Angiología MEDICINA
Categoria:
Medicina
Generalidades. Parte de la Medicina dedicada al estudio y tratamiento de las enfermedades de los vasos. Esta especialidad médico-quirúrgica, de aparición relativamente reciente, ha reunido y desarrollado los conocimientos que sobre las enfermedades vasculares formaban parte del acervo de la Medicina interna y de la Cirugía general. Entre las figuras que han contribuido a su creación y desarrollo merecen citarse, entre otros, Leriche, Arnulf, Servelle y Dubost en. Francia; Ratschow en Alemania; Malan en Italia; San Martín, Goyanes y Martorell en España; Palma en Uruguay; Matas, Allen, Holman, De Takats y De Bakey en Estados Unidos, etc.Para el estudio de las enfermedades vasculares, el angiólogo dispone hoy de un abundante arsenal de métodos clínicos. El interrogatorio y la exploración física, especialmente la inspección y la palpación, proporcionan una abundantísima información que en muchos casos es suficiente para un diagnóstico acertado. Junto a los tradicionales, existen otros métodos de investigación, algunos de los cuales están todavía en vía de desarrollo. Entre otros, la oscilometría, la pletismografíá, la termometría cutánea, la oximetría y los estudios circulatorios con radioisótopos, proporcionan hoy día una gran variedad de posibilidades diagnósticas. Mención especial merece por su utilidad y justificada aplicación la exploración radiográfica. A su desarrollo han contribuido de manera decisiva algunos notables angiólogos portugueses (Moniz, Dos Santos, etc.) y de otros países europeos y americanos. La angiografía, nombre genérico del método de exploración vascular radiológico, consiste esencialmente en introducir en la parte del árbol vascular que se quiere estudiar, un medio de contraste, generalmente un compuesto yodado, opaco a los rayos X. La obtención de radiografías después de esta inyección, permite delimitar la forma, trayecto y posibles anomalías del segmento vascular en estudio. Según sea éste, la exploración recibe el nombre de arteriografía, flebografía o linfografía. Las técnicas angiográficas se han perfeccionado recientemente con la aparición de nuevos métodos de introducción del contraste y de obtención de las imágenes radiográficas, permitiendo una ampliación de sus posibilidades diagnósticas que rebasan el campo de la a. y que han supuesto un importante avance en el diagnóstico de otros procesos: neurológicos, cardiológicos, digestivos, etc.Enfermedades vasculares. Las enfermedades vasculares objeto de la a. pueden clasificarse, según el segmento del árbol vascular afectado, en: enfermedades de las arterias, de las venas y de los vasos linfáticos.De las arterias. Las arterias pueden ser asiento de traumatismos, bien a consecuencia de un accidente o en el curso de una intervención quirúrgica. En estos casos, el principal trastorno consiste en la pérdida de sangre a nivel del traumatismo si éste interesa las tres capas que componen el tubo arterial, provocando una solución de continuidad en su luz. Los tejidos que componen las capas arteriales pueden ser objeto de procesos inflamatorios. Entre las inflamaciones arteriales o arteritis, hay algunas llamadas inespecíficas cuyo agente causal no está claramente definido. Entre éstas, merece especial mención la tromboangeítis obliterante o enfermedad de Buerger, que afecta a sujetos relativamente jóvenes y en cuya etiología existe una indudable relación con el tabaco.. Generalmente el proceso inflamatorio afecta no sólo a las arterias, sino también a las venas y nervios que las acompañan. Hay otro tipo de inflamaciones arteriales que constituyen el grupo de las llamadas arteritis específicas, generalmente de etiología infecciosa y presentación aguda. Otro gran grupo de enfermedades arteriales tienen un sustrato degenerativo. El ejemplo más típico y frecuente lo constituye el proceso llamado arteriosclerosis, enfermedad extraordinariamente extendida, que es considerada por algunos como una fase del proceso evolutivo o de envejecimiento del organismo; consiste esencialmente en el depósito de sustancias grasas en el espesor de la capa interna (íntima) de las arterias. Posteriormente puede producirse la calcificación y la progresiva obliteración de la luz arterial, pudiendo llegarse a la obstrucción completa, generalmente acelerada por un proceso de trombosis en la zona del vaso afectada por el proceso arteriosclerótico. Las manifestaciones clínicas de la arteriosclerosis dependen de la localización de los depósitos grasos que forman en dicho lugar las llamadas placas de ateroma. En dicha localización intervienen muchos factores, algunos de ellos dependientes de las condiciones circulatorias y otros, menos conocidos, relacionados con el sexo, raza, régimen de vida, etc. Las localizaciones más frecuentes de la enfermedad arteriosclerótica son: la cerebral, cuya consecuencia son los procesos de trombosis y hemorragias cerebrales; la coronaria, que produce los cuadros de la angina de pecho (v.), el síndrome intermedio y el infarto de miocardio; y la periférica, especialmente en las arterias de las extremidades inferiores, que origina el cuadro conocido como claudicación intermitente y que puede dar lugar a la producción de trombosis y gangrena de las extremidades.Entre los procesos no puramente arteriales, pero que se desarrollan en el interior de la luz arterial, más o menos en relación con enfermedades de la pared, hay que señalar las trombosis (v.) arteriales, producidas por la coagulación de la sangre en el interior de una arteria, generalmente con las paredes afectadas por un proceso arteriosclerótico y la embolia (v.) arterial, que consiste en la obstrucción de una arteria por un coágulo transportado, generalmente desde el corazón, por la corriente sanguínea, que se detiene en el punto en el que el calibre de la arteria es menor que el diámetro del émbolo. Otras enfermedades de las arterias están producidas por agentes físicos, especialmente por el frío. En otros casos son alteraciones del sistema nervioso vegetativo y de la inervación del árbol arterial los que dan lugar a la aparición de síndromes llamados neurovasculares en los que el espasmo y la dilatación arterial juegan un importante papel. Mención aparte merecen las dilataciones circunscritas de las arterias llamadas aneurismas (v.), y las comunicaciones arteriovenosas, cuyo origen puede ser congénito o traumático.De las venas. Las venas pueden ser también asiento de procesos inflamatorios, llamados flebitis (v.), acompañados o no de procesos trombósicos en el interior de dichos vasos (trombo lebitis) . En otros casos las trombosis venosas pueden originarse en el interior de venas con paredes sensiblemente normales (flebotrombosis). Estas trombosis, de aparición frecuente en personas de edad sometidas a reposo por algún otro proceso (intervenciones quirúrgicas, infarto de miocardio, etc.), pueden dar lugar al gravísimo cuadro de la embolia pulmonar por desprendimiento del trombo del segmento venoso en que se originó y su paso a través de todo el sistema venoso y del corazón derecho al árbol arterial pulmonar en el que producen una obstrucción de mayor o menor intensidad, según sea el tamaño del trombo y que en muchas ocasiones originan la muerte del enfermo.Entre las enfermedades venosas merecen mención especial las dilataciones producidas por insuficiencia de las válvulas venosas, que reciben el nombre de varices. Éstas suelen asentar en el sistema venoso superficial de las extremidades inferiores, especialmente en los sistemas safenos interno o externo (v. SANGRE). El fallo de la función de las válvulas venosas hace que todo el peso de la columna sanguínea, desde el corazón hasta las extremidades inferiores, gravite sobre la parte del sistema venoso cuyas válvulas son insuficientes, provocando la dilatación varicosa de dichas venas y el retardo de la circulación sanguínea a su través. Esta enfermedad, muy frecuente en mujeres, puede tener una etiología inflamatoria previa, responsable de la destrucción valvular, aunque en muchos casos no existen estos antecedentes inflamatorios y sí una predisposición familiar muy definida. Por el trastorno circulatorio que originan, las varices pueden condicionar alteraciones en el trofismo de la zona cutánea correspondiente, pudiendo llegar a producirse ulceraciones.Del sistema linfático. Aunque los vasos linfáticos participan activamente en todos los procesos inflamatorios del organismo, existe la posibilidad de que éstos afecten exclusivamente al sistema linfático, originando las llamadas linfangitis, a las que puede dar origen cualquier agente infeccioso. Esta inflamación de los vasos linfáticos suele extenderse a los ganglios linfáticos correspondientes que actúan como estaciones intermedias. La ausencia, escaso desarrollo u obstrucción patológica del sistema linfático en una extremidad o en varias de ellas, origina un déficit en el drenaje del líquido intersticial que normalmente se realiza a través del sistema linfático, produciéndose la acumulación de este líquido en la extremidad o extremidades correspondientes, dando lugar al proceso que se conoce con el nombre de linfedema. Entre las causas que lo producen, además de los defectos congénitos, se pueden señalar la tuberculosis, los tumores, las intervenciones quirúrgicas, la radioterapia, etc., aunque existen muchos casos cuya etiología no es conocida (linfedema esencial).Clínica. Las manifestaciones clínicas de todos los procesos vasculares señalados se deberán en parte al proceso patológico mismo y a su localización, pero fundamentalmente también a la alteración producida por dicho proceso en la función del segmento vascular afectado. Así, en caso de procesos arteriales se producirá un déficit o ausencia de riego en la zona correspondiente al vaso afectado con isquemia e incluso necrosis y muerte de los tejidos afectos. En el caso de procesos venosos se originará un déficit en el drenaje sanguíneo del territorio correspondiente, produciéndose la extravasación del líquido de la sangre a los espacios intersticiales dando origen al síntoma llamado edema (v.). Ya hemos mencionado los trastornos producidos por la obstrucción de los canales linfáticos que dan origen al linfedema (v. LINFA Y SISTEMA LINFÁTICO).Tratamiento. En el tratamiento de los procesos vasculares se dispone, junto a todo el arsenal terapéutico correspondiente a los diversos procesos específicos, de un cierto número de drogas con una acción vascular determinada, entre ellas las drogas vasodilatadoras que, por un mecanismo local o indirectamente a través de su acción sobre el sistema nervioso vegetativo que inerva el árbol vascular, provocan un aumento del calibre vascular. Otra arma terapéutica de extraordinario interés es el conjunto de drogas y sustancias anticoagulantes, que previenen la formación de trombos intravasculares, y fibrinolíticas, que pueden destruir los trombos en el caso de haberse formado.Dentro de la terapéutica angiológica merecen especial mención los procedimientos quirúrgicos. La actuación quirúrgica puede ser de tipo indirecto, sin actuar a nivel del proceso vascular, sino sobre el sistema nervioso vegetativo para producir un aumento del riego en la zona afectada (hiperemia), por la supresión de un espasmo arterial. Otras veces, la cirugía actúa directamente sobre el proceso patológico. Tal es el caso de la extirpación de las venas varicosas, de los aneurismas, de los trombos y émbolos intravasculares. Una adquisición reciente de la cirugía vascular es la posibilidad de sustituciones vasculares, bien mediante injertos, bien mediante prótesis artificiales construidas con fibras artificiales de dacrón, teflón, etc.D. MARTÍNEZ CARO.
BIBL.: A. PEDRO PONS, Patología y Clínica médica, II, Barcelona 1969; P. WOOD,. Diseases of the heart and circulation, 2 ed. Londres 1956; A. DE LA FUENTE CHAOS, Patología quirúrgica, Barcelona 1964.
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