Atálida, Dinastía HIST.
Categoria:
Historia
Dinastía de monarcas de Pérgamo (v.) (a. 283-263 a. C.). El origen de la dinastía puede situarse en Fileteros, hijo de Atalo (de ahí el nombre de la dinastía). Dentro de la formación de los Estados helenísticos en la desmembración del Imperio de Alejandro Magno (v.), la formación del reino de Pérgamo es un hecho tardío. No corresponde al periodo de los diadocos ni al de los epigonos, puesto que su confirmación, de hecho ya que no de derecho, es resultado de la batalla de Curupedion y muestra de la astucia que siempre exhibieron los A. en política internacional al aliarse con los vencedores.Fileteros (a. 283263 a. C.). Gobernador de la plaza fuerte de Pérgamo por cuenta de Lisímaco, supo traicionar a su señor y acatar a Seleuco I (v. SELÉUCIDAS, DINASTÍA) (a. 283), conservando al mismo tiempo los tesoros depositados en aquella ciudad. Tras la batalla de Curupedion y el asesinato de Seleuco, Fileteros no proclamó su independencia, sino que se mantuvo oficialmente como vasallo de los seléucidas (v.), aunque de hecho gozara de plena independencia.Eumenes I (a. 263-241 a. C.). A Fileteros le sucedió su sobrino Eumenes. Éste no sólo no se contentó con su independencia de hecho, sino que proclamó de derecho la independencia de Pérgamo (v.). Apoyado por tropas pagadas con el oro egipcio, atacó a Antíoco I junto a Sardis. Aprovechando el periodo de desorden que significaron las operaciones egipcias en Mileto (v.) y Pfeso (v.) y la formación de un Estado independiente en Capadocia, Eumenes amplió su Estado ocupando el valle y la desembocadura del río Caicos. El signo de Pérgamo, aprovechar la discordia de las grandes potencias, quedaba establecido.
Atalo I (a. 241-197 a. C.). Sobrino de Eumenes, continuó su política de aprovechar las discordias entre los Estados helenísticos y en especial Siria. En primer lugar consiguió batir a los gálatas (v.). Esta victoria no representaba en sí una ampliación del territorio de Pérgamo, pero implicaba un extraordinario aumento de prestigio. Hasta entonces los gálatas habían venido cobrando un tributo anual de las ciudades griegas en concepto de protección y como garantía de no emprender nuevos ataques. Atalo, primero en su familia, tomó el título de rey. Antíoco Hierax había cometido el error de aliarse con los gálatas. Esta alianza no sólo le desprestigió ante las ciudades griegas sino que dio pie a Atalo para nuevas operaciones (a. 230-228 a. C.). En tres batallas Atalo derrotó a Antíoco e incorporó a sus Estados la zona costera de Frigia y Lidia. Esto no significaba sólo el aumento de los dominios de Pérgamo, sino también el pleno reconocimiento de aquel Estado en el ámbito de las grandes potencias helenísticas. La propaganda de Pérgamo adopta un carácter panhelénico. La vieja fortaleza es embellecida con nuevos edificios, singularmente un templo de Atenea. Junto a éste, al igual que en la Acrópolis de Atenas, aparecían las representaciones del triunfo de los atenienses contra las amazonas y los persas, de los dioses contra los gigantes y, finalmente, de Atalo sobre los gálatas. Con ello se simbolizaba no sólo la oposición a los bárbaros sino también a aquellos Estados que como Siria o Macedonia podían ser considerados tales o eran aliados de los mismos. Aprovechando el oro egipcio y la rivalidad entre los lágidas y Macedonia y Siria, Pérgamo realizaba una política propia tendente a aumentar su grandeza.Las campañas de Antíoco III (v.) pusieron en peligro la prosperidad de Pérgamo. Hacia el a. 222 ésta tuvo que ceñirse a sus antiguos límites y renunciar a las conquistas de Atalo. En el a. 211 a. C. los romanos, en lucha contra Macedonia, se aliaron con la liga Etolia. A su vez los etolios eligieron como general a Atalo. Pérgamo establecía con ello una colaboración con los romanos que debía resultar fructífera. La paz de Fenice (a. 205) representó para Roma la posibilidad de centrar sus esfuerzos en la lucha contra Aníbal (v.). Esta segunda guerra macedónica había dado a Pérgamo, momentáneamente, una nueva vía de expansión. Atalo había comprado a los etolios la isla de Egina con el propósito de utilizarla como base naval. Rodas (v.), antigua enemiga, se alió con Pérgamo frente al peligro macedonio. El a. 202 las naves de Pérgamo iniciaban las operaciones contra la escuadra macedónica. El a. 201 Roma intervino en la guerra y los macedonios fueron derrotados en Cinoscéfalos (a. 197 a. C.).Eumenes II (a. 197-160/59 a. C.). El a. 198 Antíoco III había atacado Pérgamo, pero la intervención romana le obligó a retirarse. Ya en guerra Roma y Siria, Pérgamo, defendida por el hermano del rey, el futuro Atalo II, fue sitiada por los sirios y sólo liberada al llegar las tropas romanas (a. 190 a. C.). La derrota de Antíoco en Magnesia (a. 189) y la paz de Apamea permitieron una ampliación de Pérgamo. Eumenes recibió buena parte de Asia y la costa de Tracia. El a. 175 Antíoco IV fue proclamado rey de Siria gracias al apoyo del A. El a. 172 Eumenes marchó a Roma para denunciar las intrigas de Perseo. Intervino en la guerra, pero su conducta motivó las suspicacias de Roma. Por este motivo le fue prohibido residir en Italia.Atalo II (a. 160/59139/38). Roma no sentía hacia este nuevo soberano las mismas sospechas. Le apoyó en la lucha contra Prusias de Bitinia (a. 154 a. C.). Apoyó a Roma en Grecia contra Adrisco y contra Corinto y realizó una campaña en Tracia. El nuevo rey no sentía ya las ambiciones de su predecesor ni los tiempos permitían aquella política. Pérgamo dejaba de ser aliada para cobrar día a día el aspecto de un Estado vasallo.Atalo III(a.139/38-133a. C.). AtaloIIrecibió la corona a los 61 años de edad, su sobrino y sucesor fue rey a los 24. Muy interesado en las ciencias naturales, se creó fama de brujo. Poco dado a la política, se contentó con reinar dedicado a sus actividades sin soñar en el juego de alianzas y de guerras en el que la dinastía había logrado su grandeza. Probablemente escéptico ante el porvenir, apenas sin familia, sorprendió al mundo dejando en herencia su reino al pueblo romano. Con ello nació la provincia romana de Asia.Aristónico (a. 133-130 a. C.). Hijo de Eumenes II y una concubina tracia. No puede ser considerado rey legítimo, por cuanto el testamento de Atalo III era, dentro del concepto del poder real en los Estados helenísticos, jurídicamente válido. Aristónico luchó contra Roma apoyado por los esclavos, mercenarios y una parte de la escuadra. Pese a la ayuda de los Estados fronterizos, no fue fácil sofocar la rebelión.Los reyes de Pérgamo. Lo apuntado muestra únicamente el aspecto político, militar y diplomático de los miembros de la dinastía. En general fueron, desde Atalo 1, grandes protectores de las artes y las letras, mecenas y coleccionistas de arte. Consiguieron hacer de Pérgamo una de las grandes capitales del mundo mediterráneo y uno de los primeros centros intelectuales, así como una de las ciudades más bellas del mundo antiguo. Todo ello exigía dinero y éste no se obtuvo sólo con las subvenciones egipcias y el botín de las guerras. El reino de Pérgamo fue uno de los Estados mejor administrados del mundo helenístico. Manteniendo las estructuras tradicionales, los A. consiguieron fomentar su producción agrícola y desarrollar actividades artesanas. Su ;potencia naval y el puerto de Elea hicieron de Pérgamo un gran centro mercantil y una de las claves del comercio en el Egeo. Sólo en los últimos tiempos se adivina la existencia de una inquietud social que hizo posible el desarrollo de la rebelión de Aristónico.V. t.: PÉRGAMO.ALBERTO BALIL.
BIBL.: M. ROSTOVZEFF. Historia social y económica del mundo helenístico, Madrid 1967; P. GRIMAL, L’ellenismo e l’ascesa di Roma, Turín 1967; íD, La formazione dell’Impero Romano, Turín 1967; E. V. HANSEN, The Attalids of Pergamon, Nueva York 1957; R. B. McsHANE, The foreign policy of the Attalids of Pergamum, Urbana 1959; D. MAGIE, Roman Rule in Asia Minor, III, Princeton 1950.
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