Naím
El nombre de este asentamiento aparece en las versiones siria y griega de la Biblia como Nain (Luc 7:11). Por el contrario en el midrás Genesis-Rabba se le deriva de Na’im (es decir, “amable”); el nombre corriente en tiempos de Jesús podría haber sido, pues, Na’im. Sus pobladores mahometanos actuales, que apenas llevan allí doscientos años, designan el lugar Nein (vulgar: Nen).
Hoy ya no se puede encontrar en Naím ninguna nota amable. Es un pequeño montón de ruinas miserables, con una capilla en la que se venera el lugar del milagro de Naím, y que se levantó en 1880 en el punto en que se alzaba una iglesia de los cruzados ya destruida. Supuestamente la iglesia cruzada habría estado sobre la casa de la viuda, cuyo hijo resucitó Jesús. Los franciscanos del Tabor celebran allí de vez en cuando algún servicio litúrgico.
Las dimensiones de la antigua Naím no han podido establecerse hasta ahora. Los restos de ruinas que se han encontrado más allá de la aldea no son probablemente restos de edificios del tiempo de Jesús. No ha podido descubrirse hasta ahora ninguna puerta, aunque en 1865 aún pudieron verse huellas de una muralla de la ciudad (Tristam, The Land of Israel, Londres).
Naím está en la preterraza septentrional del monte Dahi (dyebel el-Dahi), de 515 m sobre el nivel del mar y hermano gemelo del Tabor; queda pues entre ambos montes, aunque al pie del Dahi. Los primitivos peregrinos cristianos dieron a ese monte el nombre de Hermón (Hermonim, “pequeño Hermón”), porque el Sal 89/Luc 88:13 canta: “El Tabor y el Hermón ensalzan tu nombre.” Se creyó, en consecuencia, que se trataba de dos montañas vecinas. Pero el Salmo piensa en el verdadero Hermón.
La fuente de caudal abundante fertilizaba ya entonces las tierras al noroeste del asentamiento. Olivos e higueras le confieren su marca, destacando su follaje oscuro sobre los campos de trigo de la llanura de Yizreel. Eso tal vez podría haber motivado el topónimo de lugar “amable.”
La ciudad antigua de Naím pudo haber tenido dos puertas: una al oeste, llamada tal vez Puerta del Agua, porque conducía a la fuente, en dirección a la llanura y a la ruta noroccidental, camino de Nazaret. Y otra puerta al este, hacia Endor y mirando hacia el camino que conducía en dirección nordeste. A través de esa puerta oriental pasó ciertamente el cortejo fúnebre del joven de Naím, pues que las antiguas tumbas rupestres, en una de las cuales deberían de haberlo sepultado, quedan al nordeste: en la falda del Dahi. Todavía hoy pueden verse algunas de tales tumbas.
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