Anarquismo POLÍTICA
Categoria:
Política
I. POLITICA. Concepto general y manifestaciones. El a. es sencillamente una doctrina y un movimiento que hacen de la anarquía (v.) un programa de acción; es decir, que ven en ella no el resultado espontáneo de ciertas circunstancias socialmente adversas, sino la obra intencionada de los "anarquistas". Añádase, en concreto, que ello obedece a la presencia de una ideología-específica, más o menos elaborada doctrinalmente. Aunque en otras épocas ’pueden hallarse precedentes más o menos claros, en realidad, se trata de un movimiento contemporáneo.Como preparación conceptual, distinguiremos hasta cuatro manifestaciones del a. moderno: 1) Individualista, expresado en forma extrema por Max Stirner (seudónimo de Kaspar Schmitd), quien en su obra El único y su propiedad (Der Einzige und sein Eigentum, Leipzig 1845) combate toda dominación y toda . norma objetiva, afirmando que no hay más soberanía que la del individuo, el "único", como suprema y única realidad. Sólo son respetables la fuerza individual y las pasiones y todo lo que las coacciona debe ser eliminado. La convivencia sólo puede derivar de la unión de los egoísmos individuales. Como se comprende, esta tesis ha tenido pocos adeptos, salvo entre los delincuentes ordinarios; aunque últimamente parece resurgir en buena parte. 2) Solidarista o socialista. Es el de Proudhon (v.) o del príncipe Kropotkin. Se sitúa por encima de todo la libertad y se condena el poder; pero no se va a la libre expansión de’ las pasiones, sino a la convivencia libre basada en la razón. 3) Activo o revolucionario. Junto a los ilusos soñadores, como los anteriores, aparecieron los que, a la vez que niegan el Estado y la legitimidad del poder, buscan su destrucción por medios violentos. Es la posición típica de Bakunin (v.) con su "propaganda por el hecho", la "pandestrucción universal", etc. 4) Anarcosindicalismo. Aspira a suprimir el Estado, sí; pero no para dejar plenamente libre al individuo, sino encuadrado en una "federación libre de sindicatos". En esta utopía nunca queda claro si los sindicatos habrían de asumir el poder coactivo (y no habría ya verdadera anarquía) o bien habría de tratarse de federaciones y asociaciones siempre libres.Historia. Dos nombres, ya mencionados, se ligan al nacimiento del a.: Proudhon y Bakunin. Aquél, que fue llamó por primera vez a. al sistema, recibe la ncia del liberalismo (llevado al extremo), contrario al Estado, y del comunismo, opuesto a la propiedad capitalista. El segundo tiene más bien inspiración hegeliana. Sea como fuere, la verdad es que Proudhon no llegó a promover un movimiento de masas, si bien todo el socialismo típicamente francés y más tarde el sindicalismo habrían de recibir su influjo. La organización anarquista tomará verdadera importancia al lado de la I Internacional (v. SOCIALISMO I), en la que entraron en pugna K. Marx y Bakunin. Éste fundó, en 1868, la Alianza Internacional de la Democracia socialista, que pronto se separó de la Internacional socialista. Tras la Commune de París, ambas asociaciones fueron languideciendo rápidamente hasta extinguirse. En un Congreso obrero universal, celebrado en Gante en 1877, se enfrentaron él colectivismo politizante de Liebknecht-fiel a la línea marxista-y el francés J. Guillaume, que postula la revolución social, la supresión del Estado en todas sus formas y la transferencia de los medios de producción a las sociedades obreras. Es la idea anarquista, que luego se recogerá por el anarcosindicalismo.Los dos últimos decenios del s. XIX trajeron tres novedades en el movimiento anarquista: la aparición de las obras de Kropotkin (Palabras de un rebelde, La conquista del pan, Ayuda mutua, etc.), de valor literario, más que político-social, impregnadas de profundo sentimiento moral; la puesta en práctica de la violencia bakuniana: atentados contra personajes (el presidente francés Carnot, Cánovas del Castillo, el rey Humberto de Italia) y uso despiadado de explosivos (colocación de una bomba en la Cámara francesa en 1892, el célebre lanzamiento de bombas en el Liceo de Barcelona, etc.); y, en tercer lugar, la infiltración de la doctrina en las organizaciones sindicalistas, creándose el anarcosindicalismo, que tanta fuerza tendría en los países latinos (v. SINDICALISMO). La gran conflagración bélica de 1914-18 sumió en el olvido la actividad terrorista del a., pues al terminar la guerra no plasmó en nuevos movimientos de importancia. Incluso el anarcosindicalismo francés, en parte se "aburguesó" y en parte fue dominado por los comunistas.Después de la II Guerra mundial, más concretamente en los a. 60 de esta centuria, puede apreciarse una reanudación de la doctrina y el movimiento. Su teórico principal parece ser el escritor americano Herbert Marcuse (v.) y sus manifestaciones prácticas más aparentes tienen lugar en las revueltas estudiantiles (ahora se llaman "ácratas"). De un lado, vemos un rebrote del a. pasional de Max Stirner, pidiendo libertad para los impulsos elementales; de otro, una rehabilitación de la violencia, a lo Bakunin; pero no parece que de todo eso vaya a resultar nada constructivo y duradero. Más aún: es curioso que, en oposición a la pugna sin cuartel de Bakunin y Marx, estos anarquistas de ahora manifiestan simpatía por el autor de Das Kapital. Con-Bendit, el famoso cabecilla estudiantil francoalemán, al llegar a Londres, se apresuró a visitar la tumba de Marx. Ello ha dado lugar a críticas contra él (acusado también de "culto a la personalidad"), y a que la recientemente creada Organización Revolucionaria Anarquista le haya acusado de neomarxista. Finalmente, señalaremos que si a fines del siglo, y aun desde el principio, el a. se unió a la causa obrera, ahora es apropiado por intelectuales y estudiantes, que se llaman el "quinto estado", superador del cuarto estado proletario.En España e Iberoamérica. En España, el a. se infiltró inicialmente en la clase obrera e intelectuales catalanes, que recibieron influencia de Proudhon y Bakimin (C. Martí, Orígenes del anarquismo en Barcelona, Barcelona 1959); más tarde daría lugar al terrorismo (v.) ya aludido, que provocó las leyes de represión de 1894 y 1897, y atrajo fortísimos contingentes de la masa obrera (en Cataluña, Zaragoza, Andalucía), organizados en la C.N.T. (Confederación Nacional deI Trabajo), adscrita a la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica). El fenómeno fue muy distinto en el campo andaluz, unido al bandolerismo y a manifestaciones de violencia, que se multiplicaron a partir de 1880 y que continuaron incluso con la República (alzamiento de Casas Viejas en 1933). Precisamente la República de 1931 y la Guerra de 1936-39 habrían de traer un cambio profundo en el a. español (anarcosindicalismo): así, el líder Ángel Pestaña fundó un "partido sindicalista" y los gobiernos de la guerra contaron con ministros sindicalistas, que, por tanto, ya no tenían nada de anarquistas.En Iberoamérica el a. no llegó a obtener acogida popular. Sólo en fecha reciente han surgido brotes rurales, desligados casi por completo del comunismo, como el de "La Violencia" de Colombia, que engendró una auténtica guerra civil (1949-53) y el de la provincia de la Convención de Perú (ya en los a. 60 de este siglo). El futuro de estos y otros movimientos análogos en esas naciones de población rural en condiciones ínfimas de vida es difícil de prever; aunque no es inverosímil que, como en las masas urbanas europeas, el comunismo vaya absorbiendo esos elementos de protesta liberales o anarquizantes, siempre mal organizados.Juicio sociológico sobre el anarquismo. En lo indicado ahora creemos que está la clave del pronóstico sociológico sobre el futuro del a. De un lado, lleva en sí mismo el supuesto de su fracaso histórico; y esto no sólo porque los hombres tal como son necesitarán siempre un poder (la anarquía es imposible). De otro lado y en concreto, porque todo movimiento social no podrá conseguir sin fuerte organización más que atentados personales o incendios, pero no subvertir la sociedad. El a. está abocado al fracaso.II. ECONOMIA. El a. niega el derecho de propiedad y la autoridad del Estado. Coincide paralelamente con el socialismo (v.), que niega o restringe el derwho de propiedad, pero discrepa de éI, sobre todo de aquellas de sus formas que lo esperan todo de la acción estatal. Dentro del a. hay variedad de matices.Pierre-Joseph Proudhon (1809-65; v.) fue uno de los padres del a. y el inventor del término. En su libro ¿Qué es la propiedad?, se formula esta pregunta y contesta: "La propiedad es el robo" ("La propriété c’est le vol"). Esta frase bien conocida está lejos de expresar su concepción económica y social. Proudhon no es enemigo del derecho de propiedad individual; al contrario, lo considera la "esencia de la libertad" y el único freno posible a la omnipotencia del Estado. Lo que no admite es que el derecho de propiedad permita obtener un ingreso sin trabajo: interés, alquiler, arrendamiento, renta, de la tierra. Para él es necesario que el hombre posea los instrumentos de su trabajo, y goce de sus frutos; el derecho de propiedad así concebido y limitado le parece excelente. Pero cuando se extiende a prestar dinero y cobrar intereses, o arrendar tierras o casas y cobrar rentas o alquileres, lo rechaza y le aplica su estridente definición.Para reformar la sociedad Proudhon propone la creación de un "Banco de Cambio". Se apoya sobre las consideraciones siguientes: el interés del dinero es la más importante de las rentas que se perciben sin trabajo; si pudiese ser eliminada, todas las demás desaparecerían, pues nadie pagaría alquiler por una casa, arrendamiento por una fábrica o taller, o renta por una tierra, si pudiese obtener gratuitamente el dinero necesario para comprar la casa, la fábrica o la tierra. La supresión del interés puede lograrse: bastaría para ello crear una moneda que fuese suministrada sin interés y que todos o un grupo de personas suficientemente numeroso, se comprometieran a aceptar.La actuación del Banco de Cambio producirá la fusión de las clases sociales: al desaparecer las rentas sin trabajo, los capitalistas se verán forzados a trabajar; los obreros, por sú parte, podrán adquirir los bienes de producción que necesitan para su trabajo. Toda distinción entre unos y otros desaparecerá. Entonces el Estado será innecesario. Porque para Proudhon el Estado es un simple instrumento de opresión, que en las circunstancias de su época resultaba indispensable, a consecuencia de las diferencias entre las clases sociales; sin el Estado, estas diferencias darían lugar a luchas y desorden. Pero, con la desaparición de las varias clases sociales, quedaría implantada la armonía social. Y no existiendo luchas sociales, el Estado podría desaparecer sin peligro.El a. adquirió difusión gracias, sobre todo, a la agitación y propaganda realizadas por Bakunin (1814-76; v.) y Kropotkin (1842-1921), dos aristócratas rusos que, perseguidos en su país, se refugiaron en la Europa occidental. Sus ideas son bastante semejantes. La fundamental es la exaltación de la libertad individual. La vida social debe organizarse por medio de libres contratos entre los individuos. Con ellos se pondrá en marcha la producción y la distribución de bienes y se estructurará la vida familiar. Estos contratos serán siempre rescindibles.Una sola autoridad aceptan Bakunin y Kropotkin: la razón, la ciencia. Creen que la ciencia moderna ha resuelto ya en principio los problemas de la escasez, del hambre, de la miseria. Las actuales técnicas permitirían la producción de cantidades de bienes suficientes para satisfacer las necesidades de todos, si el egoísmo y la ignorancia no mantuviesen una organización de la producción anticuada y defectuosa.¿Cómo se llegará a la. sociedad anarquista? A través de la revolución, que, por un lado, es necesaria y, por otro, saludable. En cuanto a su carácter, no son coherentes. En unas ocasiones quieren reducir la violencia al mínimo necesario; en otras se complacen -sobre todo Bakunin- en predicar y describir verdaderas orgías de matanza y destrucción.El a. se extendió por los países latinos (Italia, España; Francia, Bélgica) y por Rusia. Durante las dos últimas décadas del siglo pasado tuvo en estas naciones una fuerza superior a la del socialismo, a la sazón en decadencia. Con la entrada del siglo actual, el a. fue perdiendo partidarios gradualmente, hasta desaparecer del todo en Francia, Bélgica e Italia. En Rusia era todavía fuerte al estallar la revolución bolchevique, a la cual colaboró. Pero cuando los comunistas se sintieron instalados en el poder, exterminaron a los anarquistas. V. t.: SOCIALISMO II; PROÜDHON, PIERRE-JOSEPH; BAKUNIN, MIJAIL ALEXANDROVICH; MARCUSE, HERBERT.A. PERPIÑÁ RODRÍGUEZ, L. BELTRÁN FLÓREZ.
BIBL.: CH. GIDE y CH. RIsT, Histoire des doctrines économiques, 7 ed. París 1947; R. STAMMLEii, Die Theorie des Anarchismus, Berlín 1894; M. STIRNER, Der Einzige und sein Eigentum, Leipzig 1845 (varias trad. y ed. en diversas lenguas). BIBL.: Aparte las obras de Bakunin, Proudhon o Sorel (véanse artículos correspondientes), H. ARvON, La Pensée de Max Stirner, París 1951; M. NETTLAu, Bakunin, la Internacional y la Alianza en España, Buenos Aires 1925; P. ELTBAcHER, L’Anarchisme, París 1902; E. RÉcLos, L’Anarchie, París 1896; H. ARvON, L’Anarchisme, París 1951; E. DOLLEANS, Histoire du Mouvement Ouvrier, II, París 1948; E. COMN COLOMER, Historia del anarquismo, 2 ed. Barcelona 1956; M. GARcíA . VENERO, Historia de las Internacionales en España, Madrid 1956; E. I. HOBSBAwm, Rebeldes primitivos, Barcelona 1967.
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