Ateneo HIST.
Categoria:
Historia
Orígenes e historia. Del griego atenaios, de Atenas, se refiere al santuario dedicado a la diosa Atenea. Nombre de algunas asociaciones, científicas o literarias, y del local donde se reúnen. También se da el nombre de a. a algunos centros de enseñanza.Se supone que el funcionamiento del primer a. se debe al emperador Calígula, hijo de Germánico, emperador romano, en Lyon, en los a. 30 a 37 de nuestra Era; en él se impartieron cursos de elocuencia griega y latina a cargo de los más famosos profesores, que contribuyeron grandemente a la educación literaria de los galos. Un siglo después, en el a. 135, poco antes de su muerte, el emperador Adriano fundó en el Capitolio de Roma un a., con el fin de. que en él explicaran públicamente los más destacados profesores de Gramática, dialéctica, elocuencia, jurisprudencia y Filosofía, y que funcionó hasta el s. v. Están más de acuerdo con el carácter actual de los a. las universidades libres, asociaciones creadas con espíritu libre semidemocrático por amor al progreso y a la cultura, al estudio y a la investigación, al saber, en suma, que surgieron en la Edad Media y que fueron más tarde, en tiempos de Alfonso X en España, la base de las escuelas oficiales, que definitivamente después se dedicaron a la enseñanza dogmática y regularizada. En Francia, fue fundado en París, en 1785, un a. de gran fama, que fue denominado después A. republicano y A. real. En 1792 fue creado el que después se llamó A. de las artes. Con el transcurso del tiempo el nombre a. fue sustituido por el de museo o liceo. En Londres, desde 1824, existe una asociación The Atheneum de la que forman parte un gran número de socios amantes de la cultura.El Ateneo Español. En España, el 14 mayo 1820, fue fundado el A. Español, llamado también Sociedad Patriótica y Literaria, con el fin de discutir tranquila y amistosamente cuestiones de Legislación, de Política, de Economía y, en general, cualquier otra materia que se reconociera de utilidad pública, a fin de rectificar ideas y ejercitarse en la oratoria, teniendo por último la finalidad de propagar y difundir, por todos los medios, los conocimientos útiles. Sostuvo 12 cátedras públicas de idiomas ` vivos, Contabilidad, Derecho nacional, Economía, Derecho internacional, Historia, Taquigrafía, Griego y Música, distribuidas en las seis secciones de que constaba, denominadas: de Ciencias primitivas, de Ciencias del hombre, de Ciencias Matemáticas y FísicoMatemáticas, de Artes mecánicas, de Bellas Artes y Bellas Letras y de verdadera Metafísica y verdadera Filosofía o Análisis universal. La Comisión de las Cortes de 1821 consultó al A. sobre el Código Penal, promulgado en 1822. Los estatutos fueron firmados por 92 ciudadanos, muchos de ellos de nombre destacado en la política y algunos en las letras. Fue perseguido en 1823 y cerró sus puertas, recogiendo el mobiliario y el archivo D. Pablo Cabrero, que los cedió al reinstalarse el A. en 1835.El Ateneo de Madrid. El A. Español fue el precursor o antecedente del A. de Madrid, fundado por iniciativa de D. Juan Miguel de los Ríos, catedrático de Jurisprudencia de la Univ. de Madrid y Alcalá. En sesión celebrada el 31 oct. 1835, en la sala principal de las Consistoriales, una comisión, designada al efecto, propuso que más que restaurar el viejo A. Español, se creara otro semejante con las variaciones y mejoras que se creyeran oportunas. Fue nombrada una nueva comisión en esta sesión, formada por Olózaga, duque de Rivas, Alcalá Galiano, Ríos Olavarrieta y Mesonero Romanos y Fabra. El 16 de noviembre, por R. O. de la Reina Gobernadora Da María Cristina de Borbón, fue autorizada la creación de un a. literario, y el día 26 del mismo mes la junta General se instaló en los salones de la vieja casa de Abrantes, en la calle del Prado, esquina a la de San Agustín, cedida al efecto por su propietario D. Tomás Jordán, que allí poseía un establecimiento tipográfico. La Junta designó presidente del A. al duque de Rivas. La sesión inaugural del nuevo establecimiento tuvo lugar el 6 dic. 1835 en el palacio del duque de Rivas de la Concepción Jerónima. El primer socio ingresado de acuerdo con los estatutos, fue D. Mariano José de Larrá, el 4 en. 1836, y se adscribió a la Sección Cuarta o de Literatura. Los estatutos establecieron en su art. 1 que se trataba de una sociedad exclusivamente científica, literaria y artística, y que sus socios "se proponen aumentar sus conocimientos por medio de la discusión y de la lectura y difundirlos por medio de la enseñanza pública y gratuita". Se destaca en los estatutos el triple carácter de Academia, Inst. de Enseñanza y Círculo Literario. Como Academia (v.) se dividía en cuatro secciones: Ciencias Morales y Políticas, Ciencias Naturales, Ciencias Matemáticas y Literatura y Bellas Artes. En los últimos años del s. XIX comenzó a funcionar la Escuela de Estudios Superiores; figuraron como profesores de las distintas y variadas asignaturas los más destacados especialistas de la época, entre ellos, p. ej.: Menéndez y Pelayo, Juan Valera Emilia Pardo Bazán, Ramón y Cajal, Echegaray, Canalejas y Joaquín Costa. Su importante biblioteca se empezó a organizar hacia 1877 y el Gobierno dispuso que se enviara a ella un ejemplar de cada una de las obras salidas de la Imprenta Nacional y los ejemplares duplicados al fundirse la Biblioteca de las Cortes, la Nacional y las de los conventos suprimidos. Más tarde, se crearon varias secciones más, como la de Medicina y la Iberoamericana. En 1877, se publicó un "Boletín" que contenía los discursos de los presidentes, trabajos de los profesores, actas de las secciones, trabajos y noticias del A. y una sección bibliográfica.Artiles, en el trabajo Larra y el Ateneo (cfr. bibl.) dice que "ninguna sociedad literaria caracteriza, como el A., la época romántica donde se reúne todo lo que entonces tenía alguna significación literaria, científica y política; donde en sus comienzos se pusieron a discusión los principios estéticos del romanticismo" (citado por García Martín, cfr. bibl.). Se dijo, y con razón, que la historia del A. de Madrid es la historia del s. xix español. "Desde principios del siglo actual, el A. fue club político, biblioteca y centro vivo cultural, que agitó a las gentes y mantuvo, desde su llamada tribuna política, la tradición de las Cortes de Cádiz, las esencias liberales y la barricada de la rebeldía dispuesta a manifestarse contra los poderes constituidos" (Aguado y Alcázar, Manual de Historia de España, Madrid). Durante el franquismo el A. pasó a ser una dependencia protegida del Ministerio de Información y Turismo, luego, con la instauración de la democracia, ya no recuperó su antigua importancia.Ateneos de provincias e Hispanoamérica. En Barcelona, fue fundado, en 1860, el A. Catalán que, en 1872, se denominó A. Barcelonés, con la misma finalidad del de Madrid; instalado en edificio propio, posee una valiosa biblioteca, siendo su hemeroteca también importante. En 1879, fueron aprobados los estatutos y reglamentos funcionales del A. Mercantil de Valencia, que se convirtió en un centro cultural de primer orden en la región. En muchas ciudades españolas fueron creados a. desde mediados del s. xix: Sevilla, Santander, Salamanca, Pontevedra, Vitoria, Bilbao, Huesca, Lérida, Málaga, Mallorca, etc. También surgieron, principalmente a fines del s. XIX y principios del xx, a. obreros, tenían como misión el difundir la cultura impartiendo enseñanzas a la clase obrera.En los países de habla española fueron creados a.: en Argentina, el A. de la Plata, en Buenos Aires, así como el A. Argentino y el A. Iberoamericano. En Perú, el A. de Lima; en Colombia, el A. de Santiago de Cali. En Guatemala, Cuba, etc.V. t.: ACADEMIA.MA J. ALCARAZ LLEDÓ.
BIBL.: J. ARTILES, Larra y el Ateneo, "Rev de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid" 29 (en. 1931) 13751; Ate
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