Antropofagia
Categoria:
Varios
Se conoce con el nombre de a. la costumbre de ingerir carne humana (del griego anthropos, hombre, y Jagein, comer). También se designa esta costumbre con el nombre de canibalismo, derivado del de un antiguo pueblo de las Antillas -los caníbales- que practicaban esta costumbre. Su extensión en la actualidad se limita a las regiones ecuatoriales, donde se dan también las asociaciones secretas y las máscaras.En la Prehistoria parece que se encuentra en culturas ya neolíticas de carácter agrario; aparece la a. también en culturas mixtas de matriarcado y totemismo, pero generalmente falta en las totemistas y no existe en las culturas pastoriles. La a. persiste aún con cierta intensidad en las junglas ecuatoriales africanas, principalmente entre los Mangbetu y los Fang, así como entre otras tribus del Masa¡ y Ubanghi; en Malasia, islas Salomón, Nueva Caledonia, Nueva Guinea, etc., y entre muchos pueblos de las selvas sudamericanas. El origen de esta costumbre se fundamenta en ideas mágico-religiosas basadas en el deseo de apropiarse de la fuerza vital o cualidades de un enemigo vencido o de parientes fallecidos con la finalidad de conservar la fuerza vital y el espíritu de la comunidad. Es un fenómeno anómalo que la a. se practique por la necesidad fisiológica debida a la carencia de carne para la alimentación, pues se impone el hecho de que en la mayoría de los lugares donde se practica no hay escasez de alimentos, y también el hecho de que las grandes fiestas canibalísticas tienen lugar en el periodo de la recolección y, por tanto, de la abundancia. Aun cuando la carne humana es consumida por hambre hay siempre un fondo de superstición. La distribución geográfica de esta práctica, sus precedentes en la Pre, historia y sus motivos psicológicos demuestran que la a. es la expresión de una cultura agraria y matriarcal. Es, pues, un uso practicado por motivos rituales y escatológicos en’ estrecha relación con el mito y la magia de la fertilidad,, típica de las culturas agrarias. Junto a estas ideas originarias se ha dado también la degeneración del canibalismo vicio o gusto de consumir la carne humana.La variedad de las costumbres del canibalismo ritual es muy grande, y puede referirse a todo el cuerpo o sólo a determinadas partes u órganos a. los que se les concede un poder especial. Así, entre los polinesios de las islas Marquesas era preciso la captura del enemigo vivo para someterle a muerte ritual, precedida de tortura antes de ser devorado en un festín-orgía. En Nueva Zelanda existía la práctica de comer los o.Jos de los jefes muertos en combate, por creer que en estos órganos residía el mana de los mismos. Los dayak de Borneo ingieren las palmas de las manos y la carne de las rodillas de los enemigos para fortalecer las propias. Entre algunos pueblos de las Célebes, Filipinas y Nueva Guinea se consumía la sangre y la masa encefálica de los enemigos con análogo propósito ritual. En África del Sudeste eran comidos después de.incinerados, en las ceremonias de iniciación, el ~iígádo, orejas, piel del entrecejo y testículos de los enemiga,$ muertos, por ser considerados estos órganos como asiérito del valor, inteligencia, perseverancia y energía. El consumo del corazón lo encontramos entre los basutos y achántis, así como entre los amerindios nauras de Nueva Granada ’ y los siux de Norteamérica. Los zulúes creen que comiendo el centro de la frente y las cejas de un enemigo adquieren el poder de mirar a los enemigos sin pestañear. También encontramos análogas prácticas entre algunos grupos de aborígenes australianos, donde se consumía el hígado y las manos y pies con el mismo significado.Todas las formas de a. ritual responden fundamentalmente a dos modalidades diferentes: 1) endocanibalismo, en la que se da la obligación de consumir a los parientes y miembros de la tribu fallecidos, con la finalidad de seguir conservando la generación inmediata anterior; 2) exocanibalismo, cuando se practica con individuos de fuera del grupo, casi siempre enemigos.I. P. GARRIDO ROIZ.
BIBL.: E. VOLHARD, Pannibalismus, Stuttgart 1939; 1. G. FRAZER, La rama dorada. Magia y religión, 5 ed. México 1965.
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