Solicitación
Entre los delitos vinculados directamente con el Sacramento de la Reconciliación figura el de solicitación que es el cometido por el sacerdote que, durante la confesión o con ocasión o pretexto de la misma, incita o solicita al penitente a cometer un pecado con el Sexto Mandamiento.
No es necesario que el pecado se cometa con el inductor y la incitación comprende todo tipo de palabras, señales o gestos que manifiesten intención libidinosa.
Es un delito formal, no siendo necesario que se materialice, pues se consuma desde el momento en el que el sacerdote manifiesta sus intenciones, aunque es necesario su vinculación al Sacramento.
Era uno de los reservados a los tribunales del Santo Oficio que lo castigaba con prohibición perpetua de confesar a mujeres y, durante un cierto número de años, a los varones. Además imponía penas de prisión, destierro y fuertes disciplinas.
En la actualidad, el Código de Derecho Canónico también lo castiga, con graves penas que pueden llegar a la expulsión del estado clerical.
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