América Central
Categoria:
Cultura
1. Tribus y grupos. La población indígena de las actuales repúblicas de Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá comprende los indios centroamericanos. Se excluye Guatemala, que pertenece en su totalidad al área maya (v. MAYAS). Por razones geográficas estas tierras fueron zona de encuentro de las influencias culturales procedentes de los dos grandes focos de la A. nuclear (v. AMÉRICA Iv, 1) o de altas culturas -área andina y Mesoamérica- y de ahí la dificultad de constituir un área propia o delinear los contornos de Centroamérica dentro del mundo indígena americano. Si bien la mayoría de los indios centroamericanos estaban muy vinculados a Sudamérica en muchos aspectos, la influencia de Mesoamérica se dejó sentir fuertemente en los últimos tiempos y era claramente dominante en El Salvador y parte de Honduras hasta el punto de que estas regiones se incluyen normalmente dentro de sus limites.En el aspecto lingüístico, los indios centroamericanos forman parte de grandes familias que tienen su centro bien al N o bien al S. Representan mayoría las lenguas pertenecientes a los grupos chibcha (v.) y misumalpa, que se encuadran en la gran división sudamericana llamada Macrochibcha; otras lenguas corresponden a grupos como el otomangue, hokalteca y utoazteca, que tienen su origen en Norteamérica. Unas cuantas lenguas se consideran todavía como inclasificables. Muchos de los grupos indígenas de A. C. se han extinguido, han perdido su identidad a causa del mestizaje o han sido absorbidos por otros grupos o bajo otros nombres. Su cultura ha sido clasificada dentro de la categoría de cacicazgos militaristas propios de Ecuador, Colombia y la misma A. C.; entre estos indios había también enclaves de pueblos cuyo género de vida correspondía a la llamada cultura de bosque tropical, de tan amplia difusión en Sudamérica (Native Peoplés of South America, o. c. en bibl., cap. 7). He aquí una breve relación de los grupos principales y su distribución en tiempos prehispánicos: en Panamá habitaban cunas, guaymíes y chocós, aunque estos últimos no pertenecen propiamente al área; a Costa Rica pertenecía la división talamanca con varias tribus como bribri, cabécar, térraba y boruca y también los guatusos o corobicíes; en Nicaragua vivían los sumos, ulvas, ramas, nicaraos y chorotegas o mangues; en Honduras, los lencas, jicaques y payas; en El Salvador los pipiles. Los maribíos se repartían por Nicaragua y El Salvador; los mosquitos o mísquitos se extendían por la costa atlántica de Nicaragua y Honduras y los matagalpas aparecían en Nicaragua, Honduras y El Salvador.En 1502, Colón llegó a las costas de Honduras y en los años siguientes otros descubridores completaron con sus exploraciones la geografía del área. La conquista de estas tierras se efectuó primero desde Panamá y más tarde desde México. Durante el periodo español, A. C. estuvo dividida en gobernaciones cuyos límites eran muy aproximados a los de las repúblicas actuales. A continuación se ofrecen unas notas etnográficas sobre la población aborigen de A. C. La descripción por regiones o tribus exigiría mucho espacio e implicaría una tediosa repetición de rasgos culturales que se sobreponen por su generalidad a la diversidad interna del área. Los nicaraos, chorotegas y otras tribus de las regiones más septentrionáles son los que de forma más constante y acusada presentan rasgos culturales divergentes debido a su procedencia mesoamericana.2. Cultura material y organización económica. Los indios centroamericanos practicaban la caza con instrumentos y técnicas tan diversos como arco y flechas, cerbatanas, lanzas, agujeros disimulados, redes y trampas. También la pesca se efectuaba con gran variedad de medios: anzuelos, redes, envenenamiento de las aguas, presas donde se acumulaban los peces, arco y flechas. La agricultura era general en todo el área centroamericana; la tierra se disponía para el cultivo mediante la tala y quema del bosque y el instrumento fundamental era el palo cavador. Entre sus productos figuraban el maíz, la palma pejibaye, la piña, el coco, la yuca y el cacao. La base de la alimentación era el maíz, tubérculos como la yuca, y la palma pejibaye; a éstos se añadían el pescado y la carne de pavo, perro, ciervo, conejo, mono y otros animales. Los nicaraos y chorotegas comían carne humana tanto porque así lo establecían sus ritos como por gusto. Del pejibaye, la yuca, el maíz, la piña y otros frutos se obtenían bebidas, algunas de ellas alcohólicas. El uso del tabaco era también frecuente. El vestido variaba según sexo, edad y categoría social, así como de una tribu a otra. Las materias más utilizadas eran algodón y corteza de árbol y las prendas consistían en camisas de distinta longitud, túnicas, faldas y taparrabos, pero había tribus cuyos individuos iban completamente desnudos, al menos en ocasiones. Cinturones, alpargatas y una variedad de adornos de oro, piedra, hueso y plumas complementaban el vestido. Con ocasión de fiestas y ceremonias eran frecuentes la pintura y el tatuaje del cuerpo y algunas tribus practicaban la deformación corporal.En gran parte de A. C. no existían verdaderos pueblos sino viviendas desparramadas, a veces de gran tamaño, que no tenían carácter permanente. En otras regiones las viviendas aparecían más estrechamente agrupadas y rodeadas de empalizadas. Los chorotegas y nicaraos tenían plazas, centros religiosos y mercados. El ajuar de las viviendas lo componían hamacas y otros tipos de cama, asientos de madera, vasijas de calabaza, cestos, aperos de labranza y los instrumentos de caza y pesca. Las manufacturas comprendían la fabricación de todos los artículos mencionados más el tejido, la cerámica, la fabricación de armas y el trabajo del oro. El trueque de productos naturales y manufacturados era corriente dentro de determinadas zonas y también a larga distancia. Las mercancías se transportaban por esclavos o en canoas a lo largo de las costas; los lagos y ríos se cruzaban también sobre canoas y balsas.3. Organización sociopolítica. La familia era, con raras excepciones, polígama. Los clanes matrilineales fueron una institución bastante común en A. C. En lo político, la unidad más característica fue el .cacicazgo, constituido por un territorio más o menos grande en el cual vivía una población estratificada a cuya cabeza figuraba un cacique que había logrado esta posición por herencia o elección, según los casos. Su poder era considerable en materias política, de guerra y de justicia. A su alrededor se movían unos jefes menores o nobles y el resto de la población la formaban el pueblo llano y los esclavos. En algunas tribus la autoridad de los jefes estaba limitada a los tiempos de guerra y en otros casos un consejo electivo ostentaba el poder o complementaba y controlaba la autoridad del cacique. Las jerarquías intermedias se alcanzaban por herencia, por matrimonio y por medio de la guerra. Los sacerdotes constituían una clase especial. La guerra entre cacicazgos era habitual en A. C. y sus objetivos fundamentales fueron el interés económico, el aumento de prestigio personal y, entre algunas tribus, la obtención de víctimas para el canibalismo.4. Creencias. Era general la creencia en un dios muy alejado de los humanos y en una serie de dioses menores. También recibían culto accidentes naturales, tales como lagos y montañas, ya que el animismo era común entre estos indios. Algunas tribus alzaban casas de materiales perecederos para sus ídolos, que podían ser de madera, barro, piedra y, más excepcionalmente, de oro. Parte principal de la actividad religiosa consistía en las consultas realizadas por sacerdotes sobre la guerra y otros peligros. Los sacrificios humanos y en forma más restringida el canibalismo- formaban también parte del sistema religioso. Las funciones sacerdotales podían ejercerlas tanto el hombre como la mujer y el celibato no era siempre condición necesaria. La diferenciación más importante era la que existía entre los verdaderos sacerdotes -que además poseían conocimientos y poderes para diagnosticar y curar las enfermedades- y los hechiceros, que también curaban. El trato dado a los muertos variaba principalmente en relación con su categoría social. El cadáver de los esclavos se abandonaba; los individuos del pueblo se enterraban con alimentos, bebidas y obje. tos personales; los jefes iban acompañados a la tumba por sus esposas, servidores y esclavos. El tipo de enterramiento era variable y entre las formas de disponer del cadáver figuraban la disecacióri y la cremación (v. AMÉRICA vi, 2).5. Los indios centroamericanos en la actualidad. Cualquier intento de generalización sobre el estado actual de la población india tropieza con la dificultad previa de establecer aquí quienes sean exactamente indios, ya que no existe una división clara entre indios y no indios, sino que es preciso sentar varias categorías que distingan su diferente estado de aculturación o asimilación. Según los idiomas utilizados, la indumentaria y el género de vida puede observarse una gradación que va desde el indio tradicional al indio que casi ha alcanzado la categoría de ladino (v.). Del mismo modo que la influencia de Mesoamérica en los tiempos inmediatamente anteriores a la conquista española había afectado a los indios centroamericanos en grado diverso, los efectos de la presencia española y del periodo republicano se han dejado sentir con resultados muy distintos para cada grupo indígena. La apertura de la carretera panamericana, las actividades de compañías privadas, la acción indigenista (v. iNDiGENISMO) y misionera y otros factores están produciendo en los últimos años una rápida transformación de la sociedad y cultura indígenas, hasta el punto que se ha considerado como tarea urgente el estudio de algunos de sus aspectos antes de que desaparezcan totalmente. A continuación se hace una breve reseña, por países, de la población indígena actual.Panamá. El censo nacional de 1960 dio la cifra de 62.187 indígenas, cuyos grupos principales son guaymí (35.867), cuna (20.543) y chocó (5.777). Los guaymíes se extienden por las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas, pero no viven en pueblos, sino en casas separadas unas de otras y situadas en cerros, valles y a lo largo de los ríos. Son agricultores, aunque practican también la caza, la pesca y la recolección y poseen algo de ganadería; un buen número trabaja también en las compañías fruteras. Conservan muchos rasgos de su cultura como son el matrimonio poligínico y las ceremonias de pubertad. Las mujeres han mantenido la indumentaria tradicional y muchas hablan solamente su idioma. Entre los cunas hay que distinguir los insulares de San Blas y los continentales o de Tierra Firme. Los primeros son los más numerosos y se encuentran en un estado más avanzado de asimilación. El grupo continental ha mostrado un claro interés por la conservación de su cultura, pero el contacto con campesinos no indígenas y otros factores han iniciado una creciente aculturación. Los cunas son agricultores y obtienen buenos ingresos con el comercio de la copra. Sus viviendas son amplias y formando pueblos; para el transporte utilizan la piragua. La familia es monogámica y conservan, entre las características indígenas, la de la preponderancia de la mujer. Los chocós son oriundos de Colombia y viven en la provincia del Darién; unos pocos se han trasladado a la provincia de Panamá. Sus viviendas son de tipo palafítico. El comercio del plátano supone un buen ingreso económico y también un factor de cambio cultural que no siempre es positivo. Son bilingües y su forma de matrimonio es monogámica, aunque conservan bastantes rasgos tradicionales.Costa Rica. La población india es hoy inferior a los 10.000 individuos. Las tribus más importantes son bribri y cabécar, que habitan en el sur. Otros grupos indígenas, con cifras que oscilan para cada uno de ellos entre algo más de 100 y 1.500, son los térraba, boruca, guatuso y chorotega-mangue. La mayor parte de estos indios sólo habla su idioma y si son bilingües su español es muy rudimentario. La ocupación más corriente es la agricultura destinada al propio consumo y en algunos casos también a la venta. La caza y la pesca las realizan, generalmente, con instrumentos de fabricación indígena. Los indios que conservan más características propias son los bribris y cabécares de la Alta Talamanca y Chirripó, mientras los de la Baja Talamanca y vertiente del Pacífico aparecen más evolucionados, al igual que los térrabas, borucas y guatusos. Los chorotega-mangues de Nicoya están ya muy próximos a la categoría de ladino.Nicaragua. La población india se estima en más de 40.000 individuos. Casi la mitad de estos indios son mosquitos, que habitan en las selvas de la costa atlántica en San Carlos y Santa Cruz; entre Sauce y Bilhuaskarma y entre Klar y cabo Gracias a Dios. Viven de la agricultura, la caza y la pesca realizadas con elementos que fabrican ellos mismos; otras actividades son la extracción de la savia del árbol del hule y el trabajo a jornal en las compañías fruteras y madereras. Las mujeres cultivan la tierra, preparada previamente por los hombres, y ejecutan diversas artesanías domésticas. La mitad de estos indios presenta características negroides que les ha valido en algunas localidades la denominación de zambos (v.). Otros grupos son el sumo, que vive repartido por el interior del país; el rama, que habita en las proximidades de las lagunas de Bluefield; el ulva, reducido a un pequeño territorio entre los ríos Mico y Siquia, y el matagalpa, en Matagalpa y cabecera del río Tuma. De todos ellos son los ramas y mosquitos de la parte sur de la costa, y más aún los matagalpas, los que han sufrido más modificaciones en su cultura tradicional.Honduras. La población, indígena actual es algo superior a las 100.000 almas y está representada por varios grupos: chorotegas, miquiranos y guajiros, distribuidos por varios departamentos del oeste del país; --patoros, en el departamento de La Paz; jicaques, en los departamentos de Yoro- y Cortés; payas, mosquitos y sumos, en los departamentos de Olancho, Colón y Gracias a Dios; y lencas, en el sur y oeste. El grupo más numeroso es el mosquito, que aparece bastante mezclado con población negra; su género de vida es semejante al de sus homónimos de Nicaragua. Un grupo muy particular es el de los llamados caribes negros, llegados con posterioridad a la conquista española y que, como su nombre indica, constituyen una población mestiza de caribes antillanos (v.) y negros que se distribuye por la costa de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Los indios que presentan una cultura más fuertemente tradicional son los jicaques de la montaña de la Flor en contraste con los jicaques del departamento de Yoro, que pueden considerarse casi ladinos.El Salvador. La población de esta república es hoy bastante homogénea como consecuencia del mestizaje que siguió a la conquista española, aunque todavía se identifican como indios un total aproximado de 100.000 individuos. La cifra más alta corresponde al grupo pipil, con unos 80.000; estos indios son de origen náhuatl y habitan en el departamento de Sonsonate. El resto son nahuas, quichés y cakchiqueles, que viven repartidos por los departamentos de Chalatenango, Santa Ana, Ahuachapán, Sonsonate, La Libertad, San Salvador, Cuscatlán y Usulután. Practican la caza y la pesca y cultivan maíz, fríjol, plátanos, algodón, caña de azúcar, bálsamo, añil y arroz en cantidades que sirven para cubrir sus necesidades. También trabajan a jornal en las plantaciones de café y realizan algunas artesanías domésticas.V. t.: AMÉRICA IV, 1; VI, B.A. JIMÉNEZ NÚÑEZ.
BIBL.: G. FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Historia general y natural de las indias, Madrid 1959; A. HERRERA, Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra-Firme del Mar Océano, Asunción del Paraguay 1944; F. LóPEZ DE GóMARA, Historia general de las Indias, Madrid 1922; D. STONE, Synthesis of Lower Central American Ethnohistory, en Handbook of Middle American Indians, 4, Austin (Texas) 1966, 209-233; Handbook of South American Indians, 4, Washington 1948, 195-276; l. H. STEWARD y L. C. FAROLA, Native Peoples of South América, Nueva York 1959, 224-238; L. PERICOT GARcfA, América indígena, 2 ed. Barcelona 1961, 779-786; J. ALCINA FRANCH, Manual de Arqueología americana, Madrid 1965, 448-481; D. STONE, El estado actual de la Etnología en la América Central, en Actas y Memorias del XXXVI Congreso Internacional de Americanistas, 3, Sevilla 1966, 11-18 (en este mismo vol. y en las Actas de los Congresos celebrados en S. José de Costa Rica en 1958 y en México en 1962, aparecen numerosos trabajos sobre arqueología y etnología de A. C., muchos de ellos en español); Nueva guía general de la población indígena de América, "Anuario Indigenista" 22, México 1962 (contiene artículos sobre cada uno de los países centroamericanos); R. N. ADAMS, Cultural surveys of Panama -Nicaragua -Guatemala -El Salvador- Honduras, Washington 1957.
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