Visita ad limina
La visita ad limina Apostolorum es la que, cada cinco años, deben efectuar a Roma todos los obispos del orbe, venerar los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y presentar al Romano Pontífice la relación quinquenal que han enviado con anterioridad.
El sentido de esta visita es el de contribuir a reforzar la unión de la Iglesia y la comunión con el Papa, como cabeza de la misma.
Según establece el Código de Derecho Canónico, todos los obispos deben cumplir personalmente esta obligación, salvo que se encontraran impedidos. En este caso puede sustituirlo el obispo coadjutor o el obispo auxiliar, si existieran en la diócesis, o excepcionalmente un sacerdote idóneo de la misma. Los Vicarios Apostólicos pueden cumplir con la obligación a través de un procurador, mientras que los Prefectos Apostólicos no la tienen.
Las visitas son organizadas por una oficina que, con este fin, existe en la Congregación para los Obispos, que es la que establece el calendario para su realización y suele agrupar a los obispos de una determinada provincia eclesiástica o de varias cercanas.
La visita dura varios días, dado que en el transcurso de la misma también son recibidos por los diferentes dicasterios, a los que previamente se les ha enviado un resumen de la relación quinquenal, con el fin de comentar los problemas pastorales de sus respectivas circunscripciones.
Son recibidos por el Papa, visitan las tumbas de los Apóstoles y participan en celebraciones litúrgicas en las basílicas mayores de la ciudad
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.