Aragón (región) II ARTE
Categoria:
Arte
Arte prerrománico y árabe. Son escasos los restos visigodos en A.: unos capiteles aprovechados en Ovarra, algunas lápidas de la villa Fortunatus y la cabecera del monasterio de S. Juan de la Peña (v.), que presenta los arcos semicirculares de la provincia Tarraconense, anteriores a lo islámico. No se han explorado aún los cenobios citados por S. Eulogio (851), ni otros también documentados.Las primeras muestras de la Reconquista presentan arcos de herradura y elementos estructurales asturianos y catalanes: S. Juan de la Peña (ca. el 922), las iglesias del río Gállego, etc.; lo más avanzado, ya casi románico, está en S. María de Buil. S. Pedro de Siresa, la torre de Abizanda son del primer tercio del s. xI.Al arte árabe pertenecen las famosas mezquitas de Huesca y Zaragoza (713). Los campanarios pirenaicos acusan semejanzas con alminares del califato de Damasco. Aparte de algunos restos (arcos en el castillo de Calatayud y en la catedral de Huesca) es monumento único la Alfajería de Zaragoza, reconstruida por al-Mugtadir en 1047-61. Tiene muralla de alabastro, calcada de la romana contigua, con fantásticos arcos entrecruzados, lobulados y mixtilíneos y capiteles de nuevo tipo; todo esto es puente entre lo califal (s. VIII-x) y el arte posterior de Marruecos y Sevilla (s. xI-xII) (v. MusuL,.,ikN, ARTE).Románico. La lentitud de la primera Reconquista (v.) y la rapidez de la segunda, sitúan el primer románico aragonés en los valles pirenaicos y las artes sucesivas en A. entero. El contraste del barro, del alabastro y el yeso, únicos materiales de la desecada laguna terciaria, y la buena piedra de sus orillas - y de las sierras, más la gran abundancia de alarifes moriscos son causas suficientes para el confinamiento románico al norte, y el mudéjar por el Ebro y sus afluentes, con raros ejemplos del primero al sur.El románico llega importado desde Cataluña, por Ribagorza. La iglesia de Obarra y la catedral de Roda (1056-67) son de tres naves, con abovedamiento y portada del s. XII. Merecen citarse las iglesias de Barós, con temas jaqueses, Banaguás y Lerés, así como la de S. Caprasio, en Santa Cruz de la Serós y Bagüés. Alguna, como Alaón (1127), continuó la escuela catalana.La catedral de laca es el monumento más representativo del románico aragonés. Presenta tres naves con crucero y tres ábsides. Lo más interesante es su decoración escultórica en portada y capiteles. En laca llegó a formarse una importante escuela arquitectónica y escultórica románica, procedente de León (su fecha, discutida, está dentro del s. xi); es la del Camino de Santiago (v.), de gran pujanza. A esta escuela pertenece la iglesia de S. María de Iguácel (Huesca), con capiteles copiados de los de Jaca.De especial interés es el monasterio de S. Juan de la Peña (1080), con hermoso claustro y una importantísima serie de capiteles labrados. De este momento es el incomparable castillo de Loarre (anterior a 1095), una de las primeras fortificaciones románicas en España. Otro interesante ejemplar es el monasterio de S. María en Santa Cruz de la Serós. De nuevo impulso escultórico son el tímpano de S. Pedro el Viejo, de Huesca, así como el sarcófago de S. Ramón, en Roda. La escuela continúa en el s. xii: Sos, con su cripta de finales del s. xI; Uncastillo, con las iglesias de S. María (1135) y S. Martín (1179); la cripta de Murillo de Gállego (1110) y otras muchas muestras. Y al S del Ebro la Virgen de Cabañas y Alcañiz, a lo que han de agregarse los claustros de Roda (sin escultura), Alquézar (rudo y popular) y S. Pedro el Viejo, de un tallista muy expresivo, que trabaja por Agüero y Biota. Finalmente, otro tipo arquitectónico, escueto y seco, sólo con escultura en las portadas: S. Pedro el Viejo, de Ramiro II, S. Pedro de Siresa y los monasterios de Casbas y Sigena, de fines del s. xii. En escultura son raras las imágenes de santos y abundan las Vírgenes y los crucificados; es único el retablo de Obarra, en Barbastro.El s. xiii aporta iglesitas techadas de madera sobre arcos apuntados; conservan pinturas murales. La primera fecha conocida -1072- consigna un Aznar, pintor de Iguácel; siguen después escuelas muy variadas: catalana en Roda, quizá también en S. Juan de la Peña; castellana en S. Miguel de Foces; cerca del gótico lineal, Pompién, Riglos, Albanies; romano-bizantina en Sigena y las civiles de Alcañiz (v. ROMÁNICO, ARTE).Mudéjar. Las iglesias mudéjares de A. presentan nave amplia y capillas laterales, y cabecera poligonal; Tauste y S. Pablo de Zaragoza, s. XIII; también es magnífico el campanario de la Magdalena, un poco posterior. El apogeo del mudéjar tiene lugar entre los s. xiv-xv, con ejemplos de tres naves (S. Andrés y S. María, en Calatayud) y la decoración con un tapiz de lazos y arcos mixtilíneos entrecruzados al exterior, con fondo de alicatado; es prodigiosa la Parroquieta de la Seo de Zaragoza, de ca. 1360, y las torres de Teruel. El mudéjar de A. presenta bóvedas de crucería y pintura simulando aparejos complicados, cintas de azulejo, más abundantes en derredor de las claves. En las ventanas tienen tracería de ataurique y celosías de lazo. Son magníficos los artesonados y alfarjes, estos últimos como suelos de coro en alto, aquéllos cubriendo templos: el imponderable de la catedral de Teruel, de fines del s. XIII, la capilla del castillo de Mesones y la sepultura de D. Lope Fernández de Luna, en la Parroquieta; continúan los artesonados apoyados sobre arcos pintados o riquísimamente policromados, de brillantes oros; rivalizan en fecha y riqueza con los granadinos.Peculiares de A. son las torres mudéjares; de planta cuadrada, octogonal o suma de ambas superpuestas. Las mejores llenan todo el valle del Jalón: las de Pricla y Calatayud son excepcionales; las de los ríos Huerva (Longares, Mainar) y Jiloca (Maluenda y Daroca), alcanzan Teruel con sus cuatro torres: la de la catedral (1258), la de S. Pedro, copia posterior, Salvador (1277) y S. Martín (terminada en 1538), con repeticiones hasta el s. xvii, uniendo con las bóvedas barrocas de lazo morisco, tan incontables como las torres.Quedan maltrechos los baños moros de Zaragoza, con bóvedas góticas y otra esquifada y abierta por estrellas, como en la Alhambra. Quedan algunas yeserías moriscas en algunas casas, como la de D. Juan de Austria en Daroca y la capilla del castillo de Cetina, s. xv.Gótico. Es escaso en A. el gótico de piedra, siendo el único gran templo la catedral de Huesca. Otros ejemplos son: la colegiata de Daroca, la catedral de Tarazona, el monasterio de Veruela, etc. Alfonso II funda los monasterios de Piedra (1164) y Rueda (1224), cistercienses (v.). Los trazados flamígeros son muy tempranos: ligados a lo mudéjar: ábside y cimborrio de la Seo (1403-13), o puros (capilla de S. Victorián en S. Juan de la Peña, 142633) y sobre todo en las cresterías de los retablos con fondo de oro labrado, de los primitivos aragoneses (v. ARAGONESA, ESCUELA). Los castillos y murallas están maltratados, a lo más conservan la silueta o algún salón gótico en las torres (es excepcional el de Mesones). En Teruel quedan algunas muestras, procedentes de los maestres de las órdenes militares y de los arzobispos de Zaragoza.La escultura se ciñe a portadas, ventanales y sepulcros; interesan los de "llorones", parejos a los de Borgoña: catedral de Tarazona; sepulcro de D. Lope Fernández de Luna, en la Parroquieta, 1381-82, de Pedro Moragues. Figura destacada fue Juan de la Huerta, compañero de Sluter, en Dijon, autor del retablo de los Corporales en Daroca, con abundante escultura y el primero con óvalo abierto en lo alto, a modo de sagrario (1440). Obra maestra es el retablo de la Seo de Zaragoza. El banco es de Per.; Johan, y fue terminado por Gomar y Hans de Gmunda; el sagrario es de Gil Morlanes (1480).Son de notar los templos góticos de tres naves, del xvl, de complicadas bóvedas soportadas por pilares cilíndricos o baquetones, con capiteles clásicos o sin ellos. Ejemplo capital es la catedral de Barbastro, del maestro Juan de Segura: 1500-53; con obras de Alguézar, Sallent, etc. (V. GóTICO, ARTE).Plateresco. En la arquitectura religiosa es poco frecuente: se contenta con añadir portadas (Calatayud) o capillas. Del estilo herreriano (v. HERRERA, JUAN DE) más puro es el S. Sepulcro de Calatayud, del arquitecto Gaspar de Villaverde (1613). En la arquitectura civil se mantienen los soportales en arco y fachadas de piedra, con o sin enlucido. En el norte de Huesca la casa tiene un piso bajo de servicios; encima, tras la balconada, la sala separada de la chimenea por una viga, que cubre toda la cocina; el piso alto se dedica a almacén. En la zona del Ebro se cierra la planta baja, se abren los salones con balcones, y se remata por una galería de arquillos de ladrillo, bajo un gran alero. En el interior un gran portal (llamado patio) y una escalera central; el verdadero patio se reserva para los palacios: columnas en los ángulos, vigas de madera y galería de arquillos sobre columnillas abalaustradas; este modelo viene del gótico y permanece hasta el s. XVIII.En Teruel es famoso el puente-acueducto, de Pierre de Vedel, autor de la reconstrucción de S. María en Albarracín, y de una iglesia de tres naves, en Fuentes de Ebro (todo 1530-60). Inician la escultura renaciente los Gil Morlanes, autores del retablo de Montearagón, sobre traza y material derivados de la Seo, pero con figuras clasicistas (1506) y la portada de S. Engracia, ya plateresca (1512), en Zaragoza. Forment (v.), en Zaragoza desde 1509 hasta su muerte en 1540, sigue con el patrón de la Seo; autor del retablo mayor del Pilar y del de la catedral de Huesca, además de otros platerescos. Dejó gran escuela: J. de Salas, Liceyre, Peñaranda, los cuales, unidos a J. Moreto, G. Yoly, G. Morlanes, Bernardo Pérez, Lobato, tracistas y mazoneros unos, escultores los más, llenan de retablos y sillerías de coro todo A. Destacan la capilla de S. Bernardo (alabastro) en la Seo (1519); de S. Miguel, en Jaca, y el retablo de Tauste (ambos en 1521).Otro grupo de gran categoría es el formado por Arnao de Bruselas y Sanz de Tudelilla (obra principal, el trascoro de la Seo), quizá de mayor fuerza y clasicismo intenso (V. RENACIMIENTO V; PLATERESCO).Barroco y neoclásico. Decae la pintura y los nombres de Cosida y Diego de S. Martín (retablo de la Coronación, de Tauste, 1541) no son comparables a los de comienzos de siglo: Aponte y Ximénez. Las iglesias de los s. xvi y xvli siguen la forma común barroca de una o tres naves (Cariñena, S. Ildefonso de Zaragoza, de Diego Zapata, cúpula de G. Aniceto Ainsa, 1700). Modelo importante es el de las Escolapias por su fachada barroca de ladrillo y el interior cubierto de pinturas, de C. Coello (v.), Esteban Muñoz, G. Martínez (v.) y su hijo. Su escuela es muy extensa, culminando primero en los hermanos Bayeu (v.) y luego en los frescos de la catedral de N. S. del Pilar, con trazas de Francisco de Herrera (1677) y Felipe Sánchez (1681), calcados sobre la catedral de Valladolid, pero con original juego de cúpulas.Ventura Rodríguez (v.) acertó en la S. Capilla (1766), pero no tanto en la limpia de barroquismos interna y externa que llevó a cabo.Destacan también en Zaragoza S. Juan de los Panetes (1720), arruinado su interior por incendio; S. Isabel, con traza de Francisco de Villanueva (1706); y la colegiata de Alcañiz, sobre traza de Yarza (1735). Otra obra interesante es el seminario de S. Carlos de los jesuitas (Zaragoza), gótico de fines del xvl, enfundado en barroco, brillante de policromía y estucos (1723), con retablo aún de mayor esplendor, que hizo época en Zaragoza y tuvo abundante secuela; S. Juan de Calatayud sigue la misma senda, como el seminario de Teruel (destruido en 1936), el mejor de todos, de José Martín Aldehuela, autor de las iglesias de Orihuela del Tremedal (1772-76) y Linares de Mora (1785-95).La escultura de por estos siglos es tan brillante como mal conocida, muchas veces de inspiración forastera (Anchieta, Hernández o Cano). Cierto que los retablos a partir de 1650 tienen poco lugar para la escultura, limitada en casi todos a las imágenes. Son aragoneses y bellísimos los grandes grupos de la Asunción (Calatayud, Ateca, Daroca, en serie larga). Otra forma propia ostentan los baldaquinos, casi todos sobre columnas torsas de mármol negro, de Calatorao (frecuentes también en las portadas). Son los más del xvIII. Más nombres de escultores: Salas y Ramírez (S. Capilla) y de pintores: Verdusán, de más abundancia de obra que maestría (catedral de Huesca), como los dos Raviella, que alcanzan el XVIII. En lugar aparte figura José Luzán (pinturas murales en la iglesia de S. Miguel, en Ateca, lienzo de retablo en S. Cruz) por haber sido el maestro de Goya. La obra fundamental del xvlli fueron los frescos del Pilar (González Velázquez, Bayeu, Goya), cortada por la invasión napoleónica, la cúpula del xix y pinturas actuales de Stolz. V. t.: HUESCA IV; ZARAGOZA IV; TERUEL IV; MUDÉJARES II.F. ÍÑIGUEZ ALIIIECH.
BIBL.: M. GóniEz MORENO, El arte español hasta los almohades, en Ars Hispaniae, III, Madrid 1961; L. TORRES BALBÁS, Arte mudéjar, en ib, IV, Madrid 1949; I. GUDIEL y 1. A. GAYA, Arquitectura p escultura románicas, en ib, V, Madrid 1948; íD, Arquitectura gótica, en ib, VII, Madrid 1952; F. ÍAiGuEz ALMECH, Torres mudéjares aragonesas, "Archivo Español de Arte y Arqueología" (1937) 173-89; íD, Notas para la geografía de la arquitectura mudéjar en Aragón, "Rev. de la Soc. Geográfica Nacional", Madrid 1934,
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