Jericó
Tal vez es Jericó la ciudad más antigua de Palestina; en cualquier caso es la más antigua de las ciudades conocidas de Palestina. Su nombre podría significar “Ciudad de la Luna,” y habría estado consagrada a un viejo culto lunar.
La ciudad está situada a 28 km al nordeste de Jerusalén y a 250 m bajo el nivel del mar, teniendo un clima tropical (”ciudad de las palmeras,” Jue 3:13); ello explicaría también su temprano asentamiento. Los siete estratos sucesivos de asentamiento certifican:
1. Una ciudad de la fase más antigua del último neolítico (fase protoneolítica), cuya construcción puede datarse entre el 8000 y el 7000 a.C. Las excavaciones han sacado a luz casas redondas; indicio tal vez de que los constructores de la ciudad copiaban instintivamente las formas de la naturaleza.
La conexión entre unas culturas prehistóricas y cercanas a la naturaleza y el primer estrato de población en Jericó se confirma, además, por testimonios aún más antiguos, que han de datarse en el mesolítico; es decir, en una época anterior al 8000 a.C.: armas e instrumentos de caza, y sobre todo los instrumentos de pedernal, que en su elaboración evidencian un tipo que pasa del mesolítico (20000-8000 años a.C.) al neolítico (8000-4500 a.C.) y ciertos restos de instrumentos que sin duda hay que interpretar como destinados al culto. Toda esa serie de pruebas permite la conclusión de que los cazadores de finales del mesolítico tenían un lugar de culto en la fuente de Jericó, que después, en el VIII milenio precristiano, condujo al primer asentamiento.
2. Una ciudad de la fase tardía del neolítico (hacia el 6800 a.C.), con casas cuadradas y sellos digitales sobre los ladrillos de construcción.
Las dos ciudades de la época de la piedra fueron, según parece, mayores que los asentamientos de la edad del bronce, certificados por los estratos superiores de la excavación. Los testimonios abundan en todo el recinto de norte a sur.
Un muro de piedra natural parece haber rodeado ya a la ciudad más antigua, en todo o en parte.
El asentamiento neolítico más antiguo se extendía ciertamente hasta la llanura. La colina no es una elevación natural del suelo, sino que parece deberse exclusivamente al material de derribo de asentamientos posteriores.
3. Una ciudad construida hacia el 2000 a.C. con muros de adobe (edad del bronce medio).
4. Una ciudad edificada hacia el 1700 a.C. (bronce medio) con muros de ladrillo levantados sobre un zócalo de piedra natural, dentro de los cuales quedaba la fuente; ese asentamiento podría remontarse a los hicsos; los muros estaban rodeados también con un foso de agua. Se calcula que el tiempo de su destrucción fue hacia el año 1550 a.C.
5. Hacia el 1500 a.C. se levantó una ciudad con doble muralla, teniendo el muro principal una anchura Deu 3:5 m. ésa debería de ser la muralla que rodeaba a Jericó cuando los israelitas penetraron en Canaán. Sin embargo, parece que la tal muralla fue destruida ya hacia el 1400 a.C.
6. Una ciudad de la época del hierro i (1200-900 a.C.).
7. Un estrato superior del hierro n (a partir del 900 a.C.).
Sin duda, el nombre de “Jericó” no se ceñía sólo a la ciudad fortificada. Las fortificaciones de la ciudad servían también de refugio a la población de los alrededores, que vivía en el llano y que así mismo pertenecía a Jericó.
Al tiempo de la conquista del país la toma de Jericó, con sus imponentes fortificaciones, fue para los israelitas que llegaban (Jos 5; 6) como una señal de que Yahveh estaba con ellos. La entrada, que la Biblia identifica con la entrada al mando de Josué, se sitúa adecuadamente hacia el 1200 a.C. Por otra parte, el cuarto muro probablemente ya había sido destruido hacia el 1400. Lo cual plantea una verdadera aporía histórica, que hasta ahora no se ha logrado resolver. Martin Noth ve en el relato de la destrucción simplemente una narración etiológica, nacida más tarde: los muros de Jericó estaban destruidos y en las narraciones (posteriores al 1200 a.C.) la destrucción se atribuyó a Josué y a sus gentes. Pero también podría ser, naturalmente, que la destrucción de Jericó perteneciera a la tradición de otra tribu, a la tradición de algunas tribus de Lía, que ya habían penetrado en Canaán desde aproximadamente el 1400 a.C. Y, finalmente, aún podría ocurrir que excavaciones ulteriores proporcionasen nuevos materiales en favor de la interpretación bíblica.
El reino del norte pretendió para sí la ciudad de Jericó. Y el rey Ajab la hizo fortificar. Pero más tarde Jericó pasó a Judá, como se podría concluir del hecho de que algunos deportados a Babilonia regresaron después a Jericó (después del 536 a.C.). Es decir, que debieron de ser anteriormente habitantes de la ciudad deportados al tiempo de la destrucción de Jerusalén, o poco antes, y no en 725-722 a.C., en la destrucción del reino de Israel.
En la época posterior al exilio babilónico, y también en tiempos de Jesús, Jericó tuvo una fuerte colonia sacerdotal.
La Jericó del NT quedaba a unos 2 km al suroeste de la ciudad antigua. Allí construyó Heredes el Grande un palacio de invierno, con un parque y grandes estanques. Un hipódromo y un teatro formaban parte de la nueva ciudad. Fue sin duda una ciudad helenístico-romana más que una ciudad judía.
Aquella Jericó fue, en los tiempos de las tetrarquías que siguieron al reino de Herodes el Grande, la ciudad fronteriza ente Judea y Perea, con una importante oficina aduanera; el jefe o uno de los jefes de la misma fue Zaqueo (Luc 19:1).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.