Australia VII. Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Antecedentes históricoliterarios. Las primeras obras literarias fueron escritas por inmigrantes, exploradores o aventureros llegados a A. en la época de las fiebres del oro (1850), que trasladaron al papel sus impresiones del continente extraño con vistas a su publicación en Gran Bretañá. En la historia de la literatura australiana, la poesía precede al cuento y a la novela corta, y éstos a la novela, que a su vez antecede al teatro, prácticamente inexistente hasta 1950. Las características de la literatura australiana son distintas de las que tienen las literaturas afines del Canadá y de África del Sur, por un lado porque no existe dualidad de lenguas coloniales, lo que favorece la uniformidad literaria, y, por otro, porque la lejanía geográfica y espiritual de la metrópoli, a la vez que favorece las tendencias nacionalistas, ocasiona un retraso en la recepción de nuevas corrientes estilísticas. Finalmente, comienza su moderna andadura en calidad de destierro de penados, convicts. La primera colonia estable se instaló en 1788, y hasta el último cuarto del s. XIX no existió una fuerte conciencia de situación histórica en la política y en las artes, creándose en 1900 la Commonwealtlz of Australia. A los poetas y pensadores les costó descubrir "el ser" de la tierra donde les había tocado vivir: "Dicen que es un país joven, pero mienten: es la última de las tierras, la más vacía", exclama enamorado y desilusionado el poeta A. D. Hope en su poema Australia, mientras Bernard O’Dowd se pregunta, interpretando un sentir compartido: "¿Dónde está Australia, cantor, lo sabes?" (The Bush). A. se fue creando con cierta premura en la literatura y en las artes plásticas.Primeros autores. Los primeros poetas conocidos son Adam Lindsay Gordon (1833-70), nacido en Las Azores y que se suicidó en el Bush (formación biogeográfica, constituida por árboles aislados y matorral bajo), poeta de la gran soledad interior; el descriptivo y mortecino Charles Harpur (1813-68); y el romántico y autóctono Henry C. Kendall (1839-82), que tampoco se desprende del ambiente libresco. En cuanto a la narración, destaca una temprana e idealista novela corta, que es un pintoresco cuadro de costumbres: The Recollections of Geoffry Hamlyn (Las Remembranzas de Geoffry Hamlyn), 1859, escrita por Henry Kingsley (1830-76), hermano del escritor inglés. Residente en A. desde los cinco años, regresó en su edad madura a Inglaterra e inició su carrera literaria con la mencionada obra, que está llena de buscadores de oro, convicts y squatters o arrendadores de tierras públicas. Son también notables For the Term of His Natural Life (Por el resto de su vida), 1874, reconstrucción de la vida de los convicts, escrita por Marcus Clarke (1846-81), que llegó allí a los 16 años; Robbery Under Arms (Bandidaje militar), 1888, de Rolph Boldrewood, seudónimo de Alexander Browne (1826-1915); y las novelas de Rosa Campbell Praed (1815-1930). Los críticos han señalado el carácter imitativo de esta narrativa, dominada por la influencia de Walter Scott.Literatura del "Bush". Hacia 1880, se acentúa el sentimiento nacional, debido en parte a la existencia de una clase , media próspera. En dicho año aparece en Sydney el Bulletin, semanario que alentó un romántico australianismo y que acogió a los baladistas que recogen las anónimas composiciones inspiradas en el Bush. La balada (v.) de tipo escocés es el género favorito de esta poesía. Los pioneros de este género fueron Adam Lindsay Gordon; el popular Andrew Barton (Banjo) Paterson (1864-1941); el vigoroso Henry Lawson (1867-1922), nacido en Nueva Gales del Sur, que escribe además relatos cortos de tipo popular; y Steele Rudd, autor de los toscos pero representativos bosquejos de On Our Selection (Seleccionados por nosotros), 1899.El cultivo del mito de la dura tierra del Bush por parte de los fundadores del Bulletin, John Haynes y J. F. Archibald (18651919), es atemperado un tanto por A. G. Stephens (1865-1939), quien edita libros de poetas cultos, tales como el romántico y musical Victor Daley (1858-1905), o Roderic Quinn (1865-1949), místico y simbolista. Obra muy diferente, también aparecida en el Bulletin, es Such is Life (Así es la vida), 1903, vivaz crónica de excepcional amplitud de la vida en un distrito interior, en Nueva Gales del Sur, firmada por Tom Cóllins (seudónimo de Joseph Furphy, 1843-1912). El tiempo ha disminuido el impacto de la que puede considerarse primera novela genuinamente australiana: My Brilliant Career (Mi brillante carrera), 1901, obra inicial e impetuosa de la novelista Miles Franklin (18831954). Son también fieles a la realidad circundante Barbara Baynton (18621929),autora de los cuentos Bush Studies (1905) y de la novela Human Toll (Peaje humano), 1908; Randolph Bedford (18681941); Aeneas Gunn (n. 1870), autora de 117e of the NererNerer (Nosotros los del jamás), 1908; y Louis Stone (18711935). Por el contrario, Ernest William Hornung (18661921), tras escribir sobre temas australianos adquiere fama internacional con sus novelas policiacas protagonizadas por Raffles, el delincuente elegante.Otros escritores. Influjo europeo. Entre los poetas ya formados antes de la I Guerra mundial merecen ser destacados Bernard O’DoNvd (1866-1953), autor de una poesía combativa (Proletaria, Young Democracy); Hugh McCrae (18761958), autor de Satyrs and Sunlight (Sátiros y luz solar) y The Voice of the Forest (La voz del bosque), poseedor de un notable dominio de la lengua; John Shaw Neilson (1872-1942), de céltico lirismo; Furnley Maurice (seudónimo de Frank L. T. Wilmot, 1881-1942), nacionalista y antidemocrático, autor de bellos poemas infantiles; el filosófico William Baylebridge (seudónimo de W. Blocksidge, 18871945), autor también de los cuentos bélicos Anzac Muster, así como buen número de poetisas: Mary Gilmore (n. 1865), que escribió durante 50 años poesía lírica y social; M. Forrest (1872-1935); Marie J. Pitt (1875-1948); etc., que pertenecen ya a la época de transición.Después de la guerra de 191418 aumenta el influjo europeo en la narración. La obra de Henry Handel Richardson (seudónimo de Ethel F. L. Robertson, 1871-1946), autora, entre otras muchas novelas, de la trilogía The Fortunes of Richard Mahony (1917, 1925 y 1929), es como un heraldo de nuevas y vigorosas figuras: Katherine S. Prichard (n. en las Fidji en 1884), autora de Working Bullocks (Bueyes al trabajo), 1926; Vance Palmer (n. 1885), complejo y prolífico; Martin Mills (seudónimo de Martin Boyd, n. 1893); M. Barnard Eldershaw (seudónimo de las escritoras Marjorie Barnard y Flora Eldershaw, ambas nacidas en 1897), que firma A House is Built (Se construye una casa), 1929; Frank Dalby Davison (n. 1892) y Leonard Mann (n. 1895), en quienes resuenan los ecos de la guerra; Dorothy Cottrell; Myra Morris; Helen Sympson; Christina Stead, autora de The Salzburg Tales (Cuentos de Salzburgo), 1924, de inspiración chauceriana; Eleanor Dark (n. 1912), la primera novelista que utiliza argumentos obtenidos de la vida urbana contemporánea, autora de Prelude to Christopher (1934) y de Return to Coolami (1936); Xavier Herbert (n. 1901), autor de Capricornia (1939); etc. Más recientemente Patrick White ha producido un fuerte impacto con sus novelas intelectuales The Tree of Life (El árbol de la vida), 1955, que ha sido calificado de "la Ilíada en el tiempo", Voss, a la que se ha llamado "la Odisea en el espacio", y Riders in the Chariot (Montados en la carroza). White recibió en 1973 el Nobel de Literatura.En la lírica destacan nítidamente los nombres de los innovadores Robert David Fitzgerald (n. 1902), autor de Essay on Memory (Ensayo sobre la memoria) y To meet the Sun (Al encuentro del sol), y de Kenneth Slessor (n. 1901), con Five Bells (Cinco campanas) y Cuckooz Contrey (1932), quienes lograron incorporar por fin su país a las corrientes universales de la lírica, superando el ingenuo idealismo australianista. Al lado de ellos, J. A. R. MacKellar, Douglas Stewart (n. 1913) y John Manifold, Michael Thwaites, Judith Wright (n. 1915), Alec Dervent Hope (n. 1907), Will Dyson y Dorothea MacKellar, conocedora de España y de su literatura. Rex Ingamells, autor de Gumtops y Forgotten People (Gentes olvidadas) fundó en Adelaida el movimiento, la revista y la editorial Jindyworobak, de inspiración indigenista, en la que se dio a conocer Ian Mudie (n. 1911). Otras publicaciones poéticas son el trimestral "Meanjin" (Melbourne 1940) y "The Angry Pinguins" (Los pingüinos airados), también de Melbourne y que ha adquirido carácter universal.Literatura dramática. La literatura dramática era prácticamente inexistente antes de 1955, si bien el teatro como espectáculo fue una actividad floreciente desde la época de la fiebre del oro, actividad que supo organizar el actorempresario James Cassius Williamson (1845-1913). La resistencia de empresarios y público a aceptar obras australianas tuvo que combatirse con la creación de compañías y organismos protectores de la producción nacional, y entre ellos el Elizabethen Theatre Trust (1954). Durante el s. xIx, hubo dos tipos de obras de escasa calidad: los dramas en verso escritos por poetas y eruditos, leídos pero no representados; y las adaptaciones melodramáticas de obras que triunfaban en Europa, como Las Calles de Londres, convertidas en Las calles de Melbourne, y de obras narrativas australianas.Hacia 1890, una nueva sociedad, más refinada, exige un teatro diferente y se incrementa la representación de comedias clásicas inglesas. Louis Esson (1878-1943) entra en contacto, en Dublín, con los dramaturgos del Abbey Theatre y siguiendo el consejo de Yeats regresa a A. con la idea de crear un teatro nacional a imagen y semejanza del irlandés. El empeño no cuajó porque las circunstancias sociales y políticas de uno y otro país eran muy diferentes, pero, sin embargo, Esson produjo algunas comedias de un acto afortunadas, entre ellas The Drovers (Los conductores de ganado). También son de un acto las comedias The Bleak Horse (El caballo negro), de Vance Palmer; y Bleak Dawn (Aurora gris), de Sydney Tomholt. Tras la promesa de A Touch of Silk (Roce de seda), de Betty Roland, el teatro gana nueva altura con la publicación de Ned Kelly (1943), por Douglas Stewart, y con el estreno, en 1948, de Rusty Bugles (Cornetas herrumbrosas), de John Sumner LockeElliott, en la que se ofrece una visión irónica de una unidad del ejército australiano. Pero el acontecimiento decisivo fue Summer of the Seventeenth Doll (Verano de la 17a muñeca), 1955, de Ray Lawler, que presenta bajo una nueva luz temas clásicos del ambiente australiano. The Shifting Heart (Corazón cambiante), de Richard Beynon; The Slaughter of St. Teresa’s Day (La matanza del día de Santa Teresa), de Peter Kenna; The One Day in the Year (El único día de todo el año), de Alan Seymour; The Season at Sarsaparrilla (La temporada en Sarsaparrilla), 1961, de Patrick White, y The Tower (La torre), de Hal Porter, mantienen el prestigio del teatro contemporáneo de A.Para la lengua inglesa en A., v. GERMÁNICAS, LENGUAS.RICARDO JORDANA.
BIBL.: M. MILLER, Australian Literature, Melbourne 1940; H. M. GREEN, Australian Literature, 19001950, Melbourne 1951; A. J. COOMBES, Some Australian Poets, Sydney 1938; M. B. ELDERSHAW, Essays on Australian Fiction, Melbourne 1938; M. FRANKLIN, Laughter, not lor a cage, Sydney 1956 (estudio sobre 150 años de novela australiana).
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