, el monarca entregó a su yerno el conde Raimundo de Borgoña la repoblación de Á., construyéndose rápidamente, entre 1093 y 1100, las famosas murallas, íntegramente conservadas en la actualidad; se comenzó la catedral y se constituyó el municipio y vecindario con numerosas familias llegadas de Asturias, León, Santander, Burgos y Navarra principalmente. Durante la minoría de Alfonso VII, Á. le protegió dentro de sus murallas contra el propósito de Alfonso I de Aragón de apoderarse de su hijastro para gobernar Castilla en su nombre. Alfonso VII concedió a Á. su escudo, con la figura de un rey coronando una torre, con el mote "Ávila del Rey", y otorgó importantes donaciones tanto al municipio como a la catedral. También acogió Á. dentro de sus muros a otro rey niño, Alfonso VIII (v.), a donde le trasladaron los Laras para sacarle del poder de Fernando II de León, que ansiaba la tutela del sobrino para someter a Castilla. Recuperadas años más tarde por el rey las tierras que le había usurpado el leonés, y consolidado su reinado en Castilla, añadió al escudo de Á. la segunda leyenda: "Ávila de los Leales". Este monarca, con los abulenses, tomó a Cuenca, y las cuadrillas de Á. y Arévalo demostraron su valor en Las Navas de Tolosa (v.), donde Arévalo ganó su actual escudo heráldicó.S. Fernando visitó con frecuencia Á., prestando eficaz ayuda para la consolidación y terminación de la basílica de S. Vicente, cuya obra fue rematada por su hijo Alfonso el Sabio, que también concedió a la ciudad el fuero real. En la discordia producida por la apetencia de la tutela de otro rey niño, Alfonso XI (v.), el obispo de Á., Sancho Blázquez, consiguió ponerle a buen recaudo dentro de la ciudad, hasta que en la entrevista de Palazuelos entre los tres aspirantes, D. Juan Núñez de Lara, la reina madre D° Constanza y la abuela Da María de Molina, llegaron a una avenencia. Más adelante, el nuevo monarca demostró su aprecio al prelado y a los abulenses, que le prestaron eficaz ayuda en la batalla de El Salado (v.), concediendo al escudo de la villa su tercer mote: "Ávila de los Caballeros".Gran papel desempeñó Á. durante las luchas entre Juan II y los infantes de Aragón, celebrándose en su catedral los esponsales de este monarca con su primera esposa Da María. En esta época, brilló con luz propia como obispo de la diócesis el famoso Alonso el Tostado (v.), nacido en Madrigal de las Altas Torres, m. en Bonilla de la Sierra y finalmente enterrado en la catedral, en el magnífico sepulcro labrado por Vasco de la Zarza. Isabel la Católica (v.), n. en Madrigal el 22 abr. 1451, pasó su infancia en el palacio de Arévalo y fue educada en Á. en el convento de S. Ana. En el acto denominado la farsa de Ávila, el partido contrario a Enrique IV (v.) destronó a.éste y alzó en su lugar al infante D. Alfonso (5 jun. 1465). M. éste poco después, se ofreció el trono a Isabel, que se negó a aceptarlo en vida de Enrique. Mediante el pacto de los Toros de Guisando, Enrique IV designaba sucesora a su hermana Isabel, relegando los derechos de la Beltrbneja.Durante el reinado de los Reyes Católicos (v.) se construyó el monasterio de S. Tomás el Real, donde recibió sepultura el príncipe Juan, único hijo varón del matrimonio.Á. estuvo dividida durante la guerra de las Comunidades (V. COMUNIDADES, MOVIMIENTOS DE LAS). Aunque en su principio los comuneros establecieron la junta Santa en la catedral, pronto la trasladaron a Tordesillas, en vista de que los partidarios del rey iban siendo mayoría; y aunque convivieron ambos bandos en la villa hasta el desastre de Villalar, existía un entendimiento tácito para no molestarse unos a otros, con lo que se evitaron los estragos y luchas que se habían producido en los primeros días del alzamiento. Durante el reinado de Felipe II, fue ajusticiado el caballero Diego de Bracamonte, como cabeza visible de una tumultuosa protesta contra nuevos impuestos. Este rey realizó importantes obras de restauración de las murallas y de construcción de edificios públicos. Durante la guerra de la Independencia (v.), Á. fue ocupada y saqueada por las tropas napoleónicas por haber mandado voluntarios a la defensa de Ciudad Rodrigo. El 18 jul. 1936, Á. se sublevó contra el Gobierno de Madrid sumándose al Alzamiento Nacional, pero aunque estuvo en primera línea muchos meses y siempre inmediata al frente, no sufrió los rigores de la guerra más que en algunos bombardeos de la aviación enemiga.Entre los hijos ilustres de esta ciudad, merecen destacarse S. Teresa de Jesús, n. el 15 mar. 1515; Sancho Dávila, general de Felipe II; Tomás Luis de Victoria, famoso polifonista, y Blasco. Núñez Vela, primer virrey del Perú.Provincia. Principales localidades: Arévalo, al norte, capital de la tierra llana denominada La Moraña. Fundada por los arévacos en el s. vii a. C. Estratégicamente situada y amurallada por los celtíberos. Después de la invasión árabe fue reconquistada en el 746 por Alfonso I, constituyéndose entonces los cinco linajes que hasta el siglo pasado influyeron considerablemente en la gobernación de la villa, hoy ciudad. Tuvo gran importancia en la Edad Media, en que se restauraron las murallas y se dio al castillo su estructura actual, hoy silo de trigo. Es patria de Alonso de Montalvo, compilador de los Reyes Católicos, del príncipe de Viana, de fr. Juan Gil, redentor de Cervantes, de Francisco de Carvajal "El demonio de los Andes", etc. Madrigal de las Altas Torres, en La Moraña, con curiosa muralla circular, cuna de Alonso el Tostado, del obispo Vasco de Quiroga, de Isabel la Católica. Fontiveros, también en La Moraña, importante en el Medievo, cuna de S. Juan de la Cruz. Arenas de San Pedro, en la falda sur de la sierra de Gredos, feudo sucesivo de los condestables Ruy López Dávalos y Álvaro de Luna. Barco de Ávila, cabeza del señorío de Valdecorneja, con hermoso castillo sobre el Tormes. Piedrahita, como la anterior, en la falda norte de la sierra de Gredos, campo de batalla donde el conde Fernán González derrotó a los agarenos, cuna del gran duque de Alba y lugar muy frecuentado por la duquesa Cayetana y por Goya. Cebreros, sobre el Alberche, con hermoso templo herreriano, donde la reina Isabel preparó el pacto de los Toros de Guisando. El Tiemblo, también sobre el Alberche, en cuyo término municipal están los famosos Toros de Guisando y el monasterio que fue de los Jerónimos, en el cerro del mismo nombre.E. RUIZ AYÚCAR.
BIBL.: L. ARIZ, Historia de las Grandezas de Ávila, Alcalá de Henares 1607; 1. MARTÍN CARRAMOLINO, Historia de Ávila, Madrid 1872; 1. M. QUADRADo, Recuerdos y bellezas de España, Barcelona 1872; E. BALLESTEROS, Estudio histórico de Ávila y su territorio, Ávila 1876.
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