Alucinaciones MEDICINA
Categoria:
Medicina
Definición. Entre los errores sensoriales se incluyen las a. Se trata de un fenómeno subjetivo con carácter de percepción (v.), pero sin el correspondiente estímulo previo.Clasificación. Las a. pueden presentar modalidades muy diversas. Una primera clasificación se funda en el campo sensorial afectado: hay a. ópticas, auditivas, olfatorias, táctiles y del gusto; también pueden referirse a zonas de la sensibilidad más complejas y profundas como el sentido muscular, el del equilibrio y el movimiento del cuerpo o alguna de sus partes, funciones fisiológicas y órganos concretos. En cualquier caso se las estima teniendo en cuenta ciertas cualidades: la sencillez o complejidad de su forma (p. ej., un simple ruido o color, o una frase, melodía o figura); la claridad, la intensidad, la certeza de su proyección exterior y su valor o impresión de realidad. Conviene notar, además, que todo lo realmente percibido puede resultar también alucinado: alguien escucha, p. ej., una melodía y a la vez oye sonidos, melodías o simples murmullos superpuestos.Origen. Las a. son siempre síntomas de alguna alteración o trastorno psíquico de muy diferente índole y gravedad: desde ciertos estados de agotamiento hasta la psicosis (v.) de peor pronóstico. Pueden surgir en el individuo sano, pero en situaciones bien determinadas o por causas orgánicas muy precisas: así, en el momento de tránsito de la vigilia al sueño (a. hipnagógicas), en el mismo sueño y en enfermedades de órganos sensoriales periféricos (oídos, ojos, nariz). En estos casos el engaño puede ser advertido y es considerado por el sujeto siempre como algo anormal, al contrario de lo que ocurre en los enfermos mentales.Tanto en los individuos enfermos como en los sanos han de distinguirse las a. falsas (seudoalucinaciones) de las verdaderas, y unas y otras de las ilusiones. Las a. tienen, como las propias percepciones, entidad corporal; las falsas a. ostentan, como las representaciones, carácter de imagen y aparecen en circunstancias propicias a la emotividad (soledad prolongada, espera. aislamiento) y en sujetos eidéticos (v. EIDETISMO) constitucionalmente predispuestos. En las ilusiones se trata de percepciones reales psicológicamente alteradas: p. ej., bajo el efecto de la fiebre, del cansancio o de una fuerte emoción puede confundirse una persona por otra, o un objeto parecer más frío, o más duro, o más pesado de lo que realmente es.En cuanto a la esencia y génesis de las a. no ha sido posible, en el estado actual de los conocimientos médicos y psicopatológicos, encontrar una explicación científica satisfactoria. Se consideran como fenómenos irreductibles y primarios en relación con alteraciones funcionales u orgánicas del sistema nervioso.Clínica de las alucinaciones. La importancia de las a. estriba en su valor como expresión del psiquismo alterado y en la reacción y actitudes que provocan en los enfermos mentales. Como síntomas, los trastornos de la sensopercepción suelen ser muy característicos e indicativos de ciertas entidades morbosas. En este sentido exhiben particular interés las a. visuales y las acústicas. Las primeras aparecen sobre todo en enfermedades con trastornos de la conciencia psicológica (v. CONCIENCIA II). Se registran con notable viveza. Consisten en todo tipo de figuras, generalmente animadas, de estructura sorprendente y amenazadora, cuya percepción es experimentada, de ordinario, de manera terrorífica. Las a. ópticas son típicas de la intoxicación alcohólica aguda, en especial en el delírium tremens (v. DELIRIO; TOXICOMANÍAS), y su contenido suelen ser animales que aparecen en masa y dotados de una extremada y exasperante movilidad; como en otros delirios tóxicos y febriles se trata de especies zoológicas molestas, informes y de pequeño tamaño (moscas y otros insectos, ratones, lagartijas, etc.) que los pacientes designan como "bichos" y que perciben en forma disminuida micropsia, aumentada macropsia, o distorsionada porropsia. Tales a. pueden surgir en episodios histéricos y otras reacciones de estirpe neurótica (v. NEUROSIS), pero en estos trastornos y en general en todos los derivados de alteraciones de los estados de ánimo (v. SENTIMIENTOS) el fenómeno no reviste un dramatismo tan extremado como en los condicionados físicamente. Menos importancia tienen los f otomas: a. simples de un punto luminoso, oscuro o gris; de una pequeña y vaga figura que cruza el campo visual (mosca volante), ó especie. de chispa, que parecen estar en relación con alteraciones más periféricas del órgano visual que con trastornos psíquicos.Las a. auditivas son importantes por su mayor frecuencia y significación patológica. Los enfermos las designan como "voces". Son características de ciertas formas de esquizofrenia (v.), en que aparecen con notable claridad de conciencia y con una intensidad y realismo peculiares que los pacientes distinguen de los estímulos normales, pero sin ser capaces de estimar o criticar su origen patológico. Frecuentemente se trata de frases más o menos completas fonemas, amenazadoras o insultantes, que, sobre todo en el periodo inicial de las psicosis determinan reacciones y actitudes seriamente peligrosas para el paciente y quienes le rodean. Las voces y fonemas son variables en su tono e intensidad: fuertes e imperativas, o como un susurro o murmullo cuya identificación y procedencia son más o menos posibles, próximas o distantes, pero siempre alusivas de algún modo, a pesar de que, en ocasiones, los propios enfermos las registran como algo extraño e incomprensible. Una especie particular del fenómeno es la "percepción" auditiva del pensamiento (pensamiento sonoro). Fuera de la esquizofrenia, las a. auditivas, aunque pueden presentarse en otras dolencias e incluso en sujetos normales en circunstancias especiales, como hemos dicho, tienen un carácter menos profundo y menos grave. Como acontece con los fotomas, los acoasmas seudopercepción de ruidos o sonidos simples, rara vez tienen mayor alcance que el de alteraciones del órgano periférico.A las anteriores siguen en importancia las a. del sentido del gusto y del olfato. No es infrecuente su combinación. De ordinario remiten a trastornos de carácter orgánico localizable, tanto en el órgano periférico de estas sensaciones o, más frecuentemente, en las estructuras cerebrales de las mismas; la causa suele ser alguna enfermedad vascular o proceso tumoral del sistema nervioso. Sin embargo, su manifestación sin trastornos de conciencia concomitantes ni otros signos físicos, autoriza la sospecha de alteraciones psíquicas de estirpe paranoide (v. DELIRIOS; PARANOIA); ejemplo típico es el del sabor raro de ciertas comidas que los enfermos interpretan como veneno o mezcla de excrementos.De las a. localizadas en órganos precisos tienen interés las referidas a la piel, el corazón, estómago e intestinos, hígado y órganos sensoriales: pinchazos, distensiones, inyección o extracción de líquidos propios o extraños de dichas vísceras; corrientes eléctricas, magnéticas o de aire y agua fría, etc. Su aparición denuncia siempre la presencia de procesos psicóticos graves.Menos frecuentes son las llamadas a. reflejas y las a. extracampinas. En las primeras el estímulo real de una zona sensorial provoca la seudopercepción localizada en otra, p. ej., un dolor en una muela da lugar a un sonido inexistente. Las segundas se caracterizan por la localización de la imagen falsamente percibida fuera del campó específico de la referida percepción; p. ej., "ver" una figura detrás o localizar un sonido en el abdomen como si se "oyese a través" del mismo.Las actitudes y reacciones de los pacientes son muy variables. Cuando el fenómeno se manifiesta en forma aislada o al principio de un trastorno psíquico de curso agudo no sólo resultan sorprendentes, sino que pueden desencadenar formas de comportamiento imprevisibles. A la larga los enfermos parecen acostumbrarse: es como si el universo determi ó por las a. se objetivase en forma ordinaria: el ésqutzofrénico presta atención a sus fonemas y mantiene diálogo con los presuntos parlantes; otro enfermo se sacude los bichos o se protege de tal o cual "luz" o visión; otros, simplemente, tratan de silenciar lo percibido.Una forma especial del fenómeno es la alucinosis. Se denominan así estados cuya característica dominante es la presencia sucesiva, a modo de descargas o ininterrumpidamente, de pseudopercepciones generalmente homogéneas en su cualidad y localización. Aparece en las intoxicaciones, en las enfermedades febriles, en ciertas formas de esquizofrenia y en episodios agudos de algunas psicosis. El término fue ideado por el neuropsiquiatra alemán Karl Wernicke (1868-1905). La alucinosis ha adquirido en la actualidad un interés especial debido a la posibilidad y abuso morboso de su desencadenamiento provocado por medio de sustancias específicas: las drogas alucinógenas.Alucinógenos. La historia de las drogas psicoactivas es prácticamente tan antigua como la de la Medicina. De hecho la experiencia humana de los alucinógenos se inició, al igual que se ha desarrollado en los últimos tiempos, al margen de la actividad profesional de los médicos. Es posible que el primer alucinógeno histórico fueran las bebidas espirituosas, pero no es verosímil que deliberadamente se hayan utilizado con esta finalidad; la alucinosis alcohólica ha sido siempre un resultado indeseable. Con tales fines lo que se empleó en forma empírica fueron extractos de vegetales, cuyo efecto se debe a la presencia de sustancias muy activas y químicamente conocidas como alcaloides (v.). La más difundida y activa es el cannabinol; se obtiene de diversas partes (inflorescencias, tallo, hojas) de la planta conocida botánicamente como Cannabis sativa, cuya variedad índica, el haschisch, es la principal abastecedora del mercado de estupefacientes de origen natural.La Psiquiatría ha estudiado estos productos y sus efectos cuya importancia médicolegal, social y económica se ha incrementado de modo muy notable en los años de la última posguerra mundial. La investigación psicofarmacológica viene verificando su estructura química y, como en otros capítulos de la farmacología terapéutica, ha obtenido preparados de síntesis de extraordinaria actividad, que se emplean tanto en el tratamiento de ciertos trastornos como en el estudio experimental de enfermedades psíquicas caracterizadas, precisamente, por las alteraciones de la conciencia y los fenómenos alucinatorios. Así se han descubierto o sintetizado toda una serie de fármacos conocidos como psicodislépticos (desorganizadores del psiquismo). Son, además de los derivados del haschisch (marihuana), la mescalina, la psilocibina, la heroína y, sobre todo, el ya conocido LSD, abreviatura de su nombre químico: dietilamida del ácido lisérgico. Debe, sin embargo, reconocerse que su interés terapéutico y experimental está muy por debajo de la triste notoriedad que han adquirido en el tráfico ilegal.Con mayor o menor intensidad, todas estas drogas provotan a. muy variadas en su cualidad y contenido, pero, sobre todo, graves trastornos de la conciencia y de la percepción del espacio y del tiempo. Tales efectos no pueden considerarse sólo como modos de satisfacer psicológicamente mecanismos de evasión. La condición global de los sujetos sometidos a la acción de estas drogas es, ciertamente, una especie de despersonalización (v.), vivida, a veces, como un desdoblamiento de la propia personalidad; pero, el hecho de provocar inhibiciones de la conciencia moral y crear hábito, con la inevitable dependencia del tóxico, conduce a sus consumidores a la degradación física y psíquica, siendo frecuentes toda clase de delitos y actos criminales.JOSÉ Mª POVEDA.
BIBL.: M. REICHART, Psiquiatría general y especial, Madrid 1958; A. M. FREEDMAN, Narcotics addicts in New York: characteristics and management, en Excepta Medica, IV Congreso Mundial de Psiquiatría, Amsterdam 1966; A. C. PACHECO E SILVA, Dintoxication chronique en Amérique Latine, en Actas del IV Congreso Internacional de Psiquiatría, Madrid 1966; D. WANDREY y V. LEUTNER, Los neuropsicofármacos en la clínica y en la práctica, Madrid 1967.
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