Sodoma
La ciudad de Sodoma (Vulgata; en hebreo: Sdom) fue la primera de una federación de cinco ciudades en el valle de Siddim, como se designa en Gen 14:3 la región de la Pentápolis.
Frente a la hipótesis de algunos especialistas, hoy la mayoría de los estudiosos ubica el citado valle en la cuenca meridional del mar Muerto.
No es claro el significado de siddim. Podría significar “llanura,” y en tal caso el topónimo podría referirse a la época anterior a la destrucción de las ciudades. Mas también podría entenderse como “demonios” o “destrucción,” y entonces la Biblia designaría al valle de la destrucción con un topónimo que sólo pudo dársele después de la hecatombe.
Las comparaciones y combinaciones de los resultados debidos a la investigación literaria, geológica y arqueológica han hecho verosímil la hipótesis de que las cinco ciudades de Sodoma, Gomorra, Admá (Adama), Seboyim y Bela (Zoar) hubieran estado en el sitio que hoy ocupa el mar Muerto y en las proximidades de su actual cuenca meridional.
Es verosímil así mismo que cuatro de esas ciudades fueran destruidas en el “juicio punitivo contra Sodoma.” Bela (Zoar), a la que Lot huyó según la narración bíblica (Gen 19:22-23), no fue destruida, aunque no sabemos cuál de los lugares actuales es el sucesor de la antigua Zoar.
La investigación geológica ha demostrado como creíble un nuevo hundimiento del suelo hacia el 1900 a.C. (es decir unos 150 años antes de la época de Abraham) y a lo largo de la gran falla del Jordán, cuyas víctimas habrían sido sobre todo las ciudades del valle de Siddim: “Tal aniquilación se debió especialmente a un gran terremoto, que probablemente fue acompañado de erupciones, rayos, liberación de gases naturales y un incendio general” (Jack Finegan, Light from the Ancient Past, 1954). Hasta aquella época el mar Muerto sólo llegaría hasta la “lengua” o estrechamiento (hebreo: ha-lason; árabe: el-lisan), y la cuenca meridional sólo se habría formado entonces; lo que coincide perfectamente con Gen 14:3 : el valle de Siddim, “que ahora se llama mar de la Sal.” Una referencia, si no a la certeza histórica sí a la tradición del Israel antiguo, la proporciona la palabra del profeta Sofonías, que hacia el 635 a.C. aludía a la ciudad sumergida en el mar de la Sal con estas palabras: “Moab será como Sodoma..., campo de ortigas, mina de sal” (Sof 9:2).
La investigación arqueológica (Nelson Glück, W.F. Albright), con su estudio de los datos de superficie en las orillas del mar Muerto y en los terrenos próximos del este, ha probado que toda la región estuvo densamente poblada hasta el 2000 a.C., y que a partir de esa fecha se va haciendo cada vez más ligero el poblamiento, hasta que hacia el 1900 desaparece casi por completo y repentinamente durante seiscientos años. De esa escasa población supo el narrador de las historias de Abraham, de modo que antes de que Lot eligiera terreno pudo decir que toda la región del Jordán se extendía ante sus ojos “como un jardín de Yahveh” (Gen 13:10). Así pues, el narrador traslada la inmigración de Abraham a la época en que el país florecía, pero cuando ya la población iba disminuyendo poco a poco.
Mientras que la interrupción repentina del poblamiento fácilmente puede relacionarse con la catástrofe, sigue siendo un enigma por qué las aldeas y ciudades menores al este del mar de la Sal y en el cercano Négueb desaparecieron ya en época temprana y los pobladores volvieron a la vida nómada. Se ha buscado la solución al problema diciendo que desde mucho tiempo atrás los movimientos sísmicos habían amenazado y hasta destruido los asentamientos menores. Pero todo ello no pasa del terreno de las hipótesis.
Un argumento fuerte en favor de la localización de las ciudades sumergidas en la actual cuenca meridional del mar Muerto y sus cercanías es la afirmación de que, con una posición favorable del sol o de la luna sobre el suelo de la cuenca meridional (a unos 25 m de profundidad), pueden verse árboles petrificados y muros cubiertos de costras de sal. Cabe convencerse de ello y ver realmente tales fenómenos; pero el embrujo de ese paisaje lunar hace a su vez sospechosa la fría observación. Con demasiada facilidad se ve aquello que se quiere ver.
El nombre de la sumergida Sodoma se conserva todavía en un monte gigantesco de sal, de 3 km de longitud, en la ribera occidental de la cuenca sur del mar Muerto. Los árabes lo designan hasta el día de hoy como dyebel Usdum.
Posiblemente el topónimo de “Sodoma” tenga también algo que ver con la sal. Los lingüistas israelíes lo hacen derivar de sde ‘adom, es decir, “campos rojos”; tales campos rojos se explicarían por un microbio que todavía hoy enrojece las calderas secas. De lo cual cabría deducir que también las gentes de la sumergida Sodoma eran mineros de la sal y salineros, cosa perfectamente posible habida cuenta del imponente macizo salitroso y de la proximidad del mar de la sal. No sabemos si las viejas galerías de dyebel Usdum, que penetran hasta 300 m en el monte, y las salas imponentes son formaciones salitrosas anteriores o si surgieron por vez primera con los seísmos de hacia 1900 a.C.
Tampoco sabemos si la depravación de la ciudad de Sodoma al tiempo del primer relato de las historias abrahámicas era ya una tradición firme o si fue una mera invención narrativa para explicar la destrucción de la ciudad; comoquiera que fuese, los nombres de Sodoma y Gomorra eran ya en los tiempos de Israel lugares proverbiales de corrupción moral. Cuando fueron aniquiladas, no se planteó ninguna duda de que “Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de Yahveh, desde los cielos” (Gen 19:24), pues ¿quién sino Yahveh puede disponer de las fuerzas de la naturaleza?
Algunos especialistas creen que las ruinas de Teleilat-Ghassul, al norte del mar Muerto, serían las dos ciudades destruidas de Sodoma y Gomorra. Para ello se apoyan sobre todo en Gen 19:27s: “Abraham se levantó de madrugada y se fue al lugar donde había estado delante de Yahveh, y mirando hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra del contorno, vio que el humo subía de la tierra como la humareda de un horno.” Se ha comprobado que desde el punto que se considera como lugar del encuentro se puede ver sí Teleilat-Ghassul, pero no la superficie de la cuenca meridional del mar Muerto. Pero, aunque queramos entender Gen 19:27s en un sentido absolutamente literal, ¿puede deducirse de dicho texto que Abraham vio personalmente las ciudades y su destrucción? Otro argumento: el poblamiento de aquellas ciudades cesa repentinamente en la época en cuestión; pero habría que decir que por entonces casi todas las ciudades a la izquierda del Jordán se despoblaron.
El Israel actual ha conectado con la tradición favorable al sur y un nuevo asentamiento en la sinuosidad suroccidental se llama Sdom. Sdom es hoy la gran salinera de Israel.
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