Archivología CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Concepto. Como su propio nombre indica, la a. es la ciencia que trata de los archivos. El término procede del latín archivum, que a su vez deriva del griego archeion, palabra que designaba a la curia donde residía el archon o magistrado.La a. es disciplina relativamente moderna, y aún no están suficientemente delimitados sus fines y funciones, su metodología y su división. Parece, pues, lógico empezar por precisar el concepto de archivo, ya que a 61 hace referencia el propio nombre de la ciencia. Jean Favier (Les Archives, o. c. en bibl., p. 5) define los archivos como " l’ensemble des documents recus ou constitués par une personne physique ou morale, ou par un organisme public ou privé, résultant de leur activité, organisé en conséquence de celle-ci et conservé en vue d’une utilisation éventuelle". Esta definición, semejante a la elaborada por la escuela holandesa (Feith, Fruin, Muller), no es, ni mucho menos, la única. Los tratadistas italianos, alemanes, norteamericanos o de habla hispánica, han aportado su concepto de archivo, con la nota común de incluir en la definición el principio de procedencia ("emitidos y recibidos de una entidad pública; de una o más entidades o individuos"). Algunos de ellos añaden la finalidad de su producción y de su conservación ("realización de propósitos políticos, jurídicos o culturales", el último de los cuales, según Lodolini, es esencial para determinar el concepto de archivo).El término también puede aludir al edificio donde se conserva la documentación o archivalía (Aurelio Tanodi), que está constituida por el material escrito o reproducido de formas diversas; microfilm, fotografía, procedimientos sonoros o audiovisuales, etc. Esta archivalía puede encontrarse en diferentes etapas de formación. En la primera, o prearchivística, se encuentra en potencia en el interior de la propia entidad productora, ya sea originada dentro de la misma, ya proceda de fuera. En la segunda etapa,, el material, una vez cumplida su función inmediata, pasa al archivo administrativo. Finalmente, perdida la importancia práctica, la archivalía recibe otra, de carácter primordialmente histórico y cultural: es la tercera fase. Los tratadistas españoles, franceses e italianos, denominan archivos vivos a los que se encuentran en las dos primeras fases; los alemanes los llaman Registratur, los ingleses y norteamericanos, records.La a., ya sea ciencia o disciplina -cuestión aún no suficientemente aclarada y que tampoco ofrece un excesivo interés-, versa, pues, sobre los archivos, con el fin de precisar su esencia e historia; es, según apunta Eugenio Casanova (Archivistica, o. c. en bibl. p. 245), el estudio "della costruzione e manutenzione dei locaai e della suppellettile e della comunicazione di essa nel presente e nel futuro". Pero, siendo como es disciplina reciente, no es de extrañar que también en este punto sean notables las discrepancias entre los autores: unos apuntan que el objeto de la a. es la conservación, administración y utilización de documentos, como ciencia auxiliar de la historia; otros le niegan el carácter científico, dándole un sentido netamente técnico y práctico. Pero en líneas generales, puede afirmarse que el objeto de la a. es tratar de la documentación y del local donde se conserva. En este sentido, Aurelio Tanodi (Manual de Archivología Hispano-americana, o. c. en bibl. p. 42), la define como "disciplina auxiliar o funcional de la administración y de la historia, que se refiere a la creación, historia, organización y funciones de los archivos, y sus fundamentos legales o jurídicos".Metodología. El método archivístico está basado, como todos los métodos científicos, en la lógica; y, por lo que toca a la construcción física del material de los edificios y locales y a la conservación y restauración de los documentos, se basa en la observación y en la experiencia. Se ajusta a los fines de los archivos (considerados como locales): reunir, conservar, ordenar, describir, administrar y utilizar la archivalía. En relación con ellos se desarrollan los distintos métodos: administrativo, histórico, diplomático y archivístico.El método administrativo, en cuanto a la archivalía se refiere, consiste en reunirla, organizarla y conservarla dentro de la misma administración para la consulta eventual y para fines administrativo-jurídicos. Se trata de un método práctico. El método histórico consiste en la heurística de las fuentes documentales como piezas individuales y, sobre todo, en la crítica documental, externa e interna. El método diplomático tiene por fin establecer la originalidad o falsedad documental. El método archivístico, finalmente, se interesa por la archivalía como un conjunto producido en determinada entidad, con cuya vida está relacionado: primero hay que dar forma orgánica a la documentación, relacionarla con la vida, fines y funciones de la entidad y, después, agruparla en series orgánicas que reflejen su organización interna.La a. debe tomar en cuenta los métodos administrativo, histórico y diplomático, como auxiliares, principalmente para la selección, disposición y descripción de la archivalía. Pero el método archivístico depende de la amplitud de la a.; a cada uno de los sectores que componen este objeto le corresponde un sector del método archivístico. En la reunión de archivalía, el método está estrechamente relacionado con la administración, si se refiere a la formación de archivos vivos que reúnen los expedientes y toda la documentación, en el sentido más amplio de la palabra, que debe conservarse en el archivo, es decir, la archivalía en potencia que se transforma después en verdadera. También se refiere a la reunión de los fondos, o sus partes, en archivos generales o históricos.A la conservación le corresponde ocuparse del material documental, su caducidad, conservación material en depósitos, protección, restauración, y -cuestión de suma importancia- selección del material que ha de ser eliminado. Esta función exige profundos conocimientos sobre el método histórico. Para el ordenamiento de la archivalía se elabora un método archivístico propio, que ha de tener en cuenta la organicidad del material y su relación con la entidad productora. También la descripción posee método propio, que está relacionado con el carácter orgánico de la archivalía.División y fines. La división de la a. depende de los diversos factores enumerados: archivo, archivalía, fines de la a., y método. Tampoco en este punto se ha llegado a una unificación de conceptos. Eugenio Casanova (o. c., p. 25-26), habla de archiveconomía, que es la "amministrazione generale esterna dell’archivio"; archivística pura, o sea "ordenamento interno degli atti"; y finalmente, el servicio y naturaleza jurídica del archivo. En Francia y Holanda es corriente distinguir entre archivística y archiveconomía. Por su parte, Wolfgang Leesch divide la a. en tres disciplinas parciales: teoría de archivos, que abarca principalmente la metodología archivística; historia de los archivos; y derecho de los archivos, y dos disciplinas prácticas: técnica y administración de los archivos. Aurelio Tanodi distribuye la a. en conceptos generales (teoría archivística); archiveconomía (conjunto de prescripciones prácticas para la instalación y conservación del archivo); archivonomía (estudio de los archivos en lo que atañe a su origen e incrementos, y a la clasificación, acondicionamiento, catalogación y utilización de la archivalía); servicios de archivos; legislación y reglamentación; e historia de los archivos.De la propia definición de a. se desprende que hay dos actividades humanas, constantes como formas esenciales de la estructura cultural, que están directamente relacionadas con los archivos, y, por tanto, con la ciencia o disciplina que los estudia. Son la administración y la historia. La primera es de interés inmediato; la segunda de interés cultural. Son dos elementos que nos explican la formación de los archivos: el primero, como factor creativo de la archivalía; el segundo como factor de conservación. La administración, en el sentido común, tiene por finalidad dar cumplimiento a los estatutos preestablecidos y coordinarlos. Tiene sus procedimientos específicos, entre los cuales el papel es el fundamento documental ineludible. Este material forma la archivalía en potencia, en donde reside el nexo intrínseco entre la administración y los archivos.Relación con otras ciencias. En relación con la historia, el papel de los archivos se identifica con la importancia de las fuentes, entre las cuales las escritas son las más elocuentes. Los archivos constituyen los más valiosos documentos escritos del pasado y las principales fuentes históricas. Pero si bien es cierto que la a. es ciencia auxiliar de la administración y de la historia, no es menos cierto que estas dos ciencias también auxilian a la a. estableciéndose entre ellas una mutua correlación.Su propio carácter de ciencia auxiliar de la historia, nos lleva a hablar de la conexión entre la a. y las demás ciencias auxiliares de los estudios históricos. La paleografía (v.) guarda relación con la a., ya que los archiveros se enfrentan con problemas paleográficos, de forma constante si se trata de documentos de las edades Antigua y Media (archivos europeos), o Moderna (archivos europeos y americanos). En Europa también se precisa el conocimiento del latín, lengua universal en la Edad Media, así como el de los dialectos de las lenguas vernáculas. La diplomática (v.), a su vez, es disciplina auxiliar de la historia y la a., al estudiar las estructuras externas e internas de los documentos históricos y archivísticos con fines a la crítica sobre la autenticidad y a la sistematización de los documentos. En los archivos se aplica la Diplomática en diversas actividades: en la apreciación, y por tanto selección y eliminación, de archivalía. La Cronología (v.), en fin, tiene su importancia por la misma naturaleza de los hechos históricos, que siempre suceden en un determinado lugar y en un determinado tiempo.Centros de investigación. Ya hemos visto que los archivos, según su relación con la vida de las entidades productoras, pueden dividirse en vivos, concluidos e históricos. Por su especial interés señalaremos solamente los más importantes de la última clase, pues una enumeración exhaustiva resultaría imposible.Los Archivos del Vaticano son de los más ricos del mundo: su documentación abarca la historia religiosa y la historia de las relaciones exteriores de la Santa Sede, así como la de diferentes países; la de los intercambios comerciales, los precios, el arte o la historia de la cultura. Los Archivos del Estado Italiano contienen documentación que se remonta hasta el s. x. Entre ellos destacan los de Bolonia, Florencia, Mantua, Milán, Médena, Nápoles, Parma, Roma, Siena, Turín y Venecia. Son igualmente ricos los Archivos comunales. En Francia deben mencionarse los riquísimos Archivos Nacionales. Alemania cuenta con 37 depósitos del Estado (Staatarchive), y con Archivos Federales. Por su parte, Bélgica posee los Archivos. Generales del Reino.En cuanto a España, hay cuatro Archivos Generales: el Histórico Nacional de Madrid, que, a pesar de su nombre, no comprende más que una parte de la documentación antigua, por no haberse realizado el reagrupamiento de forma total. Posee, aun así, fondos de gran riqueza, tales como los archivos patrimoniales de la Corona española y los de establecimientos eclesiásticos desaparecidos (abadías y órdenes militares, especialmente), algunos de los cuales remontan al s. ix. El Archivo General de Simancas, cercano a Valladolid, contiene la documentación del reino de Castilla, siendo especialmente interesante la correspondencia diplomática y los expedientes de la Secretaría de Estado. El Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, muy rico: sus principales fondos son los registros de la Cancillería aragonesa (posterior a 1161); los papeles reales (posteriores al 875); los fondos del Consejo de Aragón; numerosos archivos eclesiásticos y de fondos notariales. El Archivo General de Indias, de Sevilla, indispensable para el estudio de la historia de los países que integraron el Imperio español. Su abundante documentación está clasificada por países o por órganos de gobierno. Existen, además, los Archivos Regionales de Galicia, Valencia, Mallorca y Navarra; los de las Chancillerias de Valladolid y Granada; archivos históricos provinciales y de protocolos; debiendo citarse, finalmente, las colecciones documentales del Palacio Nacional, Real Academia de la Historia, y Biblioteca Nacional (Sección de Manuscritos).En todas las repúblicas hispanoamericanas hay interesantes archivos nacionales que recogen gran cantidad de la documentación relativa al periodo español, así como ricos fondos posteriores a la emancipación. Muchas ciudades que ya entonces tuvieron importancia (Cuzco, Potosí, etc.) cuentan también con sus propios archivos.Centros formativos. Dos instituciones, en Francia, dedican sus actividades docentes a la formación del personal de archivos. La École des Chartres fundada en París en 1821, es, quizá, la mejor de su especialidad que existe en el mundo. Tras un examen de ingreso (latín y dos composiciones históricas), en el primer año se estudia Paleografía, latín, francés antiguo y provenzal. En el segundo, Diplomática, Historia de las instituciones, Archivos y Redacción de inventarios. En el tercer curso se estudian las fuentes históricas de Francia medieval, Historia del Derecho y Arqueología. El cuarto año se dedica a la preparación de la tesis.En 1951 se formó el Stage technique international d’Archives, de tres meses de duración, destinado a estudiantes franceses y extranjeros. Los temas de sus conferencias versan sobre historia de los archivos, organización de archivos franceses y extranjeros, principios técnicos y métodos archivísticos modernos, documentación y archivos, y actividades de los archiveros.En Alemania, la Archivschule de Marburgo comprende dos años de estudios teóricos y prácticos, con materias que versan alrededor de los problemas archivísticos e históricos.En Roma funciona la Scuola speciale per gli archivisti e bibliotecari, para cuyo ingreso se requiere el doctorado en Derecho, Ciencias Políticas, Historia, Filosofía o Humanidades.En España, el ingreso en el Cuerpo Facultativo de Archiveros se realiza mediante una oposición, con exámenes de Paleografía y Diplomática, latín, dos idiomas modernos, y diversos temas de Administración e Historia. Los que superan estas pruebas realizan después dos cursos breves sobre a. Para el ingreso en el cuerpo se requiere el título de licenciado en Filosofía y Letras.Congresos y revistas. En 1948 se fundó el Consejo Internacional de Archivos, con sede en París, cuyos objetivos son celebrar periódicamente un Congreso Internacional de Archivos, mantener las relaciones entre los archiveros de todos los países, promover todas las medidas posibles, encaminadas a la protección de archivos y facilitar su utilización. El Consejo ha organizado diferentes congresos, el primero de los cuales tuvo lugar en París en 1950, siguiéndole otros en La Haya, Florencia y Estocolmo. Las conclusiones relacionadas con la a. han sido abundantes y fructíferas. En el mundo hispanoamericano fue de gran importancia el Congreso Iberoamericano-filipino de Archivos, Bibliotecas y Propiedad Intelectual, celebrado en Madrid en 1952 y otros congresos interamericanos que trataron temas de archivística.En cuanto a las revistas, destaca en primer lugar "Archivum", revista internacional publicada bajo los auspicios de la UNESCO y del Consejo Internacional. Aparece anualmente en París, desde 1951, y tiene colaboraciones en inglés, francés, italiano, alemán y español. Su lectura es indispensable. Como lo son la "Bibliothéque de FÉcole des Chartres", que aparece desde 1839; "Rassegna degli Archivi di Stato", de Roma; "Gazette des Archives" de París; "Archives", de Londres; "The American Archivist" (Cedar Rapids, lowa, USA); "Der Archivár" (Düsseldorf), y tantas otras.España cuenta con la "Rev. de Archivos, Bibliotecas y Museos", y el "Bol. de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas". El mundo americano de habla hispánica posee numerosas revistas: las de los Archivos Nacionales de Costa Rica y Perú; y los Boletines de los Archivos Nacionales de Cuba, República Dominicana, Honduras, México, Guatemala, Venezuela y el Ecuador. Brasil edita varias revistas. V. t.: ARCHIVOS HISTÓRICOS.C. L. DE LA VEGA LUQUE.
BIBL.: Es muy útil la obra de A. TANODI, Manual de Archivología Hispano-americana. Teorías y principios, Córdoba (Argentina) 1961; J. FAVIER, Les Archives, París 1959; E. CASANOVA, Archivistica, Siena 1928.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.