Asidos GEOG.
Categoria:
Geografía
Ciudad a 14 Km. de Beliané, situada junto a la actual Araba el Madfuna, en la orilla izquierda del Nilo, y a 522 Km. de El Cairo. Fue capital e importante centro de culto en el Egipto antiguo. No hay que confundirla con Abidos, actual Nagara, situada en Asia Menor, en la orilla sur del Helesponto, célebre por los amores entre Hero y Leandro.Historia. Según la leyenda, en su lugar fue enterrado el cuerpo de Osiris, despedazado por su hermano Seth y recogido por su esposa Isis. Según la misma leyenda, en un monte al oeste de A. era por donde el Sol, símbolo de Osiris, penetraba al mundo subterráneo para hacer su recorrido nocturno. Al parecer, A. nació como colonia de los reyes de Busiris que formaban parte de la federación osiriaca, con lo que implantaron en ella las tradiciones referidas. De este modo se convirtió en punto de apoyo para la conquista por Anedjti del S, llegando a ser en esta época sede de virreinatos de los reyes del Alto Egipto. Inmediatamente después de la unificación de los dos Egiptos pasó a ser el centro a cuyo alrededor se organizaba el culto nacional de Osiris. Perdió la categoría de capital durante la misma 1 dinastía, siéndolo de nuevo con Peribsen, último faraón de la II dinastía. Durante las III a la V dinastía perdió su preponderancia nacional, incluso en el terreno religioso, resurgiendo frente al culto popular de Osiris el del dios local Kentamentiu. Esto indica también la importancia de sus visires, que emparentaron, por medio de dos de sus princesas, con Pepi I (VI dinastía); de ellas nacieron los futuros Merenré I y Pepi II. Durante la época de convulsiones siguiente (primer periodo intermedio), fue lugar básico en las fundaciones de las dinastías VII y VIII, y centro de las luchas entre heracleopolitanos y tebanos. Con la dinastía XI, y durante la XII, A. fue de nuevo centro del culto a Osiris, comenzando los célebres misterios y organizándose peregrinaciones a su santuario, necesarias para la salvación del alma. A este hecho se debe la presencia en las tumbas de pequeñas barcas para que el alma del difunto realice este viaje. Esta primacía políticoreligiosa, algo más atenuada, se mantuvo hasta Seti I y Ramsés II (dinastía XIX), que construyeron su gran templo, convertido posteriormente en un gran dominio inmune de la jurisdicción regia. Durante la época saíta perdió incluso su preponderancia religiosa, pasando el culto de Osiris a Sais y Busiris.Arqueología. Dentro de la riqueza arqueológica de A., destaca la necrópolis de la I dinastía. Excavada primero por Mariette, que buscaba la tumba de Osiris, se encontraron tumbas y cenotafios reales. A estos cenotafios pertenece la llamada estela del rey Serpiente, uno de los primeros bajorrelieves egipcios, actualmente conservado en el Museo del Louvre. Adornaba la puerta del cenotafio del rey Uadjit o Djet, representándose en ella al dios dinástico Horus dominando el estandarte real en que figura la serpiente. También a la I dinastía pertenece la célebre estatuilla en marfil, que representa a un rey del Alto Egipto, tocado con la tiara y cubierto con un paño adornado de bordados. La llamada necrópolis del III pertenece a las dinastías XIXIII, en que las tumbas no son sino pequeñas pirámides rodeadas externamente por un muro. Las estelas de esta necrópolis se encuentran reunidas en el Museo de Boulaq. En la necrópolis de las dinastías XII y XIII aparecieron una serie de vasos cretenses del tipo de Kamares, decorados con margaritas policromas. Otro edificio importante conservado en A., al oeste de esta necrópolis, es la llamada Gran fortaleza de Abidos. Se compone de un gran patio rectangular, de doble recinto y con entrada defendida mediante un cambio de dirección y pasillos estrechos.Gran templo de Abidos. El templo, de carácter funerario y de culto, mandado edificar por Seti I y terminado por su sucesor Ramsés II, al que se refiere Estrabón con el nombre de Menmorium, fue limpiado por el arqueólogo francés Mariette en 1859. Es de planta rectangular, con un ala lateral en su parte posterior izquierda. Interiormente consta de dos patios, decorados con bajorrelieves y pinturas, cada uno con sus pilones, pero sin peristilos, y que preceden a la pronaos. A continuación de ésta posee dos salas hipóstilas de 24 y 36 columnas respectivamente, ordenadas en filas de ocho columnas, que conducen al muro de la naos abierto en siete capillas. Realmente se trata de siete templos incluidos en un solo edificio. Cada uno de ellos está consagrado a una divinidad, que son: Horus, Isis, Osiris, Ammon, Ra, Ptath, y el mismo Seti 1, asimilado así a los grandes dioses egipcios. Detrás de estas capillas se encuentra otra sala hipóstila que se considera cella de Osiris. El ala lateral, dirigida al S, se cree no fue terminada, ordenándose alrededor de un corredor, llamado del rey, y un patio rectangular. La mayor importancia del templo reside en sus bajorrelieves de época de Seti I, con escenas de culto que han sido capitales en el estudio de la significación de las ceremonias rituales egipcias. Flanqueando el santuario que acabamos de describir se encuentra un templo dedicado a Ramsésdios.Tabla de Abydos. Dentro del gran templo de A., y en el llamado corredor del Rey, se encontraban dos tablas a las que se da este nombre, o el de Lista de los reyes de Abidos, por hallarse grabada en ella una lista de los faraones desde Menes a Seti I. En ella se representa a Seti I y Ramsés II ofreciendo presentes a sus antepasados. Encima de ellos y a su derecha corre la inscripción con el ofrecimiento, repetido por cada faraón en particular.M. ALMAGRO BASCH.
BIBL.: A. MARIETTE, Abydos, description des fouilles exécutées sur l’emplacement de cette ville, París 186980; G. LEFEBVRE, Inscription dédicatoire de la chapelle funéraire de Ramsés Ier á Abydos, "Arenales du Service de 1’Egypte" II, El Cairo 1951; 1. SPLIEGEL, Zum Osiris Kult in Mitteren Reichs, "Die We1t des Orients" II (1959); W. PETRIE, The royal tombs at Abydos. An account of recent discoveries, Nueva York 1902; G. BÉNÉDITE, La stéle dite du Roi Serpent, Musée du Louvre, "Académie des inscriptions et belleslettres. Monuments et Mémoirs" XII (1905); H. WINLOCK, Basreiief from the temples of Rameses II at Abydos, Nueva York 1921; G. MASPERO, L’inscription dédicatoire du temple d’Abydos, París 1867.
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