Antioquía de Siria HIST.
Categoria:
Historia
Ciudad junto al río Orontes capital del reino seléucida. Fue fundada por Seleuco I tras la batalla de Ipsos, surgiendo en una rica llanura poblada ya desde la Edad del Bronce. Se le denomina generalmente A. del Orontes para diferenciarla de otras A. del antiguo reino de Siria (v. III).Se desarrolló y creció con gran rapidez hasta el punto de convertirse en una de las más bellas e importantes ciudades del mundo helenístico. Ocupada por los romanos pasó a ser capital de la provincia de Siria (64 a. C.). En ella pasó Marco Antonio el invierno del 37 a. C. Los distintos acontecimientos políticos y militares, como el sitio por los partos (51 a. C.), no parecen haber dañado su crecimiento llegando en el s. I d. C., con sus 300.000 hab., a ser considerada como una de las mayores ciudades del Imperio romano. Su importancia no dependía exclusivamente del hecho político de la capitalidad. Su auge comercial era innegable y marcado su carácter cosmopolita. En ella convivían griegos e indígenas, soldados y funcionarios romanos, así como una importante colonia hebrea. De ahí ciertos aspectos contrastantes, su cultura y lengua griega pese a la existencia de un importante núcleo indigena, su interés en lo intelectual y una especial atención a lo económico y comercial.Las fuentes escritas recuerdan su circo, el más famoso de Oriente, las representaciones de su teatro y sus lujosas termas, así como sus bellas calles porticadas. Su importancia dio lugar a que diversos emperadores intentaran favorecerla con construcciones y donativos. Sus murallas, obra de Antíoco IV, reconstruidas y modificadas por Justiniano, tenían 30 Km. de perímetro. Estas circunstancias explican que en A. se iniciara la predicación de S. Pablo y de allí se extendiera a las provincias romanas de Asia.La ciudad fue destruida en varias ocasiones bien por acción de los hombres, bien por las fuerzas de la naturaleza. En este segundo orden debe recordarse el gran terremoto del 115 d. C. tras el cual la ciudad fue totalmente reconstruida. En el 196 d. C. experimentó daños en su lucha con Laodicea; el 260 fue tomada por los persas; hacia el 269 por Zenobia, y en el 540 de nuevo por los persas. Durante el s. iv A. fue, indistintamente, gran ciudad, capital y puesto de mando, como en el caso de Constancio Il y de Juliano, pero esto no parece haber afectado su prosperidad. La obra de Libanio nos describe la vida en A. con unos caracteres que dentro del Bajo Imperio pueden juzgarse prósperos, hasta el punto que la ciudad podía importar caballos de España para que actuaran en los espectáculos de su circo. Aparte el peligro persa, el conflicto más grave parece haber sido la discordia religiosa, pero no hay que olvidar cómo ésta reflejaba la crisis social. El problema persa se agudizó en el s. vi. Cosroes I destruyó A. el 540, pero la ciudad fue reconstruida por Justiniano tras la victoria de Belisario. El 636 A. fue ocupada por los árabes.Las excavaciones efectuadas por la Univ. de Princeton (1932-40) han permitido reconocer parte de la topografía de la ciudad, descrita por Libanio, singularmente el barrio residencial de Dafne, así como los restos antiguos en la llanura del Orontes, que han permitido conocer las fases más antiguas del poblamiento de la zona. V. t.. III.ALBERTO BALIL.
BIBL.: B. Al. FELLETTI, Siria, Palestina, Arabia settentrionale nel periodo romano, Roma 1930 A. W. S. DORNEY, A History of Antioch of Syria, Princeton 1961; fo, Antíoch-on-tl:e-Orontes. The Excarations, I-IV, Princeton 1934-49 (en curso de publicación); P. PETiT, Libanius et la rie d Antiochie au IV" siécle, París 1962.
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