Ateísmo I. en la Sagrada Escritura. REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Parece una paradoja hablar de a. en la S. E., que es la historia de las intervenciones de Dios. Pero la Biblia se ocupa del a., porque nos presenta un grupo de hombres que se han opuesto a Dios y le han negado, y porque da su juicio acerca de esos hombres.Ateísmo y ateo son palabras procedentes del término griego Theos (Dios), con una alfa privativa. Ateo es el hombre sin Dios, y a. su postura moral con respecto a la religión. El ateo es teórico, si profesa, como verdad, que Dios no existe (cfr. Ps 14, 1; 53, 2). Es práctico, si vive de hecho como si Dios no existiera. Es técnico, si niega la existencia de Dios como consecuencia de una reflexión científica. Según esta sencilla clasificación, el a. teórico y especialmente el técnico, no son objeto de muchas referencias a lo largo de la S. E., que presenta siempre el a. como insensatez y como pecado, y no se limita nunca a la consideración de las solas perspectivas teoréticas. Del a. práctico se habla en cambio abundantemente. Añadamos, finalmente, que pueden aplicarse al a. gran parte de las cosas que en la Biblia se dicen contra la idolatría (v.) o culto a dioses falsos.Existencia de Dios. La Biblia afirma constantemente la existencia de Dios, mostrando que toda la vida debe fundarse en lrl: a) El hecho básico de toda la historiu bíblica es que Dios existe; Dios crea, salva, consuma: Israel sabe que Dios está presente en su historia (Gen 1, 1; 12, 1 ss.; Ex 3, 78; Num 14, 14; Dt 2, 7; etc.). b) La existencia de Israel está regulada según esa realidad de Dios: las leyes determinan la fe en Dios (Ex 20, 25; Dt pass.; etc.), programan la vida del creyente (Ex 25 ss.; Lev 17; Dt 16), prohiben la idolatría (Ex 20, 23; Dt 5, 79; 13, 15); creer en Dios es un artículo de fe (Mc 12, 2932; Rom 3, 3 ss.; Heb 11, 6). c) El nombre sagrado de Yahwéh se origina de la raíz hyh, o hwh, cuyo evidente significado es ser, existir. d) Una fórmula de juramento es "vive Dios"; en primera persona "vivo yo" (cfr. Num. 14, 28) aparece 18 veces (de ellas 13 en Ez); "vive Yahwéh" (cfr. Idc 8, 19), 41 veces, especialmente en los libros históricos. La fórmula "Yo Yahwéh" se repite como estribillo en el Código de Santidad (Lev 1727). Todo ello está en la fe que aparece en la expresión "el Dios vivo" (Ier 10, 10; Os 2, 1; 42, 3).Juicio sobre los ateos. La Biblia reprende claramente la postura de los ateos: a) Negar a Dios, decir que no existe, es no sólo un pecado sino una necedad (Ps 10, 4; 14, 1; 53, 2). Y es una impiedad no invocarle o negar su actividad (Ps 10, 11; 53, 5); los que lo hacen son calificados como "obradores de vanidad" (Is 31, 2; Os 6, 8; Ps 5, 6). b) El problema del conocimignto de Dios es abordado en Sap 13, 19 y Rom 1, 1923. El hombre no puede vivir sin Dios; lo contrario es un error, una desgracia, un castigo (Sap 12, 27; 13, 7; Rom 1, 20; Eph 2, 12), motivo de justas quejas de Dios (Os 4, 1). En los tiempos mesiánicos conocerán las gentes que Yahwéh es Dios (en Ez hasta 63 veces). c) La idolatría es objeto de duras invectivas por parte de los profetas (cfr. Ier 2, 5 ss.; 5, 12); Isaías (40, 18 ss. y 46) hace una descripción de los idólatras llena de ironía; y dejar a Dios para ir detrás de dioses falsos es fornicación o adulterio (Ier 3, 15; Ez 16, 8 ss.; 23, 145; Os 2, 25).El ateísmo en el N. T. Del mismo modo que la fe adquiere especiales características después de la venida de Cristo, así también el a.: a) La gran realidad es Cristo "gran Dios y Salvador nuestro" (Tit 2, 13). A Él se atribuye generalmente lo que en el A. T. es propio de Dios; es el Kyrios (v. JESUCRISTO I y III), objeto de doxologías (cfr. Rom 10, 9; 1 Cor 12, 3). El a. está ahora en relación con los hechos cristianos; aceptar a Cristo es vida eterna, negarle es ponerse en camino de perdición (lo 3, 15.36; 5, 24; 6, 4047; 17, 3); éste fue el gran pecado del pueblo judío (Act 3, 13) y es motivo de condenación (Mt 10, 33 y paralelos; lo 3, ir8); más aún, es lo mismo que negar a Dios y es algo propio del Anticristo (v.) (lo 5, 23; 1 lo 2, 22); también con las malas obras se puede negar la fe teóricamente aceptada (cfr. Tit 1, 16). b) Por eso los predicadores del N. T. reprueban el a. al exigir la fe no sólo en Dios sino en Cristo; "creer en Jesucristo" ("en mí, en el Hijo del Hombre") es una fórmula usada por Cristo (lo 3, 15.18.36; 6, 35.40; etc.) y por los Apóstoles (lo 2, 11; 11, 35; Rom 9, 33; 10, 11; Philp 1, 29). Fe (v.) que comprende su personalidad divina, su mesianidad, su misión, los hechos salvíficos de la Redención.La S. E., en su doble aspecto de historia salvífica y de doctrina revelada, es una condenación de la postura moral del hombre que no acepta a Dios.V. t.: IDOLATRÍA II; Dios III.G. DEL CERRO CALDERÓN.
BIBL.: "Lumiére et Vie", no monográfico de marzo 1954 (el art. de I. C. LARCHER hace exégesis de Sap 13, 19, y el de A. FEUILLET de Rom 1, 823); H. M. FERET, Connaissance biblique de Dieu, París 1955; CL.I. GEFFRE, Comment étudier le mystére de Dieu? Bibliographie organisée, "La vie spirituellev 106 (1962) 336352; I. C. MURRAY, Le probléme de Dieu. De la Bible á 1’incroyance contemporaine, París 1965; P. VAN IMSCHOOT, Teología del Antiguo Testamento, Madrid 1969, 3536; M. MEINERTZ, Teología del Nuevo Testamento, 2 ed. Madrid 1966, 316322; VARIOS, El problema del ateísmo, Salamanca 1967.
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