Atahualpa HIST.
Categoria:
Historia
Discutido el lugar de su nacimiento, en el Cuzco o en Tumibamba (sobre cuyas ruinas se construyó la ciudad ecuatoriana de Cuenca), el último Inca del Tahuantinsuyo actuó siempre como un gobernante cuzqueño y murió como tal. Los historiadores de Indias proporcionan pocos datos sobre su infancia y juventud. Parece, sin embargo, haberse ejercitado en las guerras de conquista del Inca Huayna Capac (v.) en la zona de Quito.
Se afirma generalmente que A. era bastardo y usurpador. Lo primero no es cierto, porque el sistema de filiación europeo no funcionó en la zona andina, donde el régimen familiar de la élite era poligámico. La coya, considerada por los cronistas como esposahermana legítima del Inca, parece haber sido la esposa que éste debía tomar en su misma panaca (ayllu o grupo social andino asimilable al clan o al linaje). El matrimonio con la coya tuvo un carácter ritual y repetía el caso arquetípico de los fundadores primordiales Manco Capac y Mama Ocllo. Lo segundo tampoco es exacto, porque el poder del Inca provenía de su calidad divina (inherente al cargo, o a la persona), que procede a su vez de una identificación con el arquetipo primordial Manco Capac, repetido por Pachacútec el fundador del Estado incaico. Huáscar, el contendiente de A., no poseía esta calidad divina, porque la divinidad se había manifestado en su contra. Antes de morir Huayna Capac designó dos posibles sucesores: Huáscar y Ninan Cuyochi. Según el sistema sucesoreo, el dios Sol debía aprobar un candidato mediante la cal1pa, un ritual oracular. Realizado éste, ninguno obtuvo la venia divina. Sin embargo, la élite cuzqueña apoyó a Huáscar ante la muerte inesperada de Ninan Cuyochi.La expansión política incaica originó una nueva élite administrativa distinta de la cuzqueña y esto provocó un serio resentimiento social. Además, la construcción de Tumibamba como réplica del Cuzco y la presencia sagrada del Inca en ella, iniciaron un traslado del centro religioso que era el Cuzco (v.). Agraviada por esto, la élite cuzqueña arrasó Tumibamba después de la muerte de Huayna Capac. A. se hallaba entre los líderes locales presos. En la prisión, relata el cronista Juan Anello Oliva, A. recibió una revelación solar a través de un Inca anterior, lo que le otorgó el prestigio religioso necesario para ser Inca y destronar a Huáscar. No extrañe que las crónicas presenten como imbatibles a los ejércitos de A. desde este momento; es el apoyo solar el que le da el triunfo frente a Huáscar. Frente a los españoles en Cajamarca, A. se comporta con majestuoso pesimismo; trata de igual a igual con F. Pizarro (v.) y reconoce la superioridad de las armas españolas (le impresionaron las de fuego, naturalmente). Dijo alguna vez que sus dioses le habían abandonado y, luego, al ser condenado a muerte, aceptó hacerse cristiano. M. el 26 jul. 1533.En la prisión, A. hizo amistad con Hernando de Soto (v.) y deslumbró alguna vez a Pizarro con una treta de ajedrez recién aprendida. Ofrece, y se le acepta, un rescate en oro y plata al observar que estos metales provocaban la avidez de los españoles. Las cantidades de oro y plata comenzaron a llegar a Cajamarca y se interrumpieron al recibir noticias de un alzamiento indígena. Ante la ausencia de Soto y Hernando Pizarro (v.), amigos de A., y con el apoyo de Almagro (v.), A., fue condenado a la hoguera, pena conmutada por el garrote. Las crónicas recogen asombrados relatos de su conducta ante la muerte y de las honras fúnebres en las que, se dice, sus mujeres pidieron ser enterradas con él. La leyenda andina conserva una visión deformada de la muerte de A. Se afirma que fue decapitado y que su cabeza vaga buscando su cuerpo; cuando lo encuentre, dice el mito de Inkarrí, se producirá la resurrección del mundo indígena, con un claro sentido mesiánico.FRANKLIN PEASE.
BIBL.: Cronistas de la conquista del Perú, p. ei., P. PIZARRO, Relación del descubrimiento..., Biblioteca de Autores Españoles, CLXVIII, Madrid 1965; 1. ANELLO OLIVA, Historia del Perú, Lima 1895; M. BALLESTEROS GAIBROIS, Descubrimiento y Conquista del Perú, Barcelona 1963; F. PEASE, Atahualpa, Lima 1964; fD, Los últimos Incas del Cuzco, "Bol. Instituto Riva Agüero" VI, Lima 1968.
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