Adriático, Mar GEOG.
Categoria:
Geografía
Enmarcado por dos zonas montañosas la apenina y la dinárica, el A. ocupa una amplia depresión en el Mediterráneo oriental, con límites muy definidos: las costas orientales de la península italiana y la de la pénínsula balcánica, cerrándose al S por el canal de Otranto.Límites muy concretos y grandes contrastes en su configuración: éstas son las notas que caracterizan al A. Contrastes, en primer lugar, entre sus orillas. La italiana es baja y regular, rectilínea casi en muchos tramos, con grandes lagunas separadas del mar por cordones litorales cuya forma y tamaño varían continuamente; tierra pobre y algunos buenos puertos. La ribera oriental, en cambio, es prácticamente un muro vertical que cae directamente al mar en gran parte de la costa, con radas profundas y protegidas y centenares de islotes (más de 900 en conjunto), que forman una auténtica segunda línea de costa. Mientras que apenas es posible encontrar llanuras en el litoral dálmata, que parece, efectivamente, una cordillera sumergida en el fondo del A., los aluviones arrastrados por el Po, en la orilla opuesta, amplían constantemente aquella llanura. Contrasta también en su profundidad, que si bien es poco importante en conjunto (al revés de lo que sucede con los demás mares italianos), varía sensiblemente entre la zona septentrional y la meridional, que forman dos cubetas independientes separadas por un umbral submarino situado a la altura del promontorio de Gargano. Dos terceras partes del A. tienen menos de 200 m. de profundidad; en la cubeta septentrional, la máxima llega sólo a los 243 m. Esta área es prácticamente una plataforma continental, continuamente rellenada por un acarreo fluvial muy activo. En cambio, al S se pasa desde la plataforma costera, sin desniveles bruscos, hasta los 1.000 m. de profundidad, en los que el A. se funde con los niveles típicos mediterráneos, llegando hasta los 1.125 m.Todo el Mediterráneo está sometido a fuerte radiación solar y, en consecuencia, a un alto grado de evaporación, difícilmente compensable por el aporte fluvial, escaso, y las precipitaciones. El resultado es la elevada temperatura de sus aguas y de su salinidad. En los mares italianos las temperaturas más altas se dan lógicamente en las zonas meridionales del Tirreno y del Jónico, pero el A. participa también de este carácter, con temperaturas que en verano y en superficie llegan a los 25°. En invierno la temperatura del agua acusa un descenso notable de N a S, que va de los 9 a los 13°, manifestando una progresiva continentalización hacia el N. En profundidad la temperatura desciende en función de la latitud a medida que se avanza hacia el N. La temperatura disminuye en dirección al fondo hasta alcanzar valores semejantes a los de superficie en invierno.La salinidad es también alta, especialmente en la zona meridional en la que se llega al 38%o. Los aportes de agua dulce del Po y las resurgencias submarinas de Istria y Dalmacia la hacen descender sensiblemente en el N. La marea tiene mayor amplitud aquí que en el resto del Mediterráneo, llegando a alcanzar los dos metros en él fondo del A. La zona más conocida del A. es, sin duda, la véneta. Venecia, Bar¡ y Ancona en la costa italiana, y Dubrovnik en la dálmata, son los puertos más importantes.M. SOLÁNS CASTRO.
BIBL.: r A. SESTINI, Conosei 1’Italia. 11, Paesaggio, VII, Milán 1963.
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