Árabes HIST.
Categoria:
Historia
Lengua. El á. es una de las llamadas lenguas semíticas (v. SEMITAS III) y dentro del cuadro general de las mismas constituye, con el sudarábigo, la rama meridional del semítico occidental. No obstante ser el miembro más joven de esta familia lingüística, es la que está más próxima al primitivo arquetipo semítico. Prescindiendo de su primer estadio, del que quedan algunos vestigios, la lengua a. tiene una antigüedad de unos 1.500 años aprox. Su formación la atribuye Brockelmann a los beduinos del Nayd y principalmente a la tribu de Tamim. Otros autores ven su origen en el dialecto de diferentes tribus, y no faltan quienes la consideran de creación artificial. Numerosos tratadistas, sin embargo, entre ellos Táhá Husayn (v.), identifican su origen con el dialecto de la tribu de Qurays, dominante en La Meca, considerándolo como el más perfecto de los hablados en la península arábiga. Favorecido por la preponderancia económica y comercial de la ciudad, dicho dialecto se impondría como lengua literaria común a todos los poetas y oradores de la Arabia anterior a Mahoma. El Islam la elevará, más tarde, a la categoría de litúrgica al expresar en ella el Qur ¿ín, Corán (v.), y le dará su dimensión universal.A través de la historia, en todo el mundo arabófono ha podido y puede observarse el fenómeno de la diglosía, representado por la coexistencia de un á. dialectal o vulgar, diferente para cada territorio y utilizado como medio normal de entendimiento entre las gentes, al lado de un á. clásico o literal, forma culta empleada para la expresión del pensamiento y su fijación escrita. Ambas modalidades no constituyen, sin embargo, lenguas distintas, ya que el vulgar en realidad no es otra cosa que el clásico muy empobrecido y teñido de localismos lingüísticos. Para el conocimiento del á. clásico son fuentes tradicionalmente establecidas las poesías anteislámicas -a gran parte de las cuales niega autenticidad Táhá Husayn entre otros, en su li-l-adab al-YÚNE (El Cairo 1927)-, el Corán y las producciones de los primeros siglos del Islam. La sistematización de la lengua fue tarea de los gramáticos, que a partir del s. vii florecieron principalmente en Basora y Kñfa y luego en Bagdad. Los musulmanes tienen en gran estima la lengua á., hasta el punto de considerarla algunos como la primitiva de la Humanidad. Ibn Jaldñn, en su Muqaddima, afirma que es superior a las demás, y para algunos comentaristas del Corán es la lengua del cielo, creada por Dios y transmitida a los hombres.Características de la lengua árabe. Además de la tendencia al trisilabismo y del predominio de las consonantes cualitativamente fuertes sobre las vocales cualitativamente débiles, rasgos comunes a todas las lenguas semíticas, es característica del á. adolecer de cierto arcaísmo representado, en su aspecto fonético, por la conservación de articulaciones muy antiguas. La sintaxis, aunque más rica y concreta que la de las demás lenguas semíticas, en su comparación con las indoeuropeas revela una mayor debilidad por lo que respecta al verbo. No existe, p. ej., diferenciación entre el matiz incoativo de la acción y el matiz durativo. Los tiempos verbales, más que expresar el momento de la realización de la acción, indican el estado en que la misma se encuentra: si ha sido ya realizada o está en trance de serlo. El á. posee un vocabulario muy amplio, como consecuencia de su capacidad para formar largas series de palabras partiendo de una misma raíz. La raíz á. es puramente consonántica y consta generalmente de tres letras. Lleva aneja una idea general, un sentido abstracto, que se concretará luego en multitud de palabras diferentes mediante la utilización de la alternancia vocálica, el empleo de elementos serviles al principio, al fin o en el interior de la raíz, o la reduplicación de alguna consonante. Utilizando estas flexiones, interna y externa, es como obtiene, principalmente, la lengua su gran riqueza lexicográfica. Es de señalar también la capacidad que posee para asimilar palabras extranjeras a las que previamente reviste de una apariencia familiar. Sirvan de ejemplo las palabras sirát, camino, que es en realidad la latina strata, carretera; y gasr, de marcado aspecto á., que proviene también del latín castrum, fortaleza.El alfabeto á. o alifato consta de 28 letras consonantes, que escriben de derecha a izquierda, unidas unas a otras en cada palabra, excepto seis de ellas que sólo pueden unir con la consonante precedente, pero no con la posterior. Las letras adoptan modalidades distintas según el lugar que ocupen -inicial, medial o finalen la palabra. Existen, asimismo, tres vocales: a (fatha), i (kasra), u (damma), las cuales pueden encontrarse también reduplicadas (tanlvtn) o prolongadas. La alternancia de las vocales breves y largas en un contexto presta sonoridad y cierta melodía al lenguaje, perceptible sobre todo en las composiciones poéticas. Y mediante la flexión final de una palabra se indica el valor sintáctico que tiene en la oración.La escritura á. no utiliza más que las letras consonantes. Sobre el esqueleto consonántico de una palabra el lector ha de suplir los sonidos vocálicos correspondientes que no se hallan gráficamente señalados. Por eso se ha dicho que en á., para poder leer un texto, hay que entenderlo previamente. Sólo el Corán -por razones de integridad doctrinal-, algunas composiciones poéticas antiguas, los diccionarios y los manuales escolares, se encuentran vocalizados expresamente. Hasta fines del s. vii o principios del vlil, la dificultad de la lectura de un texto se veía aumentada por la falta de puntos diacríticos, diferenciadores de letras de igual grafía. A partir de entonces se introdujo el uso de estos puntos, precisándose con ello el valor fonético de muchas consonantes de dudosa interpretación.El árabe moderno. La lengua á. presenta una doble consideración: por un lado se trata de una lengua antigua y clásica de cultura, lengua de investigación, y, por otro, tiene una realidad actual, es una lengua viva hablada hoy por unos 80 millones de personas y tenida como lengua litúrgica por los 400 millones de musulmanes que existen en el mundo. Este á. actual es, en esencia, la misma lengua á. clásica o literal, con las variaciones propias de la evolución histórica de toda lengua. Los tratadistas occidentales que de él se han ocupado le aplican distintos calificativos (moderno, vivo, neoclásico, etcétera), mientras que los autores á. acostumbran designarlo con los apelativos hadzta (nuevo), `asriyya (moderno) o mu’asira (contemporáneo), unidos al término al-`arabiyya. En el mundo arabófono actual, al igual que en el pasado, se da el fenómeno de la diglosía. Y es el á. moderno el que, al ser el medio de expresión habitual utilizado por personas de cierto nivel intelectual, actúa como elemento coordinador entre estas gentes, de distintas nacionalidades e incluso diferentes en raza y creencias, pero unidas por su condición de ser herederas de la misma cultura.El á. moderno -en palabras de V. Monteil (L’arabe moderne, 26)- es "la lengua común de los coloquios, de los salones y de las universidades, de la prensa y de la radio... lengua inter-árabe y pan-árabe". Se trata, pues, de una lengua escrita y hablada, cuya morfología apenas presenta variaciones respecto al á. clásico. Su sintaxis es fundamentalmente análoga al de éste pero contiene, no obstante, algunos rasgos especiales y característicos: empleo de partículas poco usuales en el clásico, alteración del orden tradicional de los elementos de la oración, etc. Estas modificaciones son, en muchos casos, producto de la influencia de las lenguas europeas. Según afirma también Monteil (o. c., 159), el problema fundamental que el á. tiene planteado es el de su vocabulario técnico y científico. Como toda lengua viva, ha de adaptarse al momento presente e incrementar su léxico con nuevos términos, expresivos de las ideas actuales y de los adelantos técnicos y científicos. El á. moderno intenta llenar este vacío lexicográfico acudiendo primeramente a su propia riqueza, explotando sus propios recursos. En este sentido, tiende a derivar de sus raíces clásicas los nuevos vocablos o incluso da un nuevo sentido, una nueva acepción, a palabras ya existentes en el clásico. La creación de una terminología científica y técnica actual para la lengua á. es tarea, en primer lugar, de las academias de esta lengua, guardianas de la pureza del idioma, y también de las instituciones científicas, la prensa y algunos destacados especialistas.R. CASTRILLO MÁRQUEZ.
BIBL.: Fuentes: S-IBAwAYHI, Kita3, El Cairo a. 1317 de la Hégira (H.); IBN SIDA, Kitáb al-mujassas, El Cairo 1316-21 H.; IBN MANZuR, Lisán al-°arab, El Cairó 1300-1308 H.; AL ZUBAYDÍ, Tizy al-carus, Damasco 1966.-Estudios: H. FLEisci-i, Traité de Philologie arabe, Beirut 1961; °Arabiyya, Encyclopédie de PIslam, 1, París 1953, la bibl. por H. WEHR; J. Fücic, °Arabiyya, París 1955; J. CANTINEAU, Études de linguistique arabe, París 1960; R. SARTVNr, Mabádr al-arabiyya, Beirut 1960-61.-Diccionarios E. W. LANE, Arabic-English Lexicon, Nueva York 1959; J. B. BELOT, Al-Fara’id al-durriya. Dictionnaire arabe-frangais, 15 ed. Beirut 1955; R. DozY, Supplément aux dictionnaires arabes, París 1927; L. MAcLUF, Al-Munyid fi-1-luga wa-l-adab wa-lculum, 15 ed. Beirut 1956.-Gramáticas: R. BLACH$RE, Grammaire de l’arabe classique, 3 ed. París 1952; L. VECCIA VAGLIERi, Grammatica teorico-pratica della lingua araba, Roma 1959-61; M. AsfN PALACIOS, Crestomatía de árabe literal, Madrid 1959.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.