Anuria MEDICINA
Categoria:
Medicina
Más que en el sentido netamente etimológico de la palabra, que significaría ausencia total de eliminación de orina, se utiliza este término en Medicina para designar aquellos estados en que la cantidad de orina está tan reducida y su composición es de tal naturaleza, que el aparato urinario no es capaz de mantener el equilibrio adecuado del medio interno, con amenaza de establecerse un cuadro urémico (v. UREMIA). En la situación de a. el volumen de orina en 24 horas es inferior a 400 ml. y únicamente en los casos de mecanismo posrenal u obstructivo la diuresis puede llegar a ser nula. Conviene tener siempre presente que hay situaciones de falsa a., también llamada retención vesical de orina, de fácil diagnóstico si se piensa en ella, pues se encontrará en la exploración abdominal una vejiga repleta y se solucionará el problema obstructivo infravesical mediante sondeo o talla vesical.Las causas obstructivas de a. verdadera, es decir, cuando la obstrucción es por encima de la vejiga, pueden actuar desde dentro de las vías urinarias como en el caso de cálculos o coágulos, pero en otras ocasiones lo hacen desde la pared de las vías o incluso desde fuera, como ocurre en el caso de tumores o cicatrices y ligaduras, a veces después de intervenciones quirúrgicas. En todos estos casos para salvar el obstáculo, a veces, y en otras ocasiones para diferenciar la a. obstructiva de los otros tipos que después veremos, hay que recurrir a la introducción de sondas por los uréteres hasta la pelvis renal ayudados del cistoscopio que permite visualizar dentro de la vejiga los orificios o meatos ureterales.Las causas de a. llamada prerrenal, son responsables siempre de un menor aflujo de sangre al riñón, como ocurre en los casos en que la tensión sanguínea arterial desciende por pérdidas excesivas de agua y electrólitos en diarreas graves, o de sangre en las hemorragias copiosas.La lesión del riñón es la causa más frecuente de a. y es muchas veces el estadio final de la a. prerrenal. El tipo de lesión renal más frecuente es la necrosis tubular producida bien por tóxicos (sublimado, tetracloruro de carbono, etilenglicol, etc.), transfusiones incompatibles por no utilizar el mismo grupo sanguíneo, grandes traumatismos sobre todo por aplastamiento, abortos sépticos, quemaduras extensas o intervenciones quirúrgicas, entre las causas más frecuentes. Otro tipo de lesión interesante es la llamada necrosis de la corteza renal (cortical), especialmente frecuente en hemorragias del embarazo. Lesiones renales menos frecuentes como causa de a. son las glomerulonefritis agudas malignas llamadas amiricas, el infarto de un riñón solitario, etc.En la a. quizá lo más importante es conocer las situaciones en que se puede presentar para evitarlas, e incluso prevenir la instauración de la lesión renal cuando tal situación ya está actuando; esto se consigue utilizando a tiempo sueros adecuados en composición y cantidad, plasma humano o sucedáneos, sangre, o sustancias como el manitol, que al producir una diuresis copiosa evita la precipitación de sustancias en el interior de los t4Ibulos y la necrosis de los mismos.La a. es en ocasiones un proceso reversible, sobre todo en los casos de necrosis tubular, y la diuresis se inicia pasados unos diez días. Durante este tiempo el enfermo puede sucumbir si no se inicia un tratamiento adecuado que evite sobre todo la excesiva administración de líquidos y de proteínas, así como las infecciones, especialmente nocivas y frecuentes en estos enfermos. Es importante evitar los sondeos de vejiga innecesarios y vigilar el peso, que no deberá aumentar, así como la tensión arterial y signos precoces de insuficiencia cardiaca; también se requieren controles diarios de la tasa de urea y de iones, en especial el de potasio, en sangre, para en un momento determinado iniciar un tratamiento supletorio de la función renal mediante diálisis peritoneal o riñón artificial.Si se ha podido excluir el mecanismo obstructivo de la a. y ésta persiste a pesar de haber transcurrido un tiempo de espera suficientemente largo para sospechar la probable irreversibilidad de la misma, sería indicado practicar una biopsia renal. V. t.: RIÑÓN Y APARATO URINARIO.F. RUBIO CLEMENTE.
BIBL.: J. P. MERRIL, The treatment of renal failure, 2 ed. Londres 1965; M. B. STRAUSS y L. G. WELT, Enfermedades del riñón, Barcelona-Buenos Aires 1966; G. M. BERLYNE, A cours in renal diseases, Oxford 1966; J HAMBURGER y OTROS, Exploración funcional del riñón, Barcelona 1965; C. JIMÉNEZ DíAz, Tratado de la práctica médica, I, parte III, Madrid 1964; "Rey. Clínica Española", t. 108, no 4, Madrid 29 feb. 1968 (número dedicado a Nefrología).
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