Apercepción
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(Del latín apperceptio, de ad-percipere). Se llama en la Psicología moderna a la percepción (v.) atenta y consciente, clara, diáfana y distinta. Puede ser, por tanto, el comienzo y principio de los recuerdos y la memoria y de la conceptualización categorial del mundo.Ya el pensamiento antiguo y medieval conocía la importancia de la atención para percibir y comprender con plena conciencia (S. Agustín, De Trin. XI, 19; íd., De mus. VI, 8, 21; Duns Scoto, Opus Oxoniense 11, 25). El término técnico entonces fue aprehensión, del latín apprehensio (S. Tomás, Sum. Theol., 1-2 q30 a3 ad2; Suárez, De anima, 111, 6).En la Edad Moderna, Descartes escribió que el alma es capaz de apercibir lo que quiere, "d’appercevoir ce qu’elle veut" (Les passions de l’áme, I, 19). Leibniz distingue entre la percepción inconsciente o subconsciente (petite percepción), que es propia de todas las mónadas, y la a., que sólo pertenece a las mónadas superiores e intelectuales (Monad. 14; Nouveaux Essais sur Pentendement humain, II, 9, 4). La a. es la conciencia o el conocimiento reflexivo del estado interior del alma, que nos hace pensar en el "yo soy" (Monad. 30). Así también Wolff (Psychologia rationalis, 13).A partir de Leibniz, se puede distinguir un sentido psicológico y filosófico de la a. La experiencia cotidiana fundamenta el concepto psicológico de a. Ph. Lersch suele describirla con el siguiente ejemplo: Voy con una carta en la. mano para ponerla al buzón, pero distraído por otras atenciones. De repente me doy cuenta de que ya he pasado al buzón, y de que la carta ya no se encuentra en mi mano. Pero no me acuerdo en modo alguno del acto mismo de meter la carta en el buzón, por haberlo percibido sólo en mi subconsciencia, pero no apercibido de modo consciente. Este ejemplo ilumina la conexión estrecha e inseparable entre atención y memoria.J. F. Herbart ha introducido un nuevo concepto psicológico de a., al que W. James ha llamado asimilación. Como, p. ej., a principios de este siglo, entre los científicos jóvenes, las ideas de la Física moderna apercibían o asimilaban la Física llamada clásica (newtoniana). Es importante la aplicación de la a. en la pedagogía de Herbart.Para superar las insuficiencias de la psicología de asociaciones, Wilhelm Wundt, Oswald Külpe, Theodor Lipps, Willy Hellpach y otros han fundado la psicología de la a. Wundt considera el conjunto de los contenidos percibidos como el "campo visual de la conciencia", y los contenidos apercibidos con atención como enfocados en el "punto visual de la conciencia"; además, distingue la a. activa o intencional de la a. pasiva, donde un contenido se impone por sí mismo, sin haberlo querido antes.La teoría filosófica de la a. -preparada por la Monadologia de Leibniz- fue fundada por Kant, que distingue entre la a. empírica y la a. trascendental o pura. La primera -correspondiente al significado psicológico antes tratado- es el "sentido interno" o la conciencia de sí mismo, afectada por las percepciones variables en el tiempo; mientras que la a. trascendental es la identidad y unidad transtemporal de la auto-conciencia (Selbstbetvusstsein) originaria e inmutable, que produce la reflexión del "yo pienso", del "yo que se queda y no se muda". La a. trascendental o unificación a través del "yo puro" -constante y activo- es la "síntesis pura" de la "fuerza productiva de la imaginación" y es, por tanto, la función más universal del entendimiento y el origen de las categorías y de la objetividad de los fenómenos (Critica de la Razón pura, A 107-133).En la filosofía del idealismo alemán, la a. trascendental- de Kant se transforma en la pura actividád y productividad (o creatividad) del yo absoluto. Sin conocer las fuentes patrísticas y medievales, el pensamiento de Fichte y Schelling reanuda así la "visión creadora" de S. Agustín y la Metafísica trascendental (la "verdad ontológica", fundada en la visión divina) de S. Tomás. En el s. xx, la "reducción trascendental" y el ego de Husserl son frutos de la misma corriente del pensar. V. t.: PERCEPCIÓN.WOLFGANG STROBL.
BIBL.: B. ERDMANN, Zur Theorie der Apperzeption, " Vierteljahresschrift für wissenschaftliche Philosophie" 10 (1886) 307; G. F. STOUT, Apperzeption and the Movement of Attention, "Mind" 16 (1891) 23-53; K. LANGE, Uber Apperzeption, 9 ed. Leipzig 1906; L. H. LÜDTKE, Kritische Geschichte des Apperzeptionsbegriffs, "Zeitschrift für Philosophie" (1911); A. DE MURALT, La consciente transcendentale dans le criticisme kantien. Essai sur l’unité d’apperception, París 1958; J. FERRATER MORA, Diccionario de Filosofía, 1, 5 ed. Buenos Aires 1965, 116-117.
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