Argentina VII ARTE
Categoria:
Arte
1. Época prehispánica. El pueblo precolombino que mayor desarrollo cultural alcanzó en A. y del que nos han llegado mayores muestras, es el de los díaguitas (v.), establecidos en la meseta de Atacama, cerca de Bolivia. Los diaguitas trabajaron con esmero el metal: jpyas de bronce con forma de chapa, en las que puede apreciarse cierta influencia del estilo de Tiahuanaco (v.), campanas de bronce con decoración en los bordes, hachas en forma de cetro, etc. También fabricaron objetos de cobre, oro y plata.Los calchaquíes, rama de los diaguitas, desarrollaron una interesante cultura, entre cuyos elementos destacan unas extrañas urnas policromadas, decoradas con motivos geométricos y figuras estilizadas, destinadas a enterramiento de cadáveres infantiles. La cerámica calchaquí presenta vasos de gran tamaño y elegantes formas (largo cuello y cuerpo redondeado con dos asas). La decoración, policromada, es también a base de dibujos geométricos y figuras antropomorfas muy estilizadas. También aparecen motivos animales. A este tipo de decoración se le conoce con el nombre de estilo santamariano. Otros estilos decorativos son el draconiano (que representa a un felino como tema) y la de trazos negros sobre fondo rojo: estilo Belén.Dentro de la cultura diaguita-calchaquí se han encontrado petroglifos que representan temas con figuras humanas, zoomorfas y geométricas.Otra importante cultura, dentro del territorio de A., es la llamada chacosantiagueña, que tuvo lugar en las actuales provincias de Santiago del Estero y Chaco. Pertenecientes a dicha cultura se han encontrado restos de cerámica decorada, de gran tamaño; como novedad, algunos ejemplares presentan pequeñas figuritas de barro en las asas.En la provincia de Salta (Candelaria) han aparecido también restos de cerámica y algunas urnas funerarias.2. Arte posterior. La República A. es uno de los países que, en menos años, más ha logrado elevar su nivel cultural, lo que hace de él, en la actualidad, un país digno de la mayor atención y estudio. Si la historia de la A. puede decirse que nace cuando se funda la ciudad de Buenos Aires, en 1535, sus orígenes artísticos son mucho más remotos. Existen numerosos vestigios de sus primitivas civilizaciones de que son bello exponente las pinturas rupestres que se encuentran en Cerro Colorado, en la provincia de Córdoba. Aunque el progreso normal del país, bajo el gobierno propio de sus naturales, comienza en 1880, fecha de su pacificación después de los muchos y azarosos años subsiguientes a su independencia, faltos de la necesaria estabilidad, es durante la conquista y dominación españolas cuando la A. se enriquece con bellos e importantes monumentos arquitectónicos, que atesoran en su interior pinturas, esculturas, muebles, etc., que llegaban directamente de España y sirvieron de modelo para la creación de un arte, el "colonial", que aunque inspirado en el español e íntima y claramente vinculado a él, estaba enriquecido por elementos autóctonos que le dieron unas características bien determinadas e independientes. La influencia española se manifiesta preferentemente en la arquitectura y urbanización de las ciudades, en las que se aprecia notable paralelismo con las de Andalucía occidental y Extremadura.Principales ciudades. Pese al desarrollo demográfico y a las subsiguientes modernas urbanizaciones, son muchas las ciudades argentinas que conservan su aspecto esencialmente colonial, sobresaliendo entre ellas Córdoba (v.), Salta y Misiones.Salta conserva una gran zona arquitectónica antigua de casas con gruesas puertas adornadas de clavos, maciza rejería en sus ventanas y bellos patios interiores pavimentados con laja. Entre sus edificios religiosos más importantes, cabe destacar la catedral y el templo de S. Francisco; y entre los civiles, la Casa del Gobierno, el Seminario, el Palacio Episcopal, el Teatro, etc. Una de las plazas más bellas de Salta es aquella en que se eleva la estatua del general Belgrano, vencedor en este lugar del general español Tristán.En Misiones se conservan notables huellas del esplendor que alcanzó la ciudad durante la permanencia en aquella región de los jesuitas, con cuya expulsión se inició su decadencia. Después de lograda la pacificación y debido, quizá, a las corrientes inmigratorias, la influencia francesa se deja sentir sobre la española, si bien no con la intensidad que tuvo ésta, sobre todo en algunos edificios públicos en cuya arquitectura triunfa el último rococó y el neoclasicismo. La diversa procedencia de estas inmigraciones, compuestas por franceses, italianos, alemanes, etc., hace que la cultura argentina se abra a nuevas influencias artísticas que se hacen más patentes en las grandes ciudades, sobre todo en Buenos Aires (v.), que van perdiendo su primitivo sabor para hacerse más cosmopolitas, en tanto que otras como Mendoza, Rosario, etc., ofrecen un cierto equilibrio entre el estilo colonial y el moderno.Mendoza, situada en una de las regiones más ricas del país, sobre todo en viñedos, está edificada junto a otra ciudad que destruyó casi totalmente el terremoto de 1861. Es, pues, una ciudad relativamente moderna, cruzada por bellas avenidas en las que antiguas y pobres casas se han ido sustituyendo por modernas edificaciones, construidas con cemento armado para mitigar los efectos que pudieran ocasionar nuevos terremotos. La avenida de S. Martín puede considerarse como la línea divisoria entre la antigua ciudad afectada por el terremoto y la moderna. Sobresalen entre los edificios la catedral (1862), la iglesia del Sagrado Corazón, de adobe y piedra, levantada por los jesuitas (1881), los conventos de los Mercedarios y de los Franciscanos, el Palacio del Gobierno, etc.Rosario, puerto del río de la Plata, es ciudad en cuya perspectiva alternan chimeneas de fábricas y torres de iglesias y en la que el desarrollo urbano ha sido tan rápido como bello. El río influye decisivamente en la dirección de sus calles, que siguen la dirección de éste hacia el O y cruzadas por otras en ángulos rectos. Es una ciudad espaciosa, en la que escasean las calles estrechas y los barrios apiñados en contraposición con el Buenos Aires antiguo. El embellecimiento de la ciudad ha sido siempre constante y fruto de ello son plazas como la del General López, calles como las de Córdoba y General Belgrano, y edificios que, aunque no tan numerosos como en otras ciudades argentinas, son notables porque conservan la tradición española con sus patios, cte., en los edificios privados. De los públicos merecen citarse el Palacio de justicia y los teatros de la ópera y de Colón (V. BUENOS AIRES IV).Vida artística. El cultivo de las bellas artes. se ha fomentado siempre por los gobiernos argentinos, procurando becas para Europa a aquellos estudiantes y consagrados que pudieran aprender algo más para el desarrollo del arte en el país. Cuenta Buenos Aires con un magnífico Museo de Bellas Artes. Entre los precursores del arte argentino actual tenemos a los pintores P. Pueyrredón, Agrelo, Martín Boneo y otros -que murieron muy jóvenes, pero por cuya obra merecen citarse aquí- Graciano Mendilaharzu, Fernández Villanueva, cte., y los escultores Irurtia, Mateo Alonso y Cafferata, que también murió pronto. Cuenta actualmente la A. con un plantel de notables artistas cuya obra se ha destacado en muy importantes exposiciones internacionales, entre otras en las Bienales de Venecia y las Hispano-Americanas. País de gran extensión geográfica, en cuyas diversas regiones se dan las más opuestas condiciones climatológicas, es la A. ’ un grandioso museo de bellezas naturales: los abruptos parajes de los Andes y de las Sierras de Córdoba, las cataratas del Iguazú, los altiplanos de Chacra, la inmensidad de La Pampa, los Lagos del Sur, los bosques de la Tierra del Fuego, el Parque Nacional de Nahuel Huapím, las playas de mar del Plata, la exuberante vegetación de La Rioja, y tantas otras manifestaciones de’la Naturaleza, son universalmente renombradas y sirven de maravilloso marco a la creación artística de los argentinos, cuya enumeración sería sobre manera prolija. Por lo que, anotado como guía general, el proceso de evolución de esta creación artística -manifestaciones autóctonas primitivas, influencia colonial, impronta de las inmigraciones posteriores, y combinación última de todo ello con los modernos estilos- es aconsejable a los investigadores y aun a los simples aficionados al arte, su estudio particular en cada una de las muchas ciudades argentinas que lo atesoran. V. t.: CóRDOBA (ARGENTINA) IV; BLTENOs AIRES IV.F. GÓMEZ DÍAZ, I. MATEO GÓMEZ.
BIBL.: D. ANGULO 1ÑIGUEZ, Historia del Arte Hispano Americano, Barcelona 1956; Documentos del arte argentino, ed. ACAD. NACIONAL DE BELLAS ARTES, Buenos Aires 1942-45; J. LEÓN PAGANO, El Arte de los argentinos, Buenos Aires 1937-38; íD, Historia del Arte argentino. Desde los aborígenes hasta el momento actual, Buenos Aires 1944. J. B. AMBROSETTI, Exploraciones arqueológicas en la Pampa Grande, "Rev. de la Univ. de Buenos Aires" (1906); E. y D. WAGNER, La civilización chacosantiagueña, Buenos Aires 1934; A. SERRANO, El arte decorativo de los diaguitas, ed. Inst. de Arqueología, 1, Córdoba 1943; Argentina, en Monumentos históricos y arqueológicos de América, ed. Inst. Panamericano de Geografía e Historia, México 1959.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.