Arabia (yazirat Al-`aras) GEOG.
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Geografía
La península Arábiga, situada en el extremo occidental de Asia, con una unidad geográfica netamente delimitada, constituye un verdadero sub. continente. Tiene una extensión total de algo más de 3.000.000 de Km’ y una población, aproximada, de unos 14 millones y medio de hab. Propiamente la península se extiende al S de una línea que, coincidiendo aproximadamente con el paralelo 290 latitud N, uniría `Agaba con Kuwait pasando por Al-Jauf. Al S de dicha línea se extiende el desierto de Nafñd, que se continúa por el SE formando un arco entre Riyád y Hofúf para enlazar con el gran desierto de Rubc al-Jali’ que ocupa la mayor parte de A. interior entre Hadramawt, Omán, Yemen y `Asir. Al norte del paralelo 29° se encuentra una región, en unas zonas desierto y en otras estepa, que constituye el Desierto del Norte por donde discurre la frontera entre A. e Iraq. El límite oriental de la península lo forman el golfo Pérsico y el golfo de Omán, el S el océano índico y el O el mar Rojo.La península se encuentra repartida entre varios Estados independientes, de los cuales el mayor y más poblado es el reino de Arabia Saudí (2.253.000 Km’- y unos 7.000.000 de hab.; v.) y una serie de principados, en la costa oriental, bajo el protectorado del Reino Unido de Gran Bretaña.Los 14.500.000 hab. no están repartidos regularmente, sino que casi la mitad se encuentra en la parte sur y sudeste. La población, en su mayor parte sedentarias hoy día, ha sido nómada y A. ha constituido la región del nomadismo por excelencia. La alta A., es decir, el Yemen, `Asir y Omán, es el mundo de los sedentarios, mientras que las regiones interiores son la zona de acción de los beduinos, pastores nómadas que viven agrupados en tribus que se dedican a la cría de ganado y al comercio. En la actualidad, y cada día más, los poderes centrales de los diversos Estados tienden a controlar estas tribus.1. Medio físico. a) Relieve. Geológicamente, la península Arábiga es un fragmento separado por la fosa del mar Rojo de la plataforma africana en época geológica relativamente reciente, presentando unos aspectos físicos, elimáticos y humanos que la asemejan con el Sahara, mientras que el sudoeste se acerca más a Abisinia, en la orilla opuesta.En líneas generales, se trata de una gran meseta que presenta un alto borde occidental que cae abrupto sobre el mar Rojo y que va descendiendo conforme avanzamos hacia el E, al mismo tiempo que los sedimentos que cubren el zócalo se van haciendo más recientes, al dirigirse hacia el golfo Pérsico. De esta forma, las mayores altitudes se presentan en la parte occidental, notables no sólo vistas desde el mar, sino también desde el interior; son consecuencia de la elevación de esta parte de la península al producirse el desprendimiento del continente, al mismo tiempo que tuvo lugar una fuerte actividad volcánica en la zona de fallas por donde emergió la lava volcánica que ha ofrecido una mayor resistencia a la erosión que las zonas circundantes.La presencia de estas fallas es otro rasgo típico de la península: ésta se encuentra totalmente rodeada de fallas salvo en su parte norte y nordeste. La occidental, a lo largo del mar Rojo, no es más que un tramo del enorme sistema de fallas que se extiende desde Siria hasta el Zambeze. Debida a esta continuidad de las fallas en torno a la península se puede considerar ésta como un gigantesco horst, sobre el cual se extienden una serie de sedimentos horizontales sin ningún tipo de plegamiento, salvo en el extremo sudoriental en donde se encuentra la región de Omán, que presenta unas características que la acercan más a Persia que al resto de A.Casi todo el centro de A., si exceptuamos su parte más occidental, presenta una altitud media que varía entre los 600 y 900 m., mientras que su parte oriental, a consecuencia de un movimiento de basculación, no supera los 300 m.b) Clima. Climáticamente, hay un rasgo extensible a casi toda la península que la individualiza: su sequedad. Hasta tal punto, que gran parte del país puede ser considerado como una región desprovista de lluvias. En cuanto a temperaturas, A. se encuentra en la zona de máximo calor, más soportable en las zonas donde la sequedad es mayor. Si bien, en líneas generales, éstos son los rasgos fundamentales de su clima, dada su enorme extensión y la distinta configuración de sus regiones naturales permite la existencia de una serie de matices, de tal forma que sólo en aquellas zonas de altura más elevaba se produce un mayor número de precipitaciones y la temperatura se hace más soportable, e incluso la nieve llega a aparecer en las cumbres de las elevaciones más septentrionales y con menos frecuencia en el límite N de la meseta.Al N de la costa septentrional las precipitaciones no suelen superar los 200 mm., pero esta escasa cantidad de agua es recogida y utilizada por los wadis de la vertiente oriental, menos pronunciados. Más al S, en `Asir, con una altitud superior, las precipitaciones aumentan hasta tal punto que los torrentes pueden correr durante varios meses del año. En el extremo meridional, en el Yemen, las dos características de A. se reúnen dadas las diferencias de altitud de la región. A una costa seca se opone una mayor precipitación en las partes altas, llegando casi a los 500 mm. en casi toda la meseta y a los 1.000 mm. en las cumbres más elevadas, en donde incluso las heladas pueden estar presentes. Las precipitaciones son fundamentalmente en verano, de carácter monzónieo. Las costas meridionales, de menor altura y en descenso hacia el E, presentan en consecuencia una menor precipitación, normalmente inferior a los 200 mm. y llegando a casi nula al O de ’Omán. Se producen en los meses de verano. Las temperaturas, por el contrario, son más elevadas. En estas condiciones no es de extrañar que la agricultura esté reducida a contados lugares. En el extremo sudoriental, Omán y Mascate (Musgat) presentan, como una repetición del Yemen, un aumento de las lluvias, también de carácter monzónico, al mismo tiempo que una disminución de la temperatura con la altitud. Las precipitaciones casi desaparecen en la costa oriental, que no suele superar los 100 mm., lo que obliga a la agricultura a concentrarse en la zona de manantiales. La sequía total se encuentra en los desiertos interiores.Con estas características climáticas es lógico que la red hidrográfica como tal no exista. En A. no se encuentran ríos permanentes. Sin embargo, la península está recorrida por un gran número de wadis, que han efectuado una poderosa acción sobre el modelado del relieve. El borde occidental de la meseta, más elevado, es la zona de división de aguas. Los wadis que se dirigen al mar Rojo, al tener una mayor pendiente y un recorrido más breve, han excavado lechos profundos que constituyen un serio obstáculo para las comunicaciones entre el norte y el sur. Por el contrario, los wadis que se dirigen hacia el E y que no siempre consiguen llegar al golfo Pérsico, son mucho más largos y de una menor profundidad, constituyendo una buena vía de penetración. Tanto en los wadis orientales como en los occidentales, si bien no llevan agua, salvo en los momentos de lluvia, el líquido elemento se puede encontrar bajo los lechos y alcanzarla por medio de pozos. En aquellos puntos en que el nivel de la capa freática se eleva lo suficiente, surge un oasis.2. División regional. Pese a su indudable unidad, los matices climáticos y morfológicos vistos permiten establecer una serie de regiones naturales que coinciden, en principio, con sus fachadas marítimas y la región interior que éstas encierran, si bien dentro de cada una de estas regiones existen a su vez matices suficientes para hacer una subdivisión.La región costera occidental queda delimitada por el golfo de `Agaba, al N, y el estrecho de Báb el-Mandeb, al S. Al N de esta franja litoral se encuentra la región de Madiam, montañosa y con numerosas emisiones de lava. Las partes más altas superan los 2.500 m. y su proximidad al mar hace que la franja litoral sea de escasa anchura. La parte oriental, menos elevada, se presta mejor al establecimiento humano. Avanzando hacia el S el Madiam pierde altura, no llegando casi nunca a los 1.000 m. al tiempo que la llanura litoral va ganando en anchura. De esta forma se entra en la Tiháma. La disminución de altura de la zona montañosa convierte a la región en una perfecta vía de paso hacia el interior. Esta función de camino natural, utilizada sobre todo por los peregrinos que se dirigen hacia La Meca y Medina, explica la mayor densidad de población que presenta la región. Las principales ciudades son La Meca (v.) (185.000 hab. en 1965), Medina (72.000) y Yedda (194.000). Estas ciudades antes del nacimiento del Islam eran simples estaciones de caravanas, pero a raíz de aquél, las actividades relacionadas con el peregrinaje significan la principal actividad, si bien Yedda, además de recibir gran número de peregrinos que vienen por mar, con su puerto se convierte en centro comercial de entrada de los productos alimenticios y manufacturas de los que es deficitaria A. Saudí. Hacia el S, la costa vuelve a recuperar altura; es la región de `Asir, de características similares a la parte septentrional de la costa y con igual disminución de la anchura de la franja litoral, que también se encuentra deshabitada. El extremo meridional de la costa está ocupado por el Yemen (v.), de topografía semejante a la del `Asir, pero en mayores proporciones. El Yemen es el Estado más densamente poblado y de mayores recursos agrícolas. Es el corazón de la "Arabia feliz", y en 61 se encuentra el punto más elevado de toda la península, el Yebel Manár, con más de 3.219 m. La llanura litoral, ancha, llega a alcanzar en algunos puntos los 70 Km. Aunque se trata de una región seca y malsana, en ella se encuentran algunos puertos, siendo los principales Hudayda y Moka, que exportan los productos del interior del país. La densidad de población se encuentra en las partes altas, en donde se halla la capital, Sana’á’ (80.000 habitantes).La costa meridional está aislada por el N, desierto de Rub` al-Jai’, del resto de A. La costa, como toda la meseta, va descendiendo en dirección O-E, para llegar a menos de 200 m. en torno a la bahía de Sauqira. La región occidental la ocupa Adén. En el relieve de la zona destaca el gran wadi Hadramawt, que ha dado nombre a la región. El Hadramawt, corriendo paralelo a la costa por el interior, va a desembocar en el océano índico al NE de Mukalla, tras romper la cadena litoral. Este largo valle está rodeado de mesetas calcáreas, siendo las del norte menos elevadas e inclinando su superficie hacia el Rub` al-Jali’. Los oasis son numerosos sobre todo en el centro. El reborde escarpado de la meseta, con una altura entre los 1.500 y 2.000 m., domina al sur una serie de llanuras costera1 discontinuas y de extensión variable. Las fallas que determinan esta costa meridional son mucho más numerosas en el oeste, en la zona de Adén y Hadramawt. La esquina suroriental de la península se encuentra ocupada por Omán, que se halla estructural y humanamente más próximo de Persia que el resto de A., a lo que contribuye en gran medida sus límites: el mar y el desierto de Rub` al-Jai’. El interior es una meseta elevada en su mayor parte y con una cordillera central, Ajdar. La principal ciudad, capital del Estado y puerto de la región, es Mascate (Musgat) (5.080 hab., 1967). De gran importancia estratégica dada su situación en la entrada del golfo de Omán. Esta situación explica el que haya sido motivo de lucha a lo largo de la historia entre árabes, portugueses, franceses e ingleses. Pese a esta posición, como centro comercial tiene escasa importancia debido a la pobreza de su pospaís y a la dificultad que encuentra para relacionarse con el resto de A.La costa oriental está situada entre la península de Masandam y Sat el-`Arab. Costa baja con un gran número de manantiales que han sido explicados, dadas las escasas precipitaciones que se producen en la región, como procedentes de las regiones montañosas de la A. occidental a través de cauces subterráneos. De ser así sería una prueba inequívoca acerca de la horizontalidad de los sedimentos a lo ancho de A. La costa, en su parte central, presenta la península de Qatar, al N de la que se encuentran las islas Bahrayn. Desde la península de Qatar hasta Kuwait se extiende la llanura litoral de Al-Rasa, de difícil acceso y presentando el único fondeadero de importancia en la parte septentrional, en Kuwait. Esta situación hace de Kuwait la salida natural de la A. del noreste, convirtiéndose de esta forma en un fuerte rival de Basora.El Desierto del Norte y las fachadas litorales a pesar del carácter desértico distan de presentar una unidad. Al norte se encuentra el desierto de Nafúd, que presenta agua en determinadas depresiones, en disminución avanzando hacia el E. Enlazando con el anterior por medio del desierto de Dahná’, se encuentra al S de A. el gran desierto de Rub` al-Jali’ (Lugar del vacío), llamado también Al-Raml ("La arena"). Se trata de una vasta extensión, de 600 a 800 Km. de anchura, que deja completamente incomunicada la costa sur de A. Su extensión aproximada es de un millón de Km’. Y es en realidad una meseta que desciende hacia el E y el SE y con una gran escasez de oasis.La parte central de A., entre el desierto de Nafñd y al O el de Dahná, está ocupada por el Nayd con zonas montañosas a cuyo pie, ante la presencia de oasis, es posible la agricultura de determinados productos. Así pues, la situación de los desiertos se extiende como un gran semicírculo en torno al corazón de A. o NaM. Y por otra parte, con los rebordes de las montañas y los desiertos se contraponen dos mundos distintos: el de las montañas limítrofes, menos secas y más habitadas y el del interior, con sus bloques elevados y sus depresiones desérticas.3. Economía. a. Agricultura. Dadas estas condiciones climáticas y morfológicas es natural que la agricultura se nos ofrezca en su mínima expresión, reducida a aquellas regiones en donde las precipitaciones son mayores o bien en aquellas otras de oasis. En este aspecto el Yemen es el único país de A. que ofrece una agricultura más poderosa y variada. Los cultivos fundamentales de A. son palmeras datileras y cereales (trigo, cebada, mijo). En torno a las ciudades más pobladas, siempre y cuando el agua lo permite, surge un cinturón de huerta para suplir las necesidades de la ciudad. En las regiones más desérticas la única forma de vida es el pastoreo nómada o seminómada, salvo la zona de la Tiháma, de carácter desértico y en donde la población vive de la peregrinación a los lugares sagrados. Este panorama, general para toda A., presenta algunas excepciones, limitadas a las zonas más elevadas y con, mayores precipitaciones, como sucede en el Yemen, en donde los agricultores han construido una serie de terrazas en las vertientes de las montañas y de la meseta donde se escalonan una serie de cultivos mediterráneos y tropicales (la "Arabia feliz"). De los productos aquí cultivados dos merecen una especial atención: el café y el q5t. El café crece entre los 1.200 y 1.500 m. y en la actualidad su cultivo tiende a concentrarse en las vertientes occidentales, más húmedas, en torno a Manaja. La calidad de este café, que ha dado celebridad a un puerto, Moka, se dice que es consecuencia de las brumas marítimas que se elevan protegiendo a las plantas del calor diurno. El café supone el 50% de las exportaciones del Yemen. El q5t crece bien entre los 1.500 y 3.000 m. por necesitar una gran humedad. Es una planta cuyas hojas mascadas o tomadas en infusión ejercen unos efectos parecidos a los del alcohol. El principal centro productor se encuentra en torno a Ta’izz. Estas condiciones que presenta el Yemen para la agricultura las vemos repetirse en el `Asir, pero en menor escala.En la costa meridional, el principal centro agrícola se encuentra en Hadramawt, quedando el resto de la región, y en especial la costa, inepto para la agricultura. Sólo la producción de incienso y mirra, obtenida con la savia de ciertos árboles que crecen en las laderas de la meseta a más de 1.000 m., dio en la Antigüedad cierta importancia a, la región, hasta tal punto que, aún hoy, se habla de una "ruta del incienso" que debió estar situada en alguna parte del sudoeste de A. en dirección hacia el N.La franja costera de la península, y sobre todo la S y E, no ofrece muchas posibilidades a la agricultura, de ahí que sus habitantes hayan tenido que recurrir al mar para poder sobrevivir, bien porque emigren o porque sus modos de vida estén ligados a 61. En la costa meridional los habitantes se dedican a la pesca de tiburones y atunes y también al comercio marítimo. En la costa del golfo Pérsico, salvo en la isla de Bahrayn, que presenta mayores posibilidades para la agricultura, los habitantes se dedican a la pesca de ostras perleras y al comercio. últimamente, sobre todo desde el descubrimiento del petróleo, la pesca perlera ha entrado en franco retroceso. El resto de A., la A. interior, se encuentra ocupada por pastores nómadas o seminómadas y algunas, escasas, poblaciones sedentarias en torno a los oasis y en ocasiones practicándose un curioso nomadismo agrícola en función de las lluvias. En consecuencia, A., a excepción del Yemen, desconoce la agricultura no irrigada.b. El petróleo en Arabia. El hallazgo de petróleo en Oriente Medio se remonta a comienzos de siglo, cuando William d’Arey, diplomático inglés, basándose en los datos proporcionados por el francés Jacques de Morgan, descubrió los yacimientos del Irán meridional. Desde estos momentos hasta que terminó la primera Guerra mundial sólo los países septentrionales, Iraq e Irán, concentraban la atención de las grandes compañías petrolíferas.El descubrimiento del petróleo iraní se realizó en 1908. Años después, precisamente cuando a las grandes compañías menos le interesaba el hallazgo de nuevos yacimientos (crisis de 1929), se descubre, en 1932, el petróleo de Bahrayn. Este descubrimiento, relativamente poco importante, en sí mismo, provoca, sin embargo, un desplazamiento de las exploraciones hacia el S, concretamente a lo largo de la fachada oriental de la península Arábiga, entre la de Qatar al S y la frontera del Irán al N. Es decir, a lo largo de una llanura litoral de unos. 650 Km. de longitud que, en realidad, no es más que la zona meridional de una larga franja petrolífera que se extiende desde Turquía. Zona cuyas riquezas totales se evalúan en unos 21.000 millones de f. aproximadamente.Los descubrimientos se jalonan a lo largo de las décadas de 1930 y 1940 fundamentalmente. En 1936 se descubren los petróleos de A. Saudí, en Dammán; en 1938, en Kuwait; al año siguiente en Qatar. Esto por lo que respecta a tierra firme, pero ya en 1951 se descubre el yacimiento de Safaniya, en aguas del golfo Pérsico. Con estos y otros yacimientos, A. oriental se ha convertido en la principal productora de petróleo de Asia occidental. Sus reservas totales se calculan en unos 15.000 millones de t.En 1951, como consecuencia de la crisis del petróleo iraní, motivada por la nacionalización que Musaddaq hizo de los pozos, el de A. aumenta en producción, sobre todo en Kuwait (un auténtico lago subterráneo de petróleo). Su pequeña superficie (24.000 Kmz) cubre unas reservas calculadas en 8.000 millones de t. Kuwait, posee el yacimiento más rico del mundo: Burgam, que pese a poseer una extensión tan sólo de 350 Kmz, debido a los varios centenares de metros de espesor de su capa, tiene unas reservas que se creen superiores a los 5.000 millones de t. Así, y respondiendo a la crisis originada por Musaddaq, su producción pasó de 17 millones de t. en 1950 a 115.212.000 en 1967.La producción de A. Saudí, con unas reservas superiores a 6.000 millones de t., ha tenido un incremento semejante. Y de esta forma ha pasado de 3 millones en 1945 a 129.000.000 en 1967, destacando el yacimiento de Gawar, descubierto en 1948, y que aún no ha sido totalmente delimitado.Salvo Bahrayn, que tiene su producción estancada en torno a los 3 millones, los restantes productores de A. se encuentran en expansión, estando aún sin determinar sus reservas totales. De éstos, el máximo productor es Trucial States (v.) o Costa de los Piratas, con unos 19.000.000 de t. Con estos totales de producción es lógico que el golfo Pérsico (incluyendo en él a Irán e Iraq) posea el segundo lugar mundial como productor de petróleo, después de los Estados Unidos (434.664.000 t.), pero superando, con amplitud, a la zona del Caribe.Este petróleo reúne una serie de condiciones que le dan gran ventaja, aparte de su volumen, sobre los restantes productores. En primer lugar, es de destacar el pequeño número de pozos en explotación y su-gran productividad. A lo que hay que añadir su proximidad a los centros de consumo como es la Europa Occidental. Ambos factores originan que los beneficios del petróleo arábigo, y en general de todo el Oriente Medio, sean de los más elevados del mundo. A ello añadamos el hecho de que estamos ante unos yacimientos que se consideran prácticamente inagotables, suponiéndose que disponen, aproximadamente, de dos tercios de las reservas mundiales. En otras palabras, estos yacimientos, sin nuevos descubrimientos, serían suficientes, con el ritmo actual de producción, para continuar durante un siglo su extracción.La explotación de los yacimientos está en manos de compañías, principalmente americanas e inglesas: la Standard Oil de Nueva jersey, Standard Oil de California, Royal Dutch-Shell, y la Gulf Oil, ya que los países arábigos eran impotentes para extraerlo por sus propios medios, no sólo en cuanto a capital requerido, sino por carecer de técnicos y personal apropiado. Pero la situación de esas compañías extranjeras ha cambiado mucho desde su establecimiento en dichas zonas. En aquellos momentos las compañías petroleras se encontraron, bien frente a un Imperio turco en franca decadencia o ante unos Estados o principados que habían surgido de ese Imperio, pero que tanto en un caso como en otro eran regímenes aún no sólidamente establecidos, y de Estados, además, que vivían totalmente al margen de una economía moderna, sin ningún tipo de industria y con una agricultura de subsistencia. Y en cuanto al régimen social, una minoría, encabezada por el jeque o soberano, que dominaba feudalmente sobre una mayoría. Y con una legislación en realidad inexistente. Ante esta situación, los contratos de explotación se hacían directamente entre el soberano y la compañía petrolífera. Corresponde a estos primeros tiempos, la llamada concesión general, que ocupa con frecuencia, todo el país. Esta concesión se establece por un periodo de muchos años, hecho que, unido a lo anterior, elimina toda posible competencia a dicha compañía, estableciéndose así un Estado dentro del Estado. De esta forma, el primer rey de A. Saudí, Ibn Salñd, dio, en 1933, una concesión a la Standard Oil de California sobre 900.000 Km2 y por 66 años. Y posteriormente concedió otros 200.000 Km2 a la Aramco, filial de la Standard. En Kuwait la concesión, efectuada en 1934, se dio a la Gulf y ocupa todo el país.Estas concesiones se efectuaban mediante el pago anual de un arriendo, minúsculo en la mayoría de los casos. Sin embargo, ante el aumento de los descubrimientos y, en consecuencia, de los beneficios para las compañías explotadoras, Ibn Sa°ud impuso a la Aramco, a semejanza de los venezolanos, que con la ley de 1948 instauraron la "época de 50-50"; el reparto equitativo de los beneficios. Esta nueva actitud de los soberanos árabes y la nacionalización del canal de Suez por Nasser, en 1956, señala la terminación de una primera etapa del petróleo de Oriente Medio que se había iniciado a principios de siglo.La nueva etapa que comienza, se caracteriza por la presencia de una serie de compañías recién llegadas, que rompen con el tradicional sistema de reparto de beneficios. Y así, una compañía japonesa firma contratos con A. Saudí y Kuwait, ofreciéndoles el 56 y 57%, respectivamente, de los beneficios, pero no sólo de la producción, sino del transporte, refinado y distribución del petróleo. Es así como se introduce en la península el principio de la libre competencia entre los petroleros. Estos "recién llegados" (japoneses e italianos) han obtenido sus concesiones en la plataforma continental del golfo Pérsico.Esta toma de conciencia de los países de A., que se dan cuenta que un aumento de la producción si bien origina un aumento de los beneficios, lleva consigo también el peligro de una superproducción, y en consecuencia una baja de los precios, ha fraguado en la creación, dentro de la Liga Árabe (fundada en 1945) de un consejo económico que desde 1957 se ocupa de los problemas del petróleo. Posteriormente, esta política árabe, hasta cierto punto nacionalista, se ha abierto al campo internacional y gracias a la labor del ministro de Asuntos Petroleros de Venezuela (Pérez Alfonso) y el de A. Saudi (`Abd Alláh Tarig1) se ha llegado a crear, en 1960, la Organización -de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuyo proyecto, como uno de sus fines inmediatos, es el establecimiento de nuevos modos de reparto de beneficios entre los países productores y las empresas explotadoras. Si este organismo consigue crear y mantener un frente unido cara a las grandes compañías, éstas llegarán a perder el papel preponderante que hasta ahora han venido ejerciendo dentro de la economía mundial y, particularmente, dentro de cada Estado productor.En el terreno de las consecuencias, y pese a lo ridículo de los beneficios que en un principio recibían los países productores de A., el petróleo dentro de este subcontinente ha originado la entrada masiva de capital, con su consiguiente transformación social y económica. Las instalaciones para la explotación, así como para la elaboración y conducción del petróleo, han originado un fuerte cambio en el paisaje de A., cambio de mayores repercusiones cuanto que se trata de regiones muy pobres, desérticas o semidesérticas, inapropiadas para la agricultura. El petróleo extraído es reunido en las orillas del golfo Pérsico y, puesto que Europa es el principal consumidor, los barcos-cisterna con este destino son los principales clientes. La necesidad de rodear la península y los derechos que había que pagar por el tránsito del canal de Suez (inutilizado en la actualidad por el conflicto árabeisraelí) determinaron la construcción de oleoductos que condujesen el petróleo a la costa mediterránea. De esta manera, desde 1935, el petróleo es llevado en parte por oleoductos a los puertos de Haifá (Israel) y Trípoli (Líbano) para ser embarcado desde allí. El grosor de estas conducciones ha ido en aumento con el transcurso del tiempo y el incremento de las necesidades. El petróleo es trabajado en algunas refinerías de la región, en Bahrayn, Kuwait, A. Saudí (Ra’s Tannñra), pero la mayor parte de él se exporta en bruto, bien por oleoductos o por unos puertos que exigen para esta operación poco utillaje.Pero la transformación del paisaje no se reduce a la presencia de torres de extracción y oleoductos, sino que en estas regiones desérticas han nacido ciudades-hongo, como Awali, en Bahrayn, o Darán, en A. Saudí. Ciudades levantadas por personal extranjero y que difieren totalmente del tipo de ciudad árabe por su trazado y los materiales empleados en su construcción. En cuanto a las transformaciones sociales y económicas originadas por el petróleo, hay que tener en cuenta que, p. ej., en 1961, todo Oriente Medio ha obtenido, como beneficios, 1.500 millones de dólares, llegando a significar el 80% de los ingresos de Kuwait y el 75% de los de Bahrayn, cifra que en relación con el número de habitantes los coloca como uno de los países más ricos del mundo, siendo su renta próxima a la de un ciudadano americano. Ahora bien, se trata de una cifra media, ya que en la realidad han mejorado poco las economías nacionales, puesto que estos ingresos alcanzan a una minoría de la población. Sólo países exteriores a la península, como Irán e Iraq emplean estos beneficios en el desarrollo de una economía nacional independiente del petróleo. En los países de A., por el contrario, la mayor parte de los beneficios se emplea en provecho de la dinastía, aunque otra parte, desde luego menor de lo que debiera, y sobre todo por consejo de los técnicos occidentales, se emplea en el desarrollo local de estos países. Así es como los ingresos del petróleo han supuesto un incremento de la superficie de agricultura regada en A. Saudí, sobre todo en las inmediaciones de Riyád, la capital. Sin embargo, no hay que olvidar el medio ambiente, que puede contribuir a explicar, aunque sólo en parte, el lento desarrollo de estos países. Se trata de regiones en que hay que importar, a veces, hasta el agua ó bien, como en Kuwait, destilarla del mar. En estas condiciones es hasta cierto punto comprensible que esta fuente de riqueza no haya dado lugar a industrias de transformación, sino que se limite a la extracción y exportación del producto.En cuanto a los cambios sociales, el hecho mismo en sí de la explotación del petróleo entraña una serie de transformaciones sociales que en algunas ocasiones, nunca demasiadas, son iniciadas por los mismos poderes centrales; así se han creado centros de enseñanza, hospitales, que, junto con el ejemplo de técnicos y trabajadores extranjeros, ha motivado un progreso de la higiene, iniciándose así una disminución de la mortalidad, sobre todo infantil, con el consiguiente aumento demográfico. En otras ocasiones estos cambios sociales se realizan bajo el asesoramiento de técnicos extranjeros, todo lo cual contribuye al desarrollo de la occidentalización de las costumbres de estos países. Pero sin duda quienes más han contribuido a estas transformaciones han sido las compañías explotadoras, bien a través de sus establecimientos, verdaderos enclaves de vida moderna, rodeados de una civilización tradicional, bien por el aumento del nivel de vida de los indígenas como consecuencia de unos salarios más elevados, ya sea también por el mejoramiento de la instrucción técnica de estos empleados, o, finalmente, por la influencia directa de otra mano de obra extranjera más evolucionada. Es así como ya empieza a aparecer una nueva clase de obrero en A., que reivindica una serie de derechos hasta ahora para 61 desconocidos y que para ello recurre, si es necesario, a la huelga. Es cierto que estas transformaciones están aún reducidas a unas áreas limitadas a la costa oriental y en los yacimientos del interior de A. Saudita, pero, de cualquier forma, estos escasos núcleos son gérmenes de futuras transformaciones más amplias.Finalmente, hay un último aspecto del petróleo árabe: la cuestión de los Estados, cuyas compañías son explotadoras del petróleo. Son dos Estados, fundamentalmente, los que obtienen los mayores beneficios por medio de sus compañías: Gran Bretaña y los Estados Unidos. Gran Bretaña obtiene de esta forma una materia prima que, una vez elaborada, puede vender, obteniendo de esta manera ingresos’ con los que equilibrar su balanza comercial vendiendo el petróleo árabe a otros Estados de Europa o el americano (venezolano) a los Estados Unidos. En cuanto a este país, su presencia en el oeste asiático es consecuencia de una política con vista a reservar los pozos de su territorio mirando al futuro, al mismo tiempo que es una forma de evitar la presencia de intereses rusos en esta parte del mundo.Sin embargo, teniendo en cuenta la actual evolución de los países de A., la situación actual de éstos queda lejos de ofrecer seguridad, máxime cuando, cada día más, las fuerzas del nacionalismo están en una fase creciente. De este panorama se puede deducir que en un futuro más o menos lejano asistiremos a la eliminación gradual de estos intereses anglosajones de los países de A. y en general de todo el Oriente Medio.4. División política de la península Arábiga. Estas actividades son realizadas por una población semítica dividida en dos ramas fundamentales: los ismailíes, que ocupan el centro y norte de la península y los qataníes que, ocupando la A. meridional, se van introduciendo hacia el N. Sobre esta población semítica, las influencias étnicas de los países vecinos se dejan sentir, especialmente en la zona meridional a base de elementos negros africanos e hindúes y de otros elementos en menor cuantía. Este subcontinente se encuentra repartido entre varios Estados, siendo A. Saudí el de mayor extensión y poblamiento. Antes de la primera Guerra mundial, gran parte de A. estaba bajo la hegemonía turca, al menos nominalmente, y formaba parte del Imperio otomano. Desde 1913, los árabes han luchado por su independencia. A. Saudita es la obra personal de Ibn Sa`ñd (v. ARABIA sAUDf III), que partiendo de Riyád fue apoderándose del territorio, ayudado por los ingleses; se hizo proclamar rey en 1930; se constituyó el reino dos años más tarde, después de la unión definitiva de Nayd y HiSáz. El actual rey Faysal subió al trono en 1964. La porción meridional de la península se encuentra dividida entre varios Estados. El extremo SO está ocupado por el Estado del Yemen (v.), en la actualidad, y tras el golpe de estado de 1962, una república que promulgó su constitución en 1964. El nuevo régimen, apoyado por Egipto hasta la guerra con Israel, no está consolidado y permanece dividido. Al S y SE del Yemen se encuentra la República del Yemen del Sur (v.), compuesta por la antigua colonia y protectorado británico de Adén (v.) y una serie de emiratos y sultanatos así como de varias islas que alcanzaron la independencia en 1967. El extremo SO de la península y casi toda la costa oriental, hasta las islas Bahraym, está ocupada por una serie de principados y sultanatos puestos bajo el protectorado británico. En el extremo septentrional del golfo Pérsico se encuentra el Estado de Kuwait (v.), monarquía que logró la independencia en 1961, tras haber estado bajo protectorado británico. Finalmente, en la frontera N de A. se encuentran dos zonas neutrales, una entre A. Saudí e Iraq, administrada por los dos Estados y de una extensión de 7.000 Km2. La otra creada, como la anterior, en 1922, con una extensión de 5.770 Km2, ha sido administrada conjuntamente por A. Saudí y Kuwait hasta 1966 en que fue dividida entre los dos países debido a sus enormes reservas petrolíferas.M. SÁENZ LORITE.
BIBL.: W. B. FISHER, El Oriente Medio, Barcelona 1952; F. L’HILLIER, Le Moyen-Orient Contemporain, París 1959; R. SANGER, Saudi Arabia, Londres 1955; J. J. BERREBY, La péninsule arabique, París 1958; P. PIROT y J. DRESCH, La Méditerranée et le Moyen-Orient, París 1956; D. DURAND, La politique pétroliére internationale, París 1960; L. DUDLEY STAMP, Asia. Una geografía regional y económica, Barcelona 1952; P. GOUROU, Asia, Barcelona 1965.
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