ACUEDUCTO
La proximidad a una fuente adecuada de agua era un requisito para levantar poblados humanos por más pequeños que fueran. Los patriarcas acamparon cerca de fuentes o cavaron pozos que proveyeran agua para sus campamentos. La construcción de canales para transportar el agua fue un paso importante que liberó al hombre de la necesidad de vivir junto a un pozo o a una corriente de agua. Tales canales (denominados acueductos, “conductores de agua” por los romanos) fueron una necesidad cuando grandes poblaciones se instalaban en un lugar con una fuente de agua limitada.
Aunque gobernantes anteriores se interesaron en canales y estanques, fue Senaquerib de Asiria quien edificó el primer acueducto en Mesopotamia. Su acueducto de Jerwan era bastante ancho, que conducía el agua a través de unos 48 kms. hasta los jardines de Nínive. Sus arcos de piedra se consideran como los puentes más antiguos. El acueducto de Jerwan fue excavado por el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago.
Los acueductos fueron usados ampliamente por los romanos tanto en Italia como en las provincias. El primero de ellos, conocido como el Aqua Appia, fue construido por el censor Appio Claudio Caecus, entre 312 y 308 a. de J.C. El acueducto más antiguo sostenido por una estructura de altos arcos fue el de Aqua Mareia, construido entre 146 y 140 a. de J.C. De los 9 acueductos que traían agua a la antigua Roma, tres se encuentran todavía operando. Las ruinas de un gran acueducto romano, que sirvió a Antioquía de Pisidia, son aún visibles. El agua era traída a la ciudad por un conducto subterráneo, el cual se convirtió en acueducto de arco sobre la superficie por espacio de 2 kms. antes de la ciudad.
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