Ambivalencia MEDICINA
Categoria:
Medicina
Este término fue creado por E. Bleuler (v.) en 1911 al estudiar la demencia precoz o grupo de las esquizofrenias (v.). Fue unánimemente aceptado y solamente existen divergencias en relación con su origen. Se sitúa esta disposición patológica entre los trastornos de la afectividad (v.) y consiste en la desintegración de la unidad de la experiencia afectiva, motivada por la equipotencia de aptitudes de reacción contrapuestas. El sujeto que la experimenta manifiesta al mismo tiempo y ante la misma situación sentimientos diametralmente opuestos: amor y odio, deseo y temor, culpabilidad y justificación, orgullo y menosprecio de sí mismo, etc., sin que tal coexistencia provoque un estado de duda, vacilación o inhibición, originando conceptos y actitudes totalmente contradictorios. El trastorno parece corresponder siempre a la pérdida de la unidad de la conciencia ("yo"), pues aparecen dos sentimientos del mismo valor, pero de sentido opuesto, y la voluntad no es capaz de decidir entre ellos, sino que acepta o niega ambos. La corriente de la conciencia sigue su marcha, pero se dicotomiza, de suerte que la experiencia interna contiene simultáneamente cualidades afectivas contrapuestas sin integrarlas en un sentido general, único y definitivo. Es, pues, algo distinto del estado de duda del sujeto sano que no sabe cómo ha de valorar dos impulsos contradictorios, y por ello, no puede decidirse. Quien experimenta este trastorno no es capaz de integrar en una unidad dos afectos contrapuestos, que le colocan en una situación afectiva morbosa que le impide, ante determinadas personas, establecer con ellas una relación normal, o le lleva incluso a romper en esa situación de a. unos lazos interpersonales existentes anteriormente. La a. se considera normal en el niño antes de rebasar el complejo de Edipo. Como la mayor parte de las experiencias de los niños provienen de los padres, a quienes quieren y temen, la actitud del niño frente a ellos es ambivalente y con facilidad se producen conflictos internos. En toda situación conflictual, especialmente en las relaciones neuróticas, la a. juega un importante papel, pues pone de manifiesto las dificultades que encuentra un determinado impulso (instinto) a su expansión. Para el psicoanálisis, cuando los dos compuestos de un afecto ambivalente son tan fuertes que el "yo" no puede defenderse, surge un conflicto entre las exigencias del amor y del odio. El conflicto de a. puede causar una histeria (v.), si el amor se sobrepone al odio, y una neurosis obsesiva si el odio es más fuerte que el amor. En el adulto supone siempre una rotura de la unidad y continuidad del "yo", una disociación de la personalidad como la que se produce en la esquizofrenia (v.). En estos enfermos se observa que junto a cada impulso se anuncia en seguida un contraimpulso; el enfermo quiere algo y no lo quiere, y en general, no puede llegar a una decisión voluntaria. Es precisamente en la esquizofrenia donde la a. ofrece los matices más característicos y llega a presentar las formas más extremas y por ella se explica el comportamiento, muchas veces discordante y paradójico, del enfermo.Se describen fenómenos ambivalentes de la voluntad (ambitendencias), de la afectividad e intelectuales. Las tres formas no se distinguen fácilmente entre sí. La afectividad y la voluntad son sólo distintas facetas de una misma función; aun las contradicciones intelectuales, a menudo no pueden separarse de las afectivas. La a. afectiva fue descrita como uno de los trastornos nucleares de la esquizofrenia por Bleuler, quien explica el origen de este trastorno en los siguientes términos: "el punto de partida de la a. estaría constituido por las experiencias opuestas que se obtienen de los objetos (perfume de la rosa y sus espinas); la a. tendría su origen en el objeto y se convertiría en seguida en una estructura del sujeto, con capacidad de proyectarla como tal hacia el mundo exterior". Para otros autores se trata de "una forma a priori de la sensibilidad, una estructura del sujeto, una aptitud, que es anterior a la experiencia". No se ha conseguido aclarar si es de origen neurológico o de naturaleza puramente psíquica, e incluso, se ha intentado ver como una tentativa de adaptación de la personalidad ante la dualidad irreductible de su mundo vivencial.V. t.: AFECTIVIDAD; ESQUIZOFRENIA.L. IGLESIAS RODRÍGUEZ.
BIBL.: E. BLEÜLER, Demencia precoz, Buenos Aires 1960; íD, Afectividad, sugestibilidad y paranoia, Madrid 1962; S. FREuD, Obras completas, Madrid 1968; M. REICHARDT, Psiquiatría general y especial, Madrid 1958.
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