Antártida GEOG.
Categoria:
Geografía
El nombre de A. indica oposición al Ártico. Se trata de un área que ocuparía vez y media los Estados Unidos o más de 20 veces España, esto es, una extensión de algo más de 13 millones de Kmz, cuyo centro es aproximadamente el Polo Sur geográfico de la tierra. La capa de hielo que cubre la A. tiene un espesor medio de 2 Km., lo que representa el 90% del volumen total del hielo de la tierra y supone un total de 29 millones de Km3. Si se fundiera, el nivel del mar subiría 60 m. En contraposición a la región Ártica (v.), la A. es un continente rodeado de mares. El Polo Sur geográfico se halla a 3.000 m. sobre el nivel del mar y al borde de una meseta que alcanza los 4.000 m. de altura. El incentivo económico representado por focas y ballenas atrae al hombre en un primer momento. Después es el deseo de descubrir lo inexplorado el mayor aliciente en la empresa hacia la A. El estudio científico, la exploración metódica son hoy las causas que impulsan a varios puñados de científicos a soportar los fríos, las ventiscas y los largos meses de noche invernal. Los motivos han ido cambiando a lo largo de los años.1. Historia. La posición geográfica de la A. es desfavorable a la penetración humana. El continente americano, que es el que alcanza una posición más meridional, solamente tiene en cabo de Hornos una latitud de 550 58’. La ciudad chilena de Punta Arenas es, hacia los 53° de latitud S, la ciudad más meridional del mundo y punto de escala de la navegación antártica, así como centro de abastecimiento de los balleneros. África se halla todavía más alejada, a unos 35° de latitud S en su punta más meridional. Estos motivos explican que la penetración en la A. haya tenido lugar más tardíamente que en el Ártico. Desde la Antigüedad se creía en la existencia de tierras al sur de las regiones templadas conocidas por el hombre. Heródoto en la narración que hizo del viaje de circunnavegación de África por los fenicios (s. vii a. C.), insinúa las fronteras de un continente ignoto. También Parménides de Grecia (400 a. C.) concibió la idea de la necesidad de que un mundo austral equilibrara al septentrional. A fines del s. XV, Bartolomé Díaz (v.) y Vasco de Gama (v.), tras sus viajes, demostraron que caso de existir aquel mítico continente, debía estar separado de África.El primer viaje de carácter científico que se proyectó realizar hacia el sur, en busca de tierras, fue preparado por el inglés Edmund Halley en 1669. Su objetivo principal se vio frustrado por el hielo, pero pudo realizar un mapa de las variaciones magnéticas de estas latitudes. Tras este viaje, el interés por la existencia de tierras antárticas se debilitó hasta los primeros años del s. xix, cuando buques balleneros de varias nacionalidades, especialmente americanos, y cazadores de focas, empezaron a frecuentar los mares meridionales en busca de nuevos campos de acción. Estas rutas fueron silenciadas inicial:nente por sus descubridores en razón de su importancia económica, pero pronto el secreto se hizo público y al interés puramente comercial siguió el científico.En 1901 Inglaterra establece su primera base de carácter permanente en las tierras australes, escogiendo para ello el estudio del McMurdo. Desde esta base se realizaron incursiones hacia el interior, en trineos tirados por perros, y se elevó, por primera vez, un globo cautivo para realizar observaciones. Toda esta acción fue programada por R. F. Scott. Alemania, Suecia, Escocia, Francia, etc., siguiendo los pasos de Inglaterra, comenzaron a montar paulatinamente sus respectivas instalaciones científicas y a penetrar hacia el interior dispuestas a practicar la conquista del Polo Sur. En 1909 el británico E. Shackleton se acercó a 150 Km. Finalmente el Polo Sur fue alcanzado el 17 dic. 1911 por Amundsen (v.) y cuatro compañeros. El 18 de enero del año siguiente llegó a él R. F. Scott, que fue el primero en utilizar tractores, pero en el regreso sucumbió con sus cuatro compañeros. En su honor se creó en Cambridge el Inst. Scott, de investigaciones polares. Con el descubrimiento del Polo culmina una época de exploraciones en la que se habían registrado descubrimientos de importantes regiones. Algunos de ellos los llevan a cabo balleneros, como el norteamericano Wilkes o el inglés Weddell, que aprovechó el verano excepcional de 1823 y llegó más allá de los 74°, siendo puramente geográfico el objetivo de otras expediciones: viajes de los ingleses Cook (v.), que en 1773 fue el primer navegante que avistó materialmente el continente, aunque los hielos flotantes no le permitieron avanzar más de los 7111; james C. Ross (1839 y 1843), que circunnavegó el continente y descubrió nuevas islas, algunas con volcanes en actividad, el ruso T. Bellingshausen, el francés Dumont d’Urrille, el alemán E. ron Drygalski, el norteamericano Carl Anton Larsen, que encontró unos interesantes fósiles antárticos. España estuvo representada por los navíos León, que en 1756 circunnavegó la isla de San Pedro, hoy Georgia del Sur, Descubierta y Atrevida, que fueron enviados a confirmar la posición de las islas Auroras -hoy Sha y Rocks.El primer barco y grupo que invernaron voluntariamente en la A. fueron el navío belga de la expedición que mandara Adrien de Gerlache, asesorado por Cook y Amundsen, y el grupo británico que capitaneaba C. E. Borchgrevinke. El hecho tuvo lugar a fines del s. Hacia 1928-30 el carácter de las expediciones va cambiando. Ya el objetivo no es tanto el descubrimiento geográfico como el científico. En estos años tiene lugar la expedición norteamericana del almirante Richard E. Byrd. en la que los trineos y los perros quedan relegados a un papel secundario, imponiéndose la mecanización. Se utiliza el avión de un modo intensivo y el 29 nov. 1929 se vuela sobre él Polo Sur. Las cuatro expediciones del propio almirante Byrd llevadas a cabo entre 1930 y 1947, separadas entre sí por intervalos de tiempo irregulares, y las expediciones británicas, noruegas y suecas de 19-17 a 1952, ponen de manifiesto que el esfuerzo individual ha de ser reemplazado por otros, más fructíferos, a escala nacional e incluso internacional. Año Geofísico Internacional. Tuvo lugar entre el 1 jul. 1957 y el 31 dic. 1958. Mediante una acción coordinada 12 países establecieron o mantuvieron más de 60 estaciones en la A. y trabajaron armónicamente con intercambio de información científica. Los Estados participantes fueron: EE.UU., URSS, Japón, Bélgica, Argentina, Chile, Australia, Francia, Noruega, Nueva Zelanda, Gran Bretaña y Rep. Sudafricana. Se llevaron a cabo estudios glaciológicos, oceanográficos, topográficos, geológicos, etc.Tratado antártico. Al finalizar el Año Geofísico Internacional, los EE.UU. invitaron a los otros 11 países a elaborar un Tratado para regular jurídicamente la situación de la A. Fue determinante, entre otros motivos: la aparición de la URSS en la A. y su anuncio de que no se retiraría de ella al finalizar el Año Geofísico; el ,temor al establecimiento de bases militares; la confusa situación de países reclamantes y no reclamantes; la aparición de algunas proposiciones tendentes a internacionalizar la A.
Después de tres meses de arduas negociaciones, se firmó el Tratado en Washington el 1 dic. 1959, que entró en vigor el 23 jun. 1961. El Tratado no tiene una duración específica, pero establece que al cabo de 30 años (23 jun. 1991) cualquiera de los Estados Partes Consultivos podrá pedir la convocatoria de una Conferencia para lograr su revisión o modificación. Ratificaron el Tratado dos 12 Estados que participaron en su elaboración: EE.UU., URSS, Japón, Bélgica y Rep. Sudafricana (estos 5 países no reconocen las reclamaciones de soberanía efectuadas); Argentina, Chile, Australia, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y Gran Bretaña.
Los aspectos más importantes del Tratado son:
a) Objetivo básico fue sustraer a la A. de conflictos, mantenerla en paz, libre de controversias, destinada a la investigación como laboratorio natural y reserva mundial.
b) Prohibe acciones militares, instalación de fortificaciones e introducción de armamentos, salvo lo necesario para supervivencia o experimentos científicos.
c) Prohibe las explosiones nucleares y el depósito de residuos radiactivos.
ch) Durante su vigencia no se reconocen soberanías (que quedan congeladas y resguardadas, sin que puedan ejercerse), siendo libre el tránsito e instalación de bases en cualquier punto para cualquiera de las partes contratantes. Tampoco se formularán ni reconocerán nuevas reolamaciones de soberanía.
d) Nada que se haga aumentará los derechos que cada país tenía a la firma del Tratado, pero tampoco nada irá en detrimento de tales títulos.
Son partes del Tratado Antárfico los países firmantes, llamados Miembros Plenos o Consultivos, con derecho a participar en las Reuniones Consultivas, celebradas cada dos años. En ellas se establecen Recomendaciones para las diversas actividades antárticas. También son parte los países Adherentes, que son aquellos que a pesar de no haber actuado en la A. reconocen el Tratado como el instrumento legal regulador de da actividad en el continente blanco. Estos países pueden pasar a ser Miembros Plenos mediante el establecimiento de una base en la A. o el envío de una expedición científica importante. En 1987 había 13 países Adherentes (entre ellos España desde 1982) y a los 12 originarios se habían agregado otros siete Miembros Plenos: Polonia, Rep. Fed. Alemana, India, Brasil, Rep. Pop. China y Uruguay.
2. Medio físico. La máxima originalidad de las regiones polares se debe al clima, siendo el rasgo más característico de los climas polares las bajas temperaturas distribuidas a lo largo de todo el año. El clima viene dado por la reunión de una serie de factores y entre ellos el reparto de la presión atmosférica. A grandes rasgos puede decirse que los mares antárticos están ocupados por bajas presiones, muy marcadas sobre todo entre los 55 y 65° de latitud S, mientras que el continente ofrece una situación anticiclónica. En general la circulación atmosférica está formada por un cinturón de vientos que rodean el continente antártico. Sobre el continente mismo existen ondulaciones semipermanentes del vértice polar que dirige las depresiones hacia 61 en tres áreas: mar de Ross, mar de Weddell y área de las islas Marion y Crozet.
La actividad frontal sobre el continente es mucho más activa de lo que se había imaginado, especialmente durante la noche polar, en la que son muy frecuentes las ventiscas y los cielos cubiertos. Las ventiscas, además de frecuentes, son muy violentas, de.modo que la A. puede ser considerada la zona más tempestuosa de la tierra tanto como la más fría. Que se trata de la zona de más bajas temperaturas del mundo lo ponen de manifiesto los datos que daremos a continuación, que son relativos a las temperaturas registradas en esta apartada zona de la tierra.
Aun en las estaciones más privilegiadas, como es cabo Adare, a orillas del mar de Ross, se registra una media anual de -13,6°, la media del mes más frío es de -25° y el valor medio en la estación fría es del orden de los -160.
En la Little America el almirante Byrd, en una de sus expediciones, 19’34; anotó menos de -56° en tres ocasiones: días 21 de junio y 30 y 31 de agosto. Temperaturas inferiores a -46o se registraron 60 veces entre marzo y septiembre de aquel año, y en el mismo periddo de tiempo el termómetro bajó hasta -51° en 27 ocasiones. El mes más cálido, enero de 1934, registró una media de -5° y su temperatura más alta fue de 6°. Al comenzar el verano siguiente, en este mismo año, diciembre dio -9° de media mensual, siendo de 30 la temperatura máxima anotada y -18° ’la mínima absoluta. Las observaciones efectuadas en la A. durante el Año Geofísica Internacional, 1957-58, sirven perfectamente de base para el estudio de las variaciones de temperatura, ya que además de haberse realizado simultáneamente en-diversas estaciones, se han registrado todas ellas conforme a las directrices del OMM (Organización Meteorológica Mundial). Se verificaban observaciones cuatro veces por día: a las 0, 6, 12 y 18 horas. A continuación veremos algunos de los datos obtenidos.
Entre todas las estaciones la Little America es la que presenta las más fuertes variaciones de temperatura: del 1 al 2 jul. 1958 la temperatura pasó de -13,5° a -39,5°. La estación Ámundsen-Scott no es el polo del frío del hemisferio S, pese a.que su temperatura media anual es solamente de -51°. La estación rusa de Vostok, á 78° 27 de latitud S y 106° 52’ de longitud O, y a unos 1.600 Km. del Polo, con una altitud de 3.400.m., ha registrado la temperatura media anual más baja de la tierra: -56°. En los tres inviernos de 1958, 1959 y 1960 la temperatura ha descendido en Vostok hasta -87,4°, -85,70, y -88,3°. Este último valor se anotó el 24 0,g. 1960 y es la más baja temperatura registrada sobre la superficie del Globo. La meteorología es uno de los campos en que se han llevado a cabo esfuerzos importantes en la A., pero también se han verificado descubrimientos de importancia en los demás campos: física de la alta atmósfera, sismología, glaciología, oceanografía, etc.
Se instalaron sismógrafos en diversas estaciones, que además de comprobar que la sismicidad antártica es muy pequeña, permitieron, teniendo en cuenta la teoría de la dispersión de ondas superficiales originadas en terremotos cercanos, una cierta información sobre: el espesor de la capa de hielo que recubre casi la totalidad del continente antártico, salvo un estrecho borde que se hace más amplio en la A. occidental que en la oriental, y que alcanza un espesor muy considerable, hasta más de 1.600 m., aunque no uniforme. Por tanto, el centro de la A. es una enorme bóveda de glaciares de edades remotas, en cuya cima se halla el denominado "polo de inaccesibilidad". Hay que tener en cuenta que si la capa de hielo desapareciera, la masa rocosa sobre la que ésta se asienta, por obra del equilibrio isostático, al librarse de un gran peso, tendería a levantarse, con lo que el aspecto de la A. al descubierto sería muy diferente al actual.
Los estudios glaciológicos interesan a varios campos de la actividad científica y de modo especial la obtención de catas, la más profunda de las cuales se llevó en la estación de Byrd y hasta una profundidad de 300 m. Como resultado de la perforación se obtiene una muestra cilíndrica de hielo que se va analizando a través de su contenido en polen, cenizas volcánicas, radiactividad, isótopos, etc. Así se ha podido comprobar la existencia de un brusco salto en la radiactividad en el nivel correspondiente a 1955 en la estación belga Rey Balduino. Si esta situación fuese general en toda la A., serviría de base para medir de modo preciso la acumulación de nieve y ello nos llevaría a conocer si el hielo antártico aumenta o disminuye. Para que los glaciares se mantengan, es necesario al menos que cada año absorban tanta nieve como pérdidas registren por deshielo y evaporación. Parece que la mayoría de los glaciares de la A. conservan su equilibrio: las pérdidas son muy pequeñas, pero las .precipitaciones recibidas son también muy bajas, unos 12-13 cm. de nieve anuales. Pero sin que haya movimiento, la capa helada de la A. se mueve. En su camino hacia el mar produce una de las más claras características de la A., la de la "barrera de hielo".
En la parte oriental del continente, el hielo comienza su acción a partir de una alta línea de montaña que en algunos puntos supera los 4.000 m. de altitud y a partir de ahí se desliza a través de un relieve mucho más uniforme que en la A. occidental, que presenta un aspecto mucho más contrastado que aquélla. En cualquier caso, después de triturar los obstáculos que encuentra a su paso, llega hasta el mar, desgajándose en icebergs, si se trata de mar abierto o sin romperse, dando lugar a una sólida plataforma continua entre el mar cerrado y el continente.
Por encima de la capa de hielo asoman una serie de cordilleras, algunas de ellas de gran altitud. También pueden apreciarse algunos valles desnudos de hielo, de paredes ’rocosas, y algunas pequeñas depresiones. La expedición de Scott halló estratos carboníferos en el pérmico y abundantes fósiles de la Glossoptheris, típica planta del periodo. Esto indica que en algún momento la A. fue un continente en el que hubo mucha vida y, efectivamente, se han descubierto pruebas geológicas de que fue caliente: en el cretáceo de la A. los fósiles son de claro tipo tropical y en los terrenos del Terciario se han hallado fósiles de coníferas, que corresponden al momento de formación de la Tierra del Fuego y las Antillas del Sur.
En cuanto a los estudios de oceanografía se han efectuado con rigor y han sido y son muy importantes. Hay que tener en cuenta que el Hemisferio S es marítimo con un polo continental: la A. El que este polo continental esté rodeado de mares supone que éstos hayan impedido en cierta manera el acceso al continente, y la consecuencia más importante de todo ello ha sido el hacer de la región polar austral un desierto desde el punto de vista humano. El Atlántico, el Indico y el Pacífico forman un cinturón marino en torno a la A., cuyo límite septentrional lo podemos situar entre; los 35-423 de latitud S, que marcan la transición entre el mar tropical y el mar frío; es la zona de los últimos icebergs, el límite, señalado por numerosos indicios; entre un dominio cálido y en calma y otro frío y agitado. Es una zona de fondos muy profundos, 3.000-4.000 m., en las proximidades del continente antártico y también en las de América del Sur, África o Australia. En el centro, entre uno y otro continente, se hallan fosas profundísimas. Ya la campaña de sir Douglas Mawson con el Discovery permitió la identificación de tres fosas de profundidades del orden de los 5.500, 4.800 y más de 5.000 m.
Aquí, como en el Ártico, tienen lugar intercambios de aguas y uno de los problemas más importantes en oceanografía es la delimitación de las corrientes marítimas, junto con la caracterización de las masas de agua que rodean al Polo Sur. El intercambio de energía calorífica en los océanos australes, en relación con el clima antártico en particular y el del Hemisferio S en general, está siendo muy estudiado. La A. dobla prácticamente su tamaño durante la época invernal debido a la congelación del mar. La expedición rusa 1955-57 realizó una campaña oceanográfica que dio por resultado la reunión de una preciosa documentación sobre la topografía del fondo, caracteres físico-químicos de las masas de agua, límite de la extensión de las antárticas hacia el N, etc.
La embarcación Ob, con la ayuda del paquebote Cooperación, lleva a cabo nuevas investigaciones, que comienzan a lo largo del litoral y en la parte más oriental del océano Índico y que prosiguen por el sur del océano Pacífico. Tiene lugar más tarde una nueva ruta del Ob a través del mar de Tasmania y después por el océano Pacífico a lo largo del meridiano 1660E hasta el límite de los hielos flotantes, después atraviesa el norte del mar de Ross y por el meridiano 160° O llega hasta el mar de Amundsen. Los sondeos realizados permitieron poner en evidencia la existencia en la región explorada de un vasto dominio montañoso y submarino y también que las formas y depósitos volcánicos tienen aquí una importancia mucho menor que en las mismas latitudes del océano Indico. La parte norte del mar de Amundsen presenta la forma de una profunda depresión, cuyos fondos superiores alcanzan los 4.000 m. de profundidad.
3. La vida. La biología de estos océanos, junto con la flora y la fauna del continente y los estudios médicos del hombre, constituyen nuevos campos de estudio. La flora en la A. es escasísima, pero la fauna, ya que no muy abundante, se halla bien representada. Colonias de pingüinos, focas y ballenas de varias especies viven gracias a una diminuta gamba que a su vez se alimenta de plancton. Enemigo del pingüino, al que trata de robar huevos y crías, es el pájaro denominado skua. Junto a él tenemos los petreles y cormoranes como especies más representativas. Unos 3.000 pájaros son anillados cada año en un intento de estudio de hábitos migratorios. Al pingüino se han dedicado estudios especiales enfocados sobre todo a su sentido de orientación, incubación, resistencia al frío y costumbres sociales. El mar es el medio de vida más rico. En cuanto a las ballenas está comprobado que en un siglo no solamente han sufrido la desaparición de algunas especies, sino que se ha producido un desplazamiento de su zona habitual, de modo que han abandonado los parajes próximos al cabo de Hornos y a Tasmania para vivir en las proximidades del mar de Ross. También en el sector atlántico las ballenas azules han avanzado hacia el continente antártico. La riqueza del mar como medio de vida se debe al contenido gaseoso del agua y a la proporción elevada de nitrógeno. La vida es mucho más larga para los seres vivos en este medio que en los mares cálidos, lo que hace que convivan un gran número de generaciones.
Las islas -Kerguelén, Bouvet, Marion, Saint-Paul, Amsterdam, etc.- representan un medio bastante favorable para una vegetación de un tipo especial, que no exija demasiado calor ni demasiada luz, pero su aislamiento hace que el número de especies sea mucho menor que en las regiones más desheredadas del Ártico. El atractivo más vivo de estas islas son los pájaros. Junto a ellos existen apenas algunos insectos curiosos, sin alas, ya que los vientos hacen imposibles sus vuelos.
El continente es de una pobreza biológica extremada. En verano sobre las costas de la Tierra de Graham, de la Tierra Victoria y en los mares de Ross y de Weddell aparecen algunas especies propias de este medio muy frío -en total tres especies de pájaros propiamente antárticos- y la vegetación que se reduce a alguna pequeña mancha de musgo y líquenes. El centro del continente es prácticamente un desierto. Exceptuando la zona costera donde existen focas, pingüinos y algunos pájaros, el resto del continente carece en absoluto de animales que puedan matarse para comer o frutos que puedan recogerse con el mismo fin. La consecuencia es que todo lo necesario para la vida tiene que ser traído del exterior.
La pesca es uno de los más viejos atractivos de los mares fríos. En 1929 los buques C. A. Larsen, noruego, y Sir lames Clark Ross, inglés, capturaron 1.300 ballenas. La caza se efectúa de fin de septiembre a mayo. Entre 1927 y 1932 cayeron un total de 20.000 ballenas cada año. En la temporada ballenera de 1965-66 se capturaron un total de 24.680 ballenas. La realización de estas capturas corrió a cargo de un total de 10 navíos de tres nacionalidades: noruega, japonesa y soviética. Cuando hacia 1930 se consideró que el perfeccionamiento del armamento haría subir rápidamente el número de capturas, surgió la necesidad de una organización en distintos sectores de pesca que fue el origen del reparto de la A. en sectores de influencia política. La pesca ha sido el punto de arranque de numerosas experiencias de colonización. En Kerguelén se hicieron intentos de 1908 a 1911 y 1.927-28, de poner las bases de una futura ganadería. La I Guerra mundial hizo fracasar el primer intento y el segundo hubo de abandonarse por razones financieras. Estos intentos se llevaron a cabo precisamente en las islas Kerguelén, ya que son ellas las que reúnen superiores condiciones y mejores bases para llevar a cabo un intento de colonización que, pese a ello, fracasó.
Al hombre solamente lo encontramos asentado en las distintas bases y estaciones científicas. También se llevan a cabo, desde el punto de vista médico, estudios sobre virus y adaptación humana a los fríos extremos. El verano es la estación en que se desarrolla una gran actividad dedicada a aprovisionar, reconstruir y explorar. El agua en estado líquido es una comodidad valiosísima. Lo era en las primeras expediciones y lo sigue siendo ahora. Pese a todo, hoy la vida en las estaciones científicas de la A. ya no tiene nada de aventura, únicamente el paso de los días hace que el panorama, inmóvil, se haga intolerable; la comida, excelente en sí, el horario de trabajo, la misma estación, se convierten en algo subjetivamente desagradable. El enemigo terrible es el frío. Todo lo hace difícil. Las tareas más simples las hace complicadísimas y en ello juega un papel importantísimo el viento. Con el frío los lubricantes dejan de serlo, la goma de cables, goma de zapatos, etc., se convierten en una sustancia inflexible. El acero se hace quebradizo, la madera se raja, etc. Para los expedicionarios es un peligro muy temido la hendidura en el hielo, cubierta por una delgada capa o, en verano, la ceguera causada por la gran intensidad de la luz reflejada y su gran riqueza en ultravioletas.
Muy peculiar es un fenómeno óptico -vvhiteont--, que no es otra cosa que el resultado de un proceso de difuminación de la luz solar en la capa continua de nieve. Las sombras desaparecen y en estas condiciones las formas se hacen invisibles por falta de contraste. Esta falta de contraste, ya que no se trata de una falta de visibilidad, que por definición es excelente, por fortuna no es muy frecuente que se presente, al menos de un modo total, perfecto. No obstante es una de las condiciones más peligrosas de la A.
M. CARMEN CHUECA.
BIBL.: P. GEORGE, Les Régions Polaires, París 1946; L. ALDAz IsANTA, La Antártida hoy, "Bol. de la Real Soc, Geográfica",t. C, n° 11 y 12, 1964, 87-115; R. PANzARIN, La Antártica, Buenos Aires 1962; VARIOs, Antarctica, Londres 1965; R. AMUNDSEN, La conquista del Polo Sur; Expedición del "Framv, Buenos Aires 1946; E. J. FITTE, El descubrimiento de la Antártida, Buenos Aires 1962; R. GUYER, The Antartic System, Leyden 1973; A. ScILINGO, El Tratado Antártico, Buenos Aires 1963; C. ARAMAYO, Breve historia de la Antártida, Santiago de Chile 1963; J. FRAGA, Introducción de la geopolítica antártica, Buenos Aires 1980; R. QUADRI, La Antártida en la política internacional, Buenos Aires 1986.
Gran Enciclopedia Rialp,Ediciones Rialp, Madrid 1991
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