Arquitectura II. Historia. A. Orígenes y Edad Antigua. HIST.
Categoria:
Historia
Los primeros vestigios de habitat del Paleolítico inferior aparecen en terrazas y en cuevas. La cueva es la primera vivienda natural que utiliza el hombre ante la necesidad de protegerse contra el medio hostil que le rodea; también asumía el papel de santuario. En las cuevas se hallan principalmente los enterramientos musterienses del Paleolítico medio y en sus paredes aparecen también las primeras manifestaciones del arte rupestre en el Paleolítico superior. Aunque el hombre paleolítico debió construirse también sus moradas con materiales deleznables, como ramajes y barro, pocos son los restos que nos han llegado de ello y aún algunos son dudosos.La a. propiamente dicha surge cuando el hombre se organiza socialmente de un modo estable con la economía productiva del Neolítico. Surge una a. de habitat y otra de enterramiento que tendrán su máxima expresión prehistórica en el fenómeno megalitico (v. MEGAUTICOS, MONUMENTOS).1. Egipto. Hay que distinguir en la a. egipcia entre lo oficial, grandioso, bien conocido, con materiales nobles, y, lo popular, mal conocido por los arqueólogos a causa de la deleznabilidad de los materiales. Los materiales empleados primordialmente por los egipcios fueron la piedra, el barro y la madera. La piedra, material costoso, era propia de monumentos estatales; la madera, muy escasa, se empleó poco y el barro, usado en forma de adobe, era el material más común en la a. popular. Los grandes monumentos (templos, fundamentalmente) se asientan sobre estilóbatos en el suelo, al principio de tierra apisonada y después de estuco pintado y piedra. Los pilonos, torres trapezoidales que hacían de baluartes en la puerta, proporcionan a los templos unas entradas monumentales. Los muros, siguiendo la tradición, se construyen en talud con los paramentos rellenos en su interior y están rematados en cornisa. Las puertas son adin.teladas y las ventanas inexistentes.Como soporte se usó el pilar, sustituido por la columna en el Imperio Antiguo, pero que reapareció en el Medio, coexistiendo ya con ésta. La originalidad de la columna egipcia radica en la inspiración vegetal, y consta de basa, fuste, capitel y ábaco. Entre los tipos de columna se distinguen la hatórica, campaniforme, palmiforme, lotiforme, papiriforme, y la compuesta. A pesar de los débiles. ensayos de arco y bóveda, el elemento horizontal es el arquitrabe. La bóveda como sistema constructivo normal es de época saíta.Las casas son generalmente de barro, disponiendo las lujosas de pórticos, graneros, jardines y bella decoración interior, mientras que las pobres se reducen a simples muros de barro cubiertos con ramajes. De las construcciones militares destacan las grandes fortalezas levantadas en puntos estratégicos, de murallas con ronda, puertas y bastiones. Se conocen las calzadas, canales, almacenes y cisternas. Pero las muestras más espléndidas corresponden a la a. religiosa. Los templos son de piedra, y están rodeados de un muro de hasta 10 m. de altura, con acceso por una avenida de esfinges (dromes), que llega hasta los dos pilonos de la entrada, por donde se penetra a un patio rodeado de pórticos laterales con un altar; este patio está a su vez comunicado, a través de una rampa, con una sala de tres naves (sala hipóstila). Con una distribución arbitraria se abren en el interior otras estancias sagradas y almacenes. Los templos hemispeos son semisubterráneos, como el de DeirelBahari (v.) y los speos son subterráneos, como el de Ipsambul.La a. funeraria egipcia, la más grandiosa de la historia de la Humanidad, presenta tres tipos de construcción: pirámides (v.), de proporciones enormes (Keops: 145 m.),que constan de capilla, corredores y cámaras funerarias; mastabas (v.), de tipología troncopiramidal y planta rectangular, con dos puertas y varias cámaras; y los hipogeos (v.), frecuentes en Tebas, excavados en la roca, que constan también de vestíbulo y cámara.
2. Asia occidental. La aparición de la a. está fuertemente ligada al sedentarismo y a las características del Neolítico. En el sudoeste asiático las primeras construcciones conocidas son, entre otras, las de Jericó, Jarmo y Muallafat. En TellesSultán (Tall alSultán), en Jericó, apareció, en las excavaciones de K. M. lCenyon, una fortificación correspondiente al Neolítico precerámico. En la técnica de la construcción hay que distinguir dos fases: en la inicial (6800 a. C.) las casas son redondas con muros de adobe, suelo de tierra apisonada y techumbre de materiales deleznables, agrupándose en un recinto defensivo, consistente en gruesos bloques de piedra, destacando en ellas una gran torre circular con escalera interior; la fase siguiente (6250 a. C.) se caracteriza por casas de planta rectangular de ladrillo. Entre las construcciones descuellan las grandes habitaciones rectangulares rodeadas de estancias, con una cavidad en el centro. En Jericó aparece por primera vez el tipo megaron, constituido por un edificio alargado, con una serie de seis postes de madera, una antecámara y la gran habitación del fondo. Probablemente se trata del primer templo conocido. Aparece el foso tallado en la roca y la torre interior se rodea de los nuevos paramentos. Debajo de esta auténtica ciudad todavía se han descubierto fondos de cabaña con muros de barro.En la vertiente sudoeste de los Zagros en Irak, R. J. Braidwood ha excavado los yacimientos de Jarmo (Yarrnfrt) y Muallafat (Muaalfafát), que presentan una evolución análoga a Jericó. Jarmo tiene una estratigrafía de 12 niveles, siendo el más antiguo del VII milenio. Las plantas de las casas son rectangulares e irregulares, con muros de barro apisonado sobre cimientos de piedra y corresponden a una sociedad de agricultores. Muallafat, aunque tiene características similares a Jarmo, parece más primitivo. Tell Hassuna tiene una base neolítica sin construcciones y seis ciudades superpuestas. A partir del estrato III las casas tienen una estructura interior adecuada para un género de vida rural.La a. se hace más compleja y se perfila el urbanismo en los periodos de Tell Halaf (Tall Yalaf) (53004300) y ElObeid (Al`Ubayd) (45003800), sobresaliendo la región del norte de Mesopotamia. El tholos, construcción circular, que llega a alcanzar 6 m. de diámetro, es característico de esta fase, habiéndose descubierto restos de dicha construcción en Tell Árpachiyah (Tall Arfasiyya), Tepe Gaura (37003000), etc. Sólo se conservan los cimientos de piedra de un metro de grosor, sobre los que se alzaban muros de tierra apisonada. En los nivelesmás recientes, los tholoi tienen un corredor de acceso con habitaciones laterales. Se desconoce el sistema de cubierta y la función de estas edificaciones, aunque se supone que fuera de tipo religioso.La primera acrópolis (v.) aparece en Tell Halaf, y consiste en un muro de piedras en talud, defendido por un foso. El ladrillo está ya presente al final de esta fase de Tell Halaf. Aparece también en Irán (Syalk II: 55005000), utilizándose para los cimientos lajas de piedra y para los muros tierra apisonada, revestida de un revoco ocre.El ladrillo cambia en Oriente la técnica de la construcción del periodo de El Obeid, apareciendo una auténtica a. monumental con forma y proporciones determinadas y surgiendo el embrión de la a. oriental del ladrillo en el sur (Eridu, Uruk; 37003100; Ur). Los 13 templos superpuestos de Eridu y otros análogos de Tepe Gaura (nivel XIII) explican la evolución de la construcción rectangular, con departamentos para el culto. Uruk marca nuevas tendencias en sus santuarios sobre terrazas artificiales, que aparecen también en Ugair y en Tell Brak. Probablemente en estas plataformas se origina el zigurat (v.), a manera de torre de pisos en el periodo neosumerio al final del III milenio a. C. En Uruk, los muros se decoran con conos de arcilla con cabeza pintada.Con la centralización del poder en la primera mitad del III milenio, la ciudad adquiere una unidad orgánica, empleándose el ladrillo planoconvexo. Los templos se complican con un patio rodeado de estancias anexas geométricas. Los palacios también presentan análoga estructura de habitaciones alrededor de un patio interior, hasta llegar, un milenio después, a la complicación del palacio de Mari. Las tumbas de Ur presentan ya ejemplos de falsa bóveda (V. FUNERARIO, ARTE), mientras que en Khafadje (Yafay) aparece la bóveda auténtica, utilizada en hornos y canalizaciones.En el II milenio la a. mesopotámica está ya en posesión de una serie de recursos que no cambiarán a través de los periodos asirio, elamita y neobabilbnio, utilizándose la bóveda, el revestimiento de zócalos de superficie vidriada y de artísticos relieves en piedra. El palacio de Sargón, en Khorsabad (v.) (722 a. C.), puede ser el prototipo de otros muchos. Entre tanto, fuera de Mesopotamia, en Irán, Anatolia y Siria septentrional, la a. se basa técnicamente en la piedra y en la madera y estructuralmente en el bithilan¡, de origen hitita, al parecer: El bithilan¡ es de planta alargada, abierto al exterior por un pórtico con columnas, y de 61 existen abundantes ejemplos en Niopea (s. xvi a. C.), Tell Atchana (Tall `Ayána) (s. xviii a. C.), Tell Halaf, Zendjirli (ZanyirF), perdurando en Khorsabad en el s. VII, junto al tipo análogo de megaron. Es la estructura que toma el templo de Salomón.Persia hereda de Asiria sus principales formas arquitectónicas, como torres, almenas, plataformas, ladrillos vidriados y relieves esculpidos. De Egipto toma las columnas adinteladas, las salas hipóstilas, los hipogeos y las cornisas. De Grecia aprende la proporción, apareciendo la a. ecléctica y brillante de los palacios de Persépolis y. Susa.3. Civilización egea. En Creta (v.) la a. funeraria y religiosa deja paso a la civil, con espléndidos palacios como los de Cnosos, Festos, Mallia, Hagia Triada, cuya cronología va del 2100 al 1400 aproximadamente. Al parecer, estos palacios tienen raíces mesopotámicas, y están constituidos por un gran conjunto de edificaciones con cubierta de terraza de dos o más pisos que rodean a un patio central. Aparte de las estancias reales, se extienden alrededor las casas del pueblo formando barrios bien delimitados. La complicación del palacio de Cnosos creó el mito del Laberinto (V. GRECIA VII). Las grandes escalinatas de acceso servían, además, de asientos para las fiestas realizadas en el patio. Los balcones y pórticos, sostenidos por columnas de madera troncocónicas con capitel y la bella decoración interior hacen de la a. cretense una de las más espectaculares del periodo preclásico.En la cultura micénica (V. MICENAS), sucesora del apogeo cretense, el palacio confortable se transforma en fortalezas impresionantes como las de Micenas y Tirinto (V. EGEA, CIVILIZACIÓN). Los muros de tipo ciclópeo forman una defensa inexpugnable. En el centro de la fortaleza se levanta el megaron, antecedente embrionario del templo griego, de planta rectangular, con vestíbulo, gran sala con hogar central y pórtico (V. TEMPLO IV). En el periodo micénico renace para el enterramiento la estructura tipo tholos, de falsa cúpula, con dromos o corredor, como el famoso del tesoro de Atreo (V. NECRÓPOLIS; FUNERARIO, ARTE).4. Grecia. La a. griega la conocemos a través de obras eximias, muy por encima de lo vulgar. A pesar de las escasas innovaciones que aporta Grecia a la a., perfecciona escrupulosamente la técnica con un fuerte sentido racional y refinado. La construcción en piedra da un fuerte avance a partir del s. VI a. C., desplazando al adobe y a la madera. El s. V (periodo clásico) significa la perfección de la a. griega en mármol. En el s. IV se busca economía en la construcción con amplios programas que no se terminan por falta de recursos. Entre los materiales de la a. griega, muy uniforme, cabe destacar la piedra de diferentes clases y principalmente el mármol, dada la abundancia de canteras locales. En el s. V, para las partes más visibles y delicadas, se usa mármol del Pentélico y el de Paros. Las dimensiones de los sillares no sobrepasan los 1,60 m., uniéndose con grapas metálicas. El ladrillo no se utiliza hasta tiempos romanos; sin embargo, el tradicional adobe sigue empleándose en construcciones pequeñas, en murallas y en la parte superior de las casas. La madera se empleó en la techumbre con apoyo directo, desconociéndose la tensión. El barro cocido sirvió para adornos.Los grandes edificios tienen la techumbre a dos vertientes, con armazón de carpintería cubierta por tegulas e imbr¡ces, mientras que los techos de los pequeños eran planos. La a. griega estaba sujeta a proporciones que evolucionan según los órdenes y la cronología (V. ÓRDENES ARQUITECTÓNICOS), prestándose gran cuidado a las correcciones ópticas.Hasta el s. V a. C. la planta de la ciudad era irregular, sin responder a un plano, con casas poco espléndidas. A partir del s. V las ciudades se edifican sujetas a un plano ortogónico con calles rectas y porticadas. Con el helenismo el urbanismo alcanza un progreso inusitado; las ciudades se dotan de aceras, alcantarillado, edificios públicos abundantes, adquiriendo con todo ello gran prestancia. La casa griega, en función del clima y de las costumbres, nos es mal conocida por razones de la tendencia estética de los arqueólogos clásicos y por lo deleznable de los materiales. La modestia de las casas se torna en lujo con el helenismo. Constan entonces de pórtico, vestíbulo, megaron o sala principal, peristilo, dormitorios y gineceo en el piso superior. Entre los edificios públicos de las ciudades destacan: el bouleutérion, cuadrado o semicircular, con gradas para las asambleas de magistrados; la stoá con pórticos para mercado, justicia, etc.; gimnasio con patio central, pórticos y palestra para instrucción física; estadio o pista recta de unos 185 m. por 30 m., con gradas a los lados y el corredor superior cubierto; hipódromo o estadio de mayores dimensiones para carreras de carros.El teatro griego fue una de las construcciones resueltas con más habilidad y estética. El odeón es un teatro cubierto para audiciones musicales. El templo estaba en función de la protección de emblemas religiosos y morada de los dioses. Su origen habría que buscarlo en el megaron micénico, con sus propíleos o puerta porticada delantera y el altar en el frente (v: TEMPLO).
5. Roma. Roma llevó la a. al más alto grado técnico conocido con la solución de una serie de problemas fundamentales en función del cubrimiento de grandes superficies. Estas soluciones se deben al sentido práctico de adaptación y de adopción de técnicas conocidas por otros pueblos, que los romanos llegan a superar. La planta del templo fue aportación etrusca (v. ETRUSCOS II); en el arco y la bóveda, procedentes de Oriente, los romanos toman del arte griego de las colonias de la Magna Grecia abundantes detalles, para llegar a formar un sistema ecléctico y definitivo arquitectónicamente. A la vez surgían modalidades provinciales griegas en el sur de Italia y Sicilia, y púnicas en África del norte. Las bóvedas y los arcos de medio punto fueron muy utilizados en Grecia y en Oriente; la piedra se usó casi exclusivamente en Siria. En Arabia la a. tenía un sentido orientalizante.Sin que se desechase el sistema de arquitrabe, el techado de las habitaciones rectangulares se llevaba a cabo con bóvedas de medio cañón que, cruzándose, engendraban la bóveda de arista. Las plantas cuadradas se techaban con cúpula semiesférica, auxiliadas por gruesos contrafuertes. Como revestimiento interior de los muros se usaba el estuco a base de pintura sobre polvo de mármol.La a. romana estaba enteramente en función del Estado, caracterizándose por su riqueza decorativa y por su monumentalidad. Cronológicamente, la a. romana tiene una etapa inicial de influencia helénica desde el s. III al I a. C. Al final de la República las formas son helénicas y etruscas, con muestras de monumentalidad. Con Augusto se prodiga el mármol y la estatuaria. Los Antoninos marcan fuertes influencias orientales con la utilización de piedras ricas y con el incremento del ladrillo y mortero. El s. III d. C., caracterizado por cierto mal gusto, significa el comienzo de la decadencia.Los materiales usados fueron la piedra de todo tipo, incluidos el mármol y las piedras ricas como el alabastro, basalto, jaspe, pórfido, serpentina, etc. El ladrillo (later coctus) y el adobe (later), de origen oriental e impuesto en el s. I a. C., presenta las variantes del laterculi (menores de 0,29 m.), semilateria (triangulares), tegulas (tejas planas), imbrices (tejas semicirculares). La técnica constructiva se basa en ciertas modalidades de fusión de la piedra y el cemento de cal y arena, llamadas opera: opus quadratum o quadrati lapides es la forma más antigua de bloques rectangulares; opus caementicium, de hormigón grueso (desde el s. II a. C.); opus incertum, de bloques irregulares con mortero (clásico en los s. II y I a. C.); opus reticulatum o romboidales, revestimiento de pequeños bloques cuadrados (s. I, Adriano); Opus testaceum o latericium, con ladrillos (s. III); opus mixtum, alternando la piedra y el ladrillo (Bajo Imperio); opus signinum, mezcla de argamasa con ladrillo machacado; opus tesselatum (mosaico de pequeñas teselas); opus sectile (mosaico de placas geométricas de mármol).La ciudad romana era rectangular, y estaba dividida en cuatro sectores por dos vías principales: el cardo maximus (NS) y el decumanus maximus (EO), con puertas en sus extremos y con el foro en el punto de intersección. Las calles, de escasa anchura y regulares, estaban generalmente enlosadas, con estrías en las pendientes y con guijarros y ladrillos en las secundarias. Eran normales las aceras, las cubetas para filtración del agua, las cloacas y los pórticos. La ciudad estaba rodeada de murallas de piedra con torres, puertas, bastiones de los más diferentes tipos. A partir del s. II a. C. y sobre todo en el Bajo Imperio son frecuentes los arcos de triunfo (v. ARCO TRIUNFAL). En la ciudad se distribuían las letrinas, cisternas y fuentes. El foro (v.), como centro de la ciudad, abarcaba la mayor parte de los edificios públicos como mercados, curias, templos, etc. Las basílicas (v.), para la administración de justicia y el desarrollo del comercio, estaban definidas desde el s. II a. C. por un espacio rectangular con una o más naves y con pórticos de dos pisos. Las de tipo oriental tenían una puerta lateral, que en las de tipo griego era frontal. El templo romano (v. TEMPLO v) es el resultado de una conjunción de elementos etruscos y griegos.La a. jugó un gran papel en las necrópolis con la monumentalidad de los mausoleos imperiales de los tipos más variados como la pirámide, el templo, la torre, el columbrario, el túmulo, etc. (v. FUNERARIO, ARTE). El teatro romano (v. TEATRO vi), aparecido en el s. II a. C., sigue al griego, aunque su forma es semicircular. El anfiteatro (v.) estaba destinado a la lucha de gladiadores y fieras. Los primeros fueron iniciados hacia el 29 a. C.; perduran hasta el 404, fecha en que son suprimidos por Honorio. El circo es una pista rectangular, utilizada para carreras, que comprende como elementos las caballerizas, la porta triumpitalis, y la spina o división central longitudinal.Las vías fueron para Roma las arterias de la conquista y de la conservación del Imperio. Se construían con dos zanjas paralelas (sulci). Sobre el lecho firme del camino (gremium) se depositaban sucesivas capas de piedras (statumen), argamasa y guijarros (rudus), materiales pulverizados (nucleus) y pavimento de losas o guijarros, con una profundidad de unos 60 cm. y una anchura de 5 6 6 m. El complemento de las vías eran los puentes, resueltos por la afortunada aplicación del arco. Generalmente constan de arco central con abundante luz y dos o más laterales de menores proporciones, apareciendo la vía superior de doble pendiente. Por otra parte, los puertos se multiplicaron, resolviéndose las dificultades técnicas que ofrecían el antepuerto, los canales, rompeolas, etc. La navegación, de cabotaje, se regulaba con faros, consistentes en torres cilíndricas o cuadradas con ventanas.La vida urbana, incluso en las regiones más áridas y desérticas, pudo florecer gracias a los acueductos (v.), verdaderos alardes del genio romano. Los baños llegaron a convertirse en necesidad entre el pueblo romano, multiplicándose las termas (v.). La casa romana, originariamente, sería una cabaña de tendencia circular, siendo la planta rectangular de origen etrusco. Consta de un atrium, estancia con abertura rectangular en la parte superior para iluminación, salida de humos y recogida de aguas (compluvium), alae (dormitorios), tablinum (sala del fondo) y hortus (jardín). Con el Imperio la casa evoluciona hacia el tipo grecorromano en la que las partes de recepción se separan de las de la vida privada, siendo la principal innovación la introducción del peristilo griego. Las casas de alquiler eran de gran tamaño y con habitaciones pequeñas; en Ostia se conservan los mejores ejemplos. En el campo y extramuros se levantaban las villae rusticae (agrícolas) y urbanas (residenciales).Según Vitrubio y Columela y segúnlas excavaciones, la villa rusticae consta de patio central, ocupando la servidumbre la parte de la entrada. El molino de aceite y el baño de los criados se sitúan en el S, el almacén de vino en el N, los graneros en el primer piso y las cuadras al E. Las villae urbanas se conocen mejor arqueológicamente. Su origen habría que buscarlo en la Grecia del s. V. En el s. I d. C. se hacen comunes en las provincias, evolucionando hasta convertirse en auténticas fortalezas en el s. IIi y en iglesias que dan origen a muchas ciudades medievales. El tipo de villa de los países fríos y húmedos dispone de una galería en las dos alas salientes.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: G. CONTENAU, Manuel d’Archéblogie orientale, París 192731; G. CHILDE, New Light on the most ancient orient, Londres 1934; A. BELTRÁN, Arqueología Clásica, Madrid 1947; A. GARcfA x BELLIDO, Urbanística del mundo antiguo, Madrid 1967; H. T. BOSSERT, L’Asie occidentale ancienne, París 1936; G. CHILDE, The Dawn of the european civilisation, Londres 1939;
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