PÉREZ, Juan
Franciscano de La Rábida (Huelva), famoso por su relación con Cristóbal Colón y por la protección que le dispensó. Se ignoran los pormenores de su vida fuera de su contacto con el descubridor. Fue confesor de Isabel la Católica, quizá antes de 1478, en que ya lo era fray Hernando de Talavera. Entre 1485 y 1491 era guardián del convento de La Rábida; en la primera de esas fechas es cuando llegó Colón por primera vez al célebre cenobio. Fray Juan Pérez, que vio su aspecto y lengua extranjeros le acogió con hospitalidad, escuchó sus planes y le puso en relación con personas doctas en cosmografía: García Hernández y el padre Antonio de Marchena. Algunos historiadores colocan tales conversaciones en 1491, pero parece lo más probable que existió la visita al Monasterio en 1485, al venir Colón de Portugal. Quizá ya viniera recomendado al convento desde allí. Desde luego, no fue accidental la visita de Colón a La Rábida, sino que se debía a causas que le interesaban para sus proyectos. Conservó Colón gran simpatía por los religiosos que le habían atendido, Pérez y Marchena. Reaparece la figura de fray Juan Pérez, y de modo decisivo, en 1491. En este año, desalentado Colón por la pobreza y por no atendérsele, al estar absorbida la atención de los reyes por la conquista de Granada, pensó en irse a Francia, y se dirigió a La Rábida, donde se le mantuvo algún tiempo. Pérez tomó con tal ardor la defensa de los planes de Colón que escribió a Isabel la Católica una carta tan eficaz, que a los catroce días recibió respuesta, en la que se le ordenaba comparecer en Santa Fe (Granada); marchó inmediatamente fray Juan Pérez y convenció a su antigua penitente para que aceptara los proyectos de Colón, que fue llamado muy pronto, esperándole el guardián en Santa Fe. Todo ello ocurrió antes de la rendición de Granada. Continuó fray Juan Pérez apoyando a Colón durante las arduas negociaciones sobre sus exigencias y fue quien en nombre suyo firmó las capitulaciones de Santa Fe. Regresó a Palos y estuvo presente a la lectura de la provisión real que ordenaba a la villa proporcionar dos carabelas. La resistencia que encontró Colón para su cumplimiento y para hallar tripulantes fue igualmente resuelta por fray Juan Pérez, que le puso en comunicación con Martín Alonso Pinzón, y la expedición se hizo factible. Con fray Juan Pérez se preparó espiritualmente Colón para su empresa, y con él se confesó antes de su partida. No es cierto que fray Juan Pérez le acompañara en su primer viaje, ni es tampoco seguro que lo hiciera en el segundo. Nada más se sabe de él, y a pesar de su trascendental intervención en el descubrimiento, después de realizado, desaparece su personalidad y cayó en el olvido. [R. Ezquerra DHE].
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