Solemnidades
Entre los tres tipos de lo que comúnmente se conoce como «fiestas» la Iglesia distingue entre solemnidades, fiestas propiamente dichas y memorias.
Las más importantes son las solemnidades entre las que podemos citar:
Las dedicadas al Señor:
Epifanía (6 de enero)
Anunciación del Señor (25 de marzo)
Triduo Pascual (Variable)
Ascensión del Señor (Séptimo domingo de Pascua)
Pentecostés (Octavo domingo de Pascua)
La Santísima Trinidad (domingo después de Pentecostés)
Corpus Christi (jueves o domingo después de Santísima Trinidad)
Sagrado Corazón de Jesús (Segundo domingo después de Pentecostés)
Cristo Rey (Último domingo del tiempo ordinario)
Natividad del Señor (25 diciembre)
Dedicadas a la Virgen:
Santa María Madre de Dios (1 enero)
La Anunciación del Señor (25 marzo)
La Asunción de María (15 de agosto)
Inmaculada Concepción (8 diciembre)
Otras Solemnidades:
San José (19 marzo)
El Nacimiento de Juan Bautista (24 junio)
San Pedro y San Pablo (29 de junio)
Todos los Santos (1 noviembre)
Además son también solemnidades las fiestas de los Patrones correspondientes de la nación, comunidad o localidad; la del título de la iglesia propia; y las del fundador o patrono de una orden o congregación religiosa.
Para la celebración eucarística de las solemnidades se dispone de tres lecturas, y oraciones propias exclusivas de ellas: antífona de entrada, oración inicial, oración sobre las ofrendas, antífona de comunión y oración después de la comunión. En la mayoría de los casos, también hay un prefacio propio.
Hasta hace poco eran fiestas de guardar. Actualmente algunas no lo son y otras se han trasladado al domingo siguiente, todo ello de acuerdo a lo establecido por la Conferencia Episcopal de cada país.
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