Animal I BIOL.
Categoria:
Biología
Esta palabra, tan generalizada, es objeto en nuestro lenguaje de expresiones un tanto diversas, pudiendo ya, por sí sola, pero especialmente adicionada de alguna adjetivación, dar origen a múltiples conceptos. Desde un punto de vista netamente biológico, encontraremos generalizada la definición de a. diciendo que es todo ser orgánico que vive, siente y se mueve por impulsos propios. En este enunciado no hay duda de que se encuentran condensadas gran parte de las singularidades del a., pero también es cierto que quedan algo entremezcladas con las de la otra gran rama de los seres vivos, cual son los vegetales (V. VIDA intr., I-II; PLANTAS).Comparando y juzgando a seres superiores, es bien notorio que nadie caerá en error de distinción entre estos dos grandes grupos del reino viviente, pero si descendemos a las formas inferiores, la panorámica cambiará, haciéndose la distinción, no sólo compleja, sino, en ocasiones, objeto de manifiestas superposiciones. Si era cualidad de los a. su movilidad, nos encontraremos con los corales o esponjas, p. ej., que son seres fijos. Inversamente, hay varios organismos elementales (algas) netamente vegetales, que tienen facultad locomotora. Igualmente, aunque con carácter muy reducido, existen plantas sensitivas, como la Mimosa pudica, la cual pliega sus hojas al contacto con un objeto, y otras modifican posiciones de sus flores, por excitantes externos o tactiSmOS (V. TROPISMO).Un medio distintivo lo constituye el tipo de asimilación que poseen ambos grupos vivientes. Las plantas, en general, tienen nutrición autótrofa (v. NUTRICIÓN I), es decir, son capaces de vivir a expensas de sustancias inorgánicas, mediante la fotosíntesis (v.). Los a. son heterótrofos, precisando ingerir materiales orgánicos para subsistir. No obstante, algunos vegetales son heterótrofos (hongos, bacterias) y otros son capaces de digerir materias orgánicas, como las denominadas plantas carnívoras. Pueden establecerse otros muchos principios biológicos, entre ellos otras modalidades en la alimentación. Tres conceptos bien diferenciados dan origen a otros tantos grupos: a. parásitos, saprófitos y simbióticos. Se llama parásito (v.), aquel que vive sobre otros a., aprovechándose de tejidos o productos, con perjuicio de su economía; el saprófito utiliza materias orgánicas, procedentes de otros seres vivos que, o bien son productos de desecho, o sus propios cuerpos ya cadáveres. Los simbióticos obtienen un beneficio común en la interrelación, estableciéndose entre ambos una doble corriente de lesión y beneficio que se ha convenido en denominar ayuda mutua (v. siminoszs).Otras clasificaciones se obtendrán atendiendo a factores varios: medio de vida, confinamientos, áreas geográficas, etc., con lo cual se establecen los conceptos de: a. salvaje, cautivo, doméstico, amaestrado, etc. A. salvaje es aquel que vive en el medio que le es propio, sin sujeción a otras leyes que las biológicas. Algunos le llaman libre, entendiendo que, en dichas circunstancias, "hace lo que le place y es feliz"; éstos son, una vez más, conceptos antropomórficos que muy poco tienen que ver con la verdad. Cuando a un a. se le sustrae de su estado natural, capturándolo, pasa al estado de cautivo, pudiéndose, en torno a esta eventualidad, hacerse muchos comentarios. Hay a. cautivos que se destinan al adorno de las casas, a la investigación, al recreo formativo, experimentación y reproducción de las especies, como ocurre en el parque zoológico (v.), etc. Por métodos adecuados (v. ZOOTECNIA) pueden estimularse predisposiciones de los a. cautivos: producción de lana, carne, huevos, aptitud para el tiro o la carga, etc., lográndose variedades de los mismos que se conocen con el nombre genérico de a. domésticos, diferenciados en múltiples razas. Se da el nombre de amaestrado a aquel a., salvaje o doméstico, que, por aprendizaje, mediante la práctica de la doma, ejecuta habilidades útiles para el recreo o beneficio del hombre (a. de circo, perros lazarillos, etc.). V. t.: VERTEBRADOS;INVERTEBRADOS.A. JONCH CUSPINERA.
BIBL.: T. J. STORER, Zoología general, Barcelona 1961; H. D’ANCONA, Tratado de Zoología, Barcelona 1960; P. P. GRASSE, Traité de Zoologie, París 1967.
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