Sión
No se identifica con la colina suroriental de Jerusalén (la ciudad de David). Por Sión hay que entender más bien la altura que, con la ampliación salomónica, quedó incorporada a la ciudad por la parte norte. En aquella altura se encontraba ya antes probablemente el santuario o lugar sagrado de los sacrificios de la ciudad yebusea, de tal modo que la incorporación del monte a la ciudad se debió también a la tradición religiosa. Todavía Isaías distingue Jerusalén de Sión (Isa 10:12). Pero el nombre de “Sión” se reveló con tanta fuerza que pronto designó también con frecuencia a la ciudad de David (por ejemplo, 1Re 8:1). Aunque con el paso del tiempo esa designación fue suplantada cada vez más por el nombre de “Monte del santuario.”
El topónimo “Sión” probablemente en sus orígenes no era un nombre cargado de significación, sino un simple topónimo menor. Así como siyya y sayon significa “terreno seco” o árido, así también siyyon no indica otra cosa que una “colina rocosa,” o algo similar.
El monte que en la actualidad se llama “Sión,” y en el que se encuentran los venerables lugares del Cenáculo (véase después) y la iglesia de la Dormitio Mariae que regentan los benedictinos, no se identifica con la colina denominada originariamente “Sión.” Esa nueva colina de Sión se encuentra más bien en la zona que pertenecía a la ciudad alta, al oeste del Valle de los queseros o Tiropeón (véase supra). Para evitar la confusión se habla cada vez más en este caso de “Sión cristiana.”
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