Antártida
Categoria:
Geología
Geológicamente la A. debe dividirse en dos grandes conjuntos diferentes: la inmensa extensión del escudo antártico, de origen muy antiguo, y la región orogénica, mucho más moderna. Abarca ésta la extensión comprendida entre la península de Palmer y la península Eduardo VII, hasta la Cadena de la Reina Maud Alexandra. El escudo antártico es un buen ejem-plo. de cratón (v. CRATONES); es un bloque rígido y estable tectónicamente, formado fundamentalmente por rocas ígneas y de metamorfismo de alto grado. En este sentido es equiparable al escudo africano, al brasileño, etc. El origen de este escudo antártico hay que remontarlo hasta los tiempos del precámbrico (v.). La individualidad de la A. como continente comenzó en la Era Secundaria. En el Paleozoico Superior (carbonífero y pérmico) este continente formaba parte,- juntamente con Brasil, Madagascar, Australia, África y la India del gran Continente de Gondwana, que ocupaba nuestro actual Hemisferio S. Más tarde este gran continente se fracturó y resquebrajó, y sus distintas partes se separaron entre sí; según las ideas de Wegener (v.) hubo una deriva de los continentes. Sea cual fuere el mecanismo de esta deriva, el Mecho es que a finales de la Era Terciaria, la A. estaba ya totalmente individualizada. Los movimientos del bloque antártico, a lo largo de los tiempos mesozoicos y terciarios, no han sido sencillos, sino con cierta rotación combinada con el desplazamiento.La región montañosa u orogénica (v. OROGENIA) representa la última aportación al viejo escudo por parte de la dinámica cortical. Es una región en proceso de cratonización o asimilación al escudo. La cordillera de la Reina Maud, con sus alturas superiores a los 4.000 m., es un representante típico de cadena alpina. La unión de la Península de Palmer con la Tierra del Fuego (v.) por medio de un cordón de islas (Malvinas, Antillas Australes), es también un clásico ejemplo de arco insular; ambos indican la reciente y quizá actual actividad constructora de montañas. A finales de la Era Terciaria, después de la elevación de los relieves, vino una fase de descompresión y reajuste isostático (v. ISOSTASIA) que favoreció la emisión de coladas de rocas volcánicas (basaltos, etc.). Finalmente, en el Cuaternario, la A. sufrió de lleno los procesos sucesivos de las glaciaciones. Gran parte del hielo que cubre este continente puede considerarse como hielo fósil, es decir, formado no en la actualidad, sino en las glaciaciones pleistocenas (v. CUATERNARIA, ERA). V. t.: CRATONEs;GLACIARES.C. CHAMÓN COBOS.
BIBL.: ZAYATTI, El polo antártico, Barcelona 1967; B. MELÉNDEZ y J. M. FUSTER, Geología, Madrid 1969; M. GIGNovx, Géologie Strat:graphíque, París 1950.~(
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