Sigilo sacramental
También conocido como «secreto de confesión» es la absoluta prohibición que todo confesor tiene de descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo. El sigilo sacramental es inviolable.
El confesor tiene terminantemente prohibido hacer uso, en perjuicio del penitente, de los conocimientos adquiridos en la confesión, aunque no haya peligro alguno de revelación. Por eso, quien está constituido en autoridad dentro de la Iglesia, tampoco puede hacer uso, en modo alguno, para el gobierno exterior, del conocimiento de pecados que haya adquirido por confesión en cualquier momento.
El confesor que viola directamente el sigilo sacramental incurre en excomunión latae sententiae, reservada a la Sede Apostólica.
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