Anatomía Humana I BIOL.
Categoria:
Biología
Es la ciencia biológica, rama de la Morfología, que estudia la forma y estructura del cuerpo humano. El concepto de A. abarca un panorama más amplio que el señalado por su nombre, derivado del griego anatome, que designa una de las técnicas más utilizadas para el estudio y conocimiento de la forma, la disección. Esta palabra significa separación, corte y análisis de las distintas partes del organismo, aspecto que durante mucho tiempo fue el objeto primordial de la A.La A. fue seguramente la primera ciencia biológica. En la Edad Antigua los anatómicos fueron los propios médicos prácticos en su afán de conocer al hombre. Pero las supersticiones, el temor, etc., hicieron que los estudios anatómicos se practicasen principalmente en animales y de forma incompleta. El interés finalista de estos primeros anatómicos, entre los que se encuentra Aristóteles, les llevó siempre a estudiar la forma en cuanto que realizaba una función, en un todo que era el hombre vivo. Éste es el caso de Galeno (s. ii d. C.), cuyas descripciones anatómicas están siempre ligadas a la función de cada órgano. Aunque con errores, pues sus descripciones proceden de disecciones hechas en monos y otros mamíferos, su obra permaneció sin corregir más de 14 siglos. Los conocimientos galénicos fueron transmitidos a la Edad Moderna a través de los árabes, siendo Córdoba un centro medieval importante de ciencia médica.En la Edad Moderna las universidades italianas cultivan la Medicina y en ellas se explica la obra de Galeno. A Italia acuden estudiosos de toda Europa; a Padua llega Andrés Vesalio (v.), n. en Bruselas en 1515, quien, insatisfecho por las descripciones anatómicas galénicos, se decide a comprobarlas en el cadáver humano y en cinco intensos años de trabajo como profesor de A. en Padua, escribe quizá la primera (y una de las más monumentales) obra médica realizada con rigor científico: De humani corporis fabrica libre septem (Basilea 1543) es un gigantesco trabajo donde los errores galénicos están corregidos y se describe con exactitud la morfología del hombre. A la buena ciencia añade este libro la belleza de exposición, acrecentada por las magníficas ilustraciones del pintor Johann Stephan von Kalkar. Vesalio, también médico (lo fue de Carlos V y Felipe II), debido al rigor científico de su obra, hace una descripción analítica del cadáver, quedando por primera vez separada forma y función en el estudio de la A. Al libro de Vesalio siguen numerosas descripciones obtenidas del cadáver humano entre las que merecen destacar las dei italiano Bartolomé Eustaquio (ca. 1524-74). Pocos años después de la aparición del libro de Vesalio, describe el español Miguel Servet (v.) la circulación menor, es decir, une anatómica y funcionalmente el corazón y los pulmones. Servet demuestra que la sangre circula del corazón derecho a los pulmones y de los pulmones al corazón izquierdo. Vesalio creía que el paso de la sangre desde el corazón derecho al izquierdo se hacía a través de porosidades del tabique interventricular. Miguel Servet es víctima del sectarismo y muere en 1553 en manos de los calvinistas por estas y otras afirmaciones científicas. En 1628 aparece la obra del inglés William Harvey (v.) Exercitatis anatomica de motu cordis et sanguinis animalibus (Francfort del Main 1628), en la que describe la circulación mayor. Es una obra, como la de Servet, de A. funcional. Harvey es considerado el padre de la Fisiología, aunque él se titulara anatómico, ya que A. y Fisiología han permanecido unidas hasta hace aproximadamente un siglo. Podemos considerar al italiano Marcello Malpighi (v.) (1628-94), como fundador de la A. microscópica o Histología, pues inició la aplicación de técnicas de observación microscópica.División de la Anatomía. Las descripciones de Vesalio, Eustaquio, Servet y Harvey, fueron completadas por otros numerosos autores, llegándose así a obtener un catálogo de las distintas partes que componen el organismo. Aunque la disección fue la principal técnica utilizada en el estudio analítico del cuerpo humano, no fue la única. Los anatómicos aprovecharon siempre todoslos medios que les permitieran profundizar en ese conocimiento: la lupa, el microscopio, los rayos X y otras técnicas como las de corrosión de parte de las estructuras para dejar al descubierto otras no atacadas por el liquido corrosivo, técnicas de transparentación, etc. Así se ha llegado a poseer una descripción analítica completa de las diferentes partes del cuerpo humano, la A. descriptiva. Estas partes u órganos están unidas mediante continuidad de su propia sustancia con otras análogas, formando aparatos y sistemas, estudiados por la A. sistemática. Cada aparato o sistema suele tener encomendada una misión funcional por la que se le conoce (aparato digestivo, sistema nervioso). Los órganos pueden también agruparse por contigüidad formando regiones. La A. que estudia la situación y composición de estas regiones se llama A. topográfica. Este criterio analítico descriptivo de la A. sistemática y topográfica es el que ha dominado durante el último siglo.
El concepto actual de A. se aproxima más al de Galeno que al de A. descriptiva, aunque incluya a ésta. Este cambio no ha surgido espontáneamente en los últimos años, sino que es consecuencia de una evolución progresiva de los conceptos anatómicos a la que han contribuido, entre otros, Heidenhein, Max Clara, Benninghof, Hayeck, Roux, Betzel y Braus.Actualmente se tiende a estudiar la Biología médica como una unidad indivisible, donde la A., Histología, Fisiología, Bioquímica, etc., son distintos aspectos de un todo muy difícil de separar en partes con fronteras netas. Forma y función son dos conceptos que van siempre unidos (puesto que no hay forma sin función ni función sin forma) y quedan tanto más ligados cuanto más se profundiza en la esencia del ser vivo. Es precisamente el desarrollo de las técnicas que fue la causa de separación de estos dos conceptos el que los vuelve a unir, pues a nivel molecular forma y función se confunden. La Biología médica forma unidad, a su vez, con la Psicología y con la Patología y ciencias de la salud, estudiándose hoy al hombre sano y enfermo y sus relaciones con el medio de manera más unitaria aún que en los tiempos de Galeno.Las distintas técnicas usadas en unas ocasiones, la finalidad concreta en otras y las fuentes del conocimiento anatómico en la mayor parte de los casos, dan nombre a distintos aspectos de la A.: La A. bioscópica contempla aquellas formaciones anatómicas que pueden ser estudiadas en el hombre vivo. Así, p. ej., son objeto de su estudio los relieves óseos o musculares, la proyección de los distintos órganos sobre la superficie del cuerpo, etc. A este último aspecto se le llama A. de superficie, muy relacionada también con la A. artística. La A. clínica estudia aquellos aspectos de la A. más útiles para su aplicación inmediata a la clínica. La A. radiológica se ocupa de la correlación entre las estructuras anatómicas y sus imágenes radiológicas. La A. antropológica estudia la constitución del individuo y las diferencias no sólo raciales, sino las ocurridas a lo largo de los tiempos.Al concepto anatómico unitario actual han conducido aportaciones como las de la A. del desarrollo y la A. comparada. La A. comparada se ocupa, como su nombre indica, de la comparación y relación de la morfología de las diferentes especies animales entre sí. De acuerdo con lo dicho más arriba podemos considerar a Aristóteles y Galeno como sus fundadores. Está íntimamente ligada a la Filogenia, que estudia la evolución de las especies hasta la aparición del hombre. La A. del desarrollo, Ontogenia y Embriología humana, estudian el desarrollo del hombre a partir del huevo fecundado o cigoto. Este paso de un ser unicelular simple, a un ser pluricelular tan complejo como el hombre, tiene un atractivo paralelismo con el estudio comparativo en el reino animal, desde los seres unicelulares al complicado antropoide.La nomenclatura anatómica. Es muy importante en A. conocer la forma de situar un órgano en relación con el resto del cuerpo y situar el cuerpo humano en el espacio.En la posición anatómica normal se considera al individuo en pie con las palmas de la mano dirigidas hacia delante. Así, es anterior todo lo que esté situado cerca de la superficie anterior del tórax y abdomen y es posterior todo lo que se aproxima a la espalda. Superior es lo que esté cerca de la cabeza e inferior lo que está cerca del suelo. Estos cuatro términos se sustituyen en A. comparada ,y Embriología de la siguiente forma: anterior por ventralis; posterior por dorsalis; superior por cranialis; inferior por caudalis. Ya que el embrión humano y la mayoría de los animales no se encuentran en posición erecta, pero sí tienen cráneo, cola, espalda y vientre (fig. 1 y 2).En las extremidades usaremos las palabras proximalis para la parte de las mismas que se encuentre próxima al tronco y distalis para la que esté más cerca del final de los dedos. Estos términos son también usados para designar la parte más próxima o más alejada del origen de un órgano largo. Las palabras palmaris en la extremidad superior y plantaris en la inferior son de significado obvio. La parte opuesta en la mano y el pie se designan como dorso de la mano y dorso del pie.Plano sagital medio es un plano vertical, dirigido de delante a atrás que divide el cuerpo en dos partes iguales, una derecha y otra izquierda. Cualquier plano paralelo al sagital medio es un plano sagitalis, que, por tanto, divide al cuerpo en dos partes (derecha e izquierda) desiguales. El plano frontalis es también vertical y perpendicular a los planos sagitales y divide al cuerpo en una parte anterior o ventral y otra posterior o dorsal. Los planos transversalis son perpendiculares a los anteriores y, por tanto, horizontales y paralelos al suelo donde el individuo apoya sus pies. Dividen al cuerpo en una porción superior o craneal y otra inferior o caudal.Un órgano del cuerpo humano puede, por tanto, tener una cara superior, una cara inferior, una cara anterior y otra posterior, pero tiene otra cara cerca del plano sagital medio y otra cerca de la piel del costado. Estas caras serán cara medialis la próxima al plano sagital medio y cara lateralis la alejada de aquel plano. También un órgano es medialis con respecto a otro si está más cerca del plano sagital medio y laterales si está más alejado. No deben confundirse estas palabras con prof undus, que significa alejado de la piel, y superf icialis, próximo a la piel. Tampoco con el interior de un órgano hueco, el corazón p. e¡., y exterior del mismo.Estas palabras de situación son sólo una pequeña parte del lenguaje anatómico. Es necesaria una nomenclatura para designar las distintas partes del organismo y ésta fue desarrollándose de forma independiente en los distintos países, siendo una misma estructura designada por muy diferentes nombres. El primer intento de unificar los términos anatómicos en una nomenclatura utilizable internacionalmente se hizo en Basilea en 1895 por un grupo de anatomistas alemanes, que elaboraron la Basle Nomina Anatomica (BNA). Siguieron otros de las sociedades anatómicas americana, inglesa y alemana. Esta última publicó la Jena Nomina Anatomica (JNA), que ha sido la más utilizada hasta que en el Sexto Congreso Internacional de Anatomía, celebrado en París en 1955, se dio a conocer el resultado del trabajo del Comité de Nomenclatura Anatómica Internacional en forma de la Paris Nomina Anatomica (PNA), que más tarde fue revisada, completada y publicada tras su aprobación en el Séptimo Congreso Internacional de Anatomía, celebrado en Nueva York en 1960. Se trata de una lista de nombres latinos, compuesta por unas 6.000 palabras que designan todas las estructuras anatómicas.Anatomía del desarrollo. El organismo humano, que está constituido por multitud de células, deriva de una sola célula de gran tamaño, el huevo fecundado o. cigoto. Esta célula, formada por la unión, en la fecundación, del óvulo (célula germinal femenina) y el espermatozoide (célula germinal masculina), tiene la capacidad potencial de constituir todo el individuo adulto. Para ello tiene que multiplicarse y diferenciarse en el proceso de desarrollo. Ya desde la primera división celular hay una diferenciación con una misión encomendada a cada una de las dos células resultantes y a las que a partir de ellas se formen. Sin embargo, estas primeras células conservan una capacidad potencial muy amplia.La división celular continúa y en la fase de mórula, de unas 16 células, éstas tienen un tamaño equivalente al medio de las de la especie del individuo adulto. En la fase posterior (blástula) se implanta el nuevo ser en la mucosa uterina materna. Ya en este estadio se diferencia una masa celular externa (trofoblasto), a partir del cual se forman las membranas protectoras y nutritivas del embrión y una masa celular interna (embrioblasto), que da lugar al futuro ser (fig. 3). En el embrioblasto se diferencian pronto dos hojas, constituyéndose el disco embrionario: el endodermo y el ectodermo. Este disco embrionario va a separar dos cavidades, la vitelina y la amniótica, de las que forman el techo y el suelo respectivamente. Una tercera hoja, el mesodermo, aparece como consecuencia de la proliferación del ectodermo en su porción medio-caudal (fig. 4). De estas tres hojas embrionarias derivarán todas las futuras formaciones del embrión. Así, el endodermo forma el epitelio del tubo digestivo, vejiga urinaria, aparato respiratorio y oído medio. También se forman a partir del endodermo las glándulas anejas a estos aparatos intestinales (hígado, páncreas) y algunas glándulas de secreción interna como las glándulas tiroides, paratiroides, timo y páncreas endocrino..Del ectodermo deriva la epidermis (parte superficial de la piel), los anejos de la piel (pelos, uñas y glándulas), el sistema nervioso central y periférico, mucosa de la boca y fosas nasales, adenohipófisis, retina, cristalino, oído interno. Del mesodermo intraembrionario se forman la sangre y los vasos sanguíneos, el corazón, el tejido conjuntivo, esqueleto, músculos esqueléticos y viscerales, dermis, aparato génito-urinario, etc.En la formación de muchos órganos participan dos hojas embrionarias, y como prácticamente todos necesitan vasos y un estroma conjuntivo y unos y otro derivan del mesodermo, esta hoja participa en mayor o menor medida en la formación de gran número de órganos. En algunos órganos que tienen dos partes bien diferenciadas morfológica y funcionalmente, cada una de ellas suele derivar de una hoja embrionaria diferente. Pste es el caso de la glándula suprarrenal cuya médula tendrá un origen ectodérmico, mientras la corteza deriva del mesodermo (v. EMBRIOLOGÍA II).2. Sistema nervioso (v.). Rige toda la actividad del organismo. En él se distinguen clásicamente tres partes, el sistema nervioso central, el sistema nervioso periférico y el sistema nervioso vegetativo.El sistema nervioso central rige a un nivel superior todas las actividades orgánicas, misiones que realiza valiéndose del sistema nervioso periférico y sistema nervioso vegetativo, que también tiene su representación central. Estos sistemas conducen hasta el sistema nervioso central información recogida en los receptores de lo que pasa fuera y de los fenómenos propios del organismo. Y desde el sistema nervioso central se dan órdenes a través de los nervios motores somáticos y vegetativos, que contraerán o relajarán los músculos estriados y lisos, a la vez que regulan la secreción glandular, etc.En el sistema nervioso central se pueden distinguir dos partes fundamentales: la médula espinal y el encéfalo (fig. 5; v.). La médula espinal está contenida en el conducto raquídeo o vertebral, formado por los agujeros vertebrales de las vértebras superpuestas. El encéfalo está contenido en la cavidad craneana. En él se pueden distinguir varias partes: tronco del encéfalo, formado por el bulbo raquídeo (médula oblongada), protuberancia ó puente y mesencéfalo. El cerebelo situado dorsalmente a la protuberancia, el diencéfalo en una situación cefálica y, finalmente, el telencéfalo representado por los dos grandes hemisferios cerebrales.Los hemisferios cerebrales son asiento de las funciones más elevadas y están formados por la corteza cerebral, de color grisáceo, y la sustancia blanca subyacente. La sustancia gris en el sistema nervioso central corresponde a zonas muy ricas en cuerpos celulares, mientras que la sustancia blanca corresponde a zonas ricas en prolongaciones cilindro-axiles. Es precisamente la compleja estructura de la corteza cerebral, además de su extensión, lo que distingue fundamentalmente al cerebro del hombre del de los animales. La corteza se complica según se asciende en la escala zoológica, para adquirir en el hombre una organización compleja sobre todo en su porción frontal, únicamente desarrollada en el hombre, ya que ella regirá fundamentalmente el comportamiento del individuo, función que compite en vertebrados inferiores a una corteza primitiva llamada hipocampo. Otras áreas cortica les son los sitios de llegada de los impulsos sensitivos base del conocimiento, mientras que de otras proceden los impulsos motores que van a organizar los movimientos voluntarios.En la base del telencéfalo y en su unión con el diencéfalo se encuentran los núcleos basales de los que los principales constituyen el estriado, que tiene un papel fundamental en la regulación de los movimientos. El striatum es el sistema motor de los vertebrados submamíferos.En el diencéfalo se distinguen tres partes fundamentales: el tálamo, el subtálamo y el hipotálamo. El tálamo es una importante estación en las vías sensitivas ascendentes, y el centro sensitivo más elevado en especies inferiores. Desde determinados núcleos talámicos, existen conexiones específicas con las áreas sensitivas primarias de la corteza cerebral, mientras otros núcleos talámicos .p’royectan de forma inespecífica a toda la corteza cerebral. Los primeros son estaciones de vías sensitivas concretas y los segundos están relacionados con funciones más vitales y generales como el sueño y la vigilia. El subtálamo tiene también una íntima relación con estas funciones, ya que supone en el diencéfalo la continuación de la porción central del tronco del encéfalo, principal asiento de la formación reticular. Esta formación es la principal responsable de los mecanismos que regulan la vigilia y el sueño, teniendo también un importante papel en la regulación del sistema motor y de ahí su íntima relación, al igual que el subtálamo, con los núcleos hasales. El hipotálamo es la porción más ventral del diencéfalo y regula la actividad visceral, para lo que se vale del sistema nervioso vegetativo, actuando también sobre el endocrino a través de la hipófisis.La hipófisis (v.), situada en la silla turca de la base del cráneo, va a tener una porción de origen diencefálico (neurohipófisis) y otra de origen ectodérmico (adenohipófisis). Regula una serie de procesos vitales, desde el crecimiento a los ciclos sexuales, valiéndose de hormonas que influyen sobre estas glándulas: tiroides, paratiroides, ovario, testículo, suprarrenales, mama. Por este motivo ha sido llamada "el director de la orquesta endocrina". Las glándulas tiroides y paratiroides derivan, junto con el timo, de la porción craneal del endodermo. La glándula tiroides (v.) está formada por dos lóbulos, laterales y anteriores a la laringe y tráquea, y un istmo situado por delante de los primeros anillos traqueales. Produce una hormona, la tiroxina, de gran importancia para el metabolismo. Las glándulas paratiroides en número de cuatro, dos derechas y dos izquierdas, se sitúan detrás de los lóbulos tiroideos. Su secreción, la parathormona, tiene importancia en la regulación del metabolismo del calcio y fósforo. Finalmente, el timo (v.) ha descendido al tórax y está formado por dos lóbulos colocados en la porción más anterior y superior de su parte media. Las glándulas suprarrenales están situadas en la pared posterior del abdomen, sobre los riñones; sus dos partes tienen unas funciones muy diferentes: mientras la médula segrega adrenalina, la corteza produce unas hormonas (corticoides) necesarias para la vida. En su proximidad se originarán las glándulas sexuales que luego emigrarán a las bolsas, el testículo, y a la cavidad pelviana, el ovario. Estos órganos reciben sus vasos y nervios de la región abdominal posterior donde se formarán. Sus productos de increción son responsables, entre otras cosas, de los caracteres sexuales secundarios y están lógicamente regulados por la hipófisis. También la porción endocrina del páncreas (v.), constituida por los llamados islotes de Langerhans, productores de insulina, tienen una regulación central de la hipófisis.El cerebelo es un importante centro regulador de la postura, equilibrio y coordinación de los movimientos, para lo que recibe conexiones principalmente de la situación y tono muscular y de la corteza cerebral, enviando conexiones de forma indirecta a la corteza motora y a la médula.En el tronco del encéfalo además de la formación reticular, que tiene un importante papel en la regulación del tono muscular a través de sus conexiones con la médula, se sitúan núcleos relacionados con la regulación de las actividades motoras por sus conexiones con los núcleos basales y con el cerebelo. Entre ellos se encuentran la sustancia negra y el núcleo rojo en el mesencéfalo, los núcleos del puente, la oliva inferior y los núcleos vestibulares en el romboencéfalo.Al tronco del encéfalo y médula les es común la llegada de nervios sensitivos y la salida de nervios motores y el establecimiento de reflejos, que son más complejos a nivel del tronco del encéfalo. Así, a nivel del bulbo raquídeo se encuentran los reflejos viscerales principales que regulan la circulación y la respiración, los reflejos vestibulares y de postura, etc., mientras que a nivel de la médula se establecerán los reflejos segmentarios e intersegmentarios provocados por estímulos procedentes de los músculos, la piel, los vasos, etc. Estos estímulos llegan siempre por los nervios sensitivos, por las raíces posteriores, saliendo la respuesta por los nervios motores que constituyen las raíces anteriores (fig. 6). Raíces posteriores y anteriores unidas forman 33 nervios raquídeos, que van a corresponder a otros tantos pisos o segmentos medulares. Por tanto, existen ocho pares de nervios raquídeos cervicales, doce torácicos, cinco lumbares, cinco sacros y dos o tres coxígeos. Éstos saldrán del conducto vertebral por el agujero intervertebral para dividirse en una rama posterior que inervará a todas las formaciones situadas detrás de la columna vertebral y otra anterior que inervará a las paredes anterolaterales del tronco y las extremidades. Las ramas anteriores que van a inervar las extremidades se unen formando plexos de los que van a salir troncos nerviosos formados por fibras de distintos segmentos medulares. Cada uno de estos nervios van a formar un sistema neuromuscular con un significado funcional específico, ya que la unión nervio-músculo es imprescindible para realizar cualquier movimiento. Un músculo sin su nervio queda paralizado y se atrofia y un nervio motor separado de su músculo también termina atrofiándose y desapareciendo. Las fibras nerviosas motoras terminan en las llamadas placas motrices, características de los músculos esqueléticos. También en los músculos se encuentran receptores que proporcionan información sobre el tono muscular (husos neuromusculares) u otros tipos de sensibilidad que permite determinar la posición y estado de contracción del músculo (órganos neurotendinosos). También existen receptores de distinta morfología en la piel, tejido subcutáneo, articulaciones, etc., relacionados con las distintas modalidades de sensibilidad (dolor, temperatura, etc.). Las fibras procedentes de estos receptores de sensibilidad son las prolongaciones periféricas de una neurona que se encuentra en un ganglio raquídeo y cuya prolongación central va a penetrar por las raíces posteriores en la médula para terminar en la sustancia gris medular.La porción central de la médula está ocupada por sustancia gris (somas neuronales). En ella terminan las fibras nerviosas que penetran por la raíz posterior. Los cilindroejes de estas neuronas ascienden hacia centros superiores, principalmente al tálamo, para conducir hasta la corteza cerebral los impulsos sensitivos recogidos en los receptores. Estos cilindroejes forman parte de la sustancia blanca que rodea a la gris medular; la otra parte está formada por las vías que descienden desde centros superiores y que terminan en neuronas motoras somáticas colocadas en la parte anterior de la médula. Entre las vías descendentes destacan la vía piramidal procedente de la corteza cerebral motora. Los cilindroejes de estas somatoneuronas forman las raíces anteriores de la médula, es decir, los nervios motores que como parte de un nervio raquídeo terminan en placas motrices terminales de un músculo esquelético.La terminación de una fibra sensitiva en una somatoneurona establece un reflejo medular, el más simple posible, reflejo que se hará más complejo en la medida en que entre la neurona sensitiva aferente y la motora eferente se sitúen neuronas intercalares (fig. 7).En el encéfalo también existen nervios sensitivos y motores, en total de 12 pares que son los llamados pares craneales. De ellos sólo cuatro son mixtos, es decir, tienen fibras sensitivas y motoras, tres exclusivamente sensitivos y cinco motores. El 1 par, el olfatorio, sensitivo, termina directamente en el telencéfalo. Recogiendo a través de receptores especiales estímulos olfatorios de la parte alta de las fosas nasales, sus fibras van a terminar, después de atravesar la lámina cribosa, en el bulbo olfatorio, situado debajo del lóbulo frontal encefálico.El II par, el óptico, sensitivo, termina en el diencéfalo. Se origina en la capa nerviosa, retina, contenida en el interior del globo ocular, donde está protegida por una membrana fibrosa, esclerótica, transparente en su parte anterior (la córnea). Una capa vascular intermedia contribuye a nutrir la retina. La luz para impresionar la retina, equivalente a la placa fotográfica de una cámara, atraviesa la córnea, un diafragma (el iris), una lente (el cristalino) que permite enfocar la imagen, ayudada por la musculatura ciliar y otros medios transparentes: el humor acuoso y el humor vítreo. El primero, situado delante del cristalino, contribuye a la nutrición de éste y la’ córnea. El globo ocular está protegido y situado en la cavidad ósea orbitaria. Una musculatura extrínseca al globo ocular lo mueve dentro de la órbita. Estos músculos están inervados por los pares craneales III (oculomotor común), IV (troclear) y VI (abducens) cuyos núcleos, semejantes a los somáticos de las astas anteriores de la médula, se encuentran en el mesencéfalo, los dos primeros, y en la protuberancia, el último. Los párpados y el sistema lagrimal son unos medios protectores importantes del ojo (v.).El V par craneal (trigémino) es un nervio mixto. Recoge por sus tres ramas (oftálmica, maxilar y mandibular) la sensibilidad de gran parte del cráneo, cara, boca y fosas nasales. A la rama mandibular le acompaña un nervio motor, que nace de neuronas situadas en la protuberancia y cuyos cilindroejes, acompañando a la rama mandibular del trigémino, inervan la musculatura mas-, ticadora. El VII par craneal, el facial, inerva la musculatura de la cara. Esta musculatura cierra los orificios que se abren en la cara y es la responsable de la expresión mímica. Al facial se le unen fibras que conducen impulsos nerviosos procedentes de los receptores gustativos linguales. El VIII par, estatoacústico, es un nervio sensitivo que nace en el oído interno. Conduce dos tipos de sensibilidad: a) la procedente de los órganos vestibulares, que permite conocer la posición de la cabeza, y b) la auditiva, que procede del caracol. Hasta el caracol han llegado los estímulos auditivos a través del oído externo y el oído medio, en éste aprovechando la cadena de huesecillos. El IX par craneal (glosofaríngeo) es un nervio mixto. Recoge sensibilidad táctil de la parte alta de la faringe y base de la lengua, así como sensibilidad gustativa de esta región. Sus fibras sensitivas terminan en el bulbo raquídeo. En el bulbo nacen fibras motoras, en un núcleo común con el X par, para inervar la musculatura de la parte alta de la faringe y velo del paladar (v. ofDo).El vago o neumogástrico es el X par craneal. Sus fibras motoras inervan la mayor parte de la musculatura . faríngea y de la laringe. Recoge sensibilidad táctil de la parte baja de la faringe y laringe. Sus núcleos están situados en el bulbo raquídeo. El accesorio del vago o espinal es el XI par craneal. Fundamentalmente motor, va a inervar, ayudado por nervios cervicales, dos músculos situados superficialmente en el cuello: el esternocleidomastoideo y el trapecio. Finalmente el hipogloso, que inerva la musculatura de la lengua, es el XII par craneal.El sistema nervioso vegetativo va a inervar toda la musculatura lisa del organismo (vasos, vísceras, etc.). En él pueden distinguirse dos partes: sistema nervioso simpático y sistema parasimpático.. El simpático va a inervar la musculatura lisa de todo el organismo. Tiene los somas de sus neuronas de origen en la médula, entre los segmentos octavo cervical y segundo lumbar (fig. 6). Los cilindroejes procedentes de estas neuronas salen por las raíces anteriores medulares y se dirigen a los ganglios simpáticos. La mayor parte de estos ganglios se encuentran formando una cadena a cada lado de la columna vertebral, desde el cuello a la región sacra. Otros, principalmente los que van a inervar las vísceras abdominales y pelvianas, se encuentran junto a la salida de los vasos viscerales abdominales o en la cavidad pelviana, constituyendo los plexos solar e hipogástrico respectivamente. Las fibras nérviosas procedentes de la médula hacen sinapsis con una neurona situada en los ganglios cuyo cilindroeje se dirige, bien acompañando a los nervios raquídeos hacia los vasos periféricos y a la piel, o a las vísceras acompañando a sus arterias. El sistema nervioso parasimpático tiene una organización semejante al simpático. Sus neuronas preganglionares se encuentran en el tronco del encéfalo y médula sacra (segmentos segundo, tercero y cuarto). El ganglio parasimpático se encuentra próximo a la víscera o en sus propias paredes. No tiene una inervación tan amplia como el simpático, sino más limitada, y siempre antagónica a aquél. Así las fibras parasimpáticas que marchan con el III par craneal van a contraer la pupila y acomodar el cristalino. Con el VII y IX par irán fibras parasimpáticas que regularán la secreción lagrimal y salivar. El principal nervio parasimpático es el vago, que inerva la mayor parte de la musculatura del tubo digestivo, desde el esófago al colon transverso, sus glándulas, la musculatura del tubo respiratorio, el corazón y riñón. El resto de musculatura digestiva y la de la vejiga de la orina es inervada por el parasimpático sacro.Uno y otro sistema, simpático y parasimpático, están regulados centralmente desde el hipotálamo. La estimulación del simpático suele ir acompañada de la inhibición del parasimpático, y manifiesta aquellos fenómenos que ocurren cuando el organismo se encuentra en un estado de emergencia. Se caracteriza por contracción de los vasos sanguíneos de la piel y paredes digestivas, dilatación de los. vasos musculares, corazón y cerebro; aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial, se relaja la musculatura digestiva y respiratoria, contrayéndose los esfínteres y dilatándose la pupila, todo ello como una preparación activa contraria a la depresión vagal. La inervación sensitiva visceral suele seguir en sentido retrógrado el camino de la inervación simpática y parasimpática.El sistema nervioso central está protegido por tres membranas llamadas meninges. La más profunda (piamadre) se adapta a la superficie de las formaciones nerviosas y se continúa con las raíces nerviosas. Entre ésta y la aracnoides (segunda capa) existe un espacio lleno de líquido cefalorraquídeo que sirve a manera de almohadilla protectora al sistema nervioso central. Este líquido se ha producido en el interior de cavidades que existen en el cerebro, ventrículos cerebrales y a nivel del romboencéfalo, debajo del cerebelo, sale al espacio subaracnoideo. La aracnoides se adapta a la cara profunda de la duramadre, membrana consistente, la más superficial, que se suelda en el cráneo al periostio y que reviste el conducto vertebral hasta la segunda vértebra sacra. Como la médula termina en la segunda vértebra lumbar, queda un fondo de saco sin médula y lleno de líquido cefalorradeo que se puede abordar fácilmente desde atrás, sore o debajo de la cuarta vértebra lumbar, para extraer líquido y examinarlo o inyectar sustancias con fines terapéuticos o exploratorios (fig. 5).3. Elementos de sostén. Los sistemas neuromusculares dependientes de los nervios raquídeos comprenden la mayor parte de la musculatura esquelética y su inervación. Todos estos músculos tienen, por lo general, su origen o inserción en dos huesos distintos que al menos comprenden una articulación. Huesos y articulaciones constituyen el esqueleto. Existen huesos largos como los que forman el esqueleto de las extremidades (brazo, muslo, pierna, etcétera), cortos (carpo y tarso) y planos como los del cráneo. En el hueso encontramos numerosos detalles morfológicos, consecuencia de su articulación con otro hueso, del paso de un elemento vascular o nervioso o de la inserción de un músculo.Clasificación de las articulaciones. Los huesos se unen mediante articulaciones (v.). Las funciones de éstas son las siguientes: a) unir dos huesos directamente, incrustando el uno en el otro con escaso tejido conjuntivo (sinostosis) formando una sutura, como las de los huesos del cráneo entre sí. b) Puede existir entre los dos huesossuficiente tejido conjuntivo que permita algunos movimientos (sindésmosis). Los discos que unen los cuerpos vertebrales entre sí son un ejemplo. c) Dos huesos pueden también unirse a través de un trozo de cartílago (sincondrosis), pero sus movimientos serán también muy limitados, como sucede a la primera costilla con el esternón, o las costillas con el cartílago costal. d) La mayor parte de las articulaciones son diartrosis o articulaciones que permiten mayores movimientos. Las diartrosis se caracterizan por tener una cavidad articular en la que los huesos están en contacto por unas superficies articulares cubiertas de cartílago hialino (fig. 7). La cavidad articular está limitada por una cápsula de tejido fibroso que se inserta más o menos alejada del cartílago articular. Los refuerzos fibrosos de la cápsula reciben el nombre de ligamentos. La cápsula está revestida por una membrana vascular que se inserta alrededor del cartílago articular y que recibe el nombre de membrana sinovial (de ahí el nombre de articulaciones sinoviales). Esta membrana produce un liquido, la sinovia, que hace a manera de lubricante de las superficies articulares.
La forma de las superficies articulares y la inserción y laxitud de la cápsula y los ligamentos permiten que en la articulación se realicen distintos tipos de movimientos y de diferente extensión. Si una de las superficies articulares tiene forma de polea (articulación troclear) los movimientos posibles serán sólo de flexión y extensión, como sucede en las articulaciones de las falanges de los dedos entre sí, de la tibia con el astrágalo, del húmero con el cúbito. Si una de las superficies articulares tiene la forma de un segmento de cilindro hueco y la otra de segmento de cilindro macizo, la articulación se llama trocoide, en la que sólo se podrán realizar movimientos de rotación, como ocurre con la articulación del astrágalo con el calcáneo, del cúbito con el radio y de la primera vértebra (atlas) con la segunda (axis). Las superficies articulares pueden tener la forma de silla de montar, lo que permitirá movimientos de flexión y extensión, separación y aproximación. Dos ejemplos típicos son en el pie la articulación del cuboides con el calcáneo y en la mano la del trapecio con el primer metacarpiano.Si una de las superficies articulares tiene la forma de un segmento de esfera, el otro hueso presenta una cavidad de esta misma forma. Este tipo de articulación, enartrosis, permite todos los movimientos: flexión, extensión, aproximación, separación y rotación. Ejemplos típicos son la de la cabeza del húmero con la cavidad glenoidea de la escápula, la de la cabeza del fémur con la cavidad cotiloidea pelviana y la de la cabeza del astrágald con el escafoides en el pie. Si los segmentos macizo y hueco son de elipsoide y no de esfera, es imposible el movimiento de rotación, llamándose articulación condilea, sirviéndonos de ejemplo las metatarso y metacarpo-falángicas, en el pie y en la mano, la radiocarpiana, los cóndilos del occipital con las masas laterales del atlas. Las diartrosis con menos movilidad son las artrodias, ya que las superficies articulares son planas. A este tipo pertenecen las tarso-metatarsianas y carpo-metatarpianas, de los huesos del tarso y carpo, apófisis articulares de las vértebras entre sí, etc.Algunos huesos presentan superficies articulares cuya confrontación es difícil, al menos en alguna posición, siendo necesario un fibrocartílago o menisco intraarticular que permita la adaptación de las mismas. Esto ocurre, p. ej., en la articulación de la mandíbula con el cráneo (témporo-mandibular), de la clavícula con el esternón y en la de la rodilla.Sistema óseo. El esqueleto de cada una de las partes del cuerpo está condicionado por la misión encomendada a esa parte.El esqueleto del pie está preparado para realizar su misión de apoyó, tanto cuando el individuo está parado como durante la marcha. Este apoyo debe ser elástico, de aquí la forma de bóveda, formada por pequeñas piezas óseas (tarso y metatarsianos) con escasa movilidad entre las mismas, y mantenida de forma pasiva por ligamentos. El impulso de la marcha, sobre todo si es rápida, necesita de los movimientos de flexión de los dedos. La necesidad de adaptarse a las distintas superficies de apoyo requiere que los dedos puedan separarse y acercarse y que la planta del pie pueda orientarse mirando hacia dentro (inversión) o hacia fuera (eversión), movimientos que se realizan en las articulaciones del astrágalo con el escafoides y calcáneo y de éste con el cuboides.La estática y la marcha exigen movimientos de flexión y extensión del pie con la pierna, lo que se realiza en la articulación tibioperoneoastragalina. Observemos, p. ej., que desciende más el maléolo externo, extremidad inferior del peroné, que el maléolo interno. Tibia y peroné forman el esqueleto de la pierna; la tibia, de sección triangular como el peroné, transmite el peso del cuerpo desde la rodilla al pie. La articulación de la rodilla tiene que estar preparada para esta transmisión de peso desde el fémur y los movimientos habituales de la misma van a ser de flexión y extensión. Cuando está flexionada puede realizar también movimientos de rotación; de ahí la especial disposición de la superficie articular femoral y la existencia de los meniscos interarticulares, que pueden ser pellizcados en situaciones concretas de movimientos combinados como pasa a algunos deportistas. La rótula evita el roce del fuerte tendón rotuliano con la articulación cuando ésta está flexionada.El fémur forma el esqueleto del muslo; es un hueso de sección triangular como todos los huesos largos. Recibe el peso del cuerpo desde la pelvis. Su articulación con el hueso coxal debe permitir todo tipo de movimientos, ya que de ellos dependerán las posibilidades de la extremidad. La pelvis está formada por la unión de los dos huesos coxales y el sacro, parte más baja de la columna vertebral. En la especie humana va a tener además de la misión de transmitir al fémur el peso del cuerpo cuando el individuo se apoye en sus extremidades, las misiones: a) de prestar apoyo cuando el individuo se siente, lo que hace por medio del isquion; b) formar la pared inferior de la cavidad abdominal y, por tanto, contribuir a contener las vísceras de la misma; c) contener las vísceras de la cavidad pelviana, y d) permitir el paso del contenido de estas cavidades al exterior, papel este último muy significativo en el parto, ya que el feto a término tendrá que pasar desde la cavidad abdominal a la pelviana y desde ésta al exterior. Los huesos coxal y sacro están unidos entre sí mediante tres sindesmosis que a la vez que proporcionan firmeza permiten determinados movimientos necesarios en la locomoción y en actos más específicos como el parto.El eje del esqueleto del tronco es la columna vertebral, formada por la superposición de las vértebras, que aunque tengan pocos movimientos en sus articulaciones individuales, proporcionan movilidad y elasticidad de conjunto. Esta elasticidad se ve facilitada por las curvaturas existentes en la columna vertebral (fig. 5). Los cuerpos aumentan de tamaño hasta la quinta vértebra lumbar. Las vértebras sacras están soldadas entre sí formando el hueso sacro. Del cuerpo vertebral salen unas prolongaciones hacia atrás que constituyen el arco vertebral, en el que se encuentra contenida la médula, y que termina por atrás en un saliente que recibe el nombre de apófisis espinosa. Lateralmente existen otras apófisis (apófisis transversas), en las que se apoya otro arco óseo que va a dirigirse hacia delante. Este arco está muy desarrollado y forma un hueso independiente en la región torácica en forma de costilla. Hay 12 costillas en el lado derecho y otras 12 en el izquierdo del tórax. Las siete primeras terminan por delante en el esternón por medio de un cartílago costal, las octava, novena y décima terminan en el cartílago costal de la inmediata superior y las undécima y duodécima quedan libres por su extremidad anterior. La forma de las costillas, su dirección y la manera de articularse con la columna vertebral, hacen que al subir en la inspiración, aumente el diámetro transversal y anteroposterior de la cavidad torácica y, por tanto, la capacidad de ésta. En las regiones cervical y lumbar la representación atrófica de la costilla queda soldada a la apófisis transversa de las vértebras.Los movimientos de conjunto de la columna vertebral son de flexión, extensión, lateralidad y rotación. La rotación de la cabeza sobre la columna vertebral se realiza en la articulación del atlas con el axis, y la flexión, extensión y movimientos de lateralidad en la del atlas con el occipital.El esqueleto de la mano está adoptado para realizar la misión prensil, lo que consigue gracias a cinco largos ejes formados por los metacarpianos y las falanges de cada dedo fijados en el macizo carpiano. El dedo pulgar ha de tener una mayor movilidad, ya que tiene que oponerse a los otros; por eso posee una articulación especial con el carpo. Los movimientos de flexión, extensión y lateralidad de la mano se realizan en la articulación radiocarpiana; los de rotación que ponen la palma de la mano mirando hacia arriba (supinación) o hacia abajo (pronación) se realizan en las articulaciones radiocubitales. Radio y cúbito forman el esqueleto del antebrazo y en su articulación con el húmero en el codo se realiza la flexión del antebrazo sobre el brazo. El húmero, en su articulación con la escápula, puede realizar todo tipo de movimientos. En esta articulación el brazo no puede pasar en su elevación de la horizontal. La elevación del brazo y su aproximación a la línea media se consigue gracias al desplazamiento de la escápula y al giro de la misma; en este caso las articulaciones afectadas son las de la clavícula con la escápula y con el esternón.La cabeza está formada por el cráneo y la cara. El cráneo es una cavidad que contiene en su interior al encéfalo. En él se pueden distinguir la base y la bóveda. La base está formada por una serie de huesos (etmoides, esfenoides, occipital, temporal), algunos de los cuales contribuyen a formar la cara. La bóveda está formada por huesos planos (frontal, escama del temporal, parietal, occipital). En la base del cráneo encontramos numerosos orificios que permiten el paso de los pares craneales, así como de las arterias y venas que van a irrigar el cerebro y sus meninges. Los huesos de la cara van a formar cavidades como la órbita, las fosas nasales y la boca. El maxilar, el cigomático y la mandíbula son los principales huesos que completan junto con el frontal, etmoides y esfenoides el esqueleto de la cara (v. ARTICULACIONES; OSTEOLOGÍA).4. Sistema neuromuscular. Sobre el esqueleto actúan los sistemas neuromusculares. Llamamos sistema neuromuscular al conjunto de nervio y músculos inervados por él. La lesión de dicho nervio da lugar a la parálisis de los músculos que de 61 dependen y, en consecuencia, a la inmovilización de las articulaciones que comprendan estos músculos. Un nervio periférico a nivel del tronco suele corresponder a la rama anterior o posterior de un nervio raquídeo. Sin embargo, en la raíz de las extremidades las ramas anteriores de los nervios raquídeos se unen formando plexos que luego se individualizan en nervios (fig. 9). Éstos suelen inervar músculos próximos entre sí y que, por tanto, realizan una función parecida. La mayor parte de los nervios suelen inervar sensitivamente una zona de piel próxima, ya que son mixtos. Esta enervación motora y sensitiva corresponde a varios segmentos medulares, de ahí que cada nervio tenga en su composición fibras pertenecientes a varios nervios raquídeos.
En el tronco, los nervios inervan una faja muscular correspondiente a cada segmento medular. Esto queda claramente representado en el tórax, donde los músculos situados entre dos costillas (músculos intercostales) están inervados por la rama anterior del correspondiente nervio raquídeo (fig. 10). Igualmente, una faja de piel es inervada por cada nervio intercostal. Ya en el abdomen los músculos que forman sus paredes están enervados por varios nervios, pues saltan desde las costillas al hueso coxal. Estos músculos además de contener de forma elástica a manera de faja las vísceras abdominales, colaboran al contraerse a la evacuación de las mismas en la micción, defecación y parto. También son responsables de los movimientos de flexión, rotación e inclinación de la columna vertebral. Al tirar descendiendo las costillas y comprimir las vísceras introduciéndolas en la cavidad torácica actúan como expiradores. El diafragma es el músculo que separa el tórax del abdomen y es inervado por un nervio que nace a nivel del cuello, el nervio frénico. El diafragma se inserta en las costillas y se apoya en las vísceras abdominales, de tal forma que al contraerse eleva aquéllas y desciende éstas, aumentando el diámetro vertical del tórax, además de los anteroposterior y transversal por el ascenso de las costillas. Es, pues, el diafragma el músculo inspirador por excelencia.Detrás de la columna vertebral se disponen músculos en varios planos, unos cortos, inervados por una sola rama posterior de los nervios raquídeos, y otros largos que van a tener una misión fundamental de enderezamiento de la columna vertebral. Es la musculatura que va a actuar por lo general de forma simultánea en los dos lados. A nivel de la región posterior del cuello y principalmente la musculatura que se inserta en el cráneo contribuye a los movimientos de extensión, rotación e inclinación de la cabeza. Colaboran con ellos los inervados por el XI par: esternocleidomastoideo (que también flexionará la cabeza) y trapecio. También son flexores de la cabeza y de la columna cervical los músculos colocados delante de ésta; de ellos los más laterales llegan hasta las dos primeras costillas pudiendo elevarlas al contraerse y siendo, por tanto, inspiradores en ocasiones necesarias de emergencia.Inervación de la extremidad superior. El plexo nervioso que inerva el miembro superior recibe el nombre de plexo braquial (fig. 11). En él se distinguen un fascículo posterior que inerva la musculatura situada en el plano posterior de la extremidad, con una misión de extensión y separación, y dos anteriores que inervan musculatura flexora. Desde este plexo nacen ramas directas y ramas terminales largas. Las ramas directas, procedentes del fascículo posterior, inervan la musculatura que aproximó la escápula a la columna vertebral a la vez que la eleva y otra, que realiza la rotación interna del húmero, lo aproxima y lo lleva a un plano posterior. Entre estos últimos se encuentra un extenso músculo, el dorsal ancho, que ocupa, en un plano superficial, gran parte de la espalda en sus dos tercios inferiores. El músculo serrato anterior tira hacia delante de la escápula, insertándose por delante en las costillas. Si la escápula está fija este músculo puede ser un potente inspirador. También colabora con el trapecio a elevar el brazo por encima de la horizontal, haciendo bascular la escápula. Las raíces que inervan a los músculos pectorales mayor y menor, que forman relieve en la pared anterior del tórax, proceden de los fascículos anteriores del plexo braquial. Estos músculos llevan el brazo hacia delante a la vez que lo aproximan, completando el abrazo; para ello actúan sobre el húmero y la escápula, insertándose también en las costillas, esternón y clavícula.Los nervios largos procedentes de los fascículos anteriores son el cubital, el mediano y el músculo cutáneo. A ellos llega el nervio que recoge la sensibilidad de la mitad medial del antebrazo y brazo. Del sistema neuromuscular del cubital depende la mayor parte de la musculatura intrínseca de la mano, encargada de aproximar y separar los dedos y mantener extendidas las falanges, mientras las flexiona sobre los metacarpianos y aproxima el pulgar. Estos músculos son responsables de la flexión de la mano sobre el antebrazo en su lado cubital y de la aproximación de ésta. El nervio recoge la sensibilidad de la porción cubital o medial de la mano y de los dos últimos dedos. La lesión del cubital, que puede suceder en el codo, donde el nervio pasa muy superficial, perturba estas funciones, quedando los dedos flexionados y la musculatura de la mano se atrofia, lo que le da un aspecto de garra (garra cubital).El sistema neuromuscular del mediano inerva la musculatura que opone el pulgar a los demás dedos; por tanto, es necesario para realizar movimientos precisos, flexiona con fuerza los dedos y flexiona la mano sobre el antebrazo; también inerva a los músculos que realizan la pronación. La lesión del mediano disminuye, por tanto, ampliamente la capacidad funcional de la mano, ya que no se pueden coger de forma normal las cosas, al estar impedida la oposición del pulgar, los movimientos de pronación, y carecer dé fuerza la flexión de los dedos. El mediano inerva sensitivamente la parte lateral de la palma de la mano y los tres primeros dedos. Del sistema neuromuscular del músculo cutáneo dependen los músculos situados en la región anterior del brazo, cuyo principal representante es el bíceps braquial. Estos músculos flexionan el antebrazo sobre el brazo. El bíceps es además el más potente supinador. Dicho nervio recoge sensibilidad del borde externo del antebrazo.Del fascículo posterior del plexo braquial nacen, como ramas terminales, el radial y el axilar. El nervio.radial inerva toda la musculatura situada en la región posterior del antebrazo y brazo. La primera va a separar el pulgar, extender los dedos y la mano sobre el antebrazo y ayudar a la supinación. En la región posterior del brazo se encuentra el tríceps braquial que es extensor de la articulación del codo. El radial recoge sensibilidad de la mitad externa del dorso de la mano, región posterior del brazo y antebrazo. El nervio axilar inerva principalmente al músculo deltoides que forma el muñón del hombro. Su lesión o parálisis temporal imposibilita la elevación del brazo hasta la horizontal, misión de este músculo, al mismo tiempo que produce anestesia del muñón del hombro y región braquial lateral.Inervación de la extremidad inferior. Los sistemas neuromusculares de la extremidad inferior dependen de los plexos lumbar y lumbosacro (fig. 9). Al plexo lumbar llega un nervio sensitivo, el femorocutáneo, que recoge la sensibilidad de la región lateral del muslo. Da lugar a dos nervios, el crural y el obturador. El sistema neuromuscular del obturador tiene una misión fundamental de aproximación, primer tiempo necesario para iniciar la marcha e inerva sensitivamente una zona de la región interna del muslo. El sistema neuromuscular del nervio crural es responsable del segundo tiempo de la marcha, al flexionar el muslo sobre el tronco, lo que realiza el psoas iliaco, que va desde la columna lumbar al trocánter menor del fémur. Inerva al músculo cuadríceps femoral situado en la región anterior del muslo, que originándose principalmente en el fémur, se inlserta en la tibia por medio del tendón rotuliano, en el que se encuentra incluida la rótula. Este músculo extiende la pierna sobre el muslo, misión importante en la marcha y en la bipedestación. Al nervio crural llega la sensibilidad de la región anterior del muslo y rodilla e interna de la pierna.El plexo lumbosacro da lugar a unas ramas nerviosas directas que inervan la musculatura situada en la región posterior de la cadera, la región glútea. Es musculatura fundamentalmente rotadora externa y separadora del muslo. Entre ésta se encuentran los músculos glúteo mediano y menor, imprescindibles en la marcha, ya que son necesarios para mantener todo el peso del cuerpo sobre una extremidad. El glúteo mayor es el más potente extensor de la cadera y cubre por detrás toda esta musculatura. Al plexo lumbosacro llegan directamente los nervios que recogen la sensibilidad de la mayor extensión de la región glútea y de la región posterior del muslo. Este plexo da una única rama terminal, el nervio ciático mayor, que luego se divide a nivel de la región posterior de la rodilla en el nervio tibial y el nervio peroneo. El nervio ciático mayor inerva a los músculos situados en la región posterior del muslo, músculos que tienen una importante misión en la marcha, el salto, la acción de levantarse, etc., pues comprenden dos articulaciones, ya que naciendo en el hueso coxal se insertan en la tibia y peroné. El sistema neuromuscular del tibial comprende a los músculos situados en la región posterior de la pierna y planta del pie. Son músculos que mantienen de forma activa la bóveda plantar, adaptan el pie a las irregularidades del suelo, realizan la inversión del pie (planta del pie mirando hacia dentro) y sobre todo la flexión plantar de éste. El músculo flexor plantar más potente es el tríceps sural que se inserta en el calcáneo por medio del tendón de Aquiles y cuyos dos músculos más superficiales son los gemelos que hacen prominencia en la pantorrilla. Su lesión impedirá no sólo funciones como ponerse de puntillas, sino que carecerá de impulso la marcha, habrá pie plano e inadaptación al suelo. El nervio tibial recoge sensibilidad de la planta del pie y talón. El nervio peroneo inerva la musculatura situada en la región anterolateral externa de la pierna y dorso del pie, que es flexora dorsal del pie y responsable de la desviación de éste hacia fuera. La región medial anterior de la pierna está desprovista de musculatura, por lo que se puede palpar directamente esta cara de la tibia hasta su borde anterior cortante. El nervio peroneo recibe la sensibilidad del dorso del pie y regiones anterolateral y posterolateral de la pierna.Íntimamente ligado al plexo lumbosacro se encuentra el nervio pudendo, que inerva la musculatura voluntaria que forma el suelo de la pelvis. Esta musculatura va a tener, por una parte, un papel diafragmático de contención de las vísceras pelvianas y por otra una misión esfinteriana, como ocurre con los esfínteres voluntarios de la uretra y ano. Asimismo debe permitir el paso del feto en el momento del parto. Este nervio recoge sensibilidad de la región perineal, incluyendo los genitales externos y la región anal, en el hombre y la mujer (v. NERVIOSO, SISTEMA; MÚSCULOS X SISTEMA MUSCULAR).F. REINOSO SUÁREZ.
BIBL.: L. TESTUT, Tratado de Anatomía Humana, Barcelona 1929; H. ROUVIÉRE, Anatomía Humana, Madrid 1956; F. ORTS LLORCA, Anatomía Humana, Valencia 1959; T. vox LANZ, Praktische Anatomie, Gotinga-Heidelberg 1959; E. GARDNER, Anatomy, Filadelfia 1960; A. FISCHEL, Compendio de Embriología Humana, Madrid 1946.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.