Aquitania II HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA MEDIEVAL. En el momento de las invasiones germánicas, con la consiguiente estructuración de nuevas fórmulas regionales para los nuevos pueblos, A. vuelve a encontrar su antigua unidad territorial de la época de Augusto al ser unificada y centralizada bajo la dominación visigoda desde el a. 416. Corresponde a esta etapa visigoda (v. VISIGODOS) uno de los momentos de mayor prestigio cultural aquitánico, centrado en Clermont Ferrand, que en poco tiempo albergó a dos de las más altas figuras de la cultura medieval: el obispo Sidonio Apolinar (v.) y Gregorio de Tours (v.), uno de los grandes historiadores medievales franceses. Con la dominación visigoda, A. vive indudablemente su mejor momento histórico. Después, con los sucesores de Clodo. veo (v.), su unidad territorial va a desintegrarse nuevamente, siendo considerada tierra de conquista por parte de los cuatro hijos de aquél (511) y, a partir de ellos, es frecuentemente repartida una y otra vez con el consiguiente acompañamiento de guerras intestinas. A finales del s. vi, estos conflictos interiores se vieron agravados por un infiltramiento de vascones que amenazaban la frontera meridional y ante los cuales el entonces rey Dagoberto entregó una parte del territorio a su hermano Cariberto, como un "glacis" aquitánico, que sirviera de muralla para el resto de la región, y que comprendía los condados de Tolosa, Cahors, Agen, Périgueux y Saintes, con capital en Toulouse. Así se fragmentaba de nuevo la vieja A., aunque por poco tiempo, pues a mediados del s. vii los condados desgajados volvieron de nuevo a poder de Dagoberto por la muerte de su hermano.Unas decenas de años después se inició en A. un espíritu nacionalista, tendente a la autonomía y unidad del territorio, representado por los condes de A. Pistos se arriesgaron a crear un primer Estado independiente, con capital en Toulouse, cuyo primer jefe parece haber sido un oscuro Félix de Toulouse. Sin embargo, fue el conde Eudes quien entró en notoria lucha y rebeldía contra Pipino de Heristal, con tanta fortuna que, aunque fue vencido por Carlos Martel en el a. 720, obtuvo un tratado de amistad con la monarquía franca que consagraba virtualmente la independencia aquitana. La inmediata invasión musulmana, alguna de cuyas razzias alcanzó Burdeos, dio al traste con la naciente independencia, señalando el peligro que representaba un Estado autónomo no controlado por la corona y sin la garantía políticomilitar suficiente, cara a una potencia invasora de fuerte empuje como la musulmana. Por esta causa, A. volvió a ser integrada en el Estado franco, a pesar de los esfuerzos de los condes Hunaldo y Waifer, descendientes de Eudes. A. quedaba así constituida como la avanzada estratégica del Imperio carolingio y fue denominada reino de A., englobándola en una unidad superior: la Marca Hispánica (v.). En su nueva situación, y como fragmento de la magnífica administración carolingia; fue sucesivamente gobernada por Ludovico Pío, Pipino I y Pipino II; luego, por un hijo de Carlos el Calvo y, por último, por el conde Luis que, coronado rey de Francia en el 967, se anexionó lo que restaba del reino aquitano, ya que Carlos el Calvo había desgajado de él, por un tratado con Pipino II (845), el Poitou, el Angumois y la Saintonge, enfeudándoselos al duque de Poitiers y conde de Auvernia. La histórica A. perdía así su personalidad territorial, ya que no una autonomía que no tuvo desde Eudes.Los territorios separados por Carlos el Calvo formaron el segundo ducado de A., que perteneció durante tres siglos a la casa de Auvernia, enriquecido a mediados del s. xI con la anexión de Gascuña. Así, pues, este mosaico feudal es el heredero de la vieja A., al continuar con una personalidad propia. En 1137, al morir Guillermo X, último duque de A., su hija Leonor casaba con Luis VII de Francia; pero anulado el matrimonio en 1152, lo hizo por segunda vez con Enrique Plantagenet (que poseía el ducado de Normandía y el condado de Anjou), aportando a su matrimonio el ducado de A. Al subir al trono inglés Enrique, se perfilaba la anexión de A. a aquella corona, anexión realizada oficialmente en 1203. A partir de este momento la historia de A. corresponde con mayor propiedad a la región fundamental núcleo del antiguo ducado de A.: la Guyena (v.).C. ALVAREZ SANTALÓ.
BIBL.: E. MABILLE, Le royaume d’Aquitaine et ses marches sous les Carlovingiens, Toulouse 1870; A. PERROND, Les origines du premier duché d’Aquitaine, París 1881; A. DE SOLIGNAc, Les ducs d’Aquitaine, París 1885.~C
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