Nazaret
En las listas de reparto del libro de Josué no se nombra ninguna ciudad o aldea de Nazaret en Galilea. Fue un asentamiento absolutamente insignificante, que tal vez se fundó en la época helenística, hacia el 300 a.C., por las gentes de algún lugar cercano — quizá de Yafa, distante 3 km — como un asentamiento agrícola o tal vez como avanzadilla de vigilancia, pues nazar significa “guardar,” “custodiar.” Los tipos de tumbas excavados confirman a Nazaret como asentamiento de los dos o tres siglos anteriores al cristianismo, al menos por lo que se refiere a los habitantes judíos. La insignificancia de Nazaret y la carencia de tradición puso en labios de Natanael la pregunta: “¿Puede salir algo bueno de Nazaret?” (Jua 1:46).
El único lugar de Nazaret que cabe señalar como punto auténtico en el que estuvieron Jesús y María es la fuente; y desde luego no la que se encuentra en la carretera actual hacia Tiberíades, sino el manantial cubierto de edificaciones en las proximidades de la iglesia ortodoxa de San Gabriel. El pilón que se encuentra bajo dicha iglesia no es tampoco el pilón del tiempo de Jesús, pero está unido al genuino y no desplazable por medio de un pequeño canal subterráneo.
Todos los otros lugares de Nazaret son simples lugares venerables que no se apoyan en tradiciones fundadas. Hemos de suponer que la aldea antigua estaba en las primeras pendientes sobre el zócalo del valle, donde se encontraron, al construir la iglesia de la Anunciación en el siglo XVIII, unas pequeñas cisternas y unos silos de tierra junto a las viviendas.
Así pues, el lugar de la casa de María y la vivienda de la sagrada familia de Jesús sólo pueden determinarse de manera muy genérica: en algún lugar de las primeras pendientes sobre el zócalo del valle, o vaguada. Por el contrario, la señalización de un lugar como “taller de José” es una piadosa fantasía, porque apenas cabe suponer que José tuviera un taller.
La sinagoga actual puede muy bien levantarse sobre el sitio en que estuvo la sinagoga de tiempos de Jesús; al menos parece haber estado en el recinto de las viviendas primitivas. Los datos de la tradición confirman además la ubicación de la sinagoga en los lugares de asentamiento antiguos.
Por otra parte, no son posibles las localizaciones de la abortada lapidación de Jesús y los denominados “montes del salto.” El “monte del despeñamiento” queda demasiado lejos de Nazaret y parte del falso supuesto de que se quiso matar a Jesús despeñándolo por un precipicio.
Pero en Luc 4:29 se trata de la conducción de Jesús a un lugar para apedrearlo; la lapidación se inició simplemente con un despeñamiento desde una pequeña altura (de 4 ó 5 m). Como “monte del despeñamiento” sólo puede pensarse en nebi Sa’in, sin que pueda señalarse un punto determinado; ese nebi Sa’in es el monte a cuyos pies se construyó ya entonces Nazaret, que hoy se ha extendido hasta la cima.
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