Alemania (Deutschland) XIV. Etnografía y Folklore.
Categoria:
Cultura
Introducción. El folklore alemán lo estudia la Volkskunde, disciplina iniciada por J. Móser, J. G. Herder, los hermanos Grimm y W. H. von Riehl. Del desprestigio en que cayó por su supeditación a la ideología del tercer Reich, la sacó una generación nueva que, encabezada por H. Bausinger, la enriqueció con métodos y resultados de las disciplinas concurrentes (Sociología, Psicología social, Antropología cultural, etc.).Según A. Bach, las manifestaciones culturales populares (artesanía, tipos de vivienda, trajes, creencias, costumbres, canciones, cuentos, etc.) son expresión de la visión del mundo y del carácter básico del alemán, tanto en su aspecto nacional como en el regional. Los rasgos nacionales y regionales que siguen deben entenderse principalmente como expresión de valores culturales. Dada la variabilidad dentro de cada grupo humano, estas abstracciones no pasan de ser meras ayudas de orientación. W. Hellpach destaca como características del alemán, constantes a través de la historia: el afán de trabajar y crear, la tendencia a hacerlo todo con cuidado y detenimiento, y el sentido de la disciplina, cualidades que son tanto la base de la eficacia económica como de la ductibilidad política del pueblo alemán. La terquedad y la falta de cortesía restan fluidez al trato social. El sentimentalismo se manifiesta tanto en un amor lírico a la naturaleza como en algunas fiestas familiares, la Nochebuena sobre todo. Y aun para divertirse, el alemán medio ha de ponerse romántico. Tanto la frecuente tendencia a sobrevalorar determinados elementos de cultura extranjera como los brotes de un nacionalismo exacerbado, ambos expresión de una conciencia nacional poco afirmada, reflejan las particularidades de la historia alemana con su tardía unificación política y con diferencias regionales y subregionales.Grupos humanos en Alemania. Según Bach: 1) Grupos humanos antiguos: a) Los de la Germania germanicissima, que comprende el territorio entre el Elba y el Weser y las regiones colindantes; comprenden a los bajosajones y westfalianos, frisios, hesienses (Chatten) y turingenses; b) los de la Germania romana: francos; alamanes, subdivididos en suabos, suizos y altorenanos; y los bávaros.2) Grupos humanos nuevos de la Germania baltoesldvica: a) Los constituidos por brandeburgueses, mecklemburgueses, pomeranos, prusianos occidentales y orientales, bálticos; lusacianos y silesianos. b) Los formados principalmente por altosajones o austriacos.Los bajosajones, principalmente al norte, se distinguen por su carácter poco comunicativo, su seriedad y sobriedad. La dispersión de la población campesina en caseríos aislados parecería relacionada directamente con la falta de sociabilidad, si no se encontraran los mismos rasgos fundamentales de ensimismamiento y reserva en las grandes ciudades hanseáticas de Hamburgo, Bremen y Lübeck. Los ivestfalianos (nordeste de NorteRenaniaWestfalia), parcos en palabras y poco afables, son igualmente identificados como típicos alemanes del norte. En la cuenca del Ruhr, la industrialización provocó una aleación de la cultura de los westfalianos con la de inmigrantes oriundos de A. Occidental y Oriental, así como de Europa oriental. Los hesienses, localizados entre Kassel, Siegen y Alsfeld, participan de las mismas características norteñas, aunque con un tono ya más sociable. Los francos, un grupo algo heterogéneo, ocupan el noroeste de Renania del Norte, Westfalia, toda RenaniaPalatinado, el Sarre, el sur de Hesse y el norte tanto de BadenWürttemberg como de Baviera. Se les describe como optimistas, alegres, . sociables y comunicativos, veloces e ingeniosos, abiertos hacia los placeres de la vida y poco constantes. Estos rasgos se dan con intensidad variable en las diferentes subdivisiones de los francos; de modo más claro los muestran los renanos (entre Coblenza y Duisburgo), quienes, con su sede principal en Colonia, se han hecho famosos por su manera entusiasta de celebrar el carnaval. Fueron los francos los portadores de la cultura urbana medieval alemana, representada por ciudades como Colonia, Francfort del Main y Nüremberg.Los alamanes (v.), es decir, los suabos en el oeste de Baviera y el este de BadenWürttemberg y los altorenanos, en el oeste de BadenWürttemberg, se distinguen por un temperamento algo lento, sensitivo, muy afectivo. Muy dados a las sutilezas metafísicas, se han destacado por su participación en movimientos religiosos sectarios y por sus contribuciones a la filosofía especulativa. Pero al mismo tiempo las componentes de un racionalismo analítico y práctico, unidas a un espíritu asiduo y ahorrativo, han contribuido a que BadenWürttemberg, con sus numerosas pequeñas y medianas industrias, repartidas por ciudades, pueblos y aldeas, sea la región más fabril de A., después de la cuenca del Ruhr. Los bávaros (sudeste de Baviera), entre quienes prevalece fuertemente el elemento campesino, son el grupo humano alemán con más colorido regional: carentes de la vivacidad de los francos, se destacan por su efusividad rústica, su espíritu excitable y algo violento. Políticamente, son un baluarte del conservadurismo, y aun en el presente cultivan ciertas tendencias separatistas. Su notable sensibilidad artística ha encontrado su máxima expresión en el barroco y en el rococó.La República Democrática Alemana está formada por grupos humanos nuevos, salvo los turingenses. Éstos, junto con sus inmediatos parientes, los altosajones, ocupan el sudoeste del país. Tienen fama de ser el grupo más inteligente de A. (les siguen los suabos, con una inteligencia menos aguda, pero más pertinaz) y se destacan por su actividad, su sentido comercial y su espíritu del ahorro. El gusto por los viajes constituye una de las manifestaciones de su agilidad mental. Su racionalismo ha convertido TuringiaSajoniá en el centro alemán de la ilustración y del librepensamiento. Brandeburgo, la comarca que rodea Berlín, fue colonizada principalmente por francos del bajo Rin, a cuyo legado se atribuye la jovialidad, ingeniosidad y franqueza de los brandeburgueses. Perseguidos por motivos religiosos, hugonotes, protestantes de Salzburgo y mennonitas holandeses encontraron una patria nueva en Brandeburgo, enriqueciendo su acervo cultural. Así, p. ej., se imputa a la influencia calvinista la asiduidad, la perseverancia y el activismo de los berlineses. En este crisol se desarrollaron las características típicamente prusianas, como la implacable conciencia del deber, la severidad, la sobriedad y la puntualidad. Los mecklemburgueses (al norte) se distinguen de los bajosajones por una actitud más alegre, jovial y sociable.Como de los antiguos territorios alemanes al este del OderNeisse, de los Sudetes y de los islotes de población alemana en varios países de Europa oriental llegaron a la RFA desde el 1945 más de nueve millones de expulsados, a quienes se agregaron otros tres millones de refugiados procedentes de la República Democrática, la Volkakunde ha realizado amplios estudios sobre los cambios culturales consecuentes. Sólo se mantiene en el nuevo ambiente una parte de las tradiciones folklóricas de los recién llegados. Pero estas tradiciones a menudo se convierten en expresión simbólica de la nostalgia por la "patria chica" perdida, cobrando más relieve del que originalmente tenían. Frecuentemente los mismos nativos adoptan costumbres practicadas por los grupos de forasteros (y viceversa). A título de ejemplo citemos la danza de la espada y los fuegos solsticiales aportados por los alemanes expulsados de Checoslovaquia. Hasta se da entre los expulsados la creación de folklore nuevo, ejemplificado por la leyenda de la "virgen expulsada".últimamente se observa en la República Federal un crecido interés de la población en general por los aspectos vistosos del folklore. En todas partes florecen las asociaciones que se dedican a cultivar el folklore tradicionad, adoptándose costumbres desaparecidas desde muchos lustros o que en tal forma no han existido nunca en las localidades respectivas.Usos y costumbres. Los trajes típicos, prácticamente, han desaparecido en A. Constituye, sin embargo, una excepción notable el traje de la Baviera del Sur. El Dirndl de la mujer es un traje ricamente bordado, con un delantal y escote muy acusado, debajo del cual se luce una blusa de encaje blanca. El hombre lleva pantalones de cuero, cortos o de media pierna, combinados con la chaquetilla corta o la chaqueta de fieltro gris con cuello verde y botones de cuerno. Estos trajes no sólo siguen siendo usuales entre la población campesina, sino que también los llevan gentes de las clases media y alta, muy inclinadas a cultivar el tipismo bávaro. Como fenómeno curioso de fólklorismo cabe destacar que fuera de Baviera un gran número de "asociaciones del traje típico" están propagando el uso del traje bávaro. Asimismo, el Dirndl, con su silueta marcadamente femenina, se impone cada vez más como elemento de moda general.En las costumbres alimenticias se puede resaltar como denominador común: se desayuna principalmente con café, panecillos blancos o pan integral, mantequilla y mermeladas y, a menudo, queso y fiambres o un huevo pasado por agua. En el almuerzo, servido entre las ,12 y la 1, se come normalmente el plato único, fuerte, cómpuesto las más de las veces de patatas cocidas o patatas fritas o, entre los alamanes, Spützle (una especie de fideos caseros); legumbres o lechuga flamenca y carne frita o asada. Entre las legumbres ha de mencionarse el famoso Sauerkraut (col fermentada) que se combina con Eisbein (pata de cerdo cocida) o Leberknddeln (albóndigas de hígado) o Blut und Leberwurst (una especie de morcilla y de f oisgres) . La sopa de entrada y el postre no son de rigor; la cena, tomada entre las 7 y las 8 de la tarde, es, en familia, normalmente fría: pan integral con mantequilla, quesos, fiambres, especialmente estos últimos con un surtido de gran variedad.Entre las cocinas regionales es la bávara la que goza de mayor popularidad en toda A., contando cada ciudad mayor con uno o varios restaurantes típicos.La cerveza, el vino y, en determinadas regiones como Francfort, la sidra, sirven como acompañamiento facultativo de las comidas y como estimulante en las reuniones sociales. El vino alemán, con su interminable gama de calidades y sabores, se bebe, sobre todo en ocasiones solemnes, con un elaborado ritual del brindis.En el campo de las supersticiones es notable que, a pesar de una ya secular alfabetización, siguen vigentes entre la población campesina concepciones como las del mal de ojo, de manera que aun recientemente la jurisdicción tenía que dictaminar sobre malos tratos dados a pretendidas brujas. Varios sistemas de decir la buenaventura, así como la astrología, gozan de gran aceptación, y no sólo en las clases más inferiores. Los viernes y los días 13 se consideran días de mal augurio.Navidad es la más característica entre las fiestas populares. La Nochebuena, en que se obsequio. a niños y adultos, se celebra rigurosamente en familia y adquiere un subido tono emocional. El carnaval, con sus sátiras ingeniosas, canciones chirigoteras, desfiles de carrozas, disfraces y bailes, ofrece el marco adecuado a la alegría rebosante. Se distingue cada una de las capitales carnavalescas (Colonia, Maguncia y Munich) por su propio estilo y donaire. El carnaval de los pueblos del sudoeste de la República Federal destaca por una mezcla particular de supervivencias de antiguos ritos primaverales con elementos de creación muy reciente.HEINZ G6IIRING.
BIBL.: Atlas der deutschen Volkskunde, ed. H. HARmIANz y E. R6HR, Leipzig 193739; W. HELLPA¿K, Der deutsche Charakter, Bonn 1954; R. LowiE, Toward understanding Germany, Chicago 1954; W. BREPOHL, Industrievolk im Wandel von iler agraren zur zndustrielien Daseinsform, dargestellt am Ruhrgebiet, Tubinga
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