Antibióticos MEDICINA
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Medicina
Concepto. El vocablo a. es un término farmacológico moderno, introducido en terapéutica a partir del descubrimiento del fenómeno de antibiosis, que etimológicamente significa anti-vida, y que pueden ser definidos, según Waksman, diciendo que son sustancias de actividad quimioterápica, las cuales son originadas en el metabolismo de gran cantidad de microorganismos, que presentan propiedades bacteriostáticas, es decir, paralizadoras de la actividad y reproducción bacteriana, y bactericidas, o sea aniquiladoras de estos gérmenes, destruyendo además otros agentes patógenos, como son virus de gran tamaño, protozoarios, parásitos intestinales e incluso algunos tipos de células cancerosas.La fuente más importante de este tipo de sustancias se encontró en los hongos de pequeño tamaño, pero hoy ya se obtienen de hongos de gran tamaño, de bacterias, de algas, de líquenes y de diferentes tipos de vegetales. Pero el avance dado a la terapéutica y a la farmacología a través de la clínica y de la química ha hecho que la mayor fuente de obtención de estas sustancias sea el laboratorio, es decir, sin necesidad casi de la fuente biológica, tendencia que cada vez se nota más en la síntesis de estas sustancias.Resumen histórico. Aunque las primeras manifestaciones de esta’ terapéutica sean tan antiguas como la misma Medicina, el empirismo que entonces existía hizo que dichas’ observaciones no se tuvieran en cuenta. En el siglo pasado tuvo lugar el descubrimiento de los agentes vivos por Pasteur. Fleming, de una manera accidental, descubrió la actividad del Pénicilium Notatum en 1929, extrayéndose posteriormente del mismo la parte activa que se denominó penicilina, sustancia que sería aplicada en la clínica tres años después. En la actualidad el número de antibióticos descubiertos es verdaderamente impresionante y su origen y actividad se encuentran perfectamente controlados por la - experimentación más rigurosa.Mecanismo de acción de los antibióticos. Consiste en una alteración del metabolismo bacteriano, y como el metabolismo aun en las bacterias se caracteriza por ser muy complejo y constar de gran número y variedad de fases, el sitio justo donde se produce dicha alteración es desconocido, y también lo es la forma y manera en que el trastorno se desarrolla. Pero teniendo en cuenta tal actividad como punto de partida de la actividad bacteriostática y bactericida, el desarrollo de la misma debe llevarse á cabo a través de tres tipos principales de perturbaciones: en primer lugar, un trastorno en la actividad enzimática; en segundo lugar, y como consecuencia del anterior, una inhibición en la síntesis de los constituyentes principales de la bacteria, que puede ser uno o varios metabolitos; y en tercer lugar, y también relacionado con todo lo anterior, un verdadero trastorno en el funcionamiento fisiológico de la membrana bacteriana. De todos estos efectos el más importante desde un punto de vista terapéutico es el trastorno enzimático, porque todos los procesos del metabolismo bacteriano son llevados a cabo por biocatalizadores o macromoleculas especializadas que son las enzimas. La sustancia principalmente inhibida por los a. es el metabolito esencial denominado ácido diaminopimélico.Potenciación y sinergismo en la actividad de los antibióticos. De una manera sistemática se viene observando, no solamente en los a., sino también en casi todos los agentes quimioterápicos, que la actividad antibacteriana se va perdiendo, empezando por ligeras disminuciones de la actividad, hasta que prácticamente se anula en algunos casos, siendo ésta la causa de que se trate de inhibir en todo lo posible dicho fenómeno por medio generalmente de una terapéutica complementaria, la cual sería aumentadora de la potencia de los a. en general; pero, por otro lado, la clínica por sí sola trata de defenderse de estos fenómenos por medio de la aplicación científica en todos los casos aplicando los a. específicos sobre gérmenes verdaderamente sensibles y a dosis adecuadas o suficientes. Pero los verdaderos fenómenos de potenciación de efectos y sinergismo se obtienen de la manera siguiente: modificando el pH del lugar en que el a. va a actuar, fenómeno observado con gran frecuencia en el tratamiento de afecciones del tracto urinario; actuando sobre el organismo en general, aumentando las resistencias del mismo por medio de globulinas, hormonas, etc.; por medio de los llamados medicamentos antiinflamatorios, entre los que sobresalen principalmente los corticoides; estimulando las defensas del organismo para la formación de anticuerpos por medio de las llamadas terapéuticas inmunológicas; usando las mezclas de antibióticos; y, finalmente, actuando directamente sobre los focos infecciosos, se encuentren donde se encuentren, favoreciendo la penetración y llegada del a. por un lado, mientras que por otro se actúa sobre él, destruyendo los tejidos necrosados o inflamados por medio de los llamados factores fibrinolíticos.Resistencias bacterianas a los antibióticos. El antagonismo que se observa entre el germen y el a. como hemos dicho, va disminuyendo, y este fenómeno se conoce con el nombre de resistencia, y aunque existen algunos casos en que no ha sido observado, se caracteriza porque en general va apareciendo de una manera paulatina a medida que el a. se aplica en la clínica. Las resistencias se puede decir que tienen un comienzo único, el cual consiste en el hecho de que, de pronto, una bacteria que es sensible a un determinado a., se torna indiferente al mismo; esto es con mucha frecuencia observado en las afecciones de la nasofaringe, intestinales, vesícula biliar, etc. En otras ocasiones este fenómeno aparece de una manera brusca o con características más acusadas, ya que el a. no solamente no actúa como tal, sino que se hace indispensable para el crecimiento bacteriano; por eso este fenómeno se denomina dependencia, como ocurre con la estreptomicina, cuyo verdadero mecanismo de acción reside en una mutación bacteriana, que afecta a gran cantidad de genes, debido a que el a. penetra en el interior de la bacteria. En otras ocasiones esta penetración da origen a una mutación metabólica que transforma a los gérmenes y los dota de una gran virulencia, fenómeno que se observa en ocasiones en la clínica, y ésta es la causa de la evolución brusca y mortal de algunas enfermedades.La resistencia es, pues, un fenómeno adquirido por la bacteria a través de su lucha contra el agente quimioterápico; por esta causa es muy raro hablar de resistencias congénitas, y finalmente es necesario tener en cuenta que la resistencia adquirida es fácilmente demostrable in vitro administrando de una manera paulatina pequeñas cantidades del a. a un determinado medio de cultivo. Por esta causa, en la clínica la producción ’de resistencias casi siempre tiene un origen terapéutico por aplicación inadecuada de los a., tanto en calidad como en cantidad. Existe también el llamado fenómeno de resistencia cruzada, que consiste, como su nombre indica, en la apari-’ ción de una resistencia bacteriana que afecta a la vez a varios antibióticos.; así, p. ej., el bacilo tuberculoso se hace resistente a la vez, a la estreptomicina, viomicina y neomicina, y también existen muchos agentes bacterianos que al hacerse resistentes a las tetraciclinas se hacen también a los macrólidos. El mecanismo íntimo de estas resistencias es prácticamente desconocido, debido a su gran complejidad, y por ello existen algunas teorías que más o menos claramente tratan de explicarlo:a) La elaboración por parte de la bacteria de una enzima que no solamente se opone a su actividad, sino que también es capaz de destruirlo. Este fenómeno está en parte demostrado ya, porque incluso dicha enzima ha sido sintetizada (como es la penicilinasa, que destruye a la penicilina), lo producen muchos agentes cocáceos y ha sido obtenida también del bacilo coli.
b) En otras ocasiones la bacteria fabrica para su defensa un metabolito, que sería el más afectado ordinariamente por la acción del a., dando origen a un antagonismo, que neutralizaría la actividad del a., siendo en este caso el más comprobado el ácido glutámico, que es el interferido principalmente por la penicilina.c) También pueden existir alteraciones en la superficie bacteriana, es decir, modificaciones de la membrana que den origen a un estado de impermeabilidad a la penetración del a.Características principales de la terapéutica por antibióticos. Las posibilidades terapéuticas de los a. son importantísimas y aumentan de día en día, de tal manera que además de ser una medicación selectiva para la mayor parte de las enfermedades infecciosas, el efecto producido contra los gérmenes es de tal potencia, que el organismo humano se ve rápidamente libre de toda sintomatología, siendo, por tanto, rápida también su recuperación. Desde un punto de vista científico, la experimentación y el hallazgo de nuevos a., la determinación de la constitución química y la síntesis de los mismos, se encuentra en una fase de estímulo tal, que todos los grandes laboratorios se dedican a la prospección sistemática de gran cantidad de hongos. En resumen, esta terapéutica ha servido para dar un auge verdaderamente gigantesco a todas las especialidades médicas, en las cuales se observa por este motivo también un gran avance.Clasificación de los antibióticos. Si se atiende a la actividad bacteriostática, los a. se dividen en cuatro grupos: a. de pequeño espectro, como- la penicilina; a. de gran espectro, como las tetraciclinas; a. antimicóticos, como la nistatina; a. anticancerosos, como la actinomicina.Esta clasificación es importante desde un punto de vista clínico, pero la más exacta desde un punto de vista farmacológico es aquella que se realiza atendiendo principalmente a la constitución química: a) a. que derivan de ácidos aminados: según el número de estos ácidos, nos encontramos con un solo ácido aminado, como el cloranfenicol y cicloserina; con dos ácidos aminados, como la penicilina; con muchos ácidos aminados, es decir, a. llamados polipéptidos, como las polimixinas, tirotricina, bacitracina, viomicina, cte.; b) a. oligosacáridos: llamados así porque en su constitución entran uno o varios azúcares, como la estreptomicina, neomicina, kanamicina, paromomicina, aminosidina, cte.; c) las tetraciclinas, que se caracterizan por ser tetraciclos como la clortetraciclina (aureomicina), oxitetraciclina (terramicina), etc.; d) los macrólidos o a. de molécula grande como la eritromicina, spiramicina, carbomicina, kitasamicina, etcétera; e) A. antiestafilocócicos, como la novobiocina, rifamicina, ristocitina, vancomicina, estafilomicina, cte.; ) A. antimicóticos y fungistáticos, muchos de los cuales son de naturaleza poliénica, como la nistatina, variotina, pimaricina, amphotericina B, tricomicina, fumagilina, griseofulvina, cte.; g) los anticancerosos, como la actinomicina D, azazerina y la mitomicina.Aplicaciones clínicas. Son tan numerosas que para ser resumidas de una manera completa podíamos decir que son prácticamente útiles en todas las enfermedades infecciosas, con excepción hecha de aquellas producidas por virus de pequeño tamaño como son la gripe, poliomielitis, cte. Se pueden aplicar en casi todo tipo de micosis, tanto si afectan a la superficie corporal como las interiores de los tejidos. Son útiles en enfermedades parasitarias, principalmente en lo que afecta a la amebiasis, etc. Y son finalmente útiles en el tratamiento de la enfermedad cancerosa, principalmente en la enfermedad de Hogkin.Toxicología. Aunque en general es una terapéutica poco tóxica, sobresalen en ocasiones accidentes propios de cada uno de ellos como son las reacciones alérgicas, las llamadas neurotoxicidades con afectación principalmente del octavo par craneal, la destrucción de la flora bacteriana intestinal, las lesiones parenquimatosas con afectación principal de la médula ósea, la hepatotoxicidad, la nefrotoxicidad, cte.; y finalmente los fenómenos irritativos del a. debidos generalmente a sus propiedades físicas, los cuales se producen en el lugar donde se apliquen y, por tanto, en relación directa con la vía de aplicación. V. t.: MICROBIOLOGÍA.J. PEDRAZ DE CABO.
BIBL.: M. LITTER, Farmacología, 3 ed. Buenos Aires 1964; P. CHASSAGNE, L. GEORGES-JANET y J. DEVAux, Les antibiotiques et leurs usages thérapeutiques, París 1967; C. JAcQUILLAT, Les ñri 21(1964)an7biotiques nouveaux, "La Presse Médicale", vol. 72,
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