Atlántida HIST.
Categoria:
Historia
Una de las más bellas descripciones míticas de un hipotético continente o inmensa isla situada al oeste de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar) y frente a los montes Atlas. Su descripción geográfica, formas de vida y carácter de sus habitantes, los atlantes; procede de dos diálogos de Platón, Timeo y Critias, tema recogido de algún relato egipcio y puesto en boca de un sacerdote egipcio que relata las extrañas noticias a Solón.La isla era situada frente al estrecho y, entre Europa y el mar que la rodeaba, existía un número considerable de pequeñas islas. Los dioses sortearon la tierra para dividírsela, correspondiendo a Poseidón la A., rodeada de un mar de aguas tibias, con un relieve de elevadas montañas que hacían impenetrable el territorio y, en el centro, una hermosa y fértil llanura, donde florecía toda clase de riqueza, tanto en flora (frutos de todas clases, plantas aromáticas, grandes bosques de madera preciosa, etc.), coomo en fauna (innumerables especies, desconocidas en otros continentes, que vivían plácidamente en zonas rodeadas de ríos de agua clara, lagos y vastas praderas y bosques). Los habitantes de este afortunado continente carecían de preocupación por la subsistencia, ya que, además de las riquezas aludidas, la bondad de la tierra les permitía dos cosechas al año. El interior de la tierra también proporcionaba riquezas inconmensurables en metales preciosos, con los que hacer templos, palacios, rellenar muros y comerciar con los pueblos más poderosos. Entre todos los metales destacaba uno que gozaba de la máxima aceptación: el auricalco.Poseidón dividió la isla en dos partes y confió al primogénito, Atlas, la mejor en calidad y en extensión, con el título de rey, mientras que los demás serían príncipes. El segundo hijo recibió el extremo de la isla que rozaba con las columnas de Hércules, denominando a su territorio Gadeirike (para los fenicios Gádir) (Cádiz). Cada uno de los príncipes gobernaba su país con independencia. La autoridad y las relaciones entre los príncipes estaban reguladas por las leyes de Poseidón. Hasta que se sintieron dominados por el deseo de esclavizar a las poblaciones vecinas e incluso al mundo conocido. Intentaron someter Europa y África, pero fueron vencidos por los atenienses y sus aliados. No tardó en llegar el castigo de los dioses por tal atrevimiento y, en el breve espacio de un día y una noche, sufrieron intensos terremotos y cataclismos que les dejaron aplastados bajo las aguas.El tema de la A. ha sido tratado por comentaristas de Platón, geógrafos, geólogos e historiadores, ya que; dentro del carácter mitológico de la narración, van incluidos ciertos datos que demuestran un conocimiento geográfico de Platón, como las alusiones a Gadeirike que, según A. Schulten, es una referencia a la legendaria Tartessos (v.), que en la Antigüedad se denominaba Gadira. La existencia de la A. ha sido considerada por algunos geólogos y geógrafos para explicar particularidades de la flora europea; otros han supuesto que América meridional formaba un solo continente con Europa, por el examen de la fauna jurásica del mar. También se ha recurrido a la hipótesis de la A. para explicar diversos fenómenos de la época glaciar. Las identificaciones de la A. han sido múltiples. Para unos, coincide con tierras sumergidas de lo que podrían ser vestigios las Canarias, las Azores y el litoral atlántico de la península Ibérica (Berget y Kirscher, quienes además creen que la destrucción de la A. ocurrió en el Terciario), para otros sería América, y otros la identifican con Creta (Brandstein y Balch), con el Sahara o con el Senegal (Frobenius), etc.Para Aristóteles se trata de elucubraciones poéticas. Otros clásicos, sin embargo, como Poseidonio y Diodoro Sículo, le han dado crédito. Según Platón, lo relatado sucedió unos 9.000 años antes de la época en que el sacerdote egipcio lo refiere a Solón, es decir, hacia el 9600 a. C., y de haber sucedido el fenómeno geológico del hundimiento del continente isla, tuvo que ser antes de la existencia del hombre.Entre las dos guerras mundiales, en un periodo de crisis, y como buscando un mundo de evasión, surgen los estudios sobre la A. Es en Alemania donde por primera vez aparece una revista dedicada a temas geográficos denominada "Atlantis"; el geógrafo alemán Hermann publica un libro, Die Edkarte der Urbibel (Brunschwing 1931) en el que intenta hacer una reconstrucción formal del mundo mediterráneo por los años 1000 a. C., guiándose del contenido de un libro apócrifo del A. T. En 1926, A. Schulten publica en "Geographische Zeitschrift" un artículo en el que trata de las "Islas Afortunadas" en relación con la A. El semanario alemán "Die Woche" recoge opiniones de especialistas sobre la posible ubicación del continente sumergido.En las literaturas europeas, la leyenda de la A. ha inspirado gran número de obras, entre las que cabe destacar: La nueva Atlántida de R Bacon, exponiendo la ciudad ideal para las ciencias; La Atlántida de J. Verdaguer, en la que Colón busca el continente perdido; la novela Atlantis de G. Hauptmann, en 1912; La Atlántida de P Benoit, en 1919; Las Atlántidas de Ortega y Gasset, tratando la posición del hombre moderno ante culturas sumergidas o evaporadas, en 1924; y en 1939, el libro de A. Schulten, Atlantis, tratando de identificar Tartessos con la A. La arqueología, no ha corroborado ninguna de las hipótesis planteadas.MAREA JOSÉ SOBEJANO.
BIBL.: A. SCHULTEN, Tartessos, Madrid 1945; E. CORREA CALDERÓN, Teoría de la Atlántida, Madrid 1959; J. FERNÁNDEZ AMADOR DE Los Rfos, Atlántida, estudio arqueológico, histórico y geográfico, Zaragoza 1925; J. SPANUTH, La Atlántida (en busca de un continente desaparecido), Barcelona 1959; V VERA, La Atlántida de Platón, la de los geólogos y la antigua civilización cretense, Madrid 1925; A. GARCÍA Y BELLIDO, La Atlántida, "Atlántida" V, Madrid 1963; J. SPANUTH, La Atlántida, Barcelona 1985.
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