AMARNA
El promontorio de Tell el Amarna, el antiguo Akhetatón (“el horizonte de Atón”) está ubicado en la ribera oriental del Nilo a unos 305 kms. al sur de El Cairo. Aquí el faraón reformador Amenofis IV (Akhenatón) construyó su nueva capital después de renunciar al sacerdocio de Amón en Tebas y dedicarse exclusivamente al culto de Atón.
Las ruinas de Akhe ta tón no inpresionan hoy día. La ciudad se extendía alrededor de 8 kms. en la ribera del Nilo, pero su anchura era sólo de 995 mts. Las líneas de las calles de la ciudad y el plano de las casas todavía se pueden trazar. El gran templo a Atón ha dejado muy pocos restos, pero las líneas del palacio real son claras. W. M. Flinders Petrie, durante su expedición en Amarna en 1891, descubrió cuatro pavimentos de estuco pintado. Estos fueron maliciosamente destruidos por un guarda enojado, en 1912, y las porciones que se salvaron están ahora en el museo de El Cairo.
Hacia el oeste del palacio estaba la así llamada Casa de Rollos, la cual contenía los registros de la oficina de extranjería egipcia desde el tiempo de Akhenatón y su padre Amenofis III ( ca. 1400–1353 a. de J.C. ). Mientras se excavaba en esta área ocurrió que una mujer descubrió, accidentalmente, la primera de las *Cartas de Amarna en 1887.
Las excavaciones en Tell el-Amarna indican que la ciudad fue construida en un apuro. La mano de obra es inferior, aunque este hecho está a menudo disimulado por la belleza de los cuadros naturalistas de aves y la vegetación pintada en el material de las paredes y los pisos. La revuelta de Akhenatón causó cambios en las tendencias del arte egipcio lo cual se refleja en los descubrimientos de Amarna. Las figuras estilizadas más antiguas ceden paso a una representación realista. El busto de la reina Nefertiti, actualmente en el Museo de Berlín, se considera como una de las más finas muestras del arte antiguo.
Cortadas dentro de las colinas hacia el oriente de Akhenatón había veinticinco tumbas en las que fueron sepultados los oficiales de Akhenatón. La falta de variedad de las tumbas de Tebas para la familia real y la adoración de Atón aparecen con monótona regularidad. Las figuras en relieve emplastadas en torno a la pared ofrecen alguna idea de la vida en la corte de Akhenatón y su bella esposa Nefertiti.
BIBLIOGRAFIA: Edward F. Campbell, Jr., “The Amarna Letters and the Amarna Period”, BA , 1923, 1960, págs. 2–22. Charles F. Pfeiffer, Tell Amarna and the Bible, Baker Book House, Grand Rapids, 1963. J. A. Knudtzon, Die El-Amarna Tafeln, Leipzig, 1907–15. S. A. B. Mercer, The Tell el-Amarna Tablets, Macmillan Co., Toronto, 1939. Edward F. Campbell, Jr., The Chronology of the Amarna Letters, Johns Hopkins Press, Baltimore, 1964.
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