Aridez
Categoria:
Varios
1. Concepto. Primariamente la a. es la ausencia de humedad, es decir, la falta de disponibilidad de agua tanto en estado líquido como gaseoso. Una región árida es aquella en la que las precipitaciones acuosas son escasas o nulas y la humedad atmosférica muy baja. El rasgo esencial de la a. es la imposibilidad del desarrollo normal de la vida orgánica, especialmente de las plantas. La noción de a. se asocia correctamente con la de desierto biológico.Sin embargo, esta noción no se agota con la sola consideración de, la falta de agua o la escasez de las lluvias. Una región puede estar bien dotada biológicamente con un volumen total de precipitación anual que en otra región sería suficiente para sostener un tapiz vegetal continuo, y, sin embargo, puede ser árida. En el segundo caso el agua precipitada, aunque sea escasa, es aprovechada íntegramente, al menos durante el periodo vegetativo; en el primero intervienen factores ajenos a la precipitación que limitan seriamente el aprovechamiento del agua. Entre estos factores destaca como el más importante la temperatura, que condiciona directamente la intensidad de la evaporación. Las temperaturas bajas atenúan la a. y pueden hacerla desaparecer desde el punto de vista biológico; por el contrario, unas temperaturas elevadas, al intensificar la evaporación, pueden causar la a., aun en el caso de un mayor volumen de precipitaciones.En consecuencia se deduce que la noción de a. es relativa y su determinación hay que hacerla combinando los datos de precipitación con los de la temperatura. Por otra parte, la a. es fundamentalmente una noción bioclimática, es decir, que para su modo de expresión más exacto, hay que tomar en consideración, junto con el dato climático, el dato biológico, la impotencia de generar una vegetación continua.2. Indices de aridez. El problema de las regiones áridas en el mundo interesa no sólo a los geógrafos, sino también a los botánicos y a los especialistas en hidrología. Por otra parte, es un problema de repercusión económica mundial, que se ha reflejado en la ejecución de un Programa de la zona árida impulsado por la UNESCO y en la creación, en 1951, de un Comité Consultivo de la UNESCO para el estudio de las regiones áridas. Este interés científico y humano despertado por la a. ha fructificado en una abundante literatura científica, uno de cuyos objetivos primordiales ha sido el de fijar unos criterios objetivos que permitan delimitar las zonas áridas, mediante unos índices que expresen la a.De Martonne ideó, en 1923, una fórmula simple P A=+ T+10en la que P son las precipitaciones medias del año y T la temperatura media anual. Cuanto más débil sea la relación precipitaciones-temperaturas, mayor será la a., pudiéndose colocar como límite de las regiones áridas el índice 10. En 1948 el climatólogo americano Thornthwaite, tratando de encontrar una fórmula que resolviese el problema del cálculo del balance hídrico bajo cualquier tipo de clima, propuso un índice calculado en función de la cantidad de lluvia necesaria para el desarrollo de las plantas. Definió en primer lugar la evapotranspiración potencial, como la evaporación máxima realizable de un organismo vegetal, calculada para cada uno de los meses del año con la ayuda de una serie de tablas y ábacos, introduciendo las correcciones oportunas a la longitud de los meses y de los días en función de la latitud y de la estación, y de la capacidad de retención de agua en un tipo de suelos. La evapotranspiración potencial expresada en centímetros, se compara para cada mes con las precipitaciones ocurridas en ese periodo; la diferencia algebraica constituye las precipitaciones útiles, positivas si hay exceso de precipitación sobre evapotranspiración y negativas en el caso contrario. El índice de humedad será igual a cero en las regiones cuyas precipitaciones se equilibran con la evapotranspiración máxima. Las regiones semiáridas y áridas corresponden a los intervalos de -20 a -40 y de más de -40, respectivamente.
Dubief estableció en 1950, para sus estudios sobre el Sahara, un coeficiente de a. expresado por la siguiente fórmulaP
A= E’
en la que P es la altura anual de precipitaciones en mm. y E la evaporación diaria real medida con el evaporímetro Piche. Con este coeficiente trata de calcular el número de días que tarda en evaporarse la lluvia recibida durante el año. El límite de las regiones áridas corresponde al valor A=28. En las mismas perspectivas saharianas Capot-Rey elaboró un coeficiente de a. más complejo;
A1 ( 1001’12p
2E + e ’
en los que P son las precipitaciones anuales, p las del mes más lluvioso, E la evaporación anual y e la evaporación del mes más lluvioso.
El geobotánico Gaussen, basándose en las observaciones empíricas de los efectos de la a. sobre las plantas, propuso en 1952 la elaboración de las curvas ombrotérmicas (del griego ombros, lluvia), en las que se expresan el número de meses secos, considerando como tales aquellos en los que el total mensual de precipitación es inferior al doble de las temperaturas medias mensuales. En una segunda etapa trató de precisar más el concepto de a., mediante la evaluación de la intensidad de cada mes seco, que lógicamente varía en función del volumen de precipitación y del estado higrométrico del aire. Denominó a este nuevo coeficiente el índice xerotérmico, definido como el número de días del mes que pueden considerarse como secos desde el punto de vista biológico. Los días secos son los días sin precipitación, sin niebla y con una humedad relativa igual o inferior a 40. Los días con niebla se computan como medio día seco, y aquellos en los que la humedad está comprendida entre el 40 y 100, su cómputo se obtiene de la siguiente escala:Con humedad relativa entre 40-60
se cuentan 9110 de día seco.
Con humedad relativa entre 60-80se cuentan 8110 de día seco.
Con humedad relativa entre 80-90se cuentan 7110 de día seco.
Con humedad relativa entre 90-100se cuentan 6110 de día seco.
El indice xerotérmico del periodo seco será la suma de los índices mensuales calculados para cada mes seco. La aplicación de este índice ha permitido a su autor delimitar con nitidez el área del clima mediterráneo, y para este fin fue ideado; sin embargo, su aplicación es igualmente válida para la caracterización de las regiones áridas, que en definitiva se sitúan en el extremo de la tendencia mediterránea. Las regiones áridas estarán caracterizadas por un índice xerotérmico entre 150-200 (días secos).3. Grados de la aridez. Siendo la a. un concepto relativo integrado por la relación lluvias-temperaturas, cuya formulación ha dado lugar a índices tan variados, no es extraño que a la hora de cartografiar o evaluar las superficies áridas del globo terrestre nos encontremos con la imposibilidad de fijar límites precisos. Como todo fenómeno natural, la a. permite muchas gradaciones, estados transicionales en los que es difícil establecer fronteras netas. De hecho, la aplicación de cada uno de los índices que hemos reseñado puede llevarnos a conclusiones distintas, debidas en parte al uso a que se destine dicha evaluación, de resultados diferentes si se trata de catalogar las posibilidades agrícolas, la. densidad vegetal o las posibilidades ecológicas humanas.El mapa de Peveril Meigs, elaborado para la comisión del estudio de los países áridos de la UNESCO, utiliza criterios sintéticos, en un esfuerzo por reunir los diversos resultados a que se ha llegado con el uso de los diferentes índices. Su catalogación de los grados de a. puede considerarse, pues, como sólidamente establecida, goza de un cierto carácter oficial, y ha constituido la base para todos los estudios referentes a los países áridos. Este autor distingue tres grados de a.: la hiperaridez o a. extrema, la a. y la semiaridez.La hiperaridez se caracteriza por la ausencia total de precipitaciones durante 12 meses consecutivos al menos y por el coeficiente de humedad de Thornthwaite inferior a -57, correspondiente al índice 0-2 de De Martonne. La aridez representa una atenuación de este caso extremo, con la posibilidad de lluvias más frecuentes, aunque de ritmo irregular. Las precipitaciones anuales pueden oscilar entre los 100 a los 300 mm., según el valor más o menos alto de las temperaturas medias. Este grado corresponde al índice de humedad de Thornth%vaite entre -55, -40 y al índice de De Martonne de 2 a 10. Por último la semiaridez está en el límite externo, marcando la transición hacia la humedad, es decir, a las condiciones en que se establece un equilibrio entre precipitación y evaporación. La semiaridez, en el plano regional, constituye la aureola periférica de las regiones hiperáridas y áridas. Las lluvias pueden ser ’ ya abundantes, el factor limitativo no es, pues, el volumen total de precipitación, sino su régimen anual y las altas temperaturas. Los indices que la definen son de -35 a -50 (Thornthwaite) y 10-20 (De Martonne).4. Causas de la aridez. En el binomio precipitacióntemperaturas, el primer término es el factor predominante. Las causas que explican la a. son las mismas que impiden las lluvias. En esta perspectiva se pueden clasificar en cuatro las situaciones que provocan la a.: la dinámica atmosférica, el grado de continentalidad, el efecto de barrera orográfica y la influencia de las corrientes marinas frías.La dinámica atmosférica es causa de la existencia de los más grandes desiertos de la tierra. Sahara, Arabia, Australia central y África del Sudoeste. Efectivamente todas estas regiones están situadas zonalmente en torno a los trópicos, denotando claramente que en estas latitudes terrestres existen factores de carácter general, no asimilables a condiciones geográficas (distribución de tierras y mares, p. ej.), que provocan a. Estos factores provienen de la circulación general de la atmósfera, cuya dinámica determina la formación de’ áreas anticiclonales permanentes en las latitudes subtropicales (entre los 20°-30° latitud N y S). Las altas presiones se originan por una acumulación de aire en los altos niveles de la troposfera y de su correlativa subsidencia hacia las capas bajas. En superficie predominan las calmas y una baja humedad relativa, puesto que el aire descendente se calienta adiabáticamente, y este calentamiento aleja el punto de saturación, desecando el ambiente. Por otra parte la estabilidad anticielonal yugula los movimientos ascendentes e impide la penetración de vientos húmedos procedentes de regiones vecinas, imposibilitando cualquier tipo de perturbación generadora de lluvia.Los anticiclones subtropicales se localizan en la margen oriental de los océanos por un efecto térmico (mares frescos por corrientes marinas frías) que refuerza su carácter dinámico. Por esta razón los desiertos zonales tropicales afectan exclusivamente al sector occidental de los continentes, interrumpiéndose hacia el E como consecuencia de la circulación monzónica.El grado de continentalidad es la lejanía de las áreas oceánicas, que reduce las posibilidades de llegada de aire marítimo y con ella de la humedad y de las lluvias. La atenuación se va haciendo gradualmente, pero sin que exista una correlación exacta entre distancia a la costa y disminución de precipitaciones. La a. se manifiesta de forma neta en el centro de las masas continentales. Al grado de continentalidad se superpone el efecto de los anticiclones continentales de origen térmico que se forman en invierno por enfriamiento del aire. Las altas presiones funcionan como un muro de aire denso y frío, que impiden la penetración de las borrascas oceánicas y estabilizan la atmósfera, interrumpiendo prácticamente las lluvias en la estación invernal. Durante el verano, el calentamiento continental esfuma los anticiclones, pero las lluvias, aunque se produzcan difícilmente, superan la fuerte evaporación de esta estación. Los desiertos continentales, localizados principalmente en el centro de Asia, son los únicos desiertos fríos.El efecto de barrera orográfica se produce cuando una cadena montañosa se opone a la penetración de los vientos húmedos dominantes. El obstáculo montañoso fuerza a una ascensión mecánica del viento por la ladera de barlovento, ocasionando condensación y lluvia. Cuando el viento dobla la cresta desciende ya muy seco por la ladera de sotavento, sequedad que se acentúa por el calentamiento adiabático de su subsidencia. Habrá, pues, una oposición entre las dos laderas en función de su orientación a los vientos húmedos, disimetría pluviométrica sobre todo, originada por el mecanismo descrito, que se conoce con el nombre de efecto foe1m.La eficacia del efecto de barrera orográfica dependerá del volumen y energía del obstáculo montañoso y de su orientación perpendicular a los vientos dominantes generadores de lluvia; es el caso de las cordilleras que franjean la fachada occidental de los continentes, oponiéndose a los vientos del O, como las montañas Rocosas en América del Norte y los Andes en América del Sur, provocando áreas desertizadas en las depresiones situadas a su abrigo (desiertos de Colorado y Patagonia, respectivamente).La influencia de las corrientes marinas frías que circulan paralelamente a la costa en los océanos tropicales, provoca un gradiente térmico acusado entre el mar y el continente. Los vientos que se desplazan de mar a tierra se recalientan progresivamente, perdiendo su humedad relativa y provocando una desecación gradual a medida que penetran en el interior. Estos desiertos costeros están atemperados por la formación de nieblas, más o menos permanentes, en la zona de contacto mar-tierra, a consecuencia de la condensación por contacto del aire situado sobre la superficie fresca del mar. Las corrientes frías marginan las fachadas occidentales de los continentes tropicales, en dirección S-N en el hemisferio austral y N-S en el boreal. En el litoral pacífico de América del Sur es la corriente fría de Humboldt la causa del desierto costero chileno-peruano; en el SO de África la corriente de Benguela es la responsable del desierto de Namib.5. Efectos de la aridez. La a. es un fenómeno espectacular; su presencia confiere a la fisionomía del paisaje unos rasgos peculiares netamente originales. El medio árido deja su huella en el modelado del relieve, en la hidrología y, sobre todo, en cualquier manifestación de la vida orgánica.Las regiones áridas están modeladas por dos agentes de erosión predominantes: el viento y el arroyamiento espasmódico, que actúan directamente sobre las rocas, puesto que no existen suelos que las recubran (la ausencia de vegetación y de humedad inhibe la formación de suelos). El viento ejerce primero un efecto de deflación, arrastrando y transportando las partículas finas procedentes de la disgregación de las rocas. La selección del cernido eólico da lugar a la formación de las hamadas, llanuras donde el viento sólo ha respetado los cantos gruesos angulosos que cubren todo el suelo (se les llama regs cuando se trata de cantos rodados). La deflación puede explicar también ciertas depresiones cerradas que se encuentran en las áreas desérticas, por efecto de un vaciado eólico sobre rocas blandas.La acumulación de la arena transportada por el viento da lugar a la formación de campos de dunas, los ergs del Sahara, que pueden ordenarse en alineaciones paralelas, en dunas móviles en figura de media luna (barkhanas de Asia central) que progresan en dirección del viento, o simplemente en una apilación caótica de arenas.En los medios semiáridos las lluvias ocasionales, frecuentemente chubascos intensos y aislados, provocan un fuerte arroyamiento sobre las rocas desnudas, arrastrando los fragmentos de disgregación. Este arroyamiento es laminar, puesto que no hay cauces, o han desaparecido en el periodo árido anterior al chubasco. La repetición de este fenómeno a un ritmo espasmódico origina la formación de extensas planicies de erosión que reciben el nombre de glacis si están labradas sobre rocas blandas y de pediments si lo han hecho sobre rocas cristalinas más duras. Nada más original en los paisajes semiáridos que estas formas que contrastan bruscamente con relieves abruptos de aspecto ruinoso.En las regiones semiáridas existen también cauces fluviales, o wadis, que solamente llevan agua durante los chubascos. El origen de estos ríos puede ser anterior al establecimiento del dominio semiárido sobre la región, en periodos en los que las lluvias eran suficientes para alimentar un caudal permanente. Los wadis tienen lechos muy anchos, rellenos de cantos, manifestando una rápida erosión lateral, en función de la dilatación de la corriente provocada por una tormenta. La totalidad de los wadis desérticos desaparecen en depresiones cerradas, ocupadas a veces por lagunas salobres, los chotts o sebkhas argelinos. Este endorreísmo caracteriza toda la hidrología semiárida; sólo los ríos alógenos, es decir, los procedentes de las regiones vecinas más lluviosas, atraviesan el desierto con el caudal suficiente como para llegar hasta el mar. En las regiones hiperáridas lo normal es el arreísmo o la ausencia total de avenamiento.El medio árido constituye una limitación seria a la vida, porque el agua forma parte esencial de la constitución de todos los tejidos orgánicos. La ausencia o debilidad del poblamiento vegetal y animal es el rasgo más sobresaliente de las regiones áridas; una de las acepciones de desierto es la ausencia de vida. Las formas biológicas del desierto corresponden a dos grupos opuestos: las que escapan a la sequedad realizando su ciclo de vegetación activa en los cortos periodos de lluvia, y las que sufren el largo periodo seco en estado de actividad metabólica.Al primer grupo pertenecen las especies anuales, cuyo ciclo dura igual que la humedad de un periodo corto de lluvias, cubriendo de flores, paradójicamente, el desierto. Al segundo pertenecen las especies vivaces con órganos subterráneos persistentes, cuyo desarrollo superficial es también de corta duración. Igualmente en este grupo podemos situar algunos árboles y arbustos especialmente adaptados a la a., es decir, con unos caracteres de xerofilia muy marcados, como son el gran desarrollo radicular, la reducida dimensión del follaje, la intensa lignificación de troncos y ramas para reducir la transpi ración y, en algunos casos, la sustitución de los órganos de transpiración por espinas; otra defensa de la sequedad es el almacenamiento de agua en los troncos, como ocurre en las especies suculentas (cactus, euforbias). Los grados de a. se traducen en la intensidad del poblamiento vegetal. En el mejor de los casos este poblamiento se realiza siempre de forma discontinua tanto en el espacio como en el tiempo, dando lugar a las estepas espinosas de las regiones semiáridas. Sólo los oasis que suministran al suelo una humedad permanente, originan una vegetación más densa.La vida animal encuentra las mismas dificultades. Sólo aquellos que beben a intervalos muy espaciados o los que no consumen más que el agua de otros organismos son los huéspedes normales del desierto. Entre los primeros se encuentran los camellos, antílopes y gacelas y entre los segundos algunos herbívoros roedores.6. El medio árido y la vida humana. La a. y sus secuelas, principalmente las fuertes oscilaciones térmicas diurnas, ofrecen un medio poco favorable al desarrollo de la vida humana, no sólo por su directa incidencia en la fisiología, sino por la imposibilidad de obtener los recursos más elementales para la subsistencia. Las regiones hiperáridas son abióticas en el pleno sentido del término, como ocurre en el sector occidental del Sahara. Sin embargo, en las regiones áridas y semiáridas la vida humana ha existido y de hecho existe apoyándose en un nomadismo pastoril o en un sedentarismo agrario fijado en los oasis o en las orillas de los ríos alógenos que atraviesan el desierto.El medio árido ha estimulado el ingenio humano y ha favorecido la creación de comunidades pastoriles fuertes, belicosas y expansivas, de estructura patriarcal, que están en la base de las grandes civilizaciones de la Antigüedad y de las migraciones masivas de pueblos. Las regiones áridas del Próximo Oriente han sido la cuna de organizaciones políticas complejas que crearon los primeros imperios históricos como el caso de Asiria, Caldea y Egipto. Los desiertos de Asia central fueron el crisol de la fuerza conquistadora de los mogoles, que dominaron toda Asia en los s. xirr y xiv. El hombre del desierto, sobrio, disciplinado y con una clara conciencia de su independencia y libertad, mantuvo siempre una fuerte superioridad frente a los grupos agrícolas sedentarios de los oasis (v.), sometiéndolos frecuentemente y reduciéndolos a su servidumbre.La base de subsistencia de estas comunidades es el pastoreo nómada, en constante desplazamiento de un pastizal que se agota a otro que reverdece. Su habitación es la tienda de campaña que transporta consigo, confeccionada con pelos, pieles, fibras trenzadas o fieltro obtenido del prensado de la lana. La alimentación es a base de leche y de sus derivados y de los productos vegetales que obtienen por recolección o por intercambio. El nómada rara vez sacrifica a sus animales, el rebaño se mantiene intacto y es el símbolo de su poderío.7. Las regiones áridas. Según el mapa de Peveril Meigs, elaborado para el programa de la zona árida de la UNESCO, las regiones áridas de los cinco continentes se pueden agrupar en cinco zonas, separadas por océanos o franjas de clima tropical húmedo. En cada una de ellas se distingue un área central árida o hiperárida y una franja semiárida envolviéndola. Preferentemente se sitúan en el sector occidental de los continentes, entre los 15° y 35° de latitud, para extenderse hacia el interior y hacia los Polos, llegando a alcanzar en algunas zonas los 55° de latitud.La más imponente de estas zonas es la que se extiende entre África del Norte y Eurasia. La franja central corresponde al Sahara, el desierto más grande del globo, que se continúa hacia el E por los desiertos de Arabia, golfo Pérsico, Pakistán y la India Ocidental. Tanezruft en el Sahara, la costa egipcia del mar Rojo y Themed al E del Sinaí, señalan las regiones hiperáridas de esta gran zona. Por el N la a. se atenúa y corresponde a la desertización de los climas mediterráneos y continentales, con temperaturas más frescas en invierno (costa mediterránea de Libia y Egipto), o francamente frías como los desiertos y estepas del sur de Rusia, Turquestán y Mongolia, ejemplos típicos de a. por continentalización del clima. Hacia el S se marca la transición hacia los climas tropicales húmedos, en la zona del Sahel africano y de los desiertos de la costa somalí.La segunda zona árida corresponde a América del Norte, y es de dimensiones mucho menores. Si se exceptúa la pequeña región que rodea el golfo de California y que se ramifica hacia el N en los Estados de California y Arizona, el resto de las regiones áridas de Estados Unidos y México está constituido por altas mesetas intramontañosas, pertenecientes al género de los desiertos de barrera orográfica. El desierto de Colorado y el Death Valley son las regiones hiperáridas de esta zona. El desierto se degrada hacia las llanuras centrales de Estados Unidos y Canadá, una vez franqueada la cordillera de las Rocosas.Los desiertos de África del Sur son la tercera zona árida y agrupan el largo y estrecho desierto costero de Namib y Luanda (costa SO), y el desierto y las estepas montañosas de Karroo y Kalahari en el centro.La zona árida de América del Sur tiene un dispositivo alargado y estrecho por la forma del continente. Entre el norte de Chile y el sur del Ecuador se encuentra el desierto más árido del mundo. Atacama, situado en la parte meridional de esta franja costera, da los índices más bajos de pluviosidad conocidos. En la vertiente opuesta de los Andes se sitúa el desierto de Patagonia. Entre ambos y formando su enlace, las punas son desiertos montañosos en el centro de los Andes. En la costa de Venezuela y en el norte brasileño existen también pequeñas áreas desérticas.Australia forma la quinta zona árida, que ocupa la mayor parte del continente, salvo el estrecho borde costero oriental y meridional. En la mitad septentrional son desiertos cálidos tropicales; en la meridional desiertos templados en transición a los climas mediterráneos.S. MENSUA FERNÁNDEZ.
BIBL.: G. LEMEE, Précis de Biogéographie, París 1967; CH. P. PEGUI, Précis de climatologie, París 1961; J. B. CLOUDSLEI-THOMPSON, Life in desert, Londres 1964.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.