Vísperas
Dentro de la Liturgia de las Horas, es una de las consideradas mayores, junto con el Oficio de Lectura, Laudes y Completas, cuyo rezo es obligatorio para los sacerdotes, diáconos, miembros de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica.
Corresponde al atardecer y suele tener lugar en torno a las seis de la tarde. Es una alabanza a Dios en el momento de finalizar la jornada y tiene asociado también un profundo sentido mariano. Históricamente tuvo siempre una extraordinaria importancia y, en la actualidad, se celebra de manera especial en la víspera de determinadas solemnidades. Por otra parte, dada la hora en que tiene lugar, suelen participar en el rezo algunos fieles que no pueden hacerlo en otras horas canónicas.
Comienza con la invocación, y un himno diferente para cada día de la semana, pero que tienen en común, la alabanza a la Creación del mundo por parte de Dios, haciendo referencia a su labor en cada uno de los días, según refiere el Génesis.
La Salmodia está integrada por tres salmos escogidos entre el 109 y el 147. Sigue a continuación una lectura breve, después de la cual se canta o recita siempre el Magnificat que la Virgen María pronunció en el momento en el que visitó a su prima Santa Isabel.
Siguen las preces que, a diferencia de las de Laudes, incluyen peticiones concretas por diversas intenciones a las que se pueden añadir las propias, finalizando con el rezo del Padrenuestro y la oración conclusiva.
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