Asturiano, Arte ARTE
Categoria:
Arte
Caracteres generales. Se denomina a. a. al que se desarrolla en el norte de España, teniendo su centro en Asturias, durante los s. VIII y IX. El nombre lo debe a G. de Jovellanos, aunque realmente aplicó esta denominación al arte anterior al gótico, incluyendo por tanto el románico.El a. a. es uno de los fundamentales de la segunda fase del periodo prerrománico, en el que se funden elementos de tradición visigoda y del arte romano local, con formas y técnicas carolingias y orientales. En la arquitectura se caracteriza por el empleo de muros de sillarejo y mampostería, con cadenas de sillares en los ángulos, arcos de medio punto, de ladrillo por influencia carolingia, de medio punto peraltados y, ya a fines del periodo, arcos de herradura, de influencia meridional. Las cubiertas son de madera o de cañón semicircular, siendo fundamentalmente características las bóvedas de cañón reforzadas con arcos fajones, que se contrarrestan exteriormente por contrafuertes. El empleo sistemático de los contrafuertes, tanto en su función constructiva como decorativa, para acentuar el sentido de verticalidad del edificio, es una nota distintiva de la arquitectura asturiana, sin precedentes en el arte prerrománico. Asimismo, las estructuras abovedadas con ingeniosas disposiciones de contrarresto de empujes, mediante la diversa dirección de los ejes de las bóvedas, como en San Miguel de Lillo, es también otra de sus características esenciales. Como elemento decorativo sobresale la constante utilización de la decoración de soga o cuerda, ya utilizada en el arte visigodo (V. VISIGODOS II) aunque parcamente.En las iglesias, por influencia carolingia (v. CAROLINGIOS II), se adopta con preferencia el tipo basilical de tres naves y tres capillas rectangulares en la cabecera y dos cámaras a los lados del crucero. La existencia de estas cámaras en el crucero, responde a las exigencias de la liturgia visigoda, como la disposición del iconostasis, separando la cabecera del cuerpo de la iglesia. También se caracterizan por tener un pórtico a los pies, de tradición visigoda, así como por la disposición de una cámara del tesoro o habitáculo dispuesto encima de la capilla mayor, muy disimulada, con acceso desde el exterior por una ventana de la cabecera. Esta cámara del tesoro cuenta con precedentes visigodos, proliferándose en el periodo asturiano, con finalidad discutida, bien para servir de cobijo ocasionalmente a algún penitente, o bien para guardar en ella, en momentos de peligro, los objetos sagrados y de valor de la iglesia.En el a. a. se distinguen con claridad tres grandes periodos: el prerramirense, en el que se incluyen todas las obras pertenecientes al s. VIII y fundamentalmente las correspondientes al reinado de Alfonso II el Casto (791-842; v. ASTURIAS, REINO DE); el ramirense, al que corresponden las más bellas y perfectas creaciones del estilo, y que se desarrolla en torno al reinado de Ramiro I (842-850); y el posramirense, que comprende fundamentalmente el reinado de Alfonso III el Magno (866-910; v.), con el que se cierra la evolución del a. a., absorbido por el arte mozárabe (v. MOZÁRABES II) y por el traslado de la capital a León.Periodo prerramirense. Es el momento de la iniciación del a. a. con la construcción de la capilla de la Santa Cruz, en Cangas de Onís, por Favila (737), aprovechando un dolmen, destruido y reconstruido en nuestro tiempo. También anteriores al reinado de Alfonso II son los restos de la iglesia Santianes de Pravia. La obra característica y más significativa es la iglesia de San Julián de los Prados o Santullano, erigida por Alfonso II en las afueras de Oviedo, en honor de San Julián y Santa Basilisa. Esta iglesia fija el tipo de templo asturiano: de tres naves, pórtico, amplio crucero con cámaras laterales, iconostasis, tres capillas rectangulares y cámara del tesoro. Del mismo tipo sería la iglesia erigida en Santiago de Compostela por el rey Alfonso II. A este mismo momento corresponde la cripta de Santa Leocadia, en la que se utiliza la bóveda de cañón seguido. Hay abundantes noticias sobre la construcción de la catedral de San Salvador por el arquitecto Tioda y de otras construcciones, de las que subsisten los restos de la torre de San Miguel, adosada a la Cámara Santa y la capilla mayor de la iglesia de San Tirso, con alfiz encuadrando la ventana, que plantea interesantes problemas. A este momento corresponden también las iglesias de Santa María de Bendones y de San Pedro de Nora.Las artes figurativas de este periodo se hallan fundamentalmente representadas por las pinturas de San Julián de los Prados. Son estas pinturas las más importantes del prerrománico, evidenciando la fusión de las influencias bizantina y paleocristiana. Cubrían las paredes del templo, con representaciones de iglesias, palacios, cortinas y la cruz de Asturias, en las que la viveza del colorido, el profundo conocimiento de la perspectiva y la carencia de representación figurada, son sus notas características. También corresponde a este periodo la magnífica cruz de los Ángeles, donada por el rey Alfonso II a la catedral de Oviedo, que responde al tipo de cruz griega patada, con cabujones, piedras preciosas y camafeos, conforme al tipo de cruz gemmata, y el alfa y omega pendientes a los lados (v. ORFEBRERÍA). En su técnica se percibe la relación con la orfebrería del norte de Italia.Periodo ramirense. Es el momento cumbre del a. a. Sobresale, en primer lugar, la iglesia de Santa María del Naranco, antiguo palacio o, más probable, Aula Regia o capilla palatina. Ofrece una peculiar disposición: de planta rectangular, consta de dos pisos, el inferior con cámara central, otra de vestíbulo y otra con baño, evidentemente para el baño litúrgico de purificación; en la planta superior, a la que se accede por escalera exterior, se ofrece una amplia sala rectangular cubierta con interesantísima bóveda de cañón con arcos fajones, arquerías laterales sobre columnas con fustes sogueados, y en los extremos miradores. Le sigue en importancia la cercana iglesia de San Miguel de Lillo o Liño, de la que se conservan únicamente los tramos de los pies, con curioso sistema de abovedamiento a base de estructuras contrapuestas; y la de Santa Cristina de Lena, de una sola nave con tribuna en alto a los pies y una capilla en la cabecera separada del resto de la iglesia por magnífico iconostasis.Corresponden a este momento las jámbas de San Miguel de Lillo, en las que se copia un díptico consular, buen ejemplo de la influencia de las obras en marfil para la creación de la escultura monumental; asimismo destacan los clípeos que decoran Santa María del Naranco, respondiendo en su iconografía a una temática que funde motivos orientales y otros de tradición local. Otros restos en la iglesia de San Miguel de Lillo, como los capiteles e iconostasis de Santa Cristina de Lena, nos ofrecen ejemplos de la aparición de la escultura monumental en este periodo. La pintura se halla representada por restos conservados en San Miguel de Lillo, de evidentes raíces orientales.Periodo posramirense. En este periodo es fácilmente perceptible la influencia mozárabe; se prodigan los arcos de herradura y el alfiz encuadra normalmente el hueco de las ventanas. El edificio característico es la iglesia de San Salvador de Valdediós, de tres naves con tres capillas rectangulares, cámaras laterales y pórtico lateral abierto en el lado de la Epístola, cubierto con bóveda de cañón con arcos fajones, manteniendo así la estructura de la iglesia de Santa María del Naranco, y que puede ser considerado un precedente del característico pórtico abierto de las iglesias románicas castellanas. A este momento corresponden también las iglesias de San Adrián de Tuñón, Santiago de Gobiendes y San Salvador de Priesca, así como la fuente conocida por la Foncalada, en Oviedo. En este periodo el a. a. se difunde hacia tierras leonesas y gallegas.Son muy escasos los restos escultóricos conservados y la pintura se halla fundamentalmente representada por los restos conservados en la cabecera de la iglesia de San Salvador de Valdediós. La orfebrería presenta un magnífico ejemplar en la cruz de la Victoria, hecha por deseo de Alfonso III, en el castillo de Gauzon el 908,, estrechamente relacioxlada con la orfebrería poscarolingia y otomana. A este momento corresponden también la caja de las reliquias de la catedral de Astorga y la caja de las ágatas de la catedral de Oviedo, regalada por Fruela II en el 910.V. t.: PRERROMÁNICO, ARTE.JOSÉ MARÍA DE AZCÁRATE.
BIBL.: H. SCHLUNK, Arte asturiano, en Ars Hispaniae, II, Madrid 1947; J. MANZANARES, Arte prerrománico asturiano. Síntesis de su arquitectura, Oviedo 1964; J. M. PITA ANDRADE, Arte asturiano, Madrid 1963; H. SCHLUNK y M. BERENGUER, La pintura mural asturiana de los siglos IX y X, Oviedo 1957; L. MENÉNDEZ PIDAL, Los monumentos de Asturias, su aprecio y restauración desde el pasado siglo, Madrid 1954.
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