África Central GEOG.
Categoria:
Geografía
El dominio bantú (v. BANTÚIDAS), que escapó a la curiosidad de los viajeros musulmanes, es mucho menos conocido que el A. sudanesa (v.). Sólo hay algunos relatos breves, desperdigados e incidentales, de marineros, comerciantes o viajeros europeos que visitaron los territorios comprendidos entre las desembocaduras de los ríos Senegal y Congo. Sus escritos revelan la existencia de muchos centros de poder tribal, frecuentemente rivales, con unas creencias religiosas muy diversas, con una organización primitiva en cuanto a su simplicidad técnica y material, pero muy evolucionada socialmente; presentaba tantas similitudes en este aspecto con la Europa feudal, que los portugueses interpretaron como europeas muchas de sus costumbres y, ciertamente, persuadieron muy pronto a los habitantes del reino del Congo para que, con el bautismo, aceptaran títulos nobiliarios, como duque o conde, al estilo occidental.Primeros habitantes. Parece que los primeros habitantes de la región, los antepasados de los actuales pigmeos (v.), llegaron en el Paleolítico (v.) final, estableciéndose como tribus dispersas, sin trato con el exterior. Mucho más tarde fueron desplazados por los bantúes que, en sucesivas oleadas,, ocasionaron un movimiento migratorio extendido hasta el A. del Sur. Este movimiento se inició en la actual Nigeria (v.) septentrional, desde donde, a fines del primer milenio antes de Cristo, intentaron descender hacia el S; pero, como la selva les impedía la penetración, debieron bordearla rumbo al E, hacia las mesetas del Ubangui (V. CENTROAFRICANA, REPÚBLICA). A la altura del río Ubangui se les ofrecían dos caminos utilizados por las primeras oleadas bantúes en los s. vii y VIII: la vía fluvial, cruzando la selva hasta desembocar por la Stanley Pool en el río Congo, que siguieron los pueblos congo; y la vía terrestre, que recorrieron los Iubas, bordeando aún más la selva hasta la región de los Lagos y descendiendo por ella hacia el S, hasta la actual Katanga (v.) septentrional y central. Estos bantúes lubas antepasados de los bacubas, cuando se establecieron en Katanga (s. VIII), conocían ya la técnica de los metales y trabajaban el cobre. Sin embargo, las principales oleadas migratorias bantúes son posteriores y tienen lugar entre los s. x y xiv. Los bantúes se aliaron y mezclaron con los pigmeos y de ellos desciende la mayor parte de la población indígena del ex Congo belga. También fundaron importantes reinos o, mejor dicho, federaciones de tribus, de algunos de los cuales hay testimonios.El reino del Congo. El principal reino fue el del Congo, que los portugueses encontraron al llegar a la desembocadura del gran río en 1482. Actualmente, entre la comarca de Loango y la desembocadura del Zaire (v.), viven los bacongos, bavilis, mayombps y bafiotes, herederos del gran reino que se extendía desde Cabinda por el N hasta la ciudad de Benguela en Angola por el S, penetrando en el interior más de 500 Km. hasta el Alto Zambeze. Su soberano era el ManiCongo que, mediante un amplio sistema de jefes vasallos, controlaba un extenso territorio.Cuando el portugués Diego Cao descubrió, en 1482, la costa de Angola quedó impresionado por la corte instalada en San Salvador (Angola), donde Mbanza Congo le recibió sentado en un trono de marfil, con una mitra en la cabeza y preciosos brazaletes en las muñecas. El pueblo gozaba de bienestar, sabía trabajar el cobre y el hierro, tejía unas telas resistentes que los portugueses adoptaron inmediatamente en sus navíos, y era capaz de una actividad artesana que demostraba sus dotes artísticas. Los jefes bacongos mantuvieron relaciones diplomáticas con Portugal; especialmente el ManiColigo, que envió un embajador a Lisboa. Una nueva expedición portuguesa llegó a la costa angoleña en 1491 y, remontando el río Zaire en unas 120 millas, llegó a la capital del ManiCongo, que se bautizó con muchos de sus súbditos. A partir de entonces se estableció una embajada permanente portuguesa, cuya influencia, al par que la de los misioneros, creció rápidamente. Es el momento de máximo esplendor del reino cristiano del Congo, a lo largo del s. XVI, cuando los kicongos de Angola y muchos bacongos son cristianos. El reino se arruinó muy pronto, a causa de las luchas intestinas y de las actividades de los negreros, hasta desaparecer. De sus ruinas surgieron otros dos: el de Auzico, con población bateca, establecido en el norte y oeste del Stanley Pool, entre el ex Congo francés y el ex Congo belga; y el de Lunda, en las mesetas del CongoZambeze, entre Angola y el ex Congo belga, que floreció en el s. XVII, como vecino meridional del reino Bushongo.Bushongos y bacubas. Aunque no se arriesgaron a llegar hasta él, los europeos tuvieron noticia de que más al interior de A. florecía otro reino, o mejor, federación, quizá menos poderoso que el de ManiCongo, pero más progresivo: el de los bushongos o bacubas. Los bacubas presumen de tener una tradición oral que se remonta hasta el s. v, transmitida por los moaridi o cantores de la corte, en forma de elencos y crónicas de sus soberanos y hechos más memorables. Aunque los recientes estudios históricos tienden a reducir el periodo histórico, es indudable que, cuando los portugueses alcanzaron las bocas del río Congo, la federación bacuba florecía ya desde hacía siglos y estaba a punto de alcanzar su máximo esplendor, al que llega entre los s. XVI y XVII, con su rey Chamba Bolongongo. Se creen originarios del N y, de hecho, es muy probable que, al menos, algunos de los antepasados de los elementos dirigentes fueran de origen sudanés y procedieran de algún lugar próximo al Alto Nilo desde donde emigraron, quizá por el camino del lago Chad (v.), llevando consigo algunos elementos culturales mediterráneos que aún sobreviven entre ellos.Balubas y lundas. Aún más al interior, en el territorio que se extiende entre el río Sankuru o Lubilash y el lago Tanganica, al oriente del Zaire, se encuentran los baluhas, uno de los núcleos étnicos más importantes del país, con muchas pequeñas tribus sometidas, en mayor o menor grado, a su influencia. Una de estas tribus, situada en el norte del territorio, la de los besonges, fundó en el s. XV el primer imperio baluba; más tarde, en el s. xvi, se creó el segundo imperio baluba, pueblo que siempre destacó por sus condiciones guerreras. Y, por fin, en una zona más difícil de precisar, a caballo entre el Zaire, Angola y Zambia, floreció la confederación de los lundas, ligados a otros pueblos, todos los cuales dependen de un monarca o Mwata Yambo, así llamado por el nombre de su mayor soberano, que vivió a mediados del s. XVII.Siglo XVIII. En el s. XVIII, el N y el NO del ex Congo belga fue invadido por algunos pueblos sudaneses y nilóticos que, no obstante, fueron minoría ante los bantúes. Los sultanatos sudaneses de los azendes y los magbetus, aun siendo de estructura feudal, son los mejor organizados, pero su ignorancia les ha impedido crear una sociedad duradera. El debilitamiento general de los pueblos autóctonos permitió el mantenimiento de los portugueses en Angola (v.) y la penetración de los belgas en el CongoKinshasa (v.), de los alemanes en Camerún (v.) y de los franceses en Gabón (v.) y en las Repúblicas Centroafricana y del CongoBrazzaville (v.).O. GIL MUNILLA.
BIBL.: D. LÓPEZ, The Kingdom of Congo, Londres 1881; A. WILMOT, Monomotapa, Londres 1896; M. ROBERT, Le Centre africaane, Bruselas 1932; J. DUFFY, Portuguese África, Cambridge (Mass.) 1959; R. LAGRAVE y P. GUY, Histoire du Cameroun, Mulhouse 1961; A. TERRIER, L’Afrique Équatoriale FranFaise, en G. HANOTAUX y A. MARTINEAU, Histoire des colonies franpaises et de 1’expansion de la France dans le monde, IV, París 1931; H. ZIEGLE, Afrique Équatoriale Frangaise, París 1952; H. A. BERNATZIK, Razas y pueblos del mundo, Barcelona 195758.
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