Austrohúngaro, Imperio HIST.
Categoria:
Historia
El movimiento nacionalista que había surgido en el Imperio de los Habsburgo a raíz de la Revolución de 1848 (v.), permanecía latente en el puebla magiar, aunque ahora dividido en dos tendencias. Una de ellas estaba capitaneada por Lajos Kossut (v.), que había dirigido la insurrección húngara en 1849 y que seguía predicando desde el destierro el levantamiento contra el, Imperio; la otra estaba encabezada por Francis Deak, quien había aumentado su influencia en la década de 1860. Preconizaba éste la independencia de Hungría, pero sin apartarse del Imperio, de tal manera que aun participando en él, no dependiese de la política austriaca. Su idea era la del establecimiento de una monarquía dual, y esperaba que Francisco José (v.) accediera a ello, correspondiendo a la cooperación que Hungría le había prestado a Austria en la guerra de 1866.A principios de 1867 se produjo en Austria un cambio de Gobierno. El primer ministro Belcredi, que no estaba de acuerdo con las teorías dualistas de Deak, que iban cuajando con bastante éxito, dimitió y fue reemplazado por el conde Ferdinand von Beust. Este emprendió pronto las negociaciones con los húngaros, a la cabeza de los cuales se encontraba también el dinámico Gyula Andrássy. También la emperatriz Isabel abogó ante su marido por una política de mayores concesiones hacia los húngaros. Beust y Andrássy llegaron a una serie de acuerdos que fueron aceptados por Francisco José, a pesar de la oposición de los pueblos eslavos. Gracias a la influencia de Deak, la obra de reconciliación encontró mayoría en el parlamento húngaro; sin embargo, el pueblo magiar consideraba este acuerdo como un trato entre él y su rey, pero no entre Hungría y Austria. En el mismo año 1867 fue votado por las dos cámaras del Reichsrat austriaco, al mismo tiempo que otra serie de leyes promulgadas con el fin de reorganizar la otra mitad del Imperio. El Ausgleich de 1867 dividía al’ Imperio de los Habsburgo en dos partes: 1) Austria, que cpmprendía además del propio territorio austriaco, Bohemia, Galitzia, Carniola y el Tirol. 2) Hungría, formada por Hungría propiamente dicha, Croacia, el Banato y Transilvania. El compromiso establecía como asuntos comunes, además de la persona del soberano, que tomaba el nombre de Emperador de Austria y rey de Hungría, los asuntos extranjeros, el ejército y las finanzas, al frente de cada uno de los cuales había un ministro que era común a Austria y a Hungría, llamado ministro del Imperio. Estos eran responsables ante unas comisiones de 60 miembros cada una, elegidas por los dos Parlamentos y convocadas por el Emperador en sesiones separadas. Los asuntos cuya discusión acarreó más dificultades fueron los relativos a las cuestiones financieras, ya que era difícil establecer qué parte correspondía a cada uno en el presupuesto de los gastos generales. En diciembre de 1867 se llevaron a cabo importantes reformas constitucionales en el Imperio. Se ratificó el compromiso con Hungría, se reglamentó la representación popular en dos cámaras cuyos miembros debían ser elegidos por sufragio censitario, según el sistema entonces vigente, y se mantuvo, aunque con algunas restricciones, el derecho del Gobierno de emitir leyes por decretos. También se aprobó la ley sobre los derechos generales de los ciudadanos: igualdad ante la ley, libertad de culto, carácter inviolable de la propiedad, etc.1. El antagonismo germanoeslavo. A principios de 1868 fue nombrado presidente del Consejo austriaco el príncipe Karl Auersperg, el cual incluyó en su Gabinete a destacados liberales. Los checos manifestaron su descontento por el sistema electoral establecido y por su escasa participación en la política imperial. En el mes de agosto hicieron una declaración en la que exponían sus deseos de reforma electoral, unión de Bohemia, Moravia y Silesia y la misma independencia, para esta "Gran Bohemia", que había alcanzado Hungría. Pero esto amenazaba la supremacía alemana en Austria y durante los 50 años siguientes, el Emperador y los alemanes trataron de impedir que estos deseos se hiciesen realidad. Sin embargo, una minoría, dirigida por Éduard Taaffe y por el conde polaco Alfred Potocki, deseaba ofrecer a los checos algunas concesiones a cambio del reconocimiento del Estado central y de su asistencia al Reichsrat, al cual habían tomado la determinación de boicotear. Sin una clara política que se decidiese hacia una u otra alternativa, el 12 abr. 1870, Potocki fue encargado de formar Gobierno, que sólo duró 10 meses, pues sus esfuerzos para llegar a un compromiso con los checos no condujeron a ningún resultado. Su única medida importante había sido la denuncia del Concordato con Roma en julio de 1870, pero a pesar de la tensión qué se produjo en las relaciones entre Viena y el Vaticano no se llegó a la lucha religiosa que se había producido en Alemania.Desde 1886, Friedrich Ferdinand von Beust ocupaba el puesto de ministro de Asuntos Exteriores. Su principal deseo era el de tomarse la venganza sobre Prusia, que le había arrebatado a Austria la hegemonía sobre el mundo germánico. Se llevaron a cabo negociaciones con Francia para concertar una alianza, e incluso Napoleón III (v.) y Francisco José llegaron a entrevistarse en Salzburgo (1867); sin embargo, no se llegó a ningún acuerdo común. Cuando estalló la guerra francoprusiana (v.) en julio de 1870, AustriaHungría permaneció neutral, al principio provisionalmente y más tarde sin reserva.En las elecciones de 1870 el partido liberal sufrió una importante derrota en favor de los conservadores y eslavos, como consecuencia de los resultados de la guerra francoprusiana, que hacía temer una Prusia victoriosa y engrandecida. En febrero de 1871, un destacado alemán conservador, Karl Hohenwart, fue encargado de formar Gobierno. El nuevo primer ministro pasaba por ser enemigo de las tendencias germanoliberales y centralistas y deseaba transformar a la monarquía de los Habsburgo en una federación de pueblos iguales y extender el sufragio con el objeto de disminuir el poder de la clase media que era la que, según él, provocaba todo el movimiento nacionalista. La tarea fundamental que se había propuesto este Gabinete era la de llegar a un compromiso con los checos, pero las exigencias de éstos y el temor de Andrássy de ver amenazado el compromiso húngaro, hicieron fracasar una vez más el intento y lo único que se consiguió fue exacerbar el antagonismo germanoeslavo. Se produjeron serios disturbios en las calles de Viena, y Hohenwart y el ministro de Comercio, inspirador de su política, A. Scháffle, que eran más intelectuales que políticos prácticos, se vieron desbordados por los acontecimientos y tuvieron que dimitir (27 oct. 1871). Los liberales fueron entonces encargados de formar nuevo Gobierno, al frente del cual se puso al príncipe Adolfo Auesperg, hermano de Karl, con Andrássy como ministro de Asuntos Extranjeros, sustituyendo a Beust. Una délas primeras realizaciones de este Gobierno fue la elaboración de una nueva ley electoral, gracias a la cual el Reichsrat sería elegido por sufragio directo, aunque garantizando una mayoría alemana, no sin oposición de los federalistas. Sin embargo, en las elecciones de finales de 1873, éstos consiguieron una considerable victoria debido a la gran crisis financiera del viernes negro del 9 mayo 1873, en la que quebraron un gran número de empresas bancarias e industriales. Gracias al sufragio restringido, este hecho no provocó una avalancha política, pero los estratos más pobres de la sociedad se volvieron hacia las fuerzas antiliberales, hacia los socialdemócratas o hacia los grupos confesionales antisemitas.2. El Congreso de Berlín (v.). Los acontecimientos más importantes durante estos años estuvieron relacionados con la política exterior. Andrássy se había convertido en un conservador que deseaba mantener el compromiso de 1867 a toda costa. Para ello necesitaba la amistad de la nueva Alemania por una parte, y el mantenimiento del Imperio turco, con la consiguiente política pacifista de Rusia, por otra. En 1872 se formó la Liga de los Tres Emperadores, por la que Alemania, Austria y Rusia se comprometían a mantener la paz. No obstante, AustriaHungría comenzó a desconfiar de Rusia, que pretendía ejercer una creciente influencia en los Balcanes. Efectivamente, en abril de 1877, con el pretexto de salir en defensa de las "nacionalidades oprimidas" dentro del Imperio turco, el zar de Rusia declaró la guerra al sultán. Después de la victoria de las tropas de Alejandro II, el tratado de San Stefano (marzo de 1878) proporcionaba a Rusia una hegemonía en el Cercano Oriente que amenazaba con intensificar el nacionalismo eslavo de los dominios austriacos. Al mismo tiempo, su presencia en el sudeste de Europa impediría a AustriaHungría conseguir cualquier compensación futura por sus pasadas pérdidas en Italia y Alemania. Bismarck, de acuerdo con las principales potencias, convocó el Congreso de Berlín (junio de 1878) para decidir la reorganización de los Balcanes. Por fin se llegó a un compromiso que respondía más a las exigencias de las grandes potencias, que a la de los pequeños Estados. Rusia tuvo que reducir sus excesivas pretensiones: recibía la Besarabia, hasta entonces rumana; Rumanía obtenía en compensación Dobrudja y se volvía independiente de jure, lo mismo que Servia y Montenegro; Bulgaria permaneció limitada, como principado tributario al Imperio otomano, a un territorio situado al norte de la cadena de los Balcanes; al sur de este territorio se extendía "Rumelia oriental", provincia turca esencialmente poblada por búlgaros y administrada por un gobernador cristiano. Pero lo que realmente tenía importancia para AustriaHungría era la decisión sobre Bosnia y Herzegovina. Estas dos provincias, que formaban la retaguardia natural de Dalmacia, estaban habitadas por una población de lengua servocroata de distintas confesiones religiosas, y donde sólo una minoría católica y croata deseaba la unión con AustriaHungría. Rusia había prometido a la Monarquía dual estas dos provincias en caso de que la hegemonía turca sobre los Balcanes se deshiciese. En Berlín, para compensar las ganancias de Rusia, se reconoció a AustriaHungría el derecho a ocupar y administrar Bosnia y Herzegovina, así como el importante puerto estratégico de Sandjak en Novi Pazar, y consiguió privilegios comerciales especiales en Servia y Montenegro. A pesar de que los acuerdos de Berlín alejaban de momento el peligro de una rebelión de los pueblos eslavos contra el Ausgleich de 1867, los territorios que ahora había adquirido el Imperio Habsburgo, movidos por el nacionalismo floreciente que no dejaba de bullir en esta parte de Europa, no tardaron en envolverle en una contienda que le llevaría a su disolución.Francisco José no se encontraba muy contento con la política de Andrássy, a quien creía más movido por los intereses de Hungría que por la dinastía que él representaba. Efectivamente, el ministro del Exterior se había propuesto levantar una barrera contra la posible expansión de los Habsburgo hacia los Balcanes, antes de dejar su puesto. Con ese fin concertó la alianza austroalemana de octubre de 1879, por la que Alemania prometía ayudar a AustriaHungría en caso de un ataque ruso. Pero lo que realmente tenía importancia en esta alianza era el apoyo que Alemania garantizaba al sistema dual, lo cual permitía a Hungría prescindir de la amistad de los germanoaustriacos, y por tanto se abría la posibilidad de llegar a un acuerdo con los checos, lo que había sido prohibido en 1871. Así, pues, la alianza con Alemania terminaba con el predominio germano en el conjunto del Imperio.3. Hacia una nueva política. Después de la reunión del Congreso de Berlín se comenzó a dibujar una nueva política austrohúngara, tanto en el interior como en el exterior. El 12 ag. 1879 se formó un nuevo Gabinete encabezado por el conde Eduard Taaffe, que se apoyaba en los conservadores, así como en los checos y polacos. Consiguió que los checos acudiesen al Reichsrat a cambio de algunas concesiones, y con ello contribuyó a que AustriaHungría atravesase por un periodo de calma y recuperación que llegó a durar cerca de 12 años. En el exterior, el ministro de Asuntos Extranjeros, Gustav Kálnoky, desconfiaba de las intenciones de Rusia. La Triple Alianza (v.), firmada conjuntamente con Alemania e Italia, el 20 mayo 1882, era en principio una coalición contra el zar, aunque en realidad Bismarck no estuviese muy dispuesto a lanzarse a la guerra para defender los intereses de AustriaHungría en los Balcanes.Entre tanto, en el interior, en la década de 1880, la influencia de la burguesía liberal fue disminuyendo a favor del partido socialista cristiano, formado por el abogado católico Karl Lueger. Sus directrices políticas se basaban en la lucha contra el capitalismo judío, en sus esfuerzos para lograr una mayor democracia política, conseguir una mejor legislación social y justicia para las nacionalidades sometidas a Austria. Con este programa se atrajo a gran número de seguidores entre los pequeños comerciantes y los campesinos y también entre los católicos polacos y checos. Gracias a la presión de este partido se creó una legislación obrera que, aunque limitada, no dejó de tener eficacia. Se refería a la limitación de la jornada laboral, seguro de invalidez, enfermedad, etc. Otraconsecuencia inmediata fue la democratización del sufragio, haciendo disminuir de diez a cinco florines la cantidad exigida para tener derecho al voto, lo cual permitió el acceso a la política a parte del campesinado y a los pequeños burgueses. Sin embargo, un nuevo intento para una mayor democratización encontró una fuerte oposición entre los liberales, lo cual hizo caer al Gobierno Taaffe (11 nov. 1893).
El nuevo Gobierno que se formó estaba presidido por el príncipe Alfred Windischgrátz y se apoyaba en una coalición formada por los alemanes liberales, los terratenientes clericalistas y los polacos. El único vínculo de unión entre estos grupos era su oposición al sufragio universal. Este gabinete duró poco tiempo y en junio de 1895 cayó a causa de la implantación de unas clases de esloveno en un colegio de la ciudad de Cilli, en Estiria, lo cual ofendió gravemente a los alemanes. Tras un efímero ministerio de transición dirigido por el conde Kielmansegg, se procedió a la formación de un nuevo Gobierno presidido por el gobernador de Galitzia, conde Casimir Badeni. Su principal victoria la constituyó el triunfo en 1897 de la reforma electoral, que ni Taaffe ni Windischgrátz habían logrado hacer adoptar. Aunque todavía no se llegaba al sufragio universal, se elevó a más del triple el número de electores parlamentarios en Austria. Sin embargo, no tuvo tanto éxito en sus disposiciones relativas a las lenguas. La primera de ellas exigía la utilización de dos lenguas en toda la administración de Bohemia; la segunda imponía a todos los funcionarios el estudio de dos lenguas del país en un periodo de dos años. Ello produjo vivas protestas, sobre todo de los funcionarios alemanes que se veían obligados a aprender checo o, en caso contrario, a perder sus puestos. El descontento se transmitió al Parlamento, hasta el punto que el Emperador se vio obligado a pedir a Badeni que dimitiera (28 nov. 1897). Después de tres cortos ministerios de transición, en enero de 1900, Ernst von Kárber fue nombrado jefe de Gobierna. Trató éste de resolver el problema de la constante oposición de los partidos a la política gubernamental, por medio de astutas concesiones locales, a cambio de lo cual éstos dejaron a Kárber las manos libres para que dictase su política. No obstante, esta situación duró poco tiempo y después de haber conseguido algunas mejoras sociales, en 1904, fue 9bligado a dimitir por una coalición de los partidos.4. El sufragio universal. Francisco José, con la idea de que el sufragio universal debilitaría a los partidos nacionalistas burgueses, y alentado por las constantes manifestaciones que en este sentido se extendían por toda Austria, presionó al ministro Max Vladimir _von Beck para que hiciese adoptar la nueva ley electoral. Efectivamente, en diciembre de 1906 se estableció el sufragio universal en Austria-Hungría. En las elecciones generales de 1907, las primeras que se llevaron a cabo por el nuevo sistema, se registró un aumento considerable de los socialdemócratas, que en la Cámara pasaron a ocupar 87 asientos, cuando hasta entonces sólo habían tenido 11. Pero más que el avance socialista, el problema que seguía acuciando a AustriaHungría era el de los nacionalismos, puestos en evidencia en estas elecciones y cada vez más exacerbados. El régimen democrático, implantado ahora en el Imperió, facilitaba la propaganda y la extensión de estas tendencias nacionalistas. Todo ello se manifestaba de manera evidente en el Relchstag hasta llegar a paralizar en numerosas ocasiones las tareas parlamentarias. El Emperador y sus ministros se vieron, pues, obligados a legislar y a manejar la administración sin la expresa autorizaciónde la Cámara de representantes. Por tanto, aunque bajo un régimen constitucional, AustriaHungría continuaba siendo esencialmente absolutista, ya que era prácticamente imposible mantener un sistema democrático en un Imperio compuesto por diversas razas.
5. La anexión de Bosnia y las guerras balcánicas. Aloys von Aehrenthal, que había sido nombrado ministro de Asuntos Extranjeros en octubre de 1906, quiso aprovecharse de la derrota que Rusia había sufrido en la guerra contra el Japón (v. RUSOJAPONESA, GUERRA), ideando un proyecto que tenía como finalidad la modificación de la situación constitucional de Bosnia y Herzegovina, con el objeto de que quedasen anexionadas al Imperio austrohúngaro. Con ello pretendía afirmar su poder, ganar prestigio e imponerse a las revueltas de las minorías eslavas dentro del Imperio. Los dos territorios de Bosnia y Herzegovina se hallaban teóricamente bajo la soberanía del sultán; sin embargo, Turquía, que se hallaba en aquel momento bajo la crisis revolucionaria de los jóvenes turcos (v.), nada podía hacer para evitarlo. Naturalmente podría haberse cambiado la situación jurídica de ambos territorios de acuerdo con las grandes potencias, pero Aehrenthal prefirió llevar a cabo el cambio por sorpresa (3 oct. 1908). Rusia y Servia decretaron inmediatamente el estado de guerra, Turquía protestó enérgicamente e Inglaterra mostró su disconformidad. Incluso los aliados de AustriaHungría, Alemania e Italia, se sintieron molestos. No obstante Aehrenthal consiguió que desaparecieran los temores de una guerra. Turquía recibió una indemnización y Rusia se sentía demasiado débil para intervenir. Servia, por su parte, al verse sola, no tuvo más remedio que aceptar el hecho consumado.En el interior se vieron condenados al fracaso nuevos intentos de conciliación entre alemanes y checos. En Hungría, el primer ministro István Tisza, con su política de magiarización, no hizo la menor concesión a las nacionalidades establecidas en su territorio, pues convencido de que nada podría proporcionar condiciones más favorables que el Ausgleich, se oponía a todo cambio en el interior de Hungría.En 1911 surgieron de nuevo importantes incidentes en los Balcanes, producidos esta vez por la guerra que Italia declaró al Imperio turco. Aunque Italia pertenecía a la Triple Alianza, esta acción habría de ser desagradable para AustriaHungría y para Alemania, que trataban ahora de llevar a cabo una política de acercamiento al Imperio otomano. La guerra ¡taloturca dio ocasión a los Estados balcánicos para intentar explotar las dificultades de Turquía, en favor de su política de expansión nacional. En el curso de las subsiguientes guerras balcánicas (191213) AustriaHungría adoptó una postura intransigente frente a las ambiciones de los servios y obligó a éstos, apoyada por Alemania, a evacuar diversas ciudades adriáticas que sus ejércitos habían conquistado a los turcos. Leopold Berchtold, que había tomado la dirección de los asuntos extranjeros de AustriaHungría, consiguió con la aprobación de las grandes potencias la creación de una Albania autónoma que cortaría la ruta hacia el Adriático a Servia e impediría a Italia que ocupase la costa opuesta de ese mar. Más tarde, cuandoServia reclamó alguna indemnización en Bulgaria y entró en guerra con ella, AustriaHungría llegó a la decisión de que había que atacar y despojar a este molesto vecino. Sin embargo, esta acción no se llevó a cabo por la oposición de Italia y Alemania. Cuando terminaron las guerras balcánicas, la situación en Europa era muy comprometida. La crisis del Próximo Oriente había dañado en mayor o menor medida el prestigio de las grandes potencias. Por su parte, AustriaHungría estaba dispuesta a no aguantar más desaires diplomáticos o amenazas militares, y Servia estaba firmemente decidida a lograr la unificación política de los yugoslavos, a pesar de la resistencia que pudiese oponerle AustriaHungría.6. La I Guerra mundial y la disolución del Imperio austrohúngaro. El 28 jun. 1914, el principe heredero de la corona austriaca, Francisco Fernando, fue asesinado cuando efectuaba una visita a Sarajevo. El atentado causó estupor en toda Europa y la opinión general coincidió en que era necesario castigar a Servia. Para Berchtold, era ésta la ocasión que había esperado para acabar definitivamente con ese foco de nacionalismo yugoslavo subversivo, para lo cual contó incluso con el apoyo de Tisza. El ministro del Exterior redactó un ultimátum, que Servia había de rechazar con seguridad, y lo presentó el 23 de julio. El Gobierno servio contestó a los dos días, pero su respuesta fue rechazada y AustriaHungría le declaró la guerra.Rusia declaró que no permanecería inactiva en caso de un ataque austrohúngaro a Servia, contando con el apoyo de Francia, aunque en realidad ninguna de estas dos naciones deseaba la guerrá y esperaban que una actitud firme disuadiría a AustriaHungría de sus propósitos. Inglaterra trató. por su parte de interceder entre ambos bandos, proponiendo una conferencia de representantes diplomáticos de Italia, Francia, Alemania y Gran Bretaña, para tratar de resolver la cuestión por la vía pacífica. Pero Alemania, temerosa de que en una conferencia de este tipo pudiesen salir desprestigiados los Imperios centrales, manifestó que los esfuerzos de las demás potencias debían concentrarse en localizar el conflicto. Sin embargo, los acontecimientos se habían precipitado de tal manera que era ya demasiado tarde para evitar la guerra mundial.Los servios rechazaron un primer ataque austrohúngaro en el otoño de 1914, y ellos mismos invadieron el sur de Hungría aprovechando que el ejército enemigo estaba ocupado en rechazar a los rusos de Galitzia. No obstante, con la ayuda alemana, AustriaHungría expulsó a los rusos de su territorio e invadió Servia. Durante la campaña de 1915 un nuevo aliado, Bulgaria, compensó la defección de Italia al bando opuesto, y las conquistas de los Balcanes revalorizaban la alianza de Turquía. El a. 1916 no fue, sin embargo, muy afortunado para las potencias centrales, a las que era muy difícil sostener la guerra en los dos frentes oriental y occidental. AustriaHungría pareció a punto de hundirse y esta circunstancia movió a Rumanía a declararle la guerra. En la política interior se produjeron importantes cambios en AustriaHungría en los últimos meses de este año. El jefe del Gobierno, conde Karl Stürgkh, fue asesinado en Viena y Ernst Kárber fue encargado de formar nuevo Gabinete, pero tuvo que dimitir antes de que terminase el año. Otro acontecimiento, aún más importante, fue la muerte del emperador Francisco José, el 21 nov. 1916, a la edad de 86 años. Le sucedió su sobrinonieto Carlos, quien mostró desde un principio unos grandes deseos de llegar a la paz.La situación de AustriaHungría llegó a ser desesperada a causa de la escasez de alimentos. Las operaciones militares habían producido el devastamiento de extensas zonas agrícolas, a lo cual había que añadir la escasez de mano de obra y la ausencia de toda clase de importaciones. A pesar de estas dificultades, AustriaHungría dio su asentimiento a la intensificación de la guerra por el mar, que pretendía Alemania, aun a sabiendas de los enormes recursos de que podrían disponer los aliados por la entrada en la guerra de los EE. UU. el 6 abr. 1917. No obstante, el emperador Carlos inició una serie de conversaciones secretas de paz, con Francia primero, y después con Inglaterra, que no llegaron a alcanzar el éxito.A fines de 1917 la situación militar de las potencias centrales era bastante comprometida, y los problemas en el interior de AustriaHungría complicaban aún más su posición. Las estructuras internas del Imperio Habsburgo comenzaban a resquebrajarse. No se había llegado a producir el levantamiento de los distintos pueblos que lo componían, pero la propaganda enemiga, el hambre y las pérdidas sufridas, comenzaban a surtir sus efectos. En enero de 1918, los checos lanzaron un manifiesto en el que pedían fuesen reconocidos como un pueblo soberano, y en agosto fueron reconocidos por los aliados. También Polonia había reclamado la unificación de todos sus territorios en un Estado nacional, y Hungría había tomado la decisión de separarse de Austria.Mientras tanto, el ejército imperial continuaba combatiendo en el frente italiano, pero cuando era detenida la ofensiva italiana las tropas húngaras fueron llamadas por su Gobierno, y al franquear las unidades italianas y británicas el Piave, muchas tropas no alemanas desertaron y el frente comenzó a quebrarse. El 3 de noviembre AustriaHungría firmó el armisticio, aceptando las duras condiciones impuestas por los aliados. Los primeros días de noviembre decidieron el futuro del Imperio Habsburgo. El emperador Carlos no quiso abdicar y se llevó todos sus títulos al exilio. El 12 nov. 1918 se proclamó la República de Austria, y el 16 la de Hungría.V. t.: HÜNGRÍA IV;GUERRA MUNDIAL, PRIMERA;SERVIA; AUSTRIA.R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: E. ZULNER, Histo:re de l’Autriche, Lyon 1965; R. A. KANN, The Multinational Empire. Nationalism and National Reform in the Habsburg Monarchy 18481918, Nueva York 1950; L. EISENMANN, Le compromis Austrohongrois de 1867. Étude sur le dualisme, París 1904; 1. C. ALLMAYERBECK, Vom Feudalismus zur Volksbewegung, Viena 1952.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.