Morfología I. Filosofia.
Del griego morphé (forma) y logos (ciencia o tratado). En Gramática (v. II), es el tratado de las formas de las palabras y de sus transformaciones. En Biología, es el tratado de la forma de los seres orgánicos y de las modificaciones o transformaciones que experimentan (V. MORFOLOGÍA EXTERNA ANIMAL); desde este último punto de vista habría una morfodinámica (morfogénesis) o ciencia que estudia las condiciones activas e intrínsecas que determinan las formas de los organismos y su evolución biológica (en ella se incluiría la morfofísica o estudio de las causas físicas y químicas del desarrollo); y una morfografía o descripción de las formas características de los organismos y de las partes que los constituyen. Dentro de una morfogénesis es preciso estudiar las automorfosis o configuración de la forma por el natural propio del ser vivo, y la heteromorfosis o configuración de la forma por el influjo del mundo circundante. Goethe tuvo conciencia del estudio morfológico al proponer la doctrina de las protoformas (protoplanta, protoanimal) y emprender un estudio morfogenético de la protoforma, a partir de la cual, como hervidero de múltiples posibilidades, se desarrollan sólo algunas formas vivas. Este estudio permite una morfografía comparada, que tiene en cuenta las partes de los organismos (actuales y extinguidos) surgidos de un mismo tronco.
El significado biológico de la m. ha influido grandemente en las disciplinas que son más afines al sentido de lo biológico: Sociología, Estética y Ciencia de la cultura. De ahí que en algunos autores desemboque en una concepción naturalista de la historia, olvidando las diferencias entre el orden de lo biológico y el de lo espiritual.
Morfología social. La idea biológica de m. ha sido aplicada a la Sociología, sobre todo por Spencer y Durkheim. La m. social construye y clasifica los tipos sociales. Una clasificación ordenada parte de caracteres esenciales. Las partes integrantes de una sociedad (v.) son a su vez sociedades simples. Los autores mencionados entienden el tema con un fuerte determinismo, afirmando que si se conociera la sociedad más simple que ha existido, sólo bastaría seguir la pista de su constitución y desarrollo para conocer a fondo las demás. Spencer (v.) sostiene, en sus Principios de Sociología, que la evolución social parte de estructuras simples que se van uniendo para constituir cuerpos mayores; éstos se unen progresivamente hasta formar una estructura superior. Siguiendo la línea de abajo a arriba, de lo simple a lo compuesto, es como se ve la m. social. Lo difícil es encontrar esa estructura simple;metodológicamenteSpencer afirma que la estructura social simple es un todo no sometido a otro, el cual, aunque no es preciso que tenga un centro regulador de sus partes, requiere siempre una cooperación de ellas y unos fines comunes. Su clave de clasificación morfológica estriba en las notas de complicación o integración y de diferenciación; morfológicamente, las sociedades serán de cuatro clases: simples, simplemente compuestas, doblemente compuestas y triplemente compuestas.
También Durkheim (v.) esboza una m. social también muy determinada, partiendo de lo simple a lo compuesto, pero entiende por simple lo carente de partes, lo que excluye en sí algo más simple que él mismo. Lo más simple sería la horda o clan, en donde el todo se resuelve inmediatamente en los individuos: la horda sería el germen de lo social y de ella habría que partir para esbozar una m. social. La horda o el clan es una sociedad unisegmentaria. La horda se combina consigo misma dando lugar a otros tipos sociales; así -dice- resultan las sociedades polisementarias simples (como las tribus iroquesas o australianas), que no son más que hordas o clanes yuxtapuestos, repetidos, sin asociación mutua. Más cohesión tienen las sociedades polisegmentarias sencillamente compuestas, como la formada por la reunión de distintas tribus cabilas. La ciudad es una sociedad polisegmentaria doblemente compuesta, como caso de yuxtaposición o función de sociedades polisegmentarias sencillamente compuestas.
Morfologismo estético. En Estética, el morfologismo es la orientación del arte dentro del sistema de las formas naturales. Si el formalismo es una preocupación por la forma necesaria y abstracta, el morfologismo se atiene a la encarnación y concreción de la forma (v.). El morfologismo responde a una doble preocupación: lo que se oculta tras la forma y lo que significa ésta. El artista quiere así aprender de la naturaleza el engranaje y modo de sus formas. El morfologismo viene a ser, por eso, un formalismo naturalista y concreto qué intenta conocer las relaciones entre formas (externas) y esencias. Pero no sólo se preocupa por las formas naturales; también las artificiales tienen un significado plástico: es posible comparar formaciones debidas a diversos orígenes y observar cómo se identifican hasta un grado de impresionante similitud (p. ej., un motor de aviación de nueve cilindros en estrella y la cúpula de San Lorenzo de Turín, reproducido en el n° 9 de Cahiers d’Art). Hay una tendencia espontánea al morfologismo; p. ej., ante un cielo nublado o ante un muro lleno de manchas podemos idear un paisaje, viendo imágenes de distintos países, montañas, árboles, valles, etc., que se podrán integrar en forma de arte. Los grandes pintores, como Leonardo da Vinci y Dalí, han realizado morfologismo, al entrever que las formas vivas poseen un ímpetu de extensión y de recreación. En su óleo.El enigma jnfinito Dalí ha organizado un conjunto heterogéneo de elementos paisajísticos, de modo tal que todos tienden a convertirse en boca, sin que se note una estructura forzada.
Morfología de la cultura. Trasladada al ámbito de la Filosofía de la historia y de la cultura, la m. es el estudio de los elementos formales y estilos a que se traduce una civilización. Spengler, en La decadencia de Occidente, y E. d’Ors, en La ciencia de la cultura, han trazado sendas m. en las que conviene detenernos brevemente.
Spengler (v.) aplica las categorías biológicas a la historia y a la cultura, no pudiendo por menos de reducir las culturas a organismos o estructuras orgánicas sometidas a los mismos procesos que el ser vivo: nacimiento, desarrollo, maduración y decadencia. Este enfoque spengleriano no pasa de ser naturalista. Aplicando esas ideas dice Spengler que el Occidente está ya en su fase de decadencia, fase que equivale morfológicamente a otras decadencias análogas del pasado. El principio básico de su m. viene a decir que cada fase histórica tiene una correspondencia formal con otras homólogas. De ahí su teoría de las cuatro edades de cada cultura (oriental, greco-latina, arábiga y occidental): primavera o periodo mítico-místico; verano o periodo de reforma y rebeldía contra las formas del pasado, surgiendo una nueva matemática; otoño o periodo de confianza en la razón; invierno o periodo de descomposición materialista, escéptica y pragmatista. Hay una identidad morfológica en todas las culturas, pues por ser todas organismos tienen que pasar por las mismas fases; de ahí que se pueda predecir el futuro. Por eso, la Filosofía es el estudio de la m. de la Historia universal, destinada a abarcar todas las formas del universo en su significación última.
Idea central de la filosofía de D’Ors (v.) es la oposición entre la Potencia (o libertad) y la Resistencia (o naturaleza). La libertad se dispone a trascender a la naturaleza para transformarla, colonizarla y humanizarla. La naturaleza que era natura-naturans se va convirtiendo en natura aulica, valorizada y domesticada. Cultura es la parte de la naturaleza ya potencializada por el conocimiento y el trabajo del hombre a lo largo de la historia. En su Ciencia de la cultura hay tres secciones ordenadas al estudio sistemático, morfológico, e histórico de las constantes. La "Sistemática de la cultura" estudia los problemas teóricos relativos al ente cultural e histórico (eón) : la Subhistoria, el Lenguaje, lo Femenino y lo Viril, lo Clásico y lo Barroco, Roma y Babel. La "Morfología de la cultura" estudia los vínculos que ligan las notas propias de un ente cultural (eón) a ciertos repertorios de dominantes formales o estilos, al igual que un individuo las dominantes grafológicas traducen los rasgos caracterológicos. También estudia en esta parte la diversidad de las manifestaciones en que esos productos formales (del conocer, del valorar y del operar) se presentan. La "Historia de la cultura" estudia las sucesivas manifestaciones de las constantes históricas en el tiempo.
En la obra de D’Ors se nota, pues, un concepto de m. mucho más matizado e interesante que el meramente biologizante de Durkheim y Spengler. No se puede reducir sin más la m. a morfogénesis. Para encontrar la razón o fundamento (logos) de las formas (morphé) es preciso excogitar un criterio que exprese no solamente lo dinámicohorizontal, sino sobre todo lo dinámico-vertical y profundo de las formas.
V. t.: SOCIEDAD; ARTE; HISTORIA.
J. CRUZ CRUZ.
BIBL.: : V, la de FORMA; ESTRUCTURA; SOCIOLOGÍA; SOCIEDAD; ARTE; HISTORIA. E. D’ORS, La Ciencia de la cultura, Madrid 1964; O. SPENGLER, La Decadencia de Occidente. Bosquejo de una morfología de la Historia universal, Buenos Aires 1952.
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